El Llamado de Pésaj

El Llamado de Pésaj

Llega otra celebración de Pésaj en la cual, por un lado, se recuerda la liberación del pueblo israelita en Egipto con el Poder de Yahwéh; y por otro, recordamos la muerte redentora del Mesías y su resurrección. Por ello, esta fecha importante es memorial de tan grandes acontecimientos en el tiempo. Ahora bien, los invito a enfocarnos en un aspecto más profundo de esta celebración.

Cada Pésaj, que ocurre año tras año, es un llamado del Todopoderoso Yahwéh y de su Hijo Yahoshúa, el Mesías. Veamos por qué. Leemos en la Toráh lo siguiente:

Y llamó Yahwéh a Moshéh desde la Tienda del Encuentro y le habló, diciendo:Lev.1:1 (VIN)

Uno de los artesanos escogidos para la construcción de las partes del Santuario móvil que los israelitas tendrían, luego de la liberación de Egipto, era Oholiav. Su nombre significa “tienda de (su) padre”. En el comienzo del Libro Vayiqrá (Levítico), Yahwéh llama a Moshéh desde el ohel moed (Tienda del encuentro). ¿Del encuentro entre quienes? Entre Moshéh y su Padre Celestial. Esto nos enseña que debemos oír el llamado de nuestro Padre Yahwéh, encontrarnos con Él, y obedecer sus Instrucciones. Y actualmente nos encontramos con Él por lo menos de tres maneras:

  1. Mediante la oración.
  2. Creyendo y siguiendo el ejemplo del Mesías que ya vino.
  3. Congregándonos en una Asamblea que busque obedecer a Yahwéh.

Entonces podremos llegar a vivir el significado del nombre de otro artesano: Betsalel (sombra o protección del Todopoderoso).

Tenemos otro ejemplo sobre un importante llamado, como está escrito:

Yahwéh le dijo a Moshéh: Mira, Se te está acercando el tiempo de morir. Llama a Yahoshúa y preséntense en la Carpa de Reunión, para que yo lo instruya. Moshéh y Yahoshúa fueron y se presentaron en la Carpa de Reunión. Yahwéh apareció en la Carpa, en una columna de nube, la columna de nube que se había posado a la entrada de la Carpa. Yahwéh le dijo a Moshéh: Tú vas a yacer pronto con tus padres. Este pueblo se extraviará entonces tras las deidades extranjeras en su medio, en la tierra en la que van a entrar; me abandonarán y violarán mi alianza que hice con ellos. Entonces mi ira se encenderá contra ellos, y los abandonaré y esconderé mi rostro de ellos. Serán presa fácil; y les vendrán muchos males y problemas. Y dirán en ese día: “Ciertamente es porque nuestro Elohim no está en nuestro medio que nos han venido estos males”.Deut.31:14-17 (VIN)

Vemos allí el llamado al caudillo Yahoshúa, para que reemplace a Moshéh según la instrucción de Yahwéh, cosa que se cumplirá proféticamente con el Mesías Yahoshúa, como veremos luego. ¿A dónde les dijo que fueran? Al ohel moed (Tienda del encuentro). Pero, ¿qué le anuncia Yahwéh a Moshéh, por su omnisciencia? Que el Pueblo israelita quebrantará la Alianza y traicionará a Yahwéh y recibirá el castigo de alejarse de ellos. Por eso el texto menciona lo que dirían en ese tiempo: “Ciertamente es porque nuestro Elohim no está en nuestro medio que nos han venido estos males”, estado contrario a lo que significa el nombre Betsalel (sombra o protección del Todopoderoso). Sin embargo, por el llamado a Israel como Pueblo y por el cumplimiento de las promesas a los Patriarcas, Yahwéh tendrá compasión, tal como se consta en el cap.43 de Isaías.

Pero ahora, así dijo Yahwéh –el que te creó, oh Yaaqov; el que te formó, oh Yisrael: “No temas, que yo te redimiré [gealtíja]; te he llamado [qaratí] por tu nombre; tú eres mío.”Isaías 43:1 (VIN)

Yisrael ha sido llamado por su nombre para que sea beneficiado con esa redención, la cual hará efectiva por medio del Mesías [GoelRedentor)], quien extenderá la redención a todo el mundo. Porque está escrito:

Pero Yahoshúa alzó la voz y dijo: El que cree en mí, no es en mí que cree, sino en el que me envió; y el que me ve a mí, ve al que me envió. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Si alguien oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo juzgo; porque yo no vine para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras tiene quien lo juzgue: La palabra que he hablado lo juzgará en el día final. Porque yo no hablé por mí mismo; sino que el Padre que me envió, él me ha dado mandamiento de lo que debo decir y de lo que debo hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así que, lo que yo hablo, lo hablo tal y como me lo ha dicho el Padre.Juan 12:44-50 (VIN)

En el cielo, en la Tienda del Encuentro de Yahwéh con el Mesías, Yahoshúa oyó el llamado y obedeció cada palabra que el Todopoderoso le mando a decir al mundo, para cumplir con la redención anunciada. Pero él también vino al mundo a llamar para que vayan al Padre Todopoderoso, y le obedezcan por medio de la fe en él como Mesías. Por eso está escrito:

Mira, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. Al que venza, yo le concederé que se siente conmigo en mi trono; así como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.Rev.3:20-21 (VIN)

Quienes oyen el llamado del Mesías, tendrán la posibilidad de reinar con él cuando vuelva, lo que significa “Al que venza, yo le concederé que se siente conmigo en mi trono”. Pero ese oír su llamado no es sólo creer en él. Somos llamados también para vencer. ¿De qué manera vencer y contra quién? Recordemos otro pasaje para responder.

Oí una gran voz en el cielo que decía: “¡Ahora ha llegado la salvación y el poder y el reino de nuestro Elohim, y la autoridad de su Mesías! Porque han arrojado al acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Elohim. Y ellos lo han vencido por causa de la sangre del Cordero y del mensaje del testimonio de ellos, porque no amaron sus vidas hasta la muerte.Rev.12:10-11 (VIN)

Hablamos de vencer en una gran guerra en la vida contra el Acusador, el satán, que cada día nos acusa para que perdamos la redención por nuestros pecados. ¿Cómo lo venceremos? Con una gran enseñanza que tiene relación con las ofrendas del Libro Vayiqrá (Levítico); y con la sangre del cordero sacrificado que se rociaba en los dinteles de las puertas en Egipto, para que el mensajero de la muerte no matara a los primogénitos de los israelitas, como está escrito en el Libro de Shemot (Exodo). Y esa enseñanza es: “lo han vencido por causa de la sangre del Cordero y del mensaje del testimonio de ellos, porque no amaron sus vidas hasta la muerte”. La sangre del Cordero fue derramada como ofrenda por la expiación de nuestros pecados, por los cuales, hasta antes de venir el Mesías, éramos condenados por la Toráh. Porque la letra sola de la Toráh mata, como dijo el Enviado Shaul (Pablo, 2Co.3:6), pero gracias al sacrificio del Mesías tenemos la Toráh en nuestros corazones que nos vivifica espiritualmente, participando de la nueva Alianza mencionada en Jer.31:31-34.

Nosotros también mereceríamos la muerte si no hubiera venido el Mesías y no se hubiera presentado como sacrificio expiatorio. Pero gracias a su entrega hasta la muerte, nos libró de la condenación de la Toráh para siempre y con un solo sacrificio, ya sin necesidad de Templo para sacrificios de animales. Por eso dijo el Enviado Shaul:

Él no necesita, como los otros sumos sacerdotes, ofrecer cada día sacrificios, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.Heb.7:27 (VIN)

Y también dijo lo siguiente:

Pero estando ya presente el Mesías, el sumo sacerdote de los bienes que han venido, mediante la más amplia y perfecta Morada no hecha de manos, es decir, no de esta creación, entró una vez para siempre en el [Lugar] Santísimo, logrando así eterna redención, ya no mediante sangre de cabros ni de becerros, sino mediante su propia sangre. Porque si la sangre de cabros y de toros, y la ceniza de la novilla rociada sobre los contaminados, los santifican concediéndoles una purificación externa, ¡cuánto más la sangre del Mesías, quien mediante el espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Elohim, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Elohim vivo! Por eso él es el mediador de la nueva alianza, para que los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna, ya que intervino muerte para redimirlos de las transgresiones [cometidas] bajo la primera alianza.Heb.9:11-15 (VIN)

Aquí tenemos una clave de por qué el sacrificio del Mesías fue una obra maravillosa planificada por el Todopoderoso, y perfectamente ejecutada por el Mesías. Para obtener la victoria contra el Acusador, debemos aferrarnos a la sangre derramada por Yahoshúa el Mesías. Esto significa que debemos carnalmente “morir” con el Mesías, como si estuviéramos en aquel momento en el madero con él, y resucitar con él simbólicamente con una “carne sin sangre y espiritualizada”. Eso es lo que enseña Shaul. La Toráh dice: Ki néfesh habasár baddám” “Porque la vida de la carne está en la sangre” (Lev.17:11). La sangre es lo que mantiene la “néfesh” (vida) de una persona, por la cual se producen los apetitos sensuales, como también tienen los animales. Al morir simbólicamente con el Mesías (que pierde toda su sangre), morimos a la vida carnal dominada por las “pasiones animales” que produce la néfesh en su acción con la sangre. Y al resucitar con él, debemos vivir como si ya no tuviéramos más sangre, aunque eso sea imposible literalmente. Lo que significa es que, gracias al espíritu de vida en el Mesías, nuestras pasiones quedan subyugadas, controladas, dormidas, para vivir en el espíritu agradando a Yahwéh nuestro Padre celestial. Claro que esto depende de cómo creemos en el Mesías. Por eso advirtió Shaul:

Porque yo recibí del Maestro la enseñanza que les trasmití: que el Maestro Yahoshúa, la noche en que lo entregaron, tomó pan; y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto representa mi cuerpo en favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mí”. De igual manera, tomó también la copa después de haber cenado, y dijo: “Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Hagan esto todas las veces que la beban en memoria de mí”. Todas las veces que coman este pan y beban esta copa, anuncian la muerte del Maestro, hasta que él venga. De modo que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Maestro de manera indigna, será culpable del cuerpo y de la sangre del Maestro. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa.1Co.11:23-28 (VIN)

Comer el pan sin levadura, que representa el cuerpo del Mesías; y beber de la copa, que representa su sangre derramada, significa que debemos vivir según lo que nos enseñó el Mesías, en su relación con Yahwéh nuestro Padre. No sólo seguir su ejemplo, sino también que su espíritu viva en nuestro cuerpo limpiándonos de los pecados. Esto es comer el pan y beber de la copa de manera digna, como quiere Yahwéh el Todopoderoso. Es por eso que debemos examinarnos siempre, para ver si realmente hemos hecho nuestro sacrificio ante Yahwéh, muriendo junto al Mesías a nuestra vida carnal con todas sus pasiones. La teoría no alcanza como simple creencia. Estamos llamados a hacer un sacrificio que debe ser un acto real, debe haber un cambio en la vida donde se muestre que el Mesías ha resucitado en nosotros, llevando los frutos como los que mencionó Shaul:

Pero el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, porque los que son del Mesías Yahoshúa han ejecutado en el madero la carne con sus pasiones y deseos.Gál.5:22-24 (VIN)

Allí está la verdad. Sólo de esa manera, ejecutando en el madero la carne con sus pasiones y deseos, podremos “beber” dignamente de la sangre derramada del Cordero en Pésaj, para regalarnos la gran Redención que no podían dar los sacrificios de animales en la primera Alianza. Pero no olviden que dice el Enviado: “los que son del Mesías Yahoshúa”, lo cual implica mucho más que creer en él. Por eso también nos dijo Shaul:

Así que, hermanos, les ruego por las misericordias de Elohim que le ofrezcan sus cuerpos como sacrificio vivo, consagrado y agradable a Yahweh, como su culto racional. No se amolden a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento, de modo que puedan discernir cuál sea la voluntad de Elohim, lo bueno, lo agradable y lo íntegro.Rom.12:1-2 (VIN)

Y esto es lo que debemos reflexionar en esta Pésaj. El Mesías NO dio su vida con su sangre sólo para redimirnos, sino también para que nosotros diéramos nuestras vidas que, por las pasiones carnales, desean naturalmente amoldarse a las costumbres y placeres de este mundo. Dijo Shaul: “ofrezcan sus cuerpos como sacrificio vivo, consagrado y agradable a Yahwéh”. Es decir, que debemos ofrecer toda la inclinación carnal, que no permite la vida espiritual. Por eso también dijo en otra parte el Enviado:

Pero si el Mesías está en ustedes, el cuerpo seguirá sujeto a la muerte a causa del pecado, pero el espíritu vive a raíz de la justificación. Y si el espíritu de Aquel que resucitó a Yahoshúa de entre los muertos mora en ustedes, el que resucitó al Mesías de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales mediante Su espíritu que mora en ustedes. Así que, hermanos, no estamos obligados a satisfacer la naturaleza carnal para seguir sus inclinaciones. Porque si siguen las inclinaciones carnales morirán; pero si por el espíritu hacen morir las prácticas carnales, vivirán. Porque todos los que se dejan guiar por el espíritu de Elohim, éstos son hijos de Yahwéh.Rom.8:10-14 (VIN)

Hermanos, la Inspiración de Santidad nos hace meditar en las condiciones subrayadas. No podemos permitir que sigamos engañándonos a nosotros mismos, diciendo algo que no se cumple. Podemos mostrarnos como “mesiánicos” de muchas maneras ante las personas, con vestimentas, hablando hebreo, con elocuente manera de hablar o escribir, con buen trato, etc. Pero, ¿para qué sirve si no tenemos verdaderamente el espíritu del Mesías y el de nuestro Padre Yahwéh, que pueden producir un cambio real en nuestras vidas, para que no seamos esclavos de nuestras pasiones carnales y para que nos permita cumplir correctamente con el amor? ¿Queremos sinceramente ser “hijos de Yahwéh” o “hijos del mundo”, dándole la victoria al Acusador?

Que esta celebración de Pésaj no sea una más. Entendamos claramente lo que ha hecho nuestro Mesías y cuál es la Voluntad de Yahwéh para que tengamos parte en la nueva Alianza que trajo Yahoshúa con su sacrificio expiatorio. Cada Pésaj, tanto Yahwéh como su Hijo, nos llaman para recordarnos que quitemos de nuestras vidas la principal “levadura” que no nos deja ser sinceros hijos de Yahwéh, como lo ha mostrado Yahoshúa. Y todo el año debemos quitarla, lo que significa salir de las erróneas creencias; salir de los egoísmos, de las arrogancias y soberbias, de las envidias, de las maledicencias, del desorden, de la falta de respeto al prójimo, de los envanecimientos, de la desunión; para que avancemos en la madurez del conocimiento y de la sabiduría celestial. Es hora de morir y resucitar verdaderamente, nacer realmente de nuevo, mostrando en hechos la consecuencia, no sólo quedarnos en la teoría. Con paciencia y fe se podrá seguir ese camino con Ayuda de Yahwéh y de nuestro Mesías Yahoshúa, porque somos de los que oímos sus llamados y les obedecemos.

¡Amén! ¡Feliz celebración!

Gabriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional y de la Escuela Hebraica

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2 comentarios en “El Llamado de Pésaj

  1. Cómo celebro Pesaj????? Mi familia no creyente, aqui no existe una asamblea o congregación, no hay comida, comemos lo que encontramos como pan y arroz. Estoy sola .

    • Hola Idda. Disculpe que no pude responder antes. En cuanto a la semana que está transcurriendo, básicamente tiene que comer panes sin levadura, y evitar comer cualquier producto con levadura. Le sugiero también encontrar el grupo de la Asamblea de Yahwéh Internacional en Facebook donde encontrará más información. Bendiciones!

      Página en Facebook: https://www.facebook.com/ayinweb/

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