“EL AMOR DE YAHWEH, AMAR A YAHWEH”

Por: José Luis González

¿Ha habido alguna vez un misterio más grande que el amor de Yahwéh?

¿Acaso puede amar el hombre a Yahwéh?

Antes de dar comienzo leeremos un par de versos de la carta 1ª de Juan 4, les recomiendo leer todo el capítulo:

 “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Elohim, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en expiación por nuestros pecados. Amados, ya que Elohim nos amó así, también nosotros debemos amarnos los unos a otros”[1]

La palabra en hebreo para amor es Ahava, pero ¿Qué significa?

La raíz o base de esta palabra es “hav”, que significa “dar”. Tal vez esto revela una verdad fundamental: Amar es dar.

Entonces diremos que es renunciar a uno mismo, a lo que yo quiero, a buscar mis propios caminos y a mi propia vida si fuera necesario.

Por otro lado, es la entrega a Elohim de manera incondicional, confiando plenamente en que Él es fiel, infinitamente misericordioso y recordando que Yahwéh nos amó primero.

Leamos un conocido texto:

“Porque de tal manera amó Elohim al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna”[2], Amen.

Amar a Yahwéh es una mitsváh[3] constante. En un aspecto esto es fácil de hacer, ya que todo lo referente a Elohim es virtuoso. Sin embargo, el desafío es que todo depende del grado de conocimiento que tengamos.

Maimónides un sabio de la antigüedad que vivió en España escribió: “Una persona sólo puede amar de acuerdo al grado de conocimiento que tenga sobre el objeto de su amor. Si sabe poco, puede amar un poco. Si sabe mucho, puede amar mucho.”

Conocer a Elohim

Pero ¿Cómo podemos conocer a Elohim? Evidentemente hermanos en su palabra, toda la Sagrada Escritura tiene como objetivo el Mesías y a través de él mostrarnos quien es Yahwéh.

El amor verdadero es el que procede del Padre – El que ama a su hermano refleja el amor verdadero y así conoce y ama a Yahwéh.

Si me amáis guardad mis mandamientos.

“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. Y al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él”.[4]

Para incrementar tu amor a Elohim, observa su maravillosa creación, los cielos, los astros, las aves, las flores, todo nos habla de su amor.

Después, estudia tu propia historia. Considera cómo Avinu Yahwéh te da cada milésima de fuerza y habilidad, te mantiene respirando y mantiene tus órganos funcionando. Cómo te ayuda a obtener un trabajo, encontrar una pareja y construir un hogar. Te dio la vida.

Y aún más, Yahwéh Elohim desde el principio preparó un rescate para el Adam y hasta el día de hoy como dijo Yahoshúa: “mi Padre aun trabaja” hasta que se complete nuestra restauración.

En otra ocasión Yahoshúa explicó, que la semilla que es plantada en la buena tierra da buen fruto y puede darlo al treinta, sesenta y cien; Y quiere decir que hay tres tipos de personas en su relación de amor en obediencia al Creador:

Las que obedecen por temor al castigo: quienes por miedo a represalia cumplen lo mínimo para no ser castigados, sin más.

Luego están las que obedecen por la recompensa: son las que obedecen ansiosas por el trofeo sin comprender muy bien el cómo ni el porqué.

Y por último las que obedecen por amor: son las que entregan su vida sin condiciones y muestran gratitud por el amor inmerecido.

El Shemá y el amor

La Toráh plantea tres caminos principales para desarrollar el amor a Elohim: “Amarás a Yahwéh con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”[5]. Que es el Shemá.

¿Qué es amar a Elohim “con todo tu corazón”? Es cuando tu deseo más profundo es cumplir Su voluntad. Es llegar al nivel en el cual tu voluntad y la voluntad del Creador son una.

¿Qué es amar a Elohim con “toda tu alma y con todas tus fuerzas?” Es usar toda tu energía y tus talentos para servir a Yahwéh. Si alguien te prueba que ha hecho grandes esfuerzos por ti —inclusive hasta el punto de salvarte la vida— entonces tu nivel de gratitud será acorde a ello. Yahwéh te ha dado eso y mucho más. Entonces, nos es placentero poder esforzarnos: darle nuestro tiempo, nuestras habilidades, y si es necesario, nuestra vida misma.

¿Cómo podemos fortalecer esta relación con nuestro Creador para sentir Su amor?

Una clave para amar a Yahwéh es dejar a un lado la ilusión de que tú eres el responsable de tus logros. Debes reconocer que todo lo que eres es un regalo del Creador.

Vive con el pensamiento de que hay un propósito en la vida, que Yahwéh está en control de todo.

Expresa tu lealtad a través de la acción, con la obediencia y sometiendo tu voluntad a Su voluntad. Es de suma importancia que nos mantengamos fieles y leales a pesar de los desafíos. Esta es la definición de amor incondicional.

Sigamos, Cierta vez al Maestro se le pregunto cuál era el más grande de los mandamientos, ¿Lo recuerdan?

Amar a Yahwéh Elohim respondió, ¿Y el segundo? ¡Al prójimo como a nosotros mismos, pero Yahoshúa aun fue más lejos diciendo que amáramos también a nuestro enemigo, para que seamos hijos, qué interesante!

Siendo hijos de Elohim

Todos los seres vivos somos su creación, pero solo somos sus hijos a través del Mesías y como hijos, nuestro Padre nos guarda, nos perdona, nos disciplina y nos insta a ser perfectos como Él es perfecto.

“Si alguien dice: “Yo amo a Elohim” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto.”[6]

Porque una manera importante de mostrar amor a Elohim es amar al prójimo y más aun a nuestro enemigo.

Rompamos los límites de nuestro egoísmo, démonos al necesitado, al que no pueda corresponder el bien hecho, ayuda al caído, consuelo al afligido, tendamos la mano al que no es nuestro amigo.

Y es que el amor es el resultado del altruismo, quien se preocupa y ocupa por el otro sin esperar nada a cambio.

Reflexionemos

Debemos tomar una decisión practica hoy, implantar en nuestras mentes que hay un solo Creador, como dijo el salmista: “Siempre pongo a Yahwéh delante de mí, con él a mi derecha no resbalaré”[7]. Al hacer esto estamos esencialmente “invitando” a Elohim a nuestras vidas, y comenzar a desarrollar una relación con Él.

Con la ayuda de la rúaj haqódesh, el estudio de su Palabra y la oración, podemos llegar a amar verdaderamente a Yahwéh “con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma y con toda nuestra fuerza vital y a nuestro prójimo como a nosotros mismos”.

Que nuestro Padre Celestial nos enseñe cada día un poco más de la gran profundidad que implica su amor, con el fin de entenderlo, y con su ayuda, con nuestra perseverancia en la oración y entrega en su camino, poder reflejarlo y vivirlo de manera real en nuestras vidas, amén.


[1] 1Jn.4:10-11

[2] Jn.3:16

[3] Ordenanza o mandato

[4] Jn.14:21

[5] Dt.6:5

[6] 1Jn.4:20

[7] Sal.16:8