Los Fundamentos de Nuestra Fe

Enseñanzas Básicas de las Escrituras

Sostenidas por las Asambleas de Yahweh

(Ultima revisión – Octubre 20 del 2012)

El siguiente documento es una guía general acerca de las enseñanzas de la Biblia según se entienden en la Asamblea de Yahweh Internacional, para información de los interesados en nuestras creencias. (Nota: Esto no es una declaración doctrinal dogmática).

 

1. Las Escrituras Sagradas

Para interpretar correctamente las Escrituras Sagradas, debemos usar las Escrituras Hebreas (el Tanakh) como la base de nuestra enseñanza. Luego debemos interpretar los Escritos Apostólicos a través de las enseñanzas del Tanakh, reconociendo que hay una completa armonía en la Palabra, para así lograr una sana enseñanza, Juan 10:35. En los Escritos Apostólicos encontramos que se hace referencia repetidamente a la Ley (Torah), los Profetas (Neviím) y los Salmos (Ketuvim): en otras palabras, la Palabra del Todopoderoso (Yahweh, Mat. 4:4; Juan 5:39; Lucas 24:44-46; 2 Timoteo 3:14-17; Isaías 8:16, 20; Hechos 17:11). El Tanakh se cumplió parcialmente en los relatos que se registran en los Escritos Apostólicos, mientras que hallará su cumplimiento pleno en los años que seguirán a la segunda venida del Mesías nuestro Salvador.

La Biblia escomo La Escritura (Daniel 10:21), y se dirige hacia la salvación de la humanidad y la manifestación del poder de Elohim (Éxodo 9:16; Romanos 9:17). El medio de la salvación es Yahoshúa (Romanos 10:11) quien fue profetizado por La Escritura desde Moisés y los profetas (Lucas 24:27); la profecía es esa Escritura (Mateo 26:56; Rom. 1:2). Toda Escritura está inspirada por Elohim y es útil para enseñar, para reprobar, para corregir, y para adiestrar en rectitud, para que el hombre de Elohim sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra (2Timoteo 3:16).

Rechazamos el uso de libros apócrifos para sacar enseñanzas o doctrinas de dichos libros, como el supuesto libro de Enoc y otros, pues esos libros generalmente presentan enfoques esotéricos fundados en leyendas y mitos.

2. El Todopoderoso

Hay un solo Poderoso (o Deidad) Supremo en el universo y es Yahweh Elohim, el Padre. Él es el Creador Omnipotente y el Sostenedor de los cielos, la tierra y todas las cosas (Gén. 1.1; Neh. 9:6; Salmo 124:8; Isaías 40:26,28; 44:24; Hechos 14:15; 17:24-25; Apo. 14:7). Él es el único ser que tiene inmortalidad inherente, no derivada (1Tim. 6:16). Yahweh es nuestro Elohim y Padre y el Elohim y Padre del Mesías Yahoshúa (Juan 20:17). Él es el Elohim Altísimo (Gén. 14:18; Núm. 24:16; Deut. 32:8; Marcos 5:7) y el Único Elohim Verdadero (Juan 17:3; 1Juan 5:20). Deut. 6:4, 13; Mat. 4:10; 1 Cor. 8:4-6.

3. El Mesías

En su estado original, el Mesías pre-existió junto al Padre Yahweh (Juan 16:28-30; Salmo 2; Miqueas 5:2; Juan 17:5; Fil. 2:5-8); es el primer ser engendrado (protótokos) de la creación (Col. 1:15); es el principio (arjé) de la creación de Elohim (Apo. 3:14). Él es el único hijo nacido (monoguenés) de Elohim (Mateo 3:17; Juan 1:18; 1Juan 4:9), concebido por medio del espíritu de santidad y nacido de la virgen, Miriam (Lucas 1:26-35). Como el Mesías venido en forma humana, es el hombre reconocido como el Salvador en los Escritos Apostólicos. Él es el Ungido o Mesías (Mateo 16:16; Juan 1:41), enviado de Elohim para ser nuestro Salvador y Redentor (Mateo 14:33; Juan 8:42; Efesios 1:7; Tito 2:14). Él es llamado el Hijo del Elohim Altísimo (Marcos 5:7). Nació de una virgen, Mat. 1:18, 23; Luc. 1:26-38; y vivió una vida sin pecado, 1 Pedro 2:22. Mediante su muerte en el madero del Gólgota podemos tener expiación de nuestros pecados, Isaías 53; Hebreos 9; porque resucitó al tercer día, Mat. 12:40; 1 Cor. 15:1-8; para darnos la esperanza de la resurrección también, Romanos 5:6-12; 1 Juan 5:9-13. Fue designado Hijo de Elohim en poder según el espíritu de santidad por su resurrección de la muerte (Romanos 1:4). A Él se le ha dado el trono de David para gobernar para siempre sobre la Casa de Jacob y de su Reino no habrá fin (Lucas 1:32).

El Mesías fue el primer nacido o primogénito de la creación. Para él todas las cosas fueron creadas en el cielo y la tierra, visibles e invisibles, sean tronos o dominios o principados o autoridades, todas las cosas fueron creadas a través de él y para él. Él está antes de todas las cosas y todas las cosas se contienen juntas en él (Col. 1:16-17). Pero fue Elohim quien lo generó y quien quiso que la creación existiera y subsistiera en el Mesías. Por consiguiente, el Mesías no es Elohim en el mismo sentido en que Yahweh el Padre es Elohim y quien sólo es inmortal (1Tim. 6:16) existiendo en perpetuidad permanente.

4. El Nombre Sagrado

Es necesario y muy importante para nuestra relación con el Todopoderoso que aceptemos el Nombre personal revelado de nuestro Padre Celestial YAHWEH y el nombre de Su Hijo, nuestro Salvador YAHOSHÚA el MESÍAS (abreviado a Yeshúa y a Yahshúa). Afirmamos también que la más exacta transliteración de estos nombres del hebreo al castellano es la presentada aquí, Éxodo 3:14-15; Salmo 68:4; Salmo 83:18; Isaías 42:8; Isaías 52:6; Hechos 4:12.

5. El espíritu de santidad

El espíritu de santidad (o espíritu santo) es el potente poder que proviene del Padre Celestial y del Mesías, que mora en nosotros de modo que podamos tener la habilidad y la fortaleza para poner nuestras vidas en un estado de plenitud que agrade a nuestro Padre Celestial, (Juan 14:15-27). El espíritu de santidad (Hechos 2:4) es la esencia o poder de Elohim que el Mesías prometió enviar a los elegidos (Juan 16:7). No es una persona sino la extensión del poder viviente de Elohim. Es el medio por el cual nosotros nos volvemos participantes de la “naturaleza divina” (2Pedro 1:4), siendo llenos del espíritu de santidad (Hechos 9:17; Efesios 5:18) y por consiguiente todos los creyentes somos hijos de Elohim (Job 38:7; Romanos 8:14; 1Juan 3:1-2) y coherederos con el Mesías (Romanos 8:17; Gálatas 3:29; Tito 3:7; Hebreos 1:14, 6:17, 11:9; Santiago 2:5; 1Pedro 3:7). El espíritu de santidad es dado por Elohim a aquellos que lo piden (Lucas 11:9-13) y que lo obedecen a Él; mora en aquellos que guardan los mandamientos de Elohim (1Juan 3:24; Hechos 5:32). El espíritu de santidad es el consolador que conduce a los siervos de Elohim a toda la verdad (Juan 14:16-17,26). El espíritu de santidad confiere el poder para dar testimonio (Hechos 1:8). Administra dones, como se registra en 1Corintios 12:7-11 y tiene frutos, como se describe en Gálatas 5:22-23 y nos es dado por medida (Juan 3:34 RSV; Romanos 12:6). Es el medio por el cual Elohim puede volverse finalmente todo en todos (1Corintios 15:28; Efesios 4:6). El espíritu santo se le puede impartir a los creyentes obedientes por la imposición de manos de los Ancianos de la Asamblea después de la inmersión en el nombre de Yahoshúa el Mesías, (Hechos 19:1-6; Hechos 8:14-24; 1 Timoteo 4:14; Hechos 2:38; Hechos 5:32).

El espíritu de santidad opera desde antes de la inmersión del creyente. El espíritu atrae al individuo a Elohim a través del Mesías (Hebreos 7:25). Se dan las primicias del espíritu al individuo en la inmersión, de Romanos 8:23, que claramente nos dice que la adopción no ocurre sino hasta la redención del cuerpo. Así nosotros nacemos de nuevo pero continuamos creciendo diariamente mediante el espíritu en el Mesías Yahoshúa hasta que entremos en la gloria de Elohim. El espíritu de santidad es el espíritu de la Verdad (1Juan 4:6, 5:6) y hablando la Verdad en todas las cosas, nosotros crecemos en el Mesías nuestra cabeza en todo respecto (Efesios 4:15). El espíritu de santidad es el espíritu de Elohim (Romanos 8:14) y el espíritu de fe (2Corintios 4:13) que escudriña todas las cosas y sabe todas las cosas (1Corintios 2:10-11, 12:3 y sig.). Sus cualidades de persona son una figura de personificación. Así el espíritu de santidad no es un aspecto independiente de un supuesto Elohim trino sino que es el medio por el cual nosotros nos volvemos a Elohim (Zacarías 12:8). Mediante el espíritu de Elohim que mora en nosotros, Elohim percibe nuestros pensamientos. Es dado a través de Yahoshúa como nuestro mediador y eficaz intermediario (Salmo 45:6-7; Zacarías 12:8; Hebreos 1:8-9), permite que el Mesías nos ayude, enseñe y consuele y permite que ejercitemos el poder de Elohim. El espíritu da a cada persona los atributos que Elohim desea para beneficiar al Cuerpo, como está escrito en 1Corintios 12:7-11. El espíritu puede apagarse (1Tes. 5:19) al ser abandonado o contristado (Efesios 4:30) y da cuentas de ganancias y pérdidas en el individuo. El fruto del espíritu de santidad es amor, según Gálatas 5:22. Por consiguiente, si nosotros no amamos a nuestros semejantes, el espíritu de santidad no es evidente. El espíritu es el medio por el cual nosotros rendimos servicio a Elohim, como se declara en Fil. 3:3. Así, no puede ser un Elohim como objeto de culto y, por lo tanto, ser igual a Elohim el Padre. El Mesías también recibió el espíritu de Yahweh, lo cual lo capacitó para su obra. El Mesías es así un padre eterno (Isaías 9:6) para cuanto hayen el cielo y en la tierra (Efesios 3:15). El Mesías llega a ser padre eterno por delegación. Todas estas paternidades o familias son nombradas por Elohim el Padre; por eso nosotros nos inclinamos ante Elohim el Padre, rindiéndole adoración (Efesios 3:14-15).

Para ayudar a los elegidos, que son la Asamblea, o Qehiláh, se les da entendimiento de los misterios de Elohim. El espíritu de santidad es el mecanismo dado para entender los misterios de Elohim y del Reino de Elohim (Marcos 4:11). Porque la sabiduría de Elohim se menciona como un misterio (1Cor. 2:7) que es explicado por los siervos de Elohim (1Cor. 2:7, 15:51). Porque la voluntad de Elohim se explica como un misterio (Efesios 1:9) que Elohim dio a Sus siervos por revelación. Mas el misterio está en la mayordomía del Mesías a través de los elegidos. Pablo escribió:

Efesios 3:2-6 2 Seguramente han oído ustedes de la administración de la gracia de Elohim que me fue dada para con ustedes, 3 pues por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente. 4 Al leerlo ustedes pueden entender cuál sea mi conocimiento en el misterio del Mesías, 5 el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el espíritu: 6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en el Mesías Yahoshúa por medio de la Buena Nueva.

6. La obediencia

Como hijos obedientes es necesario obedecer todos los mandamientos, estatutos, y juicios (excepto las leyes relativas a sacrificios rituales de animales, y otras que sólo pueden cumplirse en la tierra de Israel y en el Templo), que el Padre Celestial le dio a Israel para constituirlos en un pueblo separado, (Lev. 20:7-8; Deut. 6:6-9, 25; Deut. 7:6-11; Mat. 5:17-20; Romanos 7:12). Ahora es posible mediante el espíritu de santidad obedecer esos mandamientos por fe para nuestra consagración, (Efe. 2:8-10; Jacobo 2:17-20). Ahora presentamos un sacrificio espiritual más bien que sacrificios de animales, comidas, y ofrendas de bebidas, Hebreos 13:15-16; 1 Pedro 2:5; Romanos 12:1; Fil. 4:18. No fomentamos la circuncisión para los varones gentiles que entran a Israel por medio del Mesías; Pablo enseñó que a los que se circuncidan el Mesías no les aprovechará, (Gál. 5:2)

Los Discípulos del Mesías son llamados a salir de este mundo a una vida de servicio y dedicación. Muchos son llamados pero pocos son escogidos (Mateo 20:16, 22:14). Los Discípulos del Mesías son elegidos, como el Mesías fue elegido por Elohim (Lucas 23:35). Los elegidos son escogidos por el Mesías (Juan 6:70, 15:16,19), bajo la dirección de Elohim (1Pedro 2:4).

El Mesías está construyendo el Templo para que Elohim pueda ser todo en todos (Efesios 4:6). Elohim ha dado al Mesías para que sea todo y en todos (panta kai en pasin Col. 3:11) poniendo todas las cosas bajo sus pies (1Cor. 15:27) dándolo para ser la Cabeza sobre todas las cosas a la Asamblea que es su Cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todos (Efesios 1:22-23). Cuando Elohim puso todas las cosas bajo el Mesías, es manifiesto que se exceptúa al mismo Elohim que puso todas las cosas bajo los pies del Mesías. (1Corintios 15:27).

 

7. El pecado

El pecado es la transgresión de la Ley (la Torah) de Yahweh, (Lev. 4:2, 13, 27; 1 Juan 3:4). Lo que no está prohibido en la Torah no es pecado, aun cuando pudiera parecer inapropiado para algunos. Lo que no se ordena en la Torah no es obligatorio, aun cuando pudiera ser apropiado para algunos.

8. La redención

A fin de librarse del pecado, una persona debe aceptar la sangre derramada de Yahoshúa el Mesías como expiación y vivir en sumisión a la voluntad del Padre Celestial por medio de obedecer Sus Leyes, (Miqueas 6:6-8; 1 Juan 1:7; 1 Juan 2:2; Hebreos 10:26-31; Efe. 1:6-7). Yahweh le ha concedido gracia (bondad inmerecida o misericordia) a todos los que están dispuestos a obedecer su Ley, Rom. 3:24. La gracia no es una licencia para vivir como a uno le plazca, Judas 4.

Para que la humanidad viva, o tenga vida eterna, Elohim requiere que se arrepienta. Si no se arrepiente, perecerá (Lucas 13:3,5). Mesías fue enviado a llamar a la humanidad al arrepentimiento (Lucas 11:32). El Mesías empezó su ministerio después del encarcelamiento de Juan el Inmersor (Mateo 4:12). El encarcelamiento de Juan tuvo lugar algún tiempo después del Pésaj del año 28 EC (Juan 3:22-24, 4:12) siendo el Pésaj después del comienzo del ministerio de Juan en el decimoquinto año de Tiberio (Lucas 3:1). A partir de ese tiempo, Yahoshúa empezó a predicar diciendo que Elohim no quiere que ninguno perezca (2Pedro 3:9). Para que la humanidad pueda escapar de la penalidad del pecado, que es la muerte, Elohim instituyó un plan de salvación que involucra un sacrificio a través de la muerte y resurrección de su Hijo Yahoshúa (Juan 3:16). El plan consiste en una cosecha secuencial de la cual el Mesías es el primogénito de los que han muerto (1Corintios 15:20). El plan de salvación se refleja en los Días Santos anuales.

9. La inmersión

La inmersión en agua es un acto necesario después del arrepentimiento, Hechos 2:38; Mat. 3:13-17; esta inmersión se hace en el nombre de Yahoshúa el Mesías; Rom. 6:3-6; Juan 5:43; Juan 14:26; esta inmersión indica simbólicamente una limpieza interior, Romanos 6:7-23; 1 Cor. 10:1-10. la inmersión, excepto en raras instancias, es un paso necesario para recibir el espíritu santo, 1 Pedro. 3:21.

El arrepentimiento debe ser acompañado por un cambio de actitud y la inmersión en agua para que se confiera el don del espíritu de santidad (Hechos 2:38). Uno no puede recibir el espíritu de santidad a menos que se arrepienta y sea sumergido, naciendo así de nuevo. A menos que uno nazca de nuevo, no puede entrar en el Reino de Elohim (Juan 3:3,5). El arrepentimiento es una condición para la inmersión y el recibimiento del espíritu de santidad. Así que el bautismo infantil es lógicamente contrario a la Biblia. La condición previa del arrepentimiento fue enfatizada por la misión de Juan el Inmersor quien fue el precursor a la inmersión del espíritu de santidad en el Mesías (Marcos 1:4,8). Juan declaró que el Mesías sumergiría en espíritu de santidad a los suyos y en fuego a los no arrepentidos (descritos como paja) (Lucas 3:16-17). El espíritu de santidad es conferido por la dirección de Yahweh. A petición, simbolizado por la imposición de las manos, el espíritu de santidad entra en el individuo. El espíritu es así conferido para cada aspecto de la obra. El espíritu de santidad opera desde antes de la inmersión, trabajando con cada individuo. El espíritu atrae al elegido hacia Yahweh a través del Mesías (Hebreos 7:25). Se dan las primicias del espíritu al individuo en la inmersión, según Romanos 8:23, que claramente nos dice que la adopción no ocurre sino hasta la redención del cuerpo. Así nosotros somos nacidos de nuevo pero continuamos creciendo diariamente en el espíritu en el Mesías Yahoshúa hasta que entremos en la gloria de Yahweh.

 

10. Las festividades sagradas

La obediencia a los mandamientos del Todopoderoso Yahweh incluye la observancia y la santificación de sus festividades ordenadas en Levítico 23 y Números 28-29.

A. El Shabat (de Éxodo 20:8,10-11; Deut. 5:12). El Shabat es la señal entre nosotros y Elohim quien nos consagra (Éxodo 31:12-14);

B. El Pésaj es una señal o sello. Según Éxodo 13:9,16, el Pésaj, incluso la Fiesta de los Panes sin Levadura, es la señal de la Ley de Yahweh (Deut. 6:8) y de Su redención de Israel (Deut. 6:10) que, por los Escritos Nazarenos se extiende a todos los que están en el Mesías (Romanos 9:6, 11:25-26).

Estas señales de la ley, el Shabat y el Pésaj, son específicamente esenciales para guardar a uno contra la idolatría (Deut. 11:16). Estas dos señales son el sello en la mano y la frente del elegido de Yahweh y, con el espíritu de santidad y el nombre del Padre y el Hijo, formarán la base del sello de los 144,000 de los últimos días en Apocalipsis 7:3. Estas señales nos guían al resto de los Días Santos.

El Mesías dijo: A Yahweh tu Elohim adorarás y solo a Él servirás (Mateo 4:10; Lucas 4:8). Así que el servicio es adoración en términos bíblicos. El servicio a Elohim en obediencia a los mandatos de hombres es adoración en vano (Mateo 15:8-9).

Porque el Padre desea que los hombres le rindan adoración en espíritu y en verdad (Juan 4:21-24). Porque nosotros somos la verdadera circuncisión, quien adora a Elohim en Espíritu y se gloría en el Mesías Yahoshúa (Filipenses 3:3). Todo el Concilio de los Ancianos, incluido el Mesías, le rinden servicio a Elohim quien creó todas las cosas y por su voluntad fueron creadas y existieron (Apo. 4:10). Por orden del Mesías, tanto en la Torah (Éxodo 20:3) como por revelación, nosotros adoramos al Elohim Yahweh (Apo. 22:9).

11. El Shabat

El séptimo día de la semana, el Shabat, (llamado comúnmente sábado) se sostiene tanto en el Tanakh como en los Escritos Apostólicos, (Éxodo 20:8-11; Marcos 2:27- 28; Lucas 4:16; Hebreos 4:4, 9). El Shabat es una señal entre Yahweh y su pueblo, Exo. 31:12-17. 

El Shabat debe guardarse en el séptimo día de la semana (de Éxodo 20:8-11; Deut. 5:12-15) como un mandamiento expreso de Yahweh y uno de los diez mandamientos. Estos son para siempre estatutos intactos para todas las personas. El Shabat es santo. Cualquier siervo de Yahweh que profane concienzudamente el Shabat recibe un decreto de muerte y es removido de su pueblo (Éxodo 31:14-15). Es una alianza perpetua entre las personas de Israel y es para siempre una señal entre ellas y Elohim, reconociéndolo como el creador (Éxodo 31:15-16). Todos los Discípulos del Mesías son Israelitas y todos los gentiles convertidos finalmente entraran a la nación de Israel. Por consiguiente, el Shabat es una señal entre Elohim y Su pueblo por todo el tiempo. El castigo de profanar el Shabat es un decreto de muerte que conlleva perder como consecuencia el espíritu de santidad y ser consignado a la segunda resurrección (vea Apo. 20:5). El Shabat es una delicia y debe ser honrado como el Día Santo de Yahweh. No es un día de placer ocioso sino de sagrada asamblea (Isaías 58:13-14). Ningún trabajo servil o cargas deben ser llevadas en él (Jeremías 17:21-22).

Nuestro Maestro guardó el Shabat durante su vida (Marcos 6:2). Los apóstoles guardaron el Shabat (y los Días Santos) y nosotros debemos guardar los Shabatot. Yahweh introducirá de nuevo el Shabat, las Lunas Nuevas y los Días Santos por fuerza de ley en la restauración milenaria de los últimos días bajo el gobierno del Mesías, castigando las naciones que no lo cumplan (Isaías 66:22-23; Zacarías 14:16-19).

Rechazamos la nueva teoría del shabat lunar. Según esa nueva teoría, cada séptimo día a partir del día uno de la luna nueva es un shabat. Mientras que la Torah nos enseña que el shabat se basa en el modelo de la creación original (Exodo 20:8-11), que no tiene nada que ver con la luna, pues la luna fue creada en el cuarto día de la creación.

12. El mes y la luna nueva

Los meses bíblicos se determinan por los novilunios visibles en Jerusalem, (Deut. 16:1). El primer día de cada mes se identifica por la aparición del novilunio. Las Escrituras indican además que la Ley saldrá de Sión en el Milenio, Isaías 2:3; los días santos serán entonces establecidos desde Jerusalem, Isaías 66:23. El día escritural comienza y termina con la puesta del sol, (Lev. 23:32; Marcos 1:32).

En la tierra de Israel se requiere la observación de la luna nueva según la Torah (Números 10:10, 28:11-15; 1Crónicas 23:31; 2Crónicas 2:4, 8:13, 31:3). Parece que antiguamente el comercio se suspendía en este momento, como en el Shabat (Amós 8:5). Israel observaba la luna nueva (Isaías 1:13-14; Esdras 3:5; Nehemías 10:33; Salmo 81:3; Oseas 2:11). La Asamblea de Yahweh en el Mesías observaba la luna nueva con relación a la observancia de los Shabatot y Días Santos (Colosenses 2:16). Las Lunas Nuevas se observarán en la restauración bajo el Mesías como días de adoración (Isaías 66:23; Ezequiel 45:17, 46:1,3,6), porque esa será la manera estándar de contar y determinar los meses.

13. La cena memorial de la Pascua

La Cena Memorial de la Pascua (Pésaj) en esta Era Mesiánica es también el Memorial anual de la muerte de nuestro Salvador. El Memorial de Pascua ha de observarse en la tarde del día 14 del mes bíblico de Aviv, tras la puesta del sol, al final del día 14, (Éxodo 12:3-14; Números 28:16; 1 Cor. 5:7-8; 1 Cor. 11:23).

14. La Pascua y los emblemas

En la observancia de la Pascua se utilizan los mismos emblemas que se han utilizado siempre. El pan ácimo (matzah) es símbolo del cuerpo quebrantado de nuestro Salvador, (1 Cor. 10:16; Éxodos 23:18). El vino tinto es símbolo de la sangre derramada de nuestro Salvador (heb. yayin, ‘asis), (Mat. 26:27-29; Isaías 65:8-9; Deut. 32:14). El día 14 de Aviv no es un Shabat, (Deut. 16:3-4). Es el día de preparación para la fiesta de los Ácimos, el día anterior al Shabat anual, (Marcos 15:42; Lucas 23:54; Juan 19:31, 42; Éxodo 12:18; Éxodo 34:25).

15. La Fiesta de los Ácimos (Matsot)

La Fiesta de los Ácimos se observa desde el día 15 hasta el día 21 (inclusive) del mes de Aviv; durante este periodo comemos pan sin levadura en nuestras comidas, (Lev. 23:6), mientras simbólicamente nos limpiamos de todo lo que corrompe, queriendo decir la falsa enseñanza que lleva al pecado, (1 Cor. 5:6-8; Mat. 16:12; Marcos 8:14-15; Lucas 12:1). El primero y el último días de esta observancia se observan como shabatot (días de reposo) y convocaciones para confraternización y alabanza de nuestro Padre Celestial, (Éxodo 12:15-20; Números 28:17-25; Hechos 20:6-7)

16. La Fiesta de las Semanas (Shavuót)

La Fiesta de Shavuot (Pentecostés) ha de observarse siete semanas después de Pascua, comenzando nuestra cuenta con el día siguiente al sábado semanal que cae en Pascua o durante la semana de los Ácimos, (Josué 5:10-12, NEB). Shavuot (Fiesta de las Semanas) se observa siempre en el primer día de la semana, (Lev. 23:9-21; Hechos 2). Encontramos que ese fue el día del derramamiento del espíritu santo sobre la Asamblea apostólica original, y fue también el tiempo cuando Israel ratificó la alianza con Yahweh dada en el Monte Sinay.

17. La Fiesta del Día de Aclamación (Yom Teruah)

Observamos la Fiesta de las Trompetas o de Aclamación en anticipación del regreso de nuestro Salvador que viene del cielo por su novia, la Asamblea, (Lev. 23:24-25; Números 10:1-10; Números 29:1; 1 Tes. 4:16). Es una festividad de alegría y de recogimiento a la vez.

18. El Día de la Expiación (Yom Kipur)

El ayuno del Día de la Expiación (Yom Kipur) ha de observarse como un memorial de la expiación que realizó por nosotros nuestro Salvador en el madero del Gólgota. Este día ha de observarse como un estricto shabat y día de ayuno, (Lev. 23:27-32; Hechos 27:9). Se debe abstener de todo placer, incluido comer, beber, danzar, el sexo, etc). Los enfermos, las mujeres embarazadas y los niños están exentos de este ayuno por motivos de salud.

19. La Fiesta de las Cabañas (Sukot)

La Fiesta de las Cabañas (Sukot) ha de observarse en esta Era Mesiánica como un preámbulo del reino milenario de Yahweh por el Mesías, (Lev. 23:34-39; Juan 7:1-39; Zac. 14:16-21). La Fiesta de las Cabañas es una fiesta de siete días, siendo el primer día una convocación sagrada, mientras el día octavo, llamado el Último Gran Día (y Sheminí Atséret), ha de observarse como una convocación sagrada también, (Juan 7:37).

20. La Segunda Venida del Mesías

El Mesías vino primero como el sacrificio para la redención del pecado. No vino primero como Rey Mesías y esto fue entendido mal por los judíos de su tiempo. Ellos esperaban a un rey victorioso (Mateo 27:11,29,37; Lucas 23:2-3, 37-38; Juan 19:14-16). No obstante él fue reconocido por algunos a través del espíritu de santidad, como el Rey de Israel (Juan 1:49, 12:13-15) cumpliendo así la profecía (Zacarías 9:9).

Yahoshúa vendrá de nuevo en poder, acompañado por la Hueste del cielo (Mateo 25:31) como Rey Mesías (Apo. 17:14). Su venida será claramente visible como relámpago en los cielos (Mateo 24:27). Él reinará en poder con los santos resucitados (Apo. 20:4).

El Mesías destruirá al hombre de pecado en su venida (2Tesalonicenses 2:8) y, como consecuencia, los poderes mundiales. El hombre de pecado vendrá al poder a través de la actividad del Satán con poder y señales y prodigios (2Tes. 2:9). Esta apostasía se le envía al Templo de Elohim porque ellos no amaron la verdad que los salvaría. Por consiguiente, Elohim les envía un engaño poderoso para hacerles creer lo que es falso, porque ellos no se sostuvieron en la verdad en primer lugar (2Tes. 2:10-12). El Mesías destruirá este sistema apóstata con el aliento de su boca y el resplandor de su venida (2Tes. 2:8).

21. El Reino mesiánico de mil años

Nuestro Salvador Yahoshúa el Mesías establecerá el Reino de Yahweh, el Reino de los Cielos, en esta tierra, Sal. 115:16; Prov. 11:31; Mat. 5:5; Rev. 5:10. Este Reino Milenario prevalecerá por 1,000 años y será establecido por el Mesías Yahoshúa en su segunda venida. En ese tiempo la justicia se establecerá como el orden del día, y esta tierra será convertida en un paraíso edénico que el hombre perdió originalmente por el pecado, Isaías (11:1-10; Mat. 6:10). Después del Milenio, se producirán un nuevo cielo y una nueva tierra, (o sea, un nuevo orden mundial), (Isaías 66:22; Rev. 21:1).

El Mesías establecerá un reino en este planeta durante mil años con los santos resucitados (Apo. 20:3-4). El Satán será atado durante mil años y puesto en el abismo; ahora está en el Tártaro, el lugar de los ángeles caídos (2Pedro 2:4). Los santos, aquellos inmolados por el testimonio de Yahoshúa y la palabra de Elohim y aquellos que no le rindieron culto a la bestia y su imagen ni recibieron su marca en sus frentes o manos, resucitarán y reinarán con el Mesías durante mil años (Apo. 20:4). Ésta es la primera resurrección (Apo. 20:5). El resto de los muertos no vendrán a la vida hasta que terminen los mil años (Apo. 20:5). Ésta es la segunda resurrección o la resurrección general.

Durante este período de mil años, El Mesías restablecerá el Reino según las leyes bíblicas que dio Yahweh en el Sinay. Esto ocurrirá del día cuando él esté de pie en el monte de los Olivos (Zac. 14:4,6 y sig.). Las naciones harán la guerra contra Jerusalem y serán destruidas (Zac. 14:12). Todos los sobrevivientes de las naciones subirán todos los años para rendir servicio a Yahweh de los Ejércitos y guardarán la Fiesta de las Cabañas (Zac. 14:16). El Shabat, las Lunas Nuevas y los Días Santos serán obligatorios y la Ley (la Torah) saldrá de Jerusalem. Aquellas naciones que no envíen sus emisarios a Jerusalem para la Fiesta de los Cabañas no recibirán lluvia en la estación debida (Zac. 14:16-19).

Al final del Milenio, el Satán será desatado para probar de nuevo a las naciones sobre toda la tierra (Apoc. 20:7-8). Ellos serán reunidos de nuevo para la batalla, pero serán destruidos por el fuego (Apo. 20:9), y luego el Satán será destruido. La resurrección general ocurrirá entonces, y el Juicio Final (Apo. 20:13-15).

22. El castigo de los impíos

Las Escrituras enseñan un castigo eterno para los impíos pero ese castigo será la destrucción completa en el lago de fuego (Guehinóm), y rechazamos la idea de un tormento eterno en un infierno eternamente ardiente, (2 Tes. 1:7-10; Mal 4:1-3; Salmo 37:20-22; Isaías 33:12; Mat. 25:46; Judas 7). La Biblia enseña la existencia de un Diablo literal (Satán), (Génesis 3:1-15, Zac. 3:1-2, Mat. 4:1-11, 1 Pedro 5:8, Rev. 12:9). Satán será destruido al final del Milenio, (Eze. 28:18-19, Romanos 16:20, Rev. 20:7-10).

La humanidad está sujeta a un sistema de entrenamiento en la virtud. Es el deseo de Elohim que ninguno perezca pero que todos alcancen arrepentimiento (2Pedro 3:9). Si Elohim recogiera Su espíritu, toda carne perecería y el hombre se volvería polvo (Job 34:15), en tal caso el alma es inexistente. El castigo tiene este sentido de remoción de la estima como ciudadano.

Así que no hay ningún lugar de eterno tormento para los muertos. Los santos serán llamados a la primera resurrección para realizar una obra de enseñanza en el Milenio para que los demonios puedan ser juzgados por su obra y para que el mundo pueda tener una norma comparativa por la cual pueda medir los resultados. Una vez resucitados, los santos no morirán jamás.

El resto del mundo, no siendo parte de los elegidos, no está siendo juzgado ahora. El resto del mundo será resucitado y corregido bajo vigilancia en la segunda resurrección (Apo. 20:12-13). No hay ninguna otra resurrección o castigo aparte de la segunda o resurrección general. A los arrepentidos se le concederá la vida eterna con los santos de la primera resurrección y los rebeldes simplemente morirán y sus cuerpos serán quemados. Después de esto, el estado o condición de muerte y la tumba, o Sheol, se quitarán (Apo. 20:14). Los malvados que estén vivos en el regreso del Mesías serán destruidos (Mal. 4:3) y consignados a la segunda resurrección.

La segunda resurrección fue el castigo infligido a los de Judá que rechazaron al Mesías. Ellos eran los hijos del reino que fueron echados en oscuridad (Mateo 8:12). Ellos fueron consignados como una nación a la segunda resurrección en lugar de participar de la naturaleza divina (2Pedro 1:4) y la primera resurrección. Aparte de la asignación como tribu dentro de los elegidos (Apo. 7:5), Esos de Judá no fueron escogidos para participar en la primera resurrección. Muchos son llamados pero pocos son escogidos para emprender esta tarea (Mateo 22:13-14). Muchos que aman al Mesías, pero maltratan a sus elegidos, o quienes no son diligentes (Mateo 25:30) serán de hecho consignados a la segunda resurrección (Mateo 24:51, 25:30) porque hay muchos excluidos (Lucas 13:26-28) y aún aquellos en la primera resurrección son reubicados en orden de precedencia según sus obras (Lucas 13:30).

El resto de la humanidad que no es resucitada en la primera resurrección, la cual es la mejor resurrección (Hebreos 11:35), será resucitada en la segunda resurrección después del reino milenario del Mesías. Este proceso es un período de juicio que parece extenderse sobre de cien años (Isaías 65:20). La resurrección en ese periodo de juicio (Juan 5:29) es para corrección y enseñanza, para que toda la humanidad de mansos pueda prepararse para recibir la vida eterna. La palabra para juicio (kriseos) (traducida perdición en las versiones tradicionales) tiene el significado de decisión.

El sentido es el de corrección que proviene de opiniones o decisiones dadas acerca de las acciones. Puede llevar el concepto de castigo o de retribución. Sin embargo, el populacho general que no ha tenido la oportunidad de conocer a Elohim no puede ser castigado por ese hecho. Los mansos muertos y resucitados de las naciones serán sujetados a un entrenamiento intenso. Si ellos no se arrepienten después del período de cien años de la segunda resurrección, se les permitirá morir y sus cuerpos serán destruidos por el fuego de la Gehena (Mateo 5:22,29,30, 10:28, 18:9, 23:15,33; Marcos 9:43,45,47; Lucas 12:5; Jacobo 3:6).

Hay tres palabras en el “Pacto Renovado” que se han traducido como infierno en versiones tradicionales. Éstas son hades que es la traducción griega del hebreo sheol, o sea la Fosa o la tumba, el lugar donde se ponen los cuerpos muertos. Los dos otros textos son Guehena que es de origen hebreo, se le llamaba así al Valle de Hinnom. Éste era un hoyo de basura donde eran quemados la basura y los animales muertos de Jerusalem. Así el Mesías la usó figuradamente refiriéndose a la disposición de los muertos, ambos cuerpo y alma (Mateo 10:28), después del juicio. La tercera es Tártaro, es la condición de oscuridad en estatierra en la que los ángeles fueron confinados después de su rebelión.

El castigo eterno (kolasin, una imposición penal) referido en Mateo 25:46 es lo opuesto a la vida eterna. Es simplemente la muerte. El sentido de castigo como timoria en Hebreos 10:29 viene del sentido de vindicación. 2Corintios 2:6 usa la palabra epitimia, de estima, como ciudadanía.

23. La ley de lo puro y lo impuro

La adherencia a la ley de carnes puras e impuras en Lev. 11 y Deut. 14 permanece en efecto y vigente en nuestra era, y es importante para nuestra salud física, (2 Cor. 6:16-18).

Los santos son el Templo de Elohim y el espíritu de Elohim mora en ellos. Si alguien destruye el Templo de Elohim, Elohim lo destruirá. Porque el Templo de Elohim es santo y ese Templo somos nosotros (1Corintios 3:16-17). Por esta razón, los discípulos del Mesías tienen el deber de mantener sus propios cuerpos en un estado saludable como receptáculos del espíritu de Elohim. Porque Elohim ha dicho que Él vivirá en nosotros, y se moverá entre nosotros, y Él será nuestro Elohim. Debemos mantenernos consagrados y separados. Elohim será nuestro Padre y nosotros seremos Sus hijos (2Corintios 6:16-18 cita varios textos de las escrituras Hebreas: Lev. 26:12; Ezequiel 37:27; Isaías 52:11; 2Samuel 7:14).

Por esta razón, el creyente no debe casarse con incrédulos (2Corintios 6:14). Deben limpiarse de toda deshonra del cuerpo y del espíritu, haciendo consagración completa en el temor de Elohim (2Cor. 7:1). Ellos son así escogidos desde el principio y salvados a través de la santificación por el espíritu y por creer en la verdad (2Tes. 2:14). La verdad es así obligatoria a la salud mental y una marca del elegido. Puede verse de este desarrollo que las leyes generales de la Escritura tienen un significado y propósito específico. La medida del Templo de Elohim se toma de acuerdo con estas leyes (Apo. 11:1).

Las leyes de la alimentación se encuentran en Levítico 11:1-47 y Deuteronomio 14:4-21. Están basadas en la regulación del cuerpo humano en un estado apropiado de salud y sobre principios físicos sólidos. El mandamiento es ser santo y mantener el cuerpo como un receptáculo adecuado para el espíritu de santidad. Hay una base científica legítima para las leyes de la alimentación. El consumo de sangre es prohibido en Deuteronomio 12:16 y junto con la grasa es prohibido por Levítico 3:17. Nada que muere por sí mismo o esté despedazado debe ser ingerido (Ezequiel 44:31). Las prohibiciones en cuanto a comer de los primeros frutos en las leyes relativas a los frutos se encuentran en (Levítico 19:23-26). Estas leyes tienen implicaciones espirituales. Estos mandamientos agrícolas sobre cosechas tienen vigencia en la tierra de Israel.

24. La unción con aceite

Las Escrituras enseñan la unción con aceite en el nombre de Yahweh y en el nombre de Yahoshúa el Mesías para sanación de enfermedades. El servicio de unción debe hacerse con al menos dos ancianos si es posible, (Jacobo 5:13-20; Exo. 15:26).

25. Diezmos y ofrendas

Con el fin de sostener la obra de enseñanza y educación, todo miembro del Cuerpo del Mesías está llamado por la ley de las Escrituras a dar ofrendas y diezmos (el 10 por ciento de sus ingresos o ganancias) a la asamblea local, (Prov. 3:9). No para lucro de una persona sino para el funcionamiento de toda la Asamblea de Yahweh. Estos diezmos pueden entregarse en cualquier momento del mes o del año para edificación de la obra educativa y de restauración hebrea, (Mal 3:8-12; Lev. 27:30-33; Mat. 23:23). Los oferentes pueden comer de su diezmo durante las Fiestas sagradas, y también compartirlo con los pobres, (Deut. 14:22-26, Deut. 14:27-29, Deut. 26:12-17.)

Se encuentran las responsabilidades financieras hacia Elohim en Deuteronomio 12:5-19. Es la responsabilidad de cada discípulo apoyar las actividades de la Asamblea. El principio se deriva del diezmo como fue ofrecido a Elohim a través del sacerdocio y los Levitas desde la ocupación de Israel (Deut. 12:9-14) y precede al Templo. El impuesto del templo se tomaba en el día de la Expiación. Una contribución fue impuesta como está escrito en Nehemías 10:32. La obra sigue en curso hasta el final del establecimiento del reinado milenario del Mesías (Malaquías 3:1-6). En Malaquías 3:7 Elohim ordena el retorno de la nación hacia Él y Él se volverá a ellos. El regreso es efectuado con la obra de Elohim y el financiamiento de esa obra por los diezmos y ofrendas (Mal. 3:7-10).

Cumplir con el deber de los diezmos, donde es colectivamente obedecido, asegura que la obra de Elohim pueda seguir, y a cambio los frutos de la tierra son asegurados por Elohim (Mal. 3:10-12).

La responsabilidad de la Asamblea para con Elohim existe desde los apóstoles aún cuando no siempre se ejerció, o es renunciada por el ministerio (2Corintios 12:13-18). Porque el Mesías despachó a los discípulos, de dos en dos, y ellos serían sustentados en la obra por la Asamblea con la cual trabajan (Lucas 10:1-12). Aquellos que son empleados en los servicios del templo y proclaman la Buena Nueva deben ser apoyados por la Buena Nueva (1Cor. 9:13-14). Es la responsabilidad de la Asamblea sostener, cuando es posible, a aquellos que laboran y enseñan la Buena Nueva en una base de tiempo completo. (1Timoteo 5:17-18; Deut 24:14-15).

Los diezmos son aceptables a Elohim excepto donde expresamente se declara que son ganancia impropia o donde se sacrificó a los ídolos (1Cor. 10:27). Se pagan los diezmos a la Asamblea a fin de que pueda ayudar a sus miembros que están en necesidad (1Tim. 5:9-10,16). Los diezmos deben ser colectados en una base de conferencia local y el diezmo del diezmo debe ser pagado a la conferencia de la oficina principal, si existe una, como se llevó a cabo en Números 18:26 y Nehemías 10:37-39. La ley sobre los primeros frutos requiere un pago rápido (Éxodo 22:29). Las primicias de las cosechas deben ser traídas inmediatamente ante Elohim al principio de las fiestas, y particularmente en la primera tarde de la Recolección o Cabañas (Éxodo 23:19). El primogénito también es sagrado para Yahweh (Núm. 18:15-18). Estas leyes sobre cosechas aplican sólo al que tiene granja o finca cultivada. Algunos entienden que aplican sólo en la tierra de Israel.

El que no mantiene a sus padres necesitados y sobre todo a su propia familia niega la fe y es peor que un infiel (1Tim. 5:8).

Ningún discípulo debe oprimir o detener los sueldos de ninguna persona (Deut. 24:15). El diezmar para las fiestas es regulado por varios textos. El diezmo para las fiestas no debe ser consumido dentro del domicilio sino en el lugar que Yahweh escoja (Deut. 12:17-19).

26 La Asamblea

Qué es la Asamblea.

El Mesías dijo que él edificaría su Asamblea sobre la Roca y el poder de la muerte no prevalecería contra ella (Mateo 16:18). Elohim es la Roca sobre la que la Asamblea está edificada. La Asamblea es una agrupación de individuos. No es un edificio o estructura de sociedad. La Asamblea de Yahweh es el nombre por el cual se identifican Asambleas individuales (1Corintios 1:2; 2Cor. 1:1 y también 1Cor. 11:22 en referencia a la Asamblea en Corintio). Colectivamente ellas son genéricamente conocidas como la Asamblea de Yahweh (Hechos 20:28; Gálatas 1:13; 1Timoteo 3:5) y las Asambleas de Yahweh (1Cor. 11:16; 1Tes. 2:14; 2Tes. 1:4). 1Corintios 14:33 se refiere a las Asambleas de los santos, refiriéndose a los individuos de los que ellas están compuestas. Las Asambleas estaban en muchas áreas y cada una era responsable de sus propios asuntos.

Los individuos son llamados por Elohim y dados al Mesías (Juan 17:11-12; Hebreos 2:13, 9:15). Yahweh agrega al número de la Asamblea día por día según van siendo salvados (Hechos 2:47). Las Asambleas eran identificadas por su localización (Romanos 16:1; 1Cor. 1:2; 1Tes. 1:1; 2Tes. 1:1; 1Pedro 5:13) y eran a menudo pequeñas asambleas de una familia (Rom. 16:5,23; 1Cor. 16:19; Col. 4:15; Filemón 1:2). El Mesías fue hecho la cabeza de todas las cosas para la Asamblea (Efesios 1:22). Elohim revela Su sabiduría a los poderes celestiales a través de la Asamblea (Efesios 3:10). El Mesías es la cabeza de la Asamblea, la cual es su cuerpo, y está sujeta al Mesías. El Mesías se dio a la Asamblea, como la cabeza de cada casa (Efesios 5:23-26). La Asamblea deberá ser presentada al Mesías sin mancha o arruga siendo santa y sin mancha (Efesios 5:27). La Asamblea es nutrida por el Mesías (Efesios 5:29). El Mesías, como cabeza de la Asamblea, fue el primogénito de los muertos para que él pudiera tener la preeminencia en la familia humana de Yahweh. Así la Asamblea, siendo el cuerpo del Mesías, se casará con el Mesías como grupo en la primera resurrección cuando venga el Novio (Mateo 25:1-10; Col. 1:18,24). La Asamblea incluye a los primogénitos y sus nombres están escritos en el cielo (Hebreos 12:23). La Casa de Elohim es la Asamblea del Elohim Viviente, el pilar y fundamento deverdad. Así, la Asamblea de Yahweh se funda en la verdad (1Timoteo 3:15).

La Asamblea como entidad es responsable por el bienestar de su gente (1Timoteo 5:16). Esto es en una base local.

La Asamblea es pastoreada por ancianos (zeqenim) y asistentes (shamashim), escogidos por los hermanos (Hechos 1:22,26, 6:3,5-6, 15:22; 1Corintios 16:3; 2Cor. 8:19,23), quienes oran y ungen a los hermanos enfermos en el nombre del Maestro (Jacobo 5:14). El espíritu de santidad los hace intendentes de la comunidad que es la Asamblea de Elohim (Hechos 20:28). Las Asambleas tienen gran autonomía (3Juan 1:9-10). El trabajo administrativo de las Asambleas debe ser emprendido por los asistentes (Rom. 16:1), quienes puedan ser evaluados para este oficio (Fil. 1:1; 1Tim. 3:8-13). Hay en la Asamblea varias funciones incluyendo las de portavoces (neviim) y maestros (morim) (Hechos 13:1), luego milagros, curaciones, auxilios, gobiernos y diversidades de lenguas (1Cor. 12:28). La enseñanza de la Asamblea es mediante idiomas conocidos, o lenguas que son ordenadas y se entienden, siendo interpretadas por los presentes (1Cor. 14:4-5).

Las Asambleas son responsables de ayudar en la obra de los discípulos o proclamadores (mevaserim, evangelistas) que son asignados para trabajar en áreas más grandes que la de las Asambleas individuales (Hechos 14:23,27, 15:3-4,22, 18:22, 20:17; 1Cor. 4:17).

El Mesías dio mensajes específicos de servir como ejemplo a los elegidos, a las Asambleas individuales y a los mensajeros (malakhim) a cargo de cada una de ellas, (Apo. 2:1,8,12,18, 3:1,7,14).

Las funciones del juicio y la determinación de los asuntos diarios deben ser realizadas por los miembros ordinarios de la Asamblea, para que ellos puedan desarrollarse para sus roles en el juicio de los ángeles (1Cor. 6:4).

 

Las Metas y Objetivos de la Asamblea

El primer objetivo de la Asamblea es continuar la proclamación de la Buena Nueva del Reino de Yahweh como comisionó Yahoshúa (Mateo 4:17, 10:7, 11:1; Marcos 1:38-39; Marcos 3:14, 16:15; Lucas 4:43, 9:60).

La Asamblea debe predicar la Buena Nueva a los mansos, curar a los quebrantados de corazón, proclamar libertad a los cautivos, abrir la prisión a los que están encarcelados (Isaías 61:1), y dar vista a los ciegos (Lucas 4:18). Debe sanar al enfermo (Lucas 9:2). Debe predicar el Año Aceptable de Yahweh (Lucas 4:19) y testificar que el Mesías fue nombrado por Yahweh para ser juez de vivos y muertos (Hechos 10:42).

El alimentar a las Asambleas es el segundo objetivo de los Ancianos (Hechos 20:28) que se empeñan en enseñar por todas partes en cada Asamblea (1Cor. 4:17). Se utilizan los dones de 1Corintios 12:28 para ayudar al desarrollo de la Asamblea. Estos dones espirituales deben ser desarrollados con celo para el desarrollo de la comunidad de creyentes (1Cor. 14:12). La autoridad que ejerce en su propia casa una persona es un indicio de la autoridad efectiva de la Asamblea de Yahweh (1Tim. 3:5).

 

El orden en la Asamblea

La enseñanza de las Escrituras relativa a la comunidad de fieles es una enseñanza de ley y orden, de arriba hacia abajo. Yahweh es la Cabeza del Mesías, y el Mesías es la Cabeza de la Comunidad. El Todopoderoso Yahweh no es autor de confusión; por consiguiente, todo debe hacerse decentemente y en orden, 1 Corintios 14:33, 40.

El orden de la Asamblea de Yahweh debe construirse tan cercanamente como sea posible al que fue designado por el Todopoderoso Yahweh para el Israel de la antigüedad y continuado por los Apóstoles. Encontramos referencia a este orden en Éxodo 18, Números 11, y Efesios 4:11. La Escritura Sagrada revela que los oficios proféticos y apostólicos específicos han sido llenados, aunque esas funciones permanecen en los oficios de evangelista, pastor, y maestro, junto con el de supervisor y asistente, (1 Timoteo 3; Tito 1:5-9; Números 11:25). Además, la Escritura reconoce el título de ministro (servidor) relativo al oficio de los ancianos elegidos de Yahweh, (Rom. 15:16; Hebreos 10:11; Rom. 12:7).

Siendo que el Todopoderoso Yahweh y Yahoshúa el Mesías mediante su espíritu santo son quienes dan posiciones de liderato en la Comunidad Yahwista (para evitar la política interna), el término de esos oficios es permanente, (1 Corintios 12:11, 18, 28). Si algún anciano no permanece fiel, o deja de cualificar según los requerimientos bíblicos y las normas establecidas, puede ser removido de su cargo por el Cuerpo de Ancianos.

Los líderes en la Asamblea deben cumplir con los requisitos bíblicos, 1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9. Debe ser la póliza de la Asamblea elegir hombres capacitados que sean ciertamente ancianos en el Cuerpo del Mesías, llenos de espíritu santo de Yahweh, para servir en cualquier capacidad oficial. La Escritura excluye a las mujeres de ejercer autoridad sobre la Asamblea, pero pueden ser asistentes y así participar en la edificación de la Comunidad, (1 Timoteo 2:11-14; 1 Corintios 14:34).

Los asuntos de enseñanza de la comunidad deben quedar en los confines del líder o maestro principal y los ancianos. Las decisiones en cuanto a la enseñanza deben ser tomadas por el Cuerpo de Ancianos según Hechos 15, y no en la congregación general. Todos los miembros de la Comunidad deben tratar de conformarse a 1 Corintios 1:10 y Efesios 4:1-7, para estar en unidad de enseñanza. La Asamblea de Yahweh debe mantenerse como un Cuerpo unido, siguiendo el ejemplo de 2 Tesalonicenses 3:6-16.

Debe mantenerse la exposición de la sana enseñanza; por lo tanto, solamente a personas conocidas por la comunidad local se les debe permitir enseñar en la Asamblea.

El gobierno de las asambleas locales debe conformarse al modelo de las Escrituras. Los asistentes de la comunidad estarán a cargo de aliviar las necesidades temporales de los pobres de la comunidad.

La vida espiritual en la Asamblea

En las Escrituras Sagradas encontramos un cuadro definido de la vida espiritual que ha de vivir cada miembro de la Asamblea. Las Escrituras nos enseñan una vida de total obediencia al Todopoderoso Yahweh y a sus leyes perfectas. Los miembros de la Comunidad deben ser ejemplos notables para el mundo exterior de la adoración verdadera que se encuentra en las Escrituras. Debe ser nuestro objetivo vivir tan cerca como sea posible de nuestro Padre Celestial Yahweh cada día. Debe ser nuestra meta vivir una vida sencilla, absteniéndonos de actividades negativas en las que se entretiene la sociedad que nos rodea. Como embajadores del Reino celestial venidero, debe ser nuestro deseo excluirnos del envolvimiento activo en las luchas políticas de las naciones gentiles, (Deut. 17: 14-15; 1 Juan 2:15; 2 Cor. 5:20; Mat. 5:14-16; 2 Tim. 2:4; Lev. 26; Deut. 28).

Las Escrituras ordenan modestia en la vestimenta tanto para hombres como para mujeres, (1 Tim. 2:8-10). Esto incluye cubrir apropiadamente el cuerpo y evitar exhibirlo. Las Escrituras enseñan un patrón de liderazgo en cuanto a nuestras posiciones de autoridad en la Comunidad y en el hogar, (1 Cor. 11:1-16; 1 Tim. 2:2-15; 1 Ped 3:1-7). Con relación a este orden, la mujer está llamada a cubrir su cabeza con un velo durante la oración y cuando exhorta a otros si hay un hermano varón presente. El espíritu de santidad nos instruye mediante Pablo que el hombre no debe cubrirse con un velo. Por lo tanto rechazamos la costmbre rabínica de cubrirse los varones la cabeza con un talit o una kipá para la oración.

Las Escrituras enseñan la pureza del cuerpo, lo que incluye que no debemos ingerir ninguna droga adictiva, perjudicial, o ilegal las cuales pueden causar que el cuerpo pierda su naturaleza santificada, posiblemente causando que el espíritu de santidad se aparte de nosotros, (2 Cor. 6:14-18). Debe ser nuestro objetivo vivir tan saludablemente como sea posible, con el fin de que presentemos al mundo un testimonio de fortaleza y por consiguiente seamos más efectivos en testificar por Yahweh.

Las Escrituras enseñan la no-violencia hacia nuestro prójimo. Se nos manda vivir en paz con todos los seres humanos y a seguir la “regla de oro” establecida en Mateo 7:12; Lev. 19:17-18; Mateo 22:39. El ejemplo que nuestro Salvador Yahoshúa el Mesías nos dejó, en el cual él dejó la venganza en las manos del Todopoderoso Yahweh, debe ser seguido por todos los hermanos de la Comunidad. Nuestra actitud hacia todos los seres humanos debe ser tal que nuestro amor gane a nuestros enemigos, (1 Pedro 2:21-23; 1 Cor. 6:1-11; Mat. 5:33-48).

En armonía con esta actitud que muestra paz con todos los seres humanos, es recomendable que los miembros de nuestra comunidad se abstengan del servicio militar como combatientes. En respuesta al llamado militar de naciones gentiles se recomienda que los jóvenes acepten una posición de no-combatientes o un trabajo en alguna institución humanitaria, de acuerdo con las leyes del gobierno local que regulan los servicios alternos. Los líderes de la Comunidad tienen la responsabilidad de enseñar y adiestrar a la hermandad en cumplir con estos principios bíblicos, (Éxodo 20:13; Deut. 5:17; Mat. 5:38-48; Luc. 6:27-35; Mat. 26:52; Juan 18:36; Romanos 12:9-21).

Debería ser la meta de cada miembro de la comunidad establecer un hogar en el que prevalezca un espíritu de amor. Cada esposo y esposa en el Mesías debe esforzarse por edificar una vida que se proyecte hacia la eternidad. Los miembros iluminados de la Comunidad no deberían hallar soluciones para sus problemas matrimoniales en las cortes de divorcio. Pero por otra parte, nadie debe estar obligado a seguir sujeto a un cónyuge abusivo y maltratante. Los padres tienen el deber de enseñar a sus hijos en el camino correcto que lleva a la vida eterna, (Efe. 5:20-33; Efe. 6:1-9; 1 Cor. 7:1-17). Nuestras vidas diarias son el mejor testimonio que podemos presentar, tanto a los de la comunidad como a los de afuera, para que no se traiga reproche al nombre del Mesías.

El espíritu de amor debe ser evidente entre los hermanos de la Comunidad. Toda diferencia entre los hermanos debe manejarse según Mateo 18. El acusado tiene el derecho de enfrentarse a su acusador. Ningún hermano debería tomar el recurso en los tribunales mundanos en caso de un desacuerdo contra su hermano en el Mesías, (1 Cor. 6).

La salvación se extiende gratuitamente a todo miembro de la raza humana. Las Escrituras enseñan que toda persona es bienvenida en la familia de Yahweh independientemente de raza. La Casa de Asamblea ha de ser la casa de oración y estudio para todos los pueblos, Isaías 56:7. En la comunidad apostólica, se aceptaba a los gentiles (pueblos étnicos), (Hechos 8:27-39; Hechos 10-11; Gal. 3:28; Col. 3:11). El amor de Yahweh a través del sacrificio de Yahoshúa el Mesías se le concede a todo el que venga, Rev. 3:20. Él ha hecho de uno solo (Adam) a toda nación de humanos que moran sobre la tierra, (Hechos 17:26). Todos los miembros de la Asamblea de Yahweh deberían producir los frutos que den evidencia de esta convicción.

Todo miembro de la Asamblea de Yahweh debería buscar oportunidades de testificar de la verdad de las Escrituras Sagradas. Todos deben contribuir a la edificación del Cuerpo del Mesías que saldrá al encuentro del Salvador en el aire cuando Él regrese. Todo miembro de la Comunidad debería esforzarse por cumplir las Escrituras en todo lo posible de modo que sea un buen ejemplo al mundo exterior de la adoración verdadera, de modo que otros deseen unirse al Cuerpo del Mesías, 1 Pedro 3:15.

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