“EL LIBRE ALBEDRÍO”

Por: José Luis González

Hoy vamos a tratar un tema un poco espinoso, controvertido, que ha sido malinterpretado hasta el día de hoy. Se trata del “Libre Albedrío”

Para iniciar los invito a leer en Devarim 30 donde Moisés habla al pueblo de parte de Elohim presentando las opciones y advirtiendo las consecuencias:

“Mira, yo pongo hoy delante de ti la vida y la prosperidad, la muerte y la adversidad. Porque te mando hoy que ames a Yahwéh tu Elohim, que andes en sus caminos, y que guardes sus mandamientos, sus leyes, y sus reglas, para que prosperes y aumentes, y para que Yahwéh tu Elohim te bendiga en la tierra a la que estás a punto de entrar y poseer. Pero si tu corazón se aparta y no haces caso, y te dejas seducir a la adoración y el servicio a otras deidades, te declaro hoy que ciertamente perecerás; no durarás mucho en el suelo hacia el cual cruzas el Yardén para entrar en él y poseerlo. Llamo al cielo y a la tierra por testigos contra ti hoy: He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge la vida –si quieres vivir tú y tu linaje–. por medio de amar a Yahwéh tu Elohim, obedecer sus mandamientos, y aferrarte a él. Porque en eso tendrás vida y durarás mucho sobre el suelo que Yahwéh tu Elohim juró que les daría a tus ancestros, Avraham, Yitzhak, y Yaaqov.”[1]

Durante toda la historia de la humanidad, nos hemos debatido entre la elección del bien y el mal, de hecho, todo el destino de la raza humana en su momento dependió de una elección.

Pero, Si Yahwéh lo sabe todo… entonces, ¿Cuál es la condición del ser humano?, ¿Estamos predestinados o tenemos voluntad propia?

La Libre Elección

“Escoge entre la vida y la muerte”

El hombre es la corona de la creación, ha sido dotado de inteligencia, y tiene libre albedrío para elegir entre el bien y el mal. Su destino depende de su elección. Por lo que nuestra libertad es actuar en el marco de la naturaleza, dentro del sistema cósmico que Elohim supervisa: entonces experimentamos libertad para tomar decisiones y ejecutar acciones, sin embargo, Yahwéh Elohim a pesar de conocer nuestras elecciones antes del principio de los tiempos, nos permitió la libertad de decisión y no solo eso, sino que nos preparó el rescate, un plan perfecto lleno de amor para devolvernos al Edén.

Definir el libre albedrío y conocer sus implicaciones nos permitirá aprovechar el increíble potencial que tenemos dentro, el regalo maravilloso que nos otorgó el Creador.

La mayoría de las personas define el libre albedrío como: ‘la elección entre el bien y el mal’. Sin embargo, la Torá lo describe de otra manera. Dice así:

“Observa, presta atención, he aquí que puse delante de ti la vida (lo bueno), y la muerte (lo malo) …y sigue diciendo… Llamo al cielo y a la tierra por testigos contra ti hoy: He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge la vida –si quieres vivir tú y tu linaje (VIN)

Llamo hoy, por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra: así como el Eterno creó al comienzo los cielos y la tierra, también Él estipuló desde ese momento lo que consideró bueno y malo.

El Amor Como Elección

Así como cielos y tierra permanecen y no varían, las instrucciones de vida que da el Eterno son también invariables.

Podemos ver que amor, en vez de obligarnos a obedecerlo, Yahwéh nos pide con cariño:

“¡Oh, sí prestaras atención a mis mandamientos! Entonces tu prosperidad sería como un río, tu justicia como las olas del mar.”[2]

El libre albedrío es la capacidad de los seres humanos de elegir ante cada situación que se nos presenta en la vida.

Una buena decisión es aquella que tiene como consecuencia el crecimiento espiritual de la persona, y una mala decisión es la que genera lo contrario.

Por lo tanto, nuestra vida se puede ilustrar como un constante avance y retroceso en nuestro crecimiento espiritual, basado en nuestras decisiones diarias.

Si el hombre hubiera sido creado como un robot, no tendría opción para elegir, pero fue creado a imagen y semejanza de Elohim.

Tú eres libre para escoger el pecado, pero esa libertad no te exime de la responsabilidad y las consecuencias de tu elección. Podemos elegir entre bendición y maldición, entre vida y muerte que son las consecuencias de la obediencia y la desobediencia respectivamente.

La Toráh utiliza con frecuencia el verbo “elegir”. Incluso, uno podría argumentar que la «elección» es la acción más importante de Elohim en las escrituras.

Todo el libro de Bereshít es un libro de elecciones, vemos como Yahwéh Elohim «escogió» a Abraham avinu como el primer patriarca; escogió a Yitsjaq, a Yaaqov, después escogió a Israel como su pueblo, más tarde escogió a Yerushalém como su ciudad y a Dawid como su Rey.

Ejemplos de Elección

A continuación, presentaré algunos personajes importantes de las Sagradas Escrituras y cómo el uso de su libre albedrio los condujo a vida o a muerte.

Adam y Javáh tenían el señorío sobre todo lo creado y la presencia divina estaba con ellos, pero todos conocemos que, debido a su mala elección, el no someterse al Creador y sus normas de vida es fueron destituidos de todos los privilegios espirituales y físicos.

Qayin tuvo la amonestación y el consejo de Yahwéh Elohim como está escrito:

“Seguramente, si obraras bien, pondrías buena cara. Pero si no obras bien, el pecado te acecha a la puerta para dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él.”[3]

Yahwéh le dio a Qayin el consejo y la solución; pero él decidió dejarse llevar por su enojo, por el odio y escogió la muerte.

Yahoshúa ben Nun (Josué) hace uso del libre albedrio al entrar en la tierra prometida escogiendo servir a Yahwéh y advirtiendo al pueblo de Yisrael las consecuencias de su mala elección.

Vemos como el profeta Eliyahu reta al pueblo de Israel para que se decida por Elohim o por Baal. El episodio relatado en 1ª Reyes 18 donde Yahwéh se manifiesta ante todos como el único y todopoderoso Elohim.

El profeta Yirmeyahu (Jeremías) vivía en una época de deterioro moral y espiritual que antecedió al cautiverio Babilónico.

Nuestro Mashíaj Yahoshúa también habló del libre albedrio y nos instó a escoger el camino de vida, así dijo: “Yo soy el Camino, la verdad y la vida, nadie puede llegar al Padre si no por mí.”

Mashíaj nos advirtió que no es fácil, pero que debemos estar atentos y entrar, “ya que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

Después encontramos al emisario Shaúl Pablo, en sus cartas hay muchas interrogantes con una dualidad para que el oyente medite, rectifique y escoja lo bueno.

Mashíaj y la Elección

Hasta en Revelaciones, encontramos plasmado el libre albedrio con la amonestación a las siete asambleas en Asia, apuntando el camino de teshuváh, las consecuencias de la desobediencia y la recompensa por la perseverancia.

Pero es en el capítulo 3 versículo 20, donde se registra la mayor expresión del libre albedrío, así dijo Yahoshúa haMashíaj:

“Mira, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.” Y aquí la recompensa, versículo21: “Al que venza, yo le concederé que se siente conmigo en mi trono; así como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.”

Cuando entendemos que avinu Yahwéh tiene un plan para nosotros, cuando decidimos darle el control de nuestras vidas, cuando decidimos que a pesar de no entender todo, vamos a confiar, a tener emunáh plena, cuando nos damos cuenta que Él es el único BUENO, y sus instrucciones son para vida y cuando vemos que Yahoshúa se anuló y se sometió por completo a la voluntad de Yahwéh por amor…

Comprenderemos que es el momento de tomar decisiones importantes, que hoy tenemos la oportunidad de hacer el cambio y así cada uno de nosotros poder elevar nuestra vida espiritual, acercándonos más a la voluntad del Creador.

Quiera Yahwéh que a partir de hoy podamos sentirnos más libres, que podamos escoger con sabiduría nuestras decisiones, las que nos lleven a bendición y nos mantengan en el camino marcado por Elohim sin desviarnos ni a derecha ni a izquierda, Amén.


[1] Devarim – Dt.30:15-20

[2] Yeshayahu – Is.48:18

[3] Bereshít – Gn.4:7

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