“COMO ÁRBOL PLANTADO”

Por: José Luis González

   En las sagradas escrituras, tanto en la Toráh, como en los profetas y en los escritos nazarenos encontramos muchos versículos que aluden a diferentes tipos de árboles, haciendo diferentes analogías respecto del hombre y el árbol.

Primeramente, leeremos de la VIN dos textos muy conocidos que son:

Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se une a la compañía de los burladores, sino que la Toráh de Yahwéh es su deleite, y su Toráh estudia día y noche. Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo y su follaje no se marchita; todo lo que produce prospera.[1]

Ahora leamos…

Feliz el hombre que confía en Yahwéh, cuya confianza es Yahwéh solamente. Será como un árbol plantado junto a las aguas, que extiende sus raíces a la corriente: no siente cuando viene el calor, sus hojas están siempre verdes; no se preocupa en el año de sequía, no deja de dar fruto.” [2]

Todos estos árboles grandes y frondosos ilustran algo muy importante y es que la persona que obedece los mandamientos y confía en Elohim se mantiene fuerte espiritualmente, y “todo lo que haga tendrá éxito”.

Y si nos preguntamos ¿Quién nos hace prosperar? Yahwéh Elohim obviamente, ¿Por qué? por nuestra obediencia y dedicación, ¿A qué? A su Toráh, por supuesto.

La Comparación del hombre perfecto, es la relación de un árbol plantado junto a la corriente de las aguas, recibiendo riqueza permanente, esto se refiere a que el crecimiento, desarrollo y estabilidad del árbol depende del agua que recibe, por lo que podríamos decir que lo que hace que el hombre se desarrolle como un árbol es: “El agua de vida”.

“El agua de vida”.

Pero, ¿Qué o Quién es el agua de vida?, Buena pregunta.

La Escritura es clara en este punto; un ejemplo lo tenemos cuando Yahoshúale dijo a la samaritana: “Si conocieras el don de Yahwéh, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le hubieras pedido a él, y él te habría dado agua viva”.[3]

Claramente vemos que Yahoshúa es el agua de vida, que sus enseñanzas son el pan de vida y que su vida debe ser nuestro ejemplo a seguir.

Así que, para recibir esa agua de vida, necesitamos primero conocer y comprender en profundidad quien era el maestro, como fue su vida y que quería decirnos con sus enseñanzas.

El ciclo anual del árbol

Ahora nos enfocaremos en el ciclo anual del árbol y la relación con el humano, para poderextraer una hermosa enseñanza de renovación espiritual para nuestras vidas.

En la primavera, el árbol se renueva, después pasa por el calor del verano donde da fruto, más tarde llega el otoño donde caen sus hojas y después pasa por el invierno.

El humano en su ciclo de vida funciona igual que un árbol. En un año entero el humano tiene etapas de renovación, etapas intensas de calor llamadas pruebas, a veces dolorosas, pero muy útiles para dar fruto.

También tiene etapas donde es necesario soltar algunas ramas, otras donde pierde sus hojas y por ultimo tiene etapas donde pasa por un frio helador.

Si observamos los árboles, cuando pasan por el invierno, el frio es tan fuerte que si se prolongara más tiempo de lo debido morirían.

Así somos nosotros, hay una etapa de nuestra vida, en la que el frio intenso, que está relacionado a la debilidad espiritual, nos acecha y es en ese momento, que el enemigo busca la manera de apagar la llama de nuestra lámpara para que seamos cortados de raíz.

Queridos lectores, estudiando este ciclo anual podemos observar que durante los doce meses del año hay un periodo intenso de aproximadamente 7 meses donde se concentran las fiestas de Yahwéh Elohim y un vacío de unos cinco meses donde para sobrevivir espiritualmente, necesitamos rellenar muy bien nuestras vasijas de aceite.

Pero en este tiempo pareciera que Yahwéh Elohim se oculta y nos deja solos,

¿Por qué?

¿Seráque se oculta para que podamos hacer uso de nuestro libre albedrio?

¿Será que Yahwéh se oculta para que lo busquemos? ¿O para que deseemos ser renovados en el nuevo ciclo que comienza?

Con el mes de Aviv se da comienzo el año Escritural, y es cuando debemos estar preparados para sufrir una renovación, una transformación, un salir de la esclavitud que nos sujeta.

Por eso, Pésaj, esta fiesta de liberación no debe ser una mera conmemoración, un mero ritual, sino debe servir para conocer la relación que tienen las fiestas con el Mashíaj y con el ser humano.

¿Qué es el Fruto? y ¿Cuál es el secreto para dar fruto?

Pero, sigamos con los árboles y su fruto. El fruto es muy importante para el árbol, ya que es el sentido de su existencia, es el propósito por el que fue creado.

Dar fruto es el resultado de una vida que ha muerto a nuestro yo, y busca acercarse a Yahwéh en santidad, una vida cuya prioridad es la obediencia a los mandamientos.

Yahoshúa lo explica así: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama mía que no está produciendo fruto, él la quita; y toda rama que está produciendo fruto, la limpia para que dé más fruto. Ya ustedes están limpios por la palabra que les he hablado. “Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí.”[4]

En sentido figurado Yahoshúa se muestra como el árbol que produce la savia, quien dará fuerza y vitalidad a las ramas para que puedan producir buen fruto.

Cada día oro pidiendo a Avinu Yahwéh que refleje en mi carácter, “El fruto del Espíritu” comenzando con el amor hasta el dominio propio, pero a veces, las circunstancias me amargan, mis acciones y palabras se vuelven desagradables, me siento frustrado y resentido. No doy buen fruto.

Entonces, me paro a pensar y me doy cuenta que los afanes del día acaparan todo mi tiempo, no he pasado tiempo estudiando la Toráh, que no he pasado tiempo orando, y olvide agradecerle a Avinu Yahwéh todas sus bendiciones.

Pero, cuando en el ritmo de mi vida diaria, coloco a Yahwéh Elohim en primer lugar, cuando permanezco en comunión con Él, recibiendo la saviade su presencia y de su amor, doy buen fruto.

Dando siempre frutos

Por lo que al interactuar con los demás, soy más paciente y amable, y me resulta más fácil dar gracias, que quejarme.

Por esto, me gustaría animarte a buscar a Elohim con todo tu corazón; a que tenazmentecrezca nuestra relación diaria con Elohim Yahwéh, porlos méritos de Yahoshúa, que tengamos disciplina, de la que tanto habla Shaúl en sus cartas y que es, “El alimento del árbol”.

Busquemos pues iniciar cada nuevo ciclo de festividades de Yahwéh Elohim con nuevas fuerzas, como las del águila o del búfalo, que son ejemplos escriturales de fortaleza, y trabajemos nuestro corazón, que es la tierra, con nueva semilla, que es la palabra de Yahwéh, regados siempre por el agua de vida, que es Yahoshúa, para producir buen fruto, llevando a todas las personas las buenas noticias del reino y el conocimiento del único Elohim verdadero, Amén.


[1] Tehilim Salmo 1:1-3

[2] Yirmeyahu Jeremías 17:7-8

[3] Yohanán-Juan 4:10

[4] Yohanán-Juan 15:1-4

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2 comentarios en «“COMO ÁRBOL PLANTADO”»

  1. Shalom! Estoy agradecida con Elohim Yahwéh por haberme permitido conocerles a través de mi hno Andrés Meléndez. Soy de Maracay, Venezuela…

  2. Shalom! Estoy agradecida con Elohim Yahwéh por haberme permitido conocerles a través de mi hno Andrés Meléndez. Acabo de tomar la decisión de apartarme de la iglesia evangélica a la cual asistía , para estudiar la Toráh y tener conocimiento de las raíces Hebreas. Soy de Maracay, Venezuela…

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