El Buen Pastor

Por: Felisa Casahorran

Un sol declinante por la serranía, el lento rebaño se esponja al trasluz. Prudente el callado oscila y aguija los blancos vellones de espuma y de tul.

Con paso cansino se van al aprisco, los bosques y el risco se quedan detrás; las cien ovejuelas suspiran y sueñan con un paraíso de verdura y pan.

¡Basta de tranqueras y de aguijonazos! ¡dadme el bosque umbrío y el peñasco hostil donde se aparezca mi sed de aventuras y satisfaga mi sed de andarín!

Huye el rezagado, sorteando los brezos arrastra las zarzas queriendo brincar; le clava su negro aguijón el espanto al verse perdido en la oscuridad.

¡Qué ruidos extraños produce la noche! ¿y ese rumor bajo? ¡qué hueca quietud! ¡Ay, si yo pudiera volver al aprisco donde me esperaban los brazos en cruz!

Y baló el cordero en la sombra densa y el eco rodando llegó hasta el redil, y el pastor ansioso buscó al extraviado a la luz temblona de un viejo candil.

¿Qué tienes, mi pobre y humilde cordero, que gimes y tiemblas ante tu pastor? Ven que entre mis brazos hallarás abrigo, ¿No ves que destila ternura, mi voz?

Ya te lo decía, no te alejes tanto. La montaña atrae con magia sutil. Cuantos corderillos murieron no prestos entre los zarzales ocultos allí.

¿Te asusta la noche? ¿Te duele la herida? reposa en mi hombro. Procura dormir. Duerme. Pronto Llegaremos. Ay mi corderillo si lloré por ti.

Sol tras las montañas bañadas de guía, sobre la llanura dilata su luz y el pastor rendido se lleva su oveja echando una sombra en forma de cruz.

Amén

Mujeres Ayin
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1 comentario en “El Buen Pastor”

  1. “Yo soy el Buen Pastor; el Buen Pastor su vida dá por las ovejas. Y conozco mis ovejas, y las mias me conocen, asi como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Tambien tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas tambien debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mi mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”
    Volvió a haber disensión entre los judios por estas palabras. Muchos de ellos decian: Demonio tiene, y está fuera de sí; por qué le ois? Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado. Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? Juan 10.

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