Adorar al Padre

Por. José Iturralde Arce.

Un hijo debe honrar a su padre y un siervo a su amo. Pues si yo soy un padre, ¿dónde está la honra que se me debe? Y si soy un amo, ¿dónde está la reverencia que se me debe?[1]

La adoración a Yahweh Avinu, ha sido descrita como “la honra y adoración que se le rinden en razón de lo que Él es en si mismo, y de lo que Él es para aquellos que le aman”.

Se debe entender que el adorador tiene una relación intima y de conocimiento del Elohim verdadero, y que hay un orden establecido por el mismo de servicio y adoración a su Persona.

Los yisraelitas habían sido redimidos de Mitsráyim por Yahweh, y por ello como pueblo redimido y profundamente agradecidos, podían acudir, al lugar señalado por Yahweh para rendirle servicio de agradecimiento alabanza y adoración.

Como dice el salmista, en el libro cuarto de Tehillim:

“vengan aclamemos alegremente a Yahweh, cantemos con alegría a nuestra roca y libertador, entremos a su presencia con agradecimiento, aclamémoslo con canciones.

Porque Yahweh es un EL grande, un gran Rey sobre todos los Elohim; en su mano están los abismos de la tierra, los picos de las montañas también son suyos; suyo es el mar, pues El lo hizo y sus manos formaron la tierra.

Vengan postrémonos e inclinémonos y arrodillémonos ante Yahweh nuestro hacedor.

Porque el es nuestro hacedor y nosotros el pueblo que el atiende, el rebaño a su cuidado.

Escuchen hoy su voz: “no endurezcan su corazón como en Meribah, como aquel día en Masah en el desierto, cuando sus padres me pusieron a prueba, me probaron, aunque habían visto mis obras.

40 años me estuvo provocando aquella generación y dije: Este es un pueblo descarriado que no conoce mis caminos”. Por eso jure indignado que no entrarían en mi lugar de descanso.[2]

La Adoración en tiempos antiguos

En tiempos del Tanak, los adoradores no podían entrar en el santuario, solamente podían hacerlo al patio exterior.

Incluso el sumo sacerdote solo podía entrar al lugar santísimo una vez al año con sangre, los demás sacerdotes quedaban limitados solamente a estar en el santuario, sin poder atravesar el velo.

La redención ha sido cumplida y el velo ha sido rasgado de arriba abajo, Yahweh ha abierto el acceso a Él.

Yahweh se ha revelado en sus consejos de amor como Padre y su ayuda también en su Espíritu de Santidad.

Elohim es espíritu; y es necesario que los que le adoran, lo adoren en espíritu y en verdad.[3]

El deleite esta en lo que Él es, y su pueblo se goza y le aman, por lo que Él es, el único Elohim verdadero.

La verdadera adoración

Y no solo esto, sino que estamos orgullosos de Yahweh, gracias a nuestro maestro Yahoshúa el Mashíaj, por cuyo medio hemos recibido la reconciliación.[4]

Adorar en espíritu, significa adorar de acuerdo con la verdadera naturaleza de Yahweh, en el poder del espíritu de santidad, por medio de su hijo Yahoshúa.

Por eso esta es diferente de la adoración en diversas formas y ceremonias que la religiosidad requiere, obras de la carne.

Adorar en verdad es hacerlo, con la revelación que El nos ha dado, conforme a lo escrito en su Palabra y conforme a Su voluntad.

No amoldados a este mundo, más bien, transformándonos por la renovación de nuestro entendimiento, de modo que podamos discernir la voluntad de Elohim, lo bueno, lo agradable y lo integro.[5]

Ocupándonos en nuestra salvación con respeto y reverencia.

Porque Elohim es el que pone en ustedes tanto el querer como el hacer, para cumplir su buena voluntad.[6]

Por eso a Él le ha placido, revelarse así mismo como Padre, permitiendo que entremos a su presencia con la confianza de que por medio de Yahoshúa haMashíaj somos aceptos en el amado.

El testimonio de Yahoshúa

“Yahoshúa nos declara que a quien se debe adorar es al Padre.

Realmente éste hubiese sido un momento perfecto para decir “adorarán al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo” si así hubiese sido el caso.

Sin embargo, en estas palabras pronunciadas por Yahoshúa vemos que él no estaba buscando adoradores para sí mismo, sino que exhortaba y enseñaba a la gente a adorar al único Elohim/Poderoso verdadero: Yahweh, el Padre.

De hecho, no sólo lo decía y enseñaba, sino también lo vivía y modelaba con su propia vida.

Esto lo vemos claramente ilustrado en la forma en que Yahoshúa oraba:

“En aquel tiempo Yahoshúa oró y dijo: “Te alabo, oh Padre, Soberano del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.” Matityah/Mateo 11:25 (VIN)”[7]

La voluntad de Yahweh Avinu es que todos sigamos al hijo, como revelador de la fuente de vida.

El hijo es el que nos conduce como creyentes al conocimiento de la voluntad y amor al Padre y por medio de su sacerdocio y siendo igual que nosotros, pero sin pecado, leemos:

Así que acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que alcancemos misericordia y hallemos la gracia que nos ayude en tiempo oportuno.[8]

Así la adoración se distingue con la alabanza y la acción de gracias, que es el homenaje tributado por el amor al Padre.

Ustedes no recibieron un espíritu que los haga esclavos, para estar otra vez bajo el temor, sino que ustedes recibieron un espíritu que los hace hijos, con el cual aclamamos Abba. El espíritu mismo le da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim. Y si somos hijos también somos herederos de Elohim y coherederos con el Mashíaj; y si padecemos con él, con él seremos también glorificados.[9]

HALLELUYAH!!

Gracias hermanos y ancianos, Shalom.


[1] Malakhí 1:6

[2] Salmo 95:1-8

[3] Yojanán 4:24

[4] Romanos 5:11

[5] Romanos 12:2

[6] Filipiyim 2:13

[7] Tomado del artículo: ¿A Quién Debemos Adorar, y Cómo? /17 mayo 2014 por Ángel Candelaria https://ayinweb.com

[8] Ivrim 4:16

[9] Romanos 8:15-18.

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2 comentarios en «Adorar al Padre»

  1. Amén. Qué hermoso es adorar en espíritu y verdad y saber que el mismo maestro Yahoshua nos enseña Quién es el Único al que debemos adorar y rendir nuestras oraciones

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