El espíritu de Qóraj

El espíritu de Qóraj (“Coré”, Núm.cap.16) puede llegar a estar en lo más profundo de tu ser. Qóraj puede ser tu propio ego descontrolado, que contamina tu espíritu.

Qóraj puede ser tu mala inclinación natural a pecar. En principio todos nacemos con la capacidad de ser “buenos” para obedecer los Mandamientos del Todopoderoso Yahwéh, pero con el tiempo el ego puede reinar en tu espíritu, el cual decide hacer lo que quiere, desobedeciendo e ignorando en rebeldía la Guía de Yahwéh para una mejor vida.

Qóraj puede ser el pre-concepto adquirido por costumbre para despreciar los Mandamientos de Yahwéh. Qóraj puede estar silenciosamente en tu mente como “verdad”, aconsejándote desobedecer la Palabra eterna (Ley/Torá) de Yahwéh; o impulsándote a cambiar sus mandamientos (séptimo día de reposo de la semana/Shabat por cualquier otro, por ejemplo), o a aceptar esos cambios como “verdades celestiales”.  Qóraj puede ser todo espíritu que enseña en contra de la Torá de Yahwéh, o que se deja mal enseñar, confiando ingenuamente en hombres.

Qóraj puede ser la persona dominada por el egoísmo y la avaricia; la persona que nunca está conforme con lo que tiene, aun teniendo lo suficiente; la que se pasa envidiando a los demás; la que es esclava de lo material o mundano; la que siempre piensa en el bien propio antes que el de los demás.

Qóraj puede ser quien sólo quiere estar por encima de los demás; quien quiere que lo respeten y no lo juzguen, pero sin hacer lo mismo con sus semejantes.  Qóraj puede ser quien busca gloria para sí mismo, haciendo cosas que Yahwéh no le ha encomendado.

Qóraj puede ser el deseo de hablar mal de alguien (maledicencia/calumnia/chisme) para perjudicarlo (Lashón Hará). Qóraj puede ser la lengua que no tiene freno ni respeto; que miente libremente; que es impulsada por un ego inflado de ambición arrogante y altanera, buscando sólo beneficio propio a cualquier costo, incluso violando los derechos y libertades de los demás.

Qóraj puede ser el camino que lleva a la oscuridad de la ignorancia o de la necedad (aun poseyendo conocimientos), y de una vida rebelde a los Consejos Celestiales; puede ser el desprecio de la Sabiduría de Yahwéh; puede ser el hundimiento del ego rebelde en su propio mundo, lo que acarrea castigos merecidos, y provoca que prójimos sufran también por tal causa.

Qóraj puede ser un amor mundano no altruista, el que sólo se da con la condición que se dé algo a cambio para beneficio propio; el amor que discrimina y que siempre busca tener una ventaja sobre el otro.

Qóraj puede ser la degradación del Amor Celestial, que se manifiesta a través de la falta de respeto a un superior (abuelos, padres, jefes, ancianos, maestros, pastores).  Qóraj puede ser el espíritu que sólo piensa en sí mismo, el que casi nunca cede y siempre busca imponerse, destruyendo la paz con los prójimos en la mayoría de los casos.

El espíritu de Qóraj causa enojo y tristeza, tal como sucedió con Qayin (Caín, Gén.cap.4), por no hacer lo agradable ante la mirada ineludible de Yahwéh, el Todopoderoso. Entristece su espíritu de Santidad (Ef.4:30-32), hace que se retire de uno, lo que trae como consecuencia mucho sufrimiento.

Por nuestras debilidades, todos podemos llegar a tener un poco o mucho de ese “espíritu de Qóraj”. Pero para no caer en el predominio del mismo, o para contrarrestarlo, hay que decidir transitar por el camino de la obediencia a los Mandamientos de Yahwéh; por el camino del respeto consciente a Yahwéh; por el camino del respeto a los demás, especialmente a quienes Yahwéh ha puesto para enseñar, para pastorear, para guiar a sus ovejas.

Hay que ser agradecido siempre con lo que se tiene; que la ambición no sea egoísta, sino buscar el bien común con el prójimo; ayudar al prójimo a desarrollarse espiritualmente tolerando con paciencia sus errores, así como lo hacen con nosotros.

Ante la injusticia, soportarla confiando plenamente en el Altísimo Yahwéh, dejando todo en sus “Manos”; controlar el habla, tanto para no responder agravios o provocaciones, como para no hacer Lashón Hará (Maledicencia), ni para herir de “muerte” con las palabras mal dichas o dañando dignidades.

Aferrarse a la humildad, rechazando siempre glorificaciones terrenales, teniendo en cuenta que para Yahwéh somos incalculablemente valiosos, aún si no ocupamos cargos elevados o no tengamos alto nivel de conocimientos.  Rogar en plegarias por Sabiduría y estudiar con paciencia de hormiga la Palabra de Yahwéh, estando siempre atentos a hacer el bien que enseña a través de sus verdaderos escogidos.

Haciendo todo lo necesario para no caer en el predominio del “espíritu de Qóraj”, en vez de hundirnos en la “tierra” de los propios errores, seremos elevados espiritualmente para ser “candelabros” que permitan reflejar esa Luz Celestial (conocimientos puestos en práctica), la que alumbrará a los demás para que también puedan rectificar sus almas y salir del oscuro camino del error. Podremos tener también el “espíritu de Yahoshúa (Josué) hijo de Nun”, caudillo que sucedió a Moshé (Moisés) e ingresó a la Tierra Prometida con el pueblo de Yisrael. O podremos tener también el “espíritu de Kalev”, quien junto con Yahoshúa no se unieron a la rebeldía de los diez espías sin Fe (Núm.cap.13-14). Podremos así reflejar esa Luz que es el Mesías Yahoshúa, al parecernos un poco más a él cada año.

Gavriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional.

Latest posts by Gavriel Manfredi (see all)

6 comentarios en “El espíritu de Qóraj

  1. Porque todo lo que nos exortan a hacer…. se hace tan difícil, a veces hay tan pocas personas que tratamos de hacer el bien, pero nos ahoga la injusticia y lo mundano a tal punto que se pierde el ímpetu y las ganas de hacer cosas buenas.

    • Hola Daniel. De mantener el ímpetu y la perseverancia en hacer lo bueno, aun sufriendo injusticias, se trata el tener una Fe firme y verdadera. En esta Fe todo es normalmente difícil. Desde los antiguos los Patriarcas hasta el Mesías mismo y sus discípulos se les hizo siempre muy difícil. Y nosotros, como ellos, fuimos llamados a estar en el grupo de los “pocos”, que son los escogidos (Mat.22:14), y no sin sacrificio. Shimón Kefá (Pedro) le aclará mejor lo que le digo:

      Porque esto es aceptable: si alguien soporta aflicción y padece injustamente por motivo de su conciencia para con Yahwéh. Porque, ¿qué de notable hay si soportan cuando los abofetean por cometer pecado? Pero si lo soportan cuando hacen el bien y los afligen, esto sí es aceptable delante de Elohim. Pues para eso los llamaron, porque también el Mesías sufrió por ustedes, dejándoles un ejemplo para que sigan sus pisadas. Él no cometió pecado, ni fue hallado engaño en su boca. Cuando lo maldecían, él no respondía con maldición. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba al que juzga con justicia. Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin de que nosotros, después de morir para los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes están sanados. Porque eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor y Supervisor de sus vidas. 1Pe.2:19-25

      Bendiciones y ánimo que todo será para nuestro bien, si nos esforzamos en ello.

  2. Gracias, excelente enseñanza, de que dignidades se refiere, una pregunta si uno se enoja eso es el espíritu de Qorej?

    • Hola Ligia. Bueno, Qóraj se rebeló contra Moshé y Aharón enojándose con ellos. El enojo también es parte de la manera de actuar de Qayin. Pero aprovecho su pregunta para aclarar que no es que exista un espíritu de Qóraj que posesione a uno o algo por estilo. Espero que no se malentienda lo que quise decir con “tener el espíritu de Qóraj”. Es sencillamente actuar como él, o como Qayin, etc. En cuanto al enojo es algo muy negativo para el Todopoderoso y para uno mismo. Incluso el Mesías lo trató así en Mat.5:22. Y Pablo, teniendo en cuenta la debilidad humana frente a esa acción, advirtió: “Enójense pero no pequen; que no se ponga el sol sobre su enojo.” (Ef.4:26). Significando que uno muchas veces no puede evitar enojarse, pero hay que tener mucho cuidado con el actuar como consecuencia del mismo. Qóraj se enojó y pecó al rebelarse. Cayin se enojó y mató a su hermano. Es difícil evitar el enojo por determinadas razones, pero sí se puede evitar pecar al no actuar mal producto del enojo. Por ejemplo cuidar la lengua para no herir al prójimo; no caer en venganzas; etc. Si una persona se enoja fácilmente, debe trabajar mucho ese defecto con mucha oración pidiendo al Padre Yahwéh que lo ayude a cambiar ese aspecto. Con el tiempo y firme Fe se puede cambiar, especialmente siguiendo el ejemplo del Mesías. Bendiciones.

Los comentarios están cerrados.