¿A Mí Me Habla?

Por. Silvina Carrizo

Me volteé a mirar sobre mi hombro la primera vez que entré a un comercio y la vendedora me saludó con: “¿qué buscas, bella?”

No me imaginé que otra mujer, desconocida, además, se refiriera a mí de esa manera.

Más tarde en otro lugar, recibí un “que tengas buen día, hermosa”.

Desde hace un tiempo, cuando alguna amiga me llama por teléfono no es raro que me diga: ¡hola linda! ¡hola genia!

No sé si será que debo actualizarme con los nuevos lenguajes, pero no puedo dejar de sorprenderme cada vez que escucho este tipo de expresiones en otras mujeres.

Antes, bastaba con un “Hola” para iniciar la charla, así que ahora, cuando me dicen “buen día princesa”, literalmente me quedo muda. 

Comprendo que este nuevo lenguaje esté destinado a empoderar a la mujer, y es probable que haya quien se sienta muy cómoda con este tipo de expresiones, pero sucede que yo quedo descolocada y sin saber cómo continuar la conversación, sin saber si dar las gracias por el piropo o responder también con otro halago. 

Por el momento, reacciono como si no hubiese escuchado nada y respondo “Buendía, ¿qué tal? y a otra cosa mariposa. Ya me acostumbraré.

¿Cuándo Los Elogios Se Vuelven Peligrosos?

Estas nuevas formas de comunicación en que alguien que ni te conoce se atreve a decirte “bella”, me llevaron a meditar acerca de los elogios.

Porque ciertamente muchas veces damos nuestra opinión favorable a alguien y también recibimos halagos.

En cuestiones cotidianas como qué rico te salió el pastel, los cumplidos de este tipo son frecuentes como también expresamos (y recibimos) elogios de aprobación por nuestro trabajo y cuyo fin es alentar a continuar esforzándonos.

Pero, cuando los elogios resultan exagerados, reiterativos y sin juicio crítico, da para desconfiar.

En mi país hay un dicho campero para referirse a la persona que adula a otra para obtener una ventaja, se dice: “Sobar el lomo”

y se complementa con otro, que dice algo así como:

“no te confíes de los halagos, recuerda que el hombre soba el lomo del caballo, para poder montarlo.”

Hay personas que suelen admirarse realmente por las destrezas de otras y lo manifiestan con halagos (y aplausos si es por WhatsApp).

Pero cuando éstas se vuelven un tanto empalagosas porque se mencionan constantemente o están recargadas de miel, entonces ¡cuidado!

Si uno no tiene el oído afilado, puede caer en las trampas del adulador.

Pues sus palabras suelen sonar como agradecimientos y verdad están doblegando a quien está con la guardia baja.

La Adulación Y La Mentira

Por esto, las Escrituras nos advierten: “Quien mucho alaba al amigo, mucho lo engaña”[1] Porque “los aduladores son como la maleza que crece al lado de la planta principal, ella cree que la están acompañando, pero en realidad la están parasitando (y la debilitan).”[2]

“Rabí, sabemos que hablas y enseñas correctamente y que no haces distinción de personas, sino que enseñas el camino de Elohim con verdad.”[3]

Aquellos escribas y fariseos no parecen decir mentira pues es cierto lo que enuncian del Mesías, pero finalmente su lengua es mentirosa al esconder la verdadera intención. 

Así actúa el adulador, con doblez de corazón[4]. Pero, nuestro Adón, que sabe discernir los espíritus, comprendió rápidamente la astucia de ellos al alabarlo antes de hacerle la pregunta capciosa para atraparlo.

Algunas veces, las lisonjas tienen como intención sacar algún provecho que no siempre es material[5], pues también se adula para obtener algún favor, un perdón, ocupar un lugar de preferencia o hacer que el adulado tenga algún tipo de compromiso con el adulador.

Otras veces, como es en la cuestión de estos escribas y fariseos, el objetivo es hacer caer al adulado, pues detrás de toda adulación se esconde algo de celos y de envidia[6].

El Antídoto Eficaz

“El que reprende a un hombre, al final hallará más favor que el que lo elogia.”[7] 

Resulta difícil reprender, pero cuando lo hacemos de buen corazón, quien es sabio sabrá recibir la exhortación y finalmente, el sacrificio de quien reprende le traerá mayor beneficio que quien siempre halaga.

Sin embargo, suele suceder que quien mucho gusta de los elogios no tolera las críticas. Alguien expresó que “el problema con la mayoría de nosotros es que preferimos ser arruinados por los elogios que salvados por las críticas.”[8]  

Esto me llevó a recordar al rey Ajav, quien solo buscaba escuchar acerca de su éxito[9]  y también cuando Herodós fue exaltado por todo el pueblo y por no darle la gloria a Elohim, murió comido por los gusanos.[10]

Tal es la presión del ego, al que debemos tener controlado.

Muchos pueden sentirse cómodos con los halagos, pero qué mejor que vengan con contenido crítico, que nos ayude a seguir esforzándonos en el camino y agradar al Padre.  

Las Escrituras nos advierten que no busquemos ser alabados por los hombres y ser llamados “maestros” [11] como buscan algunos, que busquemos mejor ser siervos del Mesías, como decía Shaúl, el enviado, no vaya a sucedernos como aquellos “que amaron la gloria de los hombres más que la gloria de Elohim.”[12]

 Que cuando venga el Mesías nos encuentre esforzándonos en ser fieles servidores, y que cuando saque a luz las intenciones de nuestros corazones, seamos hallados dignos.

Tengan el Shalom del Creador todos mis hermanos.

Amén.


[1] Proverbios 29:5 Versión Traducción en lenguaje actual.

[2] William Shakespeare, “Timón de Atenas”, escrita en coautoría con Thomas Middleton, donde la adulación y los efectos devastadores sobre el adulado, se configuran en el centro de la acción dramática.

[3] Lucas 20:20-21

[4] Salmo 12:2 “Siguen hablándose falsedad el uno al otro; con labio meloso siguen hablando aun con corazón doble.” Versión del Nuevo Mundo.

[5] Proverbios 19:4 “La riqueza hace muchos amigos, pero el pobre pierde hasta el último amigo. “

[6] Proverbios 26:28 “Una lengua mentirosa odia a aquellos a quienes aplasta; el habla suave tira a uno al suelo. (“la boca lisonjera causa un derribo.” Nuevo Mundo)

[7] Proverbios 28:23

[8] Norman Vincent Peale, doctor en psiquiatría, creador de la teoría del pensamiento positivo.

[9] 1Reyes 22.

[10] Hechos 12:20-25.

[11] Mateo23:6-9 

[12] Juan 12:43

Mujeres Ayin
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1 comentario en «¿A Mí Me Habla?»

  1. Es mejor reprensión a tiempo, que amor oculto… cómo está escrito. Seamos moderados. Silvina, fuerte abrazo por el cariño q nos une, Yahoshua hamashiaj nuestro maestro. Esther

Los comentarios están cerrados.

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