¿Conoces a Yahweh?

Después entraron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Yahweh, el Poderoso de Israel, dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Yahweh, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Yahweh, ni tampoco dejaré ir a Israel.Éx. 5:1-2 (RV2010 restaurada)

Esta respuesta del Faraón puede interpretarse de dos maneras posibles:

  1. Desconocía al Todopoderoso completamente.
  2. Sabía que los israelitas tenían una deidad en la que creían, así como él tenía muchas.

Al parecer estamos ante esta segunda opción, y su respuesta fue despreciativa para con Yahweh. El verbo “oiga” se traduce del hebreo “shamá“, que tiene el sentido de oír a alguien prestándole atención u obedeciéndole. Al decir “Quién es Yahweh, para que yo oiga su voz” da a entender un desprecio, un considerar como nada al Todopoderoso de los hebreos, como se les llamaba a los israelitas en Egipto.  ¿Por qué tuvo esa actitud? Porque por costumbre tenía otras deidades, creencias en seres inexistentes y sin ningún poder. Para él, Yahweh no significaba nada más que un “dios” más de los tantos, pero que no era de los suyos. De aquí tenemos un primer indicio de que el desconocimiento del verdadero Yahweh lleva a NO hacer su Voluntad.

El Faraón consideraba a Yahweh incluso inferior a sus dioses. Por tal razón se atrevió a despreciarlo, a ignorarlo como Todopoderoso único. Es por eso que no conocía a Yahweh en toda su dimensión, tal como lo conocerá luego con las plagas.  En la actualidad sucede algo semejante. La mayoría dice que cree en “Dios”, pero: ¿Conocen realmente a Yahweh? Pues, decir “conozco a Dios” no es lo mismo que conocer a Yahweh. No se trata de un simple nombre… Moisés tuvo que conocer a Yahweh, comenzando al encontrar la zarza que ardía y no se consumía (Ex.cap.3), más allá de que tenía alguna idea del Todopoderoso. En el versículo Ex.3:15, el Altísimo le revela su sagrado Nombre, y Moisés conoce a Yahweh por medio del respeto y la obediencia, por lo cual es muy bendecido. El mismo Abraham también tuvo que conocer a Yahweh luego de haberle creído, al cambiar su vida y sus costumbres con la obediencia y respeto a Él. Incluso llegó a invocar su Nombre y Yahweh lo consideró su amigo, por lo cual fue grandemente bendecido, tanto que recibió la promesa de bendición de las naciones gracias a él.

El Faraón tenía cautivo al pueblo israelita en Egipto. Como hemos explicado en otras oportunidades, “Egipto” en hebreo se dice Mitsráyim, y su raíz matsór significa límite o limitación. Por tal razón “Egipto” simboliza la limitación para servir a Yahweh por alguna cautividad. Esta puede manifestarse, por ejemplo, en la esclavitud a las cosas mundanas, viviendo sólo en función de los deseos pasionales del cuerpo. Es lo que el apóstol Shaúl (Pablo) dirá: “vivir en la carne”. Esa esclavitud enferma la mente con el tiempo y no le permite obedecer al Todopoderoso, lo cual lleva a desconocerle, a ignorarle y a enemistarse con Él.

También otra forma de esclavitud, representada por “Egipto”, es la ignorancia. Es la falta de conocimiento verdadero que resulta de ser esclavos de religiones o consejos humanos. En algunos casos, religiones que están en contra de los Mandamientos de Yahweh, que inventan nuevos y distintos. En otros casos, religiones que no aceptan al Mesías como redentor de sus pecados y lo menosprecian. Oponerse al conocimiento de la verdad hace que uno quede esclavo de tradiciones humanas que contienen las religiones. Esto sucede porque el “amo” de las personas, presas de las tradiciones, es su mismo ego arrogante, que no se humilla para que la Inspiración de Santidad de Yahweh los ilumine con la Verdad.

El conocimiento está relacionado con el Nombre sagrado y la santificación del mismo. El conocimiento no tiene que ver sólo con la teoría, sino también con la práctica. Tal como Abraham, que no sólo oyó y creyó, sino también actuó obedientemente, igual que Moisés. Eso es algo que no hizo Israel cuando estuvo dividido en dos reinos. Por eso está escrito (en Isaías 5:13, RV60): “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.“. Y (en Oseas 4:6, RV60): “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, Yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la Ley de tu Elohim, también Yo me olvidaré de tus hijos.“. La falta de conocimiento puede estar relacionada con despreciar la Ley de Yahweh, y eso es despreciar su Palabra. La falta de conocimiento también causa cautividad mental por seguir sabidurías humanas, más aún negando al Mesías enviado por Yahweh.

Conocer a Yahweh es empaparse de su Verdad. ¿Y cuál es esa Verdad? Pues su Palabra escrita, y su Palabra enseñada por el Mesías que ya vino. Por tal razón la Verdad está en el Mesías. Y sobre él está escrito:

Entonces Pilato le dijo: “¿Así que tú eres rey?” Yahoshúa respondió: “Tú lo dices, soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz”. Pilato le preguntó: “¿Qué es la verdad? Después de preguntar esto, salió de nuevo a donde los judíos y les dijo: “Yo no hallo ningún delito en él”.Juan 18:37-38 (VIN)

El Mesías vino al mundo para dar testimonio de la Verdad, de la Palabra de Yahweh. Y quienes son de la Verdad y la respetan, oirán al Mesías, creerán en él para poder tener vida eterna. Pilato supo que él era rey, pero al no conocer a Yahweh ni su Verdad, tal como el Faraón, despreció al Todopoderoso y no pudo reconocer al verdadero Mesías, tal como les pasa a muchos actualmente. Y el Mesías dijo en oración a Yahweh, hablando de sus discípulos:

Yo les he dado Tu Palabra, y el mundo los aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos con la verdad; tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Por ellos yo me consagro a mí mismo, para que ellos también se consagren en la verdad.Juan 17:14-19 (VIN)

¿Por qué el mundo aborreció a los discípulos del Mesías? Porque habían recibido las enseñanzas del Mesías según la Palabra de Yahweh, haciendo Su Voluntad. Ellos conocieron verdaderamente a Yahweh gracias al Mesías, por eso se distinguieron del mundo y fueron rechazados. La sabiduría del Mesías revela plenamente el conocimiento del Todopoderoso. Por tal razón, quien rechaza al Mesías, aunque conozca de Mandamientos, tendrá un conocimiento parcial del Altísimo. Y quienes desprecian la Ley con los Mandamientos de Yahweh, aunque crean en el Mesías, también tienen un conocimiento parcial y corren el riesgo de perderlo del todo al vivir mundanamente, porque NO siguen al Mesías como debe ser.

El Faraón de Egipto representa la necedad de no querer conocer al Todopoderoso Yahweh, faltándole el respeto, rechazando la Palabra de Él dada a Moisés o al Mesías, aún teniendo noción del Hijo del Altísimo como rey, tal como Pilato. El conocimiento de Yahweh llega por reconocer y alabar su bendito y poderoso Nombre, y se perfecciona con la fe en el Mesías Yahoshúa. La confianza en el verdadero nombre Yahweh hace que le sirvamos de la mejor manera, teniendo como modelo de persona al Mesías. Los que quieren conocer a Yahweh, no se conforman con creer en un Ser Todopoderoso. Buscarán aprender de Su Sabiduría, acercarse a Su manifestación espiritual para ser bendecidos con el verdadero conocimiento en la vida. Y buscarán seguir al Mesías imitándole como siervo de Yahweh, con absoluta obediencia a Su Palabra y Verdad. Vanas son todas las sabidurías mundanas según las tradiciones de hombres. Ni las religiones, ni la filosofía, ni la cabalá judía te harán más sabio para conocer más al Todopoderoso. La sabiduría verdadera la entrega Yahweh a quien humildemente alaba su Nombre, estudia su Palabra, creyendo y confiando en su Hijo enviado para salvar al mundo. Como dijo Shaúl (Pablo) (en 1Co.1:24, VIN): “Pero para los llamados, tanto judíos como griegos [gentiles], el Mesías es el poder de Yahweh y la sabiduría de Yahweh.“.

Gavriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional.

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