¿Bajo la Ley o Bajo la Gracia?

Con frecuencia, uno de los argumentos mas utilizados para rechazar la observancia de la Torah es la frase “no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia”. Esta frase la encontramos en Romanos 6:14-15. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que este argumento, en su contexto real, es realmente una defensa a la validez de la Torah hoy día.

Este estudio es, en términos generales, un análisis de Romanos 6. Sin embargo, sería un error de mi parte pretender ofrecer un análisis de este capítulo de forma aislada. Es necesario entender el contexto de lo que Shaul (comúnmente conocido como Pablo) está exponiendo para poder comprender el mensaje. De lo contrario, corremos el riesgo de hacer una interpretación errada del texto. Por tal razón, incluiré también algunos versos de otras secciones de la carta a los Romanos, así como otros pasajes de la Escritura que tengan relación al tema.

Definamos el concepto “Ley”

En primer lugar, es necesario definir el concepto ley. La palabra ley viene del griego nómos, pero no se refiere a cualquier tipo de ley. Según el diccionario Strong (#3551), cuando se utiliza en contextos como este, nómos hace referencia a la ley de Moisés, que no es otra cosa que la Torah.

Sin embargo, las palabras ley y el término nómos se quedan cortos al expresar el sentido de lo que es la Torah. Mas que simplemente ley, la palabra Torah significa instrucción, enseñanza. La raíz de la palabra תרה Torah (Strong #8451) viene de la palabra ירה yarah (Strong #3384), la cual también significa:

  1. fluir como agua

  2. lanzar una flecha

  3. señalar o destacar algo con el dedo

De estos significados podemos deducir que la Torah tiene las siguientes características:

  1. Es la enseñanza o conjunto de instrucciones de Yahweh para nuestras vidas.

  2. Fluye en nuestro interior como agua viva, por medio de Yahoshúa (Yojanán/Juan 7:38, 4:14)

    1. Juan 7:38: “El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.” (RVR2011). Fijémonos que la forma en que debemos creer en Yahoshúa es de acuerdo a lo que dice la Escritura. ¿Cuál Escritura? La Torah.

  3. Es el “dedo” de Yahweh que nos señala nuestro error y nos muestra la forma correcta de vivir.

  4. Romanos 3:20: “… porque por la ley es el conocimiento del pecado.” (RVR2011). Es la misma Torah la que nos indica lo que es pecado. Ampliaré sobre esto mas adelante.

  5. Es como una flecha lanzada por Yahweh a nuestro corazón, la cual va directo al blanco de nuestras necesidades.

Definamos el concepto “Gracia”

En cuanto a la palabra gracia, Wikipedia en español la define como “un favor o don gratuito concedido por Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos…”1. Los términos hebreos que usualmente se traducen como gracia son חן jen y חסד jésed. En Griego, gracia es comúnmente expresado como χαρις járis. Pudiera ser también traducido como favor. Ahora bien, si nos fijamos en el sentido de esta palabra, notaremos que el término gracia no es un concepto pasivo, sino activo. La gracia no es algo que Yahweh otorga sin esperar un acto de nuestra parte; es más bien un favor especial que nos capacita para poder hacer algo. ¿Y qué es lo que nos permite hacer este favor? ¡Obedecer sus mandamientos! En otras palabras, la gracia es el favor que Yahweh nos otorga, de modo que podamos vivir de acuerdo a sus mandamientos; de acuerdo a su Torah.

Definamos el concepto “Pecado”

La palabra pecado viene del término griego jamartía (Strong #266) y de los términos hebreo jatá (Strong #2398) o jatat (Strong #2403). En todos los casos hace alusión a una ofensa o transgresión. Pero, ¿transgresión a qué o a quién? La respuesta está en 1 Juan 3:4: “Todo el que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es infracción de la ley.” (VIN2007). De modo que el pecado no es otra cosa que una transgresión a la ley o, mejor dicho, transgresión a la Torah de Yahweh.

Una vez tenemos claros los términos ley, gracia y pecado, podemos comenzar a analizar el texto en Romanos 6.

Analizando el Texto de Romanos 6

“¿Qué concluimos entonces? ¿Permaneceremos en el pecado para que se aprecie mejor el favor? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto para efectos del pecado, ¿cómo vamos a vivir todavía en él? Romanos 6:1-2 (VIN2007)

Shaul comienza realizando una exhortación a vivir en santidad, apartados del pecado. Como habíamos explicado ya, la misma Escritura define el pecado como transgresión a la ley o la Torah (1 Juan 3:4). De modo que Shaul no está exhortando a ignorar la Torah, sino a observar la misma para evitar caer en el pecado.

¿Ignoran ustedes que todos los que nos sumergimos en el Mashíaj Yahoshúa nos sumergimos en su muerte? Pues, por la inmersión quedamos sepultados con él en la muerte, para que así como al Mashíaj lo resucitó de entre los muertos el poder del Padre, así también nosotros iniciemos una vida nueva. Porque así como hemos venido a estar unidos con él por esa representación de su muerte, también lo estaremos por la representación de su resurrección. Y sabemos que nuestro viejo hombre quedó ejecutado en el madero con él, para que se destruya el cuerpo pecador, para que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que muere se libera [del poder] del pecado. Si hemos muerto con el Mashíaj, creemos que también viviremos con él. Sabemos que el Mashíaj, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte ya no tiene más dominio sobre él. Porque al morir, para efectos del pecado murió una vez por todas; pero al vivir, vive para Elohim. Así también ustedes, considérense muertos para efectos del pecado, pero vivos para Elohim en el Mashíaj Yahoshúa.

Romanos 6:3-11 (VIN2007)

Este pasaje de la Escritura expone un principio muy importante para el creyente en el Mesías: La inmersión (o bautismo) en el nombre de Yahoshúa.

La inmersión o bautismo en agua (conocido en hebreo como mikvah) es, por naturaleza, un ritual de purificación o consagración. Contrario a lo que muchos piensan, el mismo no es exclusivo u original del Judaísmo o Cristianismo. De hecho, varias civilizaciones antiguas lo practicaban como parte de su rituales religiosos. Como lo expresa la Enciclopedia Judaica: “El significado real del ritual del bautismo no se puede derivar de la ley levítica; al parecer tuvo sus principios en la práctica babilónica y semítica antigua.2”.

El ritual de la inmersión tiene varias funciones y significados. Una discusión abarcadora de este tema está fuera del alcance de este estudio. Sin embargo, dentro del contexto del tema, la inmersión de la cual Shaul habla implica un símbolo de muerte y nuevo nacimiento. Esta idea no es nueva dentro del Judaísmo. La Enciclopedia Judaica nos explica lo siguiente en el artículo sobre el bautismo (nota #2):

El bautismo del prosélito tiene como finalidad la limpieza de la impureza de la idolatría, y la restauración de la pureza de un hombre recién nacido. Esto está implicado en el Talmud (Sota 12b) en referencia a la hija de Faraón, cuyo baño en el Nilo es explicado por Simon b. Yohai como haber sido para ese propósito. El baño en el agua se constituye un renacimiento, por lo cual “el prosélito es como un niño que acaba de nacer” (Yeb. 48b), y él debe bañarse “en el nombre de Dios” – “leshem shamayim” esto es, asumir el yugo del reino de Dios impuesto sobre él por la persona que lo dirige en el acto del bautismo (“mabil”), o de lo contrario no es admitido en el Judaísmo (Gerim. vii. 8). Por esta misma razón los israelitas antes de la aceptación de la ley tenían, según Filón en el Decálogo (“De Decálogo,” ii., Xi.), así como según la tradición rabínica, que someterse al rito de la purificación bautismal (compare con I Cor.. 10:2, “Ellos fueron bautizados en Moisés [la Ley] en las nubes y en el mar”).

De modo que lo que Shaul nos está diciendo es que, al sumergirnos en el nombre de Yahoshúa y su muerte, simbólicamente estamos muriendo a nuestro viejo ser y naciendo nuevamente. Esto tiene varios de beneficios:

  1. Al morir, somos libres de la condena del pecado. ¿Por qué? ¡Porque nadie puede condenar o castigar a un muerto! Por lo tanto, el castigo merecido por nuestras transgresiones queda sin efecto al morir.

  2. Al volver a nacer a través del Mesías, somos una persona distinta; tenemos una nueva identidad. En otras palabras, es como si nunca hubiésemos pecado. Por lo tanto, nadie puede condenarnos por lo que nunca hicimos. En palabras simples, nadie puede hacernos pagar una deuda o condena por lo que hizo otra persona distinta que, para los efectos, ya está muerta.

  3. Al asumir esta nueva identidad a través del Mesías, ante nuestro Padre Yahweh somos justificados. En otras palabras, las credenciales de Yahoshúa el Mesías—su justa e íntegra manera de vivir, libre de pecado—se aplican a nuestra vida, haciendo desaparecer todo pecado que había en nuestro antiguo ser.

  4. Esta nueva identidad nos capacita, por medio del poder del espíritu de santidad, para vivir una vida en obediencia a la Palabra de Yahweh. Como explica Shaul, “el que muere se libera [del poder] del pecado.” Romanos 6:7 (VIN2007) Ya no somos esclavos del pecado; como Shaul nos explica mas adelante, ahora somos “servidores de justicia”. (Romanos 6:20)

“Así que no reine el pecado en su cuerpo mortal, de modo que obedezcan a sus malos deseos. Ni tampoco ofrezcan sus miembros al pecado, como instrumentos de injusticia; sino ofrézcanse ustedes mismos a Elohim como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Elohim como instrumentos de justicia.”

Romanos 6:12-13

Habiendo explicado el principio de la inmersión y su efecto en nuestra vida, Shaul nos recuerda que debemos vivir en santidad y obediencia a la Torah. Cierto, hemos recibido este regalo o favor que nos ha limpiado de todo pecado, pero eso no es excusa para vivir ignorando la Torah de Yahweh. A través de la inmersión en la muerte de resurrección de Yahoshúa hemos sido limpiados de todo pecado, pero desde ese momento en que somos limpiados en adelante es nuestra responsabilidad apartarnos del pecado y vivir en obediencia a su Palabra. Ya hemos recibido las herramientas para hacerlo; ahora nos toca a nosotros ponerlas en práctica.

“Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues ya no están bajo [la condena de] la ley, sino bajo [la protección de] la gracia.” Romanos 6:14

Ya que este es uno de los versos mas utilizados para argumentar que la Torah no es válida hoy día, creo que merece especial atención.

En primer lugar, analicemos el contexto del mensaje. ¿De qué habla Shaul? No está hablando de la validez de la Torah, sino de los efectos del sacrificio del Mesías en nuestra vida, el cual provoca que el pecado ya no tenga dominio sobre nosotros. Por lo tanto, el utilizar este verso para argumentar sobre la validez de la Torah es “sacar un texto fuera de contexto para formar un pretexto”. Sobre todo cuando es la Torah la que define lo que es pecado (Romanos 7:7). Sin Torah, no podríamos hablar del efecto del pecado, pues no tendríamos una referencia clara de lo que es el pecado.

Por otro lado, ya habíamos definido la gracia como un don o favor otorgado con el fin de cumplir los mandamientos. Sin embargo, si realmente la Torah estuviera abolida, ¿para qué nos sirve la gracia? ¿Qué mandamientos vamos a cumplir, si la Torah está abolida? ¿Ven la gran contradicción? Sin Torah, la gracia no tiene sentido, ya que la gracia es parte de esas herramientas que Yahweh nos ha dado para vivir de acuerdo a su Torah.

Lamentablemente, muchos creen que la gracia es un don nuevo que no existía antes del Mesías. Pero la realidad es que la gracia siempre ha estado presente. Por ejemplo, examinemos brevemente el sistema de sacrificios y ofrendas antiguo, usado por el pueblo hebreo desde los tiempos de Moisés hasta la destrucción del templo. De acuerdo a los primeros capítulos del libro de Levítico, existían los siguientes tipos de ofrenda:

  1. Olah (ofrenda elevada)

  2. Minjah (ofrenda de harina)

  3. Shelamim (ofrenda de paz)

  4. Jatat (ofrenda por falta involuntaria – faltas que se cometían sin darse cuenta, sin saberlo, o sin querer)

  5. Asham (ofrenda por la culpa – luego de percatarse de una falta cometida involuntariamente)

Cada una de estas ofrendas tenía un propósito específico. Algunas se hacían diariamente y otras en las fiestas. Algunas, como las últimas dos, iban dirigidas a la expiación de los pecados cometidos. El simple hecho de que Yahweh proveyera un sistema de expiación de pecados nos muestra que su gracia estaba presente.

Sin embargo, si observamos bien, veremos que para una falta voluntaria—en otras palabras, una rebelión—no hay sacrificio u ofrenda establecido. Aquellos que se rebelaban contra Yahweh—que cometían una falta con toda consciencia de lo que estaban haciendo—no tenían forma de redimir su falta. En estos casos, solo restaba arrepentirse, acudir con humildad ante la presencia de Yahweh y pedir misericordia por su vida. Es en estos casos donde la gracia de Yahweh entraba en efecto con mayor peso, pues la persona dependía enteramente de que el Todopoderoso obrara a su favor. De modo que la gracia de Yahweh no es algo nuevo, es algo que siempre ha existido.

Si la gracia siempre ha existido, ¿por qué Shaul nos enseña sobre estar bajo la ley y no bajo la gracia? Porque el sacrificio del Mesías Yahoshúa introduce un elemento nuevo en el proceso de la gracia: Ahora no es a través de sacrificios, sino a través de la persona de Yahoshúa que recibimos la gracia que libra del dominio del pecado. Por lo tanto, Shaul está aplicando el principio de la gracia de Yahweh—que siempre ha existido—al sacrificio de Yahoshúa.

Y ahora la gran pregunta: ¿A qué se refiere Shaul al decir que ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¿No se supone que, si la Torah es válida hoy día, estemos bajo la ley entonces? ¿No es esto una contradicción? La realidad es que no es una contradicción. Hay una diferencia entre guardar la ley y estar bajo la ley. Vamos a ilustrarlo con un ejemplo. Aquí en Puerto Rico, el límite de velocidad en el expreso es de 65 millas por hora. Ahora, si yo voy en mi auto transitando por el expreso a 70 millas, y un guardia me detiene, hay justificación suficiente para que me dé un boleto. En ese caso, estoy bajo los efectos de la ley (“bajo la ley”), ya que quebranté el límite de velocidad establecido por la misma, y por lo tanto merezco el castigo estipulado (el boleto). Sin embargo, si voy transitando por el expreso a 60 millas, estoy en cumplimiento de la ley (o sea, estoy “guardando la ley”), por lo tanto el castigo que estipula la ley de tránsito no me aplica. De forma similar, al guardar la Torah no estamos “bajo la ley”, y el castigo de la Torah no nos aplica (a menos que quebrantemos alguno de los mandamientos). En adición, la gracia que nos ha sido dada a través de la inmersión en Yahoshúa nos ha librado de las consecuencias del pecado.

Por otro lado, recordemos que aunque la gracia de Yahweh dada a través de Yahoshúa nos libra del pecado, y nos otorga una nueva vida, es nuestra responsabilidad vivir una vida recta de acuerdo a la Escritura. En otras palabras, la gracia no es una licencia para seguir pecando deliberadamente. Ni los sacrificios en tiempos antiguos, ni la sangre del Mesías en nuestros tiempos puede cubrir pecados de rebelión (una falta hecha con toda consciencia de lo que se hace). Solo el verdadero arrepentimiento y la gracia de Yahweh puede justificarnos de una falta voluntaria. Y cuando digo arrepentimiento, me refiero a una determinación sincera de no volver a cometer esa falta en el futuro.

Una vez entendemos estas cosas nos damos cuenta que, lamentablemente, aquellos que nos acusan de estar “bajo la ley” por guardar la Torah son los que realmente están bajo la misma por no guardarla ni reconocer su validez hoy día.

“Entonces, ¿qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo [la condena de] la ley, sino bajo [la protección de] la gracia? Ustedes bien saben que cuando se ofrecen a alguien para obedecerle como esclavos, son esclavos del que obedecen; ya sea del pecado para muerte o de la obediencia para justicia? Pero gracias a Elohim porque, aunque ustedes eran esclavos del pecado, han venido a obedecer de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual se han dedicado; y una vez libertados del pecado, se han hecho servidores de la justicia. Les hablo en términos humanos, debido a su limitación humana. Quiero decir que de la misma manera que antes ofrecían sus miembros como esclavos a la impureza para andar en violación de la Torah continuamente,* así ofrezcan ahora sus miembros como siervos de la justicia para la santidad. Porque cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la justicia. Pero ¿qué beneficio obtenían entonces de aquella conducta de la que ahora se avergüenzan? Porque esa conducta lleva a la muerte. Pero ahora, libres del pecado y hechos servidores de Elohim, obtienen el beneficio de una consagración que culmina en vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Elohim es vida eterna en el Mashíaj Yahoshúa, nuestro Maestro.”

Romanos 6:15-22 (VIN2007)

Una vez mas, Shaul nos exhorta a vivir en santidad al recibir la gracia de Yahweh a través del sacrificio de Yahoshúa. Para apoyar su punto, establece una comparación con la esclavitud: Antes de recibir del Mesías, éramos esclavos del pecado. No teníamos la gracia de Yahweh ni el espíritu de santidad que nos permite vivir una vida íntegra, por lo que el pecado nos dominaba, y las consecuencias de ese pecado nos aplicaban (estábamos “bajo la ley”). Sin embargo, al recibir al Mesías, recibimos la gracia de Yahweh dada a través de Yahoshúa, la cual nos capacita para vivir una vida en santidad de acuerdo a la Escritura. En ese sentido, ya no somos esclavos del pecado, sino servidores de Yahweh Elohim.

El verso #20 puede ser algo confuso de primera instancia: “Porque cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la justicia.” (VIN2007) ¿Qué quiere decir esto? ¿Significa que nuestro pecado pasa por desapercibido? ¡No! ¡Nada tiene que ver con ser libres de las consecuencias del pecado! Lo que Shaul quiere decir es que, por cuanto éramos esclavos del pecado, no teníamos forma de obrar en justicia. No era nuestra naturaleza. Pero al sumergirnos en el Mesías, adquirimos una naturaleza que se inclina a obrar en justicia.

En conclusión, podemos afirmar que estamos bajo la gracia. Pero esta gracia no invalida la Torah ni nos permite pecar deliberadamente. Hemos sido limpiados de nuestros pecados pasados, y hemos recibido las herramientas para vivir en integridad de acuerdo a la Torah, pero está en nosotros hacerlo. Bien lo dijo nuestro Maestro Yahoshúa:

“Si me aman, guardarán mis mandamientos.” Juan 14:15 (VIN2007)

¿Ama usted a Yahoshúa el Mesías? Entonces debe guardar sus mandamientos, que no son otra cosa que la Torah. A través de su gracia podemos hacerlo.

“Pues éste es el amor de Elohim: que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos.”

1 Juan 5:3 (VIN2007)


Ángel Candelaria

Colaborador en el área de informática de AYIN. Autor del libro ¿Fiestas Judías... o Fiestas de Yahweh? Profesor de música, guitarrista y director musical de AvdeYah.

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