Diciembre y otra vez sopa.

Por: Silvina Carrizo

Llega diciembre y no falta algún hermano que se encuentre en la situación de apremio respecto a las fiestas que celebra el mundo.

En general son los familiares quienes nos ponen en esta incomodidad ¿por qué?

Porque la mayoría de ellos apelan a la emocionalidad: ¡¿cómo que no vas a venir?! ¿Vamos a estar todos y vos no? ¿Y te vas a quedar sola?

Somos muy emocionales, es una característica sobresaliente en los latinos. Por un lado, esta emocionalidad nos permite ser espontáneos, expresivos y hasta gritones si estamos contentos y si estamos enojados.

Los ingleses y alemanes que conocí suelen quedar sorprendidos y gustosos de esta forma de ser pues nos ven más sueltos y abiertos a la comunicación.

Solemos llegar sin avisar a la casa de la abuela con unas facturas y la abuela nos recibe feliz, deja todo lo que estaba haciendo para poner la pava al fuego; en cambio, me contaba un amigo, que para visitar a sus padres en Suiza debía pedirles una cita.

El Corazón nos engaña

Pero esto no es tan bueno como parece y podemos verlo a la hora de elegir nuestros gobiernos ya que la emocionalidad enturbia la razón.

Lo sabemos, el corazón es engañoso[1] y nuestros amados familiares no lo hacen por maldad, nos invitan porque, digamos, son latinos y las fiestas están repletas de emociones intensas y quieren que nosotros estemos junto a ellos.

Parece que si no es ese día en el que todos festejan ya no habrá otra oportunidad de juntarnos a comer y beber.

Y parece que estas fiestas están para eso: comer, beber, llorar, reír y volver a llorar, todo en demasía al mejor estilo montaña rusa: pum para arriba y pum para abajo.

  • Pero mi familia no hace nada de esto, ellos solo quieren que nos juntemos a comer.
  • Ah, entiendo, pero ¿justo tienen que hacerlo esta noche?

En la Página de Ayin podemos encontrar estudios que nos hablan sobre el origen de estas festividades y sabemos que todas ellas no sólo no son escriturales, sino que se oponen a lo que agrada al Creador quien no aprueba que participemos de estos festejos.

Muchas veces minimizamos el hecho y cedemos a las emociones que movilizan nuestros familiares y tememos plantear nuestra negativa.

Sobre todo, porque últimamente tal y como están las cosas en nuestra sociedad, decir lo que uno piensa es un poco como tirarse a la fosa de los leones.

Pero si les explicamos por qué lo hacemos y amorosamente pedimos ser respetados, llega un día en que ya no te invitan más.

Al menos sabrán que no es tu interés participar y quizás hasta algunos comiencen realmente a interesarse cuando te vean tranquila, en casa sin andar a las corridas y estresada entre las compras, la cocina y los regalos.

Noche de paz, noche de amor

La navidad, y al igual que ocurría en los días de las antiguas fiestas de las saturnalias,[2] se pretende un ambiente de falso amor, comprensión y reconciliación, que termina junto con la festividad.

En aquella época del imperio romano, los amos solían jugar a servir a sus siervos, se daban regalos, nadie trabajaba y abundaba la comida y el vino.

En estos días, como se leen en algunos titulares de noticias, resurge el espíritu de navideño: se hacen colectas de juguetes, comidas y ropas para que a nadie les falte en esa noche.

Los municipios y organizaciones privadas organizan carrozas que reparten pan dulce y regalos por los barrios y al igual que en las Saturnalias, termina el festejo y cada cual se olvida del prójimo.

 “Amados, no crean en toda inspiración, sino prueben las inspiraciones, si son de Elohim.”[3]

¿Saben que hay un día del espíritu de la navidad? Yo no lo sabía. Ese día es el 21 de diciembre cuando se realizan variados rituales para poder recibir ese espíritu.

Su origen se remonta a los Celtas donde los Druidas, sus sacerdotes, realizaban ceremonias invocando dicho espíritu ante los árboles a los que atribuían propiedades mágicas.

Hoy en día también se hacen actividades y rituales para que ese espíritu navideño, considerado una energía cósmica que llega año tras año, descienda para repartir: paz, amor, y alegría.

La Noche de año nuevo

El festejo de fin de año-año nuevo, conlleva otra carga espiritual para ser evitado: la fiesta ya existía en Babilonia y se realizaba a mediados de marzo en honor al dios Marduk con procesiones, sacrificios y ritos de fertilidad.

En el año 46 el emperador Julio César, la decretó para el 1 de enero y cambió el nombre del dios: Jano. Era el dios que guardaba las puertas y los caminos; tenía dos caras, con una miraba al pasado y con la otra el porvenir; y una llave en la mano izquierda con la que abría el año, por eso el primer mes lleva su nombre: Jānuānus-enero.

El ritual a este dios aseguraba buenos finales y años nuevos. Finalmente, el Papa Gregorio XIII dispuso su festejo en 1582 para todos los países católicos y poco a poco, las demás naciones se fueron sumando al festejo.

Libres de la Tradición Humana

“Miren que nadie los lleve cautivos por medio de filosofías y vanas sutilezas, conforme a la tradición de hombres, conforme a los principios elementales del mundo, y no conforme al Mashíaj.”[4]

El Mashíaj vino a enseñarnos a ser libres de ritos, de religiones, de costumbres que no tienen autoridad alguna frente a la palabra de nuestro Creador y la gracia que hemos recibido.

La Escritura nos exhorta a tener dominio propio, a ser moderados y no ser partícipe de glotonerías y borracheras como suele suceder en estas festividades, aunque únicamente participemos como observadores.

Finalmente me pregunto:

¿Estoy amando a mi familia si acepto participar de estos festejos?

¿Los amo menos por no compartir las fiestas con ellos?

 Todo lo contrario: ¡los amo más!, ¿Si no, qué oportunidad tendrán de conocer la verdad?

“¿Qué acuerdo puede haber entre el templo de Yahwéh y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Elohim vivo, como dijo Yahwéh: Habitaré y andaré entre ellos. Yo seré su Elohim, y ellos serán mi pueblo”. [5]


[1] Jer.17:9

[2] Festejos en honor al dios Saturno que pasa a dar origen a la navidad.

[3] 1Jn.4:1

[4] Colosenses 2:8

[5] 2Cor.6:16

Mujeres Ayin
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4 comentarios en «Diciembre y otra vez sopa.»

  1. Shalom hermanas; hay disculpen la pregunta que les quiero hacer. ¿Es pecado fumar Cigarrillos moderados? Gracias por su respuesta de antemano.

  2. shalom Silvina, gracias por este tema, si bien no es agradable, nos anima a seguir adelante sin ceder, pensando que: ¡los amo más!, ¿Si no, qué oportunidad tendrán de conocer la verdad?. Quiera Yahweh Avinu que todos lleguen a su conocimiento, que nadie se pierda por amor a su Nombre y en el Nombre que le dió a su Hijo, Yahoshua nuestro maestro, entre otras muchas bendiciones!!! Shalom

  3. Excelente exhortación ! Es lo que cada año se repite, pero debemos afirmarnos en Mashiaj Yahoshúa por nuestro bien y de quienes quieran escuchar el mensaje de vida…

  4. muy buen comentario sobre estos tema ,nos ayudan a tener mas herramientas al momento de explicar nuestra postura y decisión ,especialmente a los familiares y amigos .Que YHVH siga bendiciendo y guiando a SU pueblo .Y que multiplique de su misericordia con que estan todavia en tinieblas Shabat Shalom amigos de AYIN y que EL CREADOR siga derramando sabiduria en ustdes ,Amen

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