¿De Dónde Viene la Celebración de San Valentín?

El 14 de febrero es celebrado por muchos como el Día de San Valentín, Día del Amor o Día de la Amistad. Poca gente, sin embargo, conoce la procedencia y el origen de esta festividad que, en su raíz, proviene del paganismo.

Para entender la procedencia de la celebración de San Valentín, es necesario conocer dos datos históricos importantes: la celebración de las Fiestas Lupercales, y la historia/leyenda del sacerdote Valentino.

Las Fiestas Lupercales eran festivales celebrados en Roma, dedicadas a la deidad Fauno, el dios de la agricultura; y a Rómulo y Remo, fundadores de Roma y el Senado Romano. Estas fiestas eran oficiadas cada 15 de febrero por los Luperci, una orden especial de sacerdotes elegidos anualmente entre los ciudadanos del pueblo. Estos sacerdotes se reunían en la sagrada cueva que, según la creencia, habían sido cuidados y amamantados Rómulo y Remo por una lupa, o loba. Los Luperci sacrificaban en dicha cueva una cabra, por motivo de fertilidad; y un perro, por motivo de purificación. Luego de efectuar el sacrificio, los sacerdotes cortaban la carne de la cabra en tiras, las sumergían en la sangre del animal y, vestidos con sólo pedazos de los animales sacrificados, salían a los alrededores para golpear con las tiras ensangrentadas a todo el que se encontraban de frente. La gente, en especial las mujeres, se agolpaba alrededor de estos sacerdotes con el propósito de ser golpeados con las tiras, pues ellos consideraban que este ritual aumentaba la fertilidad, los purificaba y disminuía en las mujeres los dolores de parto. Posteriormente en el día, las mujeres solteras se reunían y escribían sus nombres en pequeños papeles, los cuales eran colocados en una urna para realizar un sorteo. Los hombres entonces escogían al azar un papel de la urna con el nombre de una dama, con el propósito de aparearse con dicha dama durante el resto del año. Muchos de estos apareamientos al azar terminaban posteriormente en matrimonios.

Por otro lado, la Iglesia Católica reconoce varios mártires de nombre Valentino. Una de las leyendas más populares de uno de estos mártires es la del sacerdote Valentín, quien ofició durante el reinado del Emperador Claudio II. Se cuenta que, en un momento dado, el Emperador Claudio II decidió que los hombres solteros eran más aptos para el ejercito que los casados y con familias, por lo que prohibió el casamiento. Valentino se opuso a dicha prohibición por considerarla injusta, por lo que continuó realizando casamientos de forma clandestina. Cuando Claudio II se entera de que el sacerdote había desobedecido su edicto, ordena la muerte del mismo. Según la leyenda, Valentino, una vez puesto en la cárcel para esperar su ejecución, se enamora de la hija del carcelero, quien lo visitaba mientras estuvo preso. Poco antes de ser ejecutado, Valentino le escribe una carta a su amada, la cual firmó utilizando la frase “de tu Valentino”.

Ahora bien, ¿donde se vinculan estas dos historias? Pues sucede que para el año 494 el Papa Gelasio I declara abolida la celebración de las Fiestas Lupercales, por ser de naturaleza pagana, y la sustituye por la Fiesta de San Valentín, en honor al sacerdote Valentino, quien murió como un mártir defendiendo el matrimonio. Aunque la historia de este mártir está en parte complementada por leyendas (como la leyenda de su amorío con la hija del carcelero), lo cierto es que el sacerdote Valentino si existió, y fue martirizado por defender el matrimonio.

Si la historia es verídica en su totalidad, o lo es sólo en parte, no es lo importante en este caso. Lo importante es que la Fiesta de San Valentín, al igual que el famoso angelito alado “Cupido” (quien es realmente el dios del amor erótico y la belleza dentro de la mitología romana), tiene su origen en el paganismo. Y, al igual que muchas otras fiestas, la Iglesia Católica ha tratado de “cristianizar” algo que en realidad procede de un origen pagano, y es detestable ante los ojos del Altísimo. Ya he hablado sobre el tema en reflexiones anteriores, pero quiero volver a recordar lo que la Escritura misma nos dice:

Shemot/Éxodo 23:24 “No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas.” (RV1960)

Es importante notar que el verso anterior no dice “adopten lo que les parezca bueno o inofensivo, y desechen lo demás”, sino que dice los destruirás del todo y ni harás como ellos hacen. En otras palabras, derivar nuestras prácticas “cristianas” del paganismo, aunque se haga con la intención de adorar y/o servir a Yahweh, no es agradable ante sus ojos.

Vayiqrá/Levítico 20:23 “Y no andéis en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación.” (RV1960)

¿Seguiremos los pasos de los antiguos reyes de Israel, como Yarovam/Jeroboam, que instituyeron celebraciones a su gusto e ignoraron la Palabra de Yahweh?

“Colocó en Betel a los sacerdotes de los santuarios que había nombrado para sacrificarles a los becerros que había hecho. Y Yarovam instituyó una festividad el día quince del mes octavo; en imitación de la festividad que había en Yahudah; estableció uno en Betel, y subió al altar de allí. El día quince del octavo mes –el mes en el que había ideado en su propia mente establecer una festividad para los Yisraelitas– Yarovam subió al altar que había hecho en Betel.” Melakhim Álef/1 Reyes 12:32-33 (VIN, énfasis añadido)

Debido a este pecado, Yahweh levantó posteriormente a un rey llamado Yoshiyahu/Josías, quien derribó los altares de idolatría que se habían levantado en Israel (vea Melakhim Álef/1 Reyes 13:1-3)

¿Seguiremos los pasos de los “padres” del cristianismo, quienes “cristianizaron” las festividades paganas, o seguiremos los pasos del Altísimo y lo que dice su Palabra? ¿Haremos de forma similar que Yarovam/Jeroboam, quien prefirió adorar a Yahweh a su manera en vez de hacerlo en la manera que indicaba la Escritura? Ciertamente, un creyente no debe celebrar esta festividad, pues ella no glorifica a Yahweh.

Adoremos y celebremos delante de la presencia de Yahweh; es bueno celebrar su amor y el amor hacia los demás. Pero hagámoslo, no con métodos paganos y contrarios a la Escritura, sino de acuerdo a sus instrucciones, las cuales están plasmadas en su Palabra revelada al hombre.

Ángel Candelaria

Anciano y coordinador técnico en el área de informática de AYIN. Autor del libro ¿Fiestas Judías... o Fiestas de Yahweh? Profesor de música, guitarrista y director musical de AvdeYah.
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