El peligro de la tradición oral

El Peligro de la Tradición Oral

Es casi inevitable: Mencione a alguna persona la frase raíces hebreas, y el tema del judaísmo estará incluido en la conversación. La realidad es que hay una estrecha relación entre ambos conceptos (aunque es importante aclarar que una persona que practica la fe hebrea no necesariamente sigue el judaísmo en el sentido tradicional).

Por ende, no es extraño que las personas que se inician en el estudio de las raíces hebreas de la fe (o como le llaman comúnmente, raíces hebreas del cristianismo) se nutran, principalmente, de fuentes basadas en enseñanzas provenientes del judaísmo. La mayoría del material de estudio y referencias que se consiguen en el Internet, así como libros y cursos tanto en vídeo como audio, son creados por maestros judíos o judíos mesiánicos.

Lo que muchas personas ignoran al estudiar estas fuentes —en especial, aquellos que se inician recientemente en el estudio de la fe hebrea— es que la mayoría del material proveniente del judaísmo (y la mayoría de sus ramificaciones) está influenciado en gran manera por lo que se conoce como la tradición oral. Y, aunque no toda la tradición oral es mala, el problema es que muchas de sus enseñanzas no tienen base en la Escritura, y en muchos casos contradicen la misma. Pero el peligro mayor de la tradición oral no es meramente el hecho de que tenga enseñanzas opuestas a la Escritura, sino el hecho de que estas enseñanzas se presentan como si fueran principios de la Escritura. A menudo estas enseñanzas se mezclan con medias verdades, lo cual hace mas difícil que sean identificadas como tal, especialmente para aquellos que se inician en la fe y no tienen una buena base de conocimiento en la Escritura. Por ende, muchos son engañados en el proceso, llegando a aceptar enseñanzas y tradiciones de hombre como si fueran la palabra de Yahweh.

Para muchos, la discusión de el peligro de la tradición oral termina en el judaísmo. Sin embargo, esta situación trasciende mas allá de un solo grupo religioso, ya que todas las religiones del mundo tienen su componente oral. Dentro del contexto de este tema, podríamos afirmar que el cristianismo también tiene una tradición oral. Probablemente no le llamen directamente tradición oral como se acostumbra dentro del judaísmo, pero esta ahí. Y, al igual que la tradición oral del judaísmo, es igual de peligrosa para la fe hebrea, en especial para aquellos que fueron educados en la fe cristiana desde pequeños. ¿Por qué? Por fuimos instruidos desde pequeños a creer que esa enseñanza es la correcta. Y aquello que está programado en nuestra mente por mucho tiempo, en especial lo que aprendimos desde pequeños, con frecuencia es difícil modificarlo fácilmente. Me parece que a esto se refiere el popular proverbio: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Proverbios 22:6 (RVR1960)

Para efectos de la exposición de este tema, quisiera discutir los peligros que presenta la tradición oral desde dos puntos de vista diferentes. En mi opinión, estos dos puntos son los mas relevantes para la mayoría de los que practican la fe hebrea: la tradición oral judía, y lo que llamaré la “tradición oral cristiana”.

El Peligro de la Tradición Oral Judía

¿Qué es la tradición oral judía?

Para entender bien qué es la tradición oral, y de dónde proviene, es necesario entender el concepto judío de las dos torahs1 (técnicamente, el termino plural correcto en hebreo es torot). Según las enseñanzas básicas del judaísmo, existen dos torot: una torah escrita (denominada תורה שבכתב Torah shebikhtav) y otra torah oral (denominada תורה שבעל פה Torah shebe`al peh).

La Torah escrita se refiere a los primeros 5 libros de la Escritura, lo que se conoce en el cristianismo como el Pentateuco. Es, sencillamente, el pilar principal de la fe judía; la base sobre lo cual descansa el resto de las enseñanzas del judaísmo (o al menos, así se supone que sea).

Por otro lado, la torah oral (o tradición oral, para efectos de esta discusión) se refiere al conjunto de instrucciones, estatutos e interpretaciones que, aunque no fueron plasmadas en la Torah escrita, son consideradas en el judaísmo igualmente importantes. Tal y como indica su nombre, la Torah shebe`al peh (literalmente, instrucción que está en la boca o instrucción hablada) no fue originalmente escrita en tablas de piedra. Según la historia del judaísmo, la misma fue transmitida oralmente inalterada de generación en generación, hasta un tiempo después de la destrucción del segundo templo en el año 70 E.C., cuando se comienza a escribir para preservar la misma.

Justificación de la tradición oral judía

¿Por qué una torah o tradición oral? ¿Acaso no era suficiente con la Torah escrita? Según el judaísmo, la tradición oral responde a que las instrucciones contenidas en la Torah (de ahora en adelante, usaré el término Torah para la escrita y tradición oral para la torah oral) eran consideradas muy generales y no ofrecían detalles específicos en cuanto a como se debían llevar a la practica esas instrucciones. Por ejemplo, la Torah nos dice lo siguiente en Levítico 23:24:

Habla a los hijos de Israel, y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendrán reposo solemne, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. (RVR20112)

Aquellos de ustedes que están familiarizados con este pasaje saben que esta instrucción está hablando sobre Yom Teruah (Fiesta de Aclamación, comúnmente llamada la Fiesta de las Trompetas). Ciertamente el pasaje nos dice que debemos tener una celebración el primer día del mes séptimo, y que se deben sonar trompetas (lo cual se refiere al shofar). Sin embargo, la Escritura no dice cómo se deben sonar las trompetas, o cuantas veces, o en qué momentos del día. Tampoco dice qué tipo de ceremonia debe hacerse, o qué se debe decir en la misma. Ante esta aparente situación, el judaísmo plantea que la tradición oral tiene la función de suplir esos detalles parecen haber sido obviados en la Torah.

En adición a esto, el judaísmo plantea que la tradición oral fue hablada a Moisés por el mismo Yahweh cuando recibió la Torah en el monte Sinaí. La Mishnah, en el tratado Pirkei Avot 1:1, declara lo siguiente respeto a la Torah (en este caso, incluyendo la tradición oral):

Moshé recibió la Torá de Sinai y la transmitió a Iehoshúa, Iehoshua a los Ancianos; los Ancianos a los Profetas; y los Profetas la transmitieron a los Hombres de la Magna Asamblea3

El entendimiento común de esta cita es que Moisés recibió tanto la Torah como la tradición oral al subir al Sinaí. En otras palabras, lo que enseña el judaísmo es que Moisés recibió las instrucciones escritas y la tradición oral al mismo tiempo, directamente del Altísimo. Posteriormente, esta enseñanza oral fue transmitida por Moisés a los líderes de su época, y así sucesivamente, de generación en generación hasta nuestros días. Por ejemplo, el siguiente verso es uno de varios utilizados para apoyar esta idea:

Entonces Yahweh dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarlos. Éxodo 24:12 (RVR2011)

Según el judaísmo, la palabra ley (en hebreo, torah) aquí se refiere a las instrucciones escritas, y la palabra mandamientos (en hebreo, mitsvot) se refiere a las instrucciones orales. De aquí el judaísmo infiere que ambas —la Torah y la tradición oral— fueron dadas a Moisés por el Altísimo en el monte Sinaí.

Para complicar un poco mas el asunto de la tradición oral, el judaísmo en general entiende que la Torah otorga a los rabinos de cada generación la autoridad para hacer modificaciones y deliberaciones de acuerdo a las necesidades particulares de ese tiempo. Para justificar esta idea, generalmente se cita el siguiente pasaje:

Cuando alguna cosa te fuere oculta en juicio entre sangre y sangre, entre causa y causa, y entre llaga y llaga, en asuntos de litigio en tus ciudades; entonces te levantarás y recurrirás al lugar que Yahweh tu Poderoso escogiere; Y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que fuere en aquellos días, y preguntarás; y te enseñarán la sentencia del juicio. Y harás según la sentencia que te indicaren los del lugar que Yahweh escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te manifestaren. Según la ley que ellos te enseñaren, y según el juicio que te dijeren, harás: no te apartarás ni a diestra ni a siniestra de la sentencia que te mostraren. Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Yahweh tu Poderoso, o al juez, el tal varón morirá: y quitarás el mal de Israel. Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no actuarán más con soberbia. Deuteronomio 17:8-13 (RVR2011)

Por esta razón, a lo largo de la historia del judaísmo vemos que la tradición oral ha sido modificada y enmendada varias veces. Originalmente, la torah oral fue escrita alrededor del año 200 E.C. por el rabino Yehudah haNasi; su obra es lo que se conoce como la Mishnah. Mas adelante, la generación de los Amoraim producen lo que se conoce como la Guemarah, que no es otra cosa que un comentario sobre la Mishnah hecho con el propósito de atemperarla a su generación. La Mishnah, combinada con la Guemarah, es lo que se conoce actualmente como el Talmud—obra que reúne las principales enseñanzas de la tradición oral judía. Pero aparte de la Mishnah y la Guemarah, la tradición oral ha sufrido otros cambios a través del tiempo. La historia del judaísmo registra que Rambam decidió en un momento dado estudiar los escritos de la tradición oral disponibles en su época y hacer una compilación propia de la tradición oral. De forma similar, Yosef Caro publicó su compilación e interpretación de la tradición oral en el siglo 16, lo que se conoce como el Shulján Aruj. Y así otros han seguido haciendo adiciones y modificaciones, de generación en generación.

¿Es realmente justificable la tradición oral?

A simple vista, algunas de las razones y justificaciones que ofrece el judaísmo para dar a la tradición oral el mismo peso e importancia que la Torah pudieran parecer razonables. Por ejemplo, la intención de adaptar las enseñanzas de la Torah a los tiempos modernos parece ser una muy noble y adecuada.

Entonces, ¿cuál es el problema?

En primer lugar, no existe referencia alguna en la Escritura respecto a la existencia de dos torot; una escrita y una oral. Todas las referencias a la Torah en la Escritura apuntan a un conjunto de instrucciones escritas, y la misma Escritura enfatiza en la necesidad de seguir las instrucciones escritas (no una tradición oral). Por ejemplo, leamos el siguiente verso, en el cual se narra como Josué hizo que el pueblo escuchara las instrucciones de la Torah:

Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. No hubo palabra alguna de todas las cosas que mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, mujeres y niños, y extranjeros que andaban entre ellos. Josué 8:34-35 (RVR2011)

Notemos que este pasaje indica que “no hubo palabra alguna de todas las cosas que mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel”. En otras palabras, todas las instrucciones que el pueblo escuchó en esa ocasión estaban escritas (de lo contrario, ¿cómo iban a leer algo que no esta escrito?). En ningún momento se menciona que, aparte de lo escrito, el pueblo escuchó algún tipo de instrucción proveniente de una tradición oral. Si existía una tradición oral, y el pueblo tenía que seguirla, ¿por qué no se menciona aquí? ¿Por qué Yahweh no ordenó en esa ocasión seguir la tradición oral así como la Torah escrita? Obviamente, todo lo que el pueblo necesitaba escuchar para vivir una vida plena y agradable ante los ojos de Yahweh estaba escrito, y no había necesidad de añadir una enseñanza oral. También es importante notar que el pasaje implica que todo lo que había mandado Moisés (o sea, todo lo que Yahweh le reveló a Moisés) estaba escrito: “no hubo palabra alguna de todas las cosas que mandó Moisés…”. Por último, es oportuno mencionar que la palabra mandó fue traducida del término hebreo tsavah (#6680 en el diccionario hebreo Strong), el cual proviene de la misma raíz que la palabra mitsvot. ¡La misma expresión que usualmente se utiliza para justificar la tradición oral es ahora usada en el contexto de la Torah escrita!

Las bases sobre las cuales se afirma que la tradición oral fue dada a Moisés junto con la Torah carecen de justificación bíblica. Mas que evidencias a favor de la tradición oral, son justificaciones manipuladas por los “sabios” de la época para apoyar sus ideas. Por ejemplo, leamos con detenimiento el verso citado anteriormente:

Entonces Yahweh dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarlos. Éxodo 24:12 (RVR2011)

El judaísmo enseña que este verso indica que Moisés recibió tanto la Torah (ley) como la tradición oral (mandamientos o mitsvot) directamente del Altísimo. Sin embargo, si miramos el contexto de la palabra mandamientos (traducida del término hebreo mitsvot), notaremos que está acompañada de la frase que he escrito. Claramente, la frase no se refiere a instrucciones o tradiciones orales sino a instrucciones escritas; o sea, a las instrucciones de la Torah.

El supuesto hecho de que la tradición oral fue pasada al principio de generación en generación sin sufrir alteraciones, y que no surgió una iniciativa de ser escrita hasta principios de la era común, es razón suficiente para dudar sobre su veracidad. ¿Quién puede asegurar que estas instrucciones no fueron alteradas al pasarse de boca en boca durante los primeros años? Es un hecho que, lo que no se escribe, con el tiempo se pierde o sufre cambios al pasar el tiempo. Haga un experimento: Escoja al menos 20 personas y colóquelas en fila, una al lado de la otra. Luego haga algún relato oral a la primera persona a la derecha de la fila, y dígale que lo cuente a la persona que le sigue a su izquierda. Instruya a cada persona a que haga lo mismo, contando el mismo relato que escuchó hasta llegar a la última persona a la izquierda de la fila. Finalmente, pida a esa última persona que le cuente el relato que usted inició originalmente. Le garantizo que no sera el mismo relato; habrá perdido detalles o habrá cambiado. Y si eso ocurre en una fila de solo 20 personas, en cuestión de minutos, ¡imagínese lo que ocurre al pasar cientos de años con cientos de personas! Claramente, Yahweh fue sabio al escoger dar a su pueblo la Torah escrita, de modo que el mensaje original fuera preservado.

Finalmente, esta la cuestión de la autoridad que los líderes de judaísmo alegan para hacer enmiendas y cambios a las instrucciones escritas. Se supone que estas enmiendas y cambios no contradigan la Torah escrita. Tristemente, esta no es la realidad. Cuando examinamos muchas de las enseñanzas provenientes de la tradición, vemos graves contradicciones con la Torah, e incluso contradicciones entre las opiniones de los mismos líderes (aunque esto no debe parecer extraño; después de todo, son hombres dando su opinión). Esto no es un problema nuevo. El mismo Yeshúa tuvo que corregir muchas interpretaciones erradas de la Torah que estaban basadas en la tradición oral. Como evidencia, basta con leer los capítulos 5 – 7 de Matityah (Mateo) y ver cuantas veces el Mesías hace uso de la expresión “Ustedes oyeron que fue dicho…mas yo les digo…”. Cada vez que Yeshúa usaba la expresión “ustedes oyeron que fue dicho”, estaba haciendo alusión a alguna enseñanza proveniente de la tradición oral y corrigiendo la misma.

Veamos un ejemplo mas concreto. Probablemente aquellos de ustedes que están familiarizados con la tradición judía han escuchado la bendición que se acostumbra a hacer antes de lavarse las manos. Esta bendición, conocida como netilat yadaim, dice así:

Barukh atah Adonay Elohenu mélej haolam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu al netilat yadaim.”

Bendito eres tu, Adonay, Dios rey del universo, que nos has santificado con tus mandamientos y nos ordenaste el lavado de las manos.”

A la verdad se oye muy bonito, ¿no? Pero tiene un serio problema esta bendición. ¿Dónde en la Escritura dice que Yahweh nos ordenó el lavamiento de las manos? Llevo años buscando…¡y todavía no encuentro ese mandamiento en la Torah! ¿Se fija como algunas tradiciones pueden contradecir la palabra de Yahweh? El mismo Yeshúa hizo referencia a una tradición similar (pudiera ser la misma, o pudiera ser otra similar, pero el mismo principio es aplicable) en Mateo 15:1-20, y expuso la falsedad de esta instrucción basada en la tradición oral.

Si la tradición oral esta llena de tantas interpretaciones y contradicciones, entonces, ¿qué referencia debemos utilizar para una correcta interpretación? El mismo Yeshúa nos dejó la respuesta:

Pero cuando viniere aquel espíritu de la verdad, él los guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y les hará saber las cosas que han de venir.” Juan 16:13 (RVR2011)

El mismo Yahweh, en su Torah, nos dice que su instrucción es sencilla de entender y está a nuestro alcance. Si la idea es vivir una vida en obediencia al Altísimo, no hay necesidad de buscar interpretaciones esotéricas y/o complicadas:

Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy, no te es encubierto, ni está lejos: No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo representará, para que lo cumplamos? Ni está de la otra parte del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo represente, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.” Deuteronomio 30:11-14 (RVR2011)4

Por ende, cada creyente debe seguir las instrucciones de la Torah con la guía del espíritu de santidad de Yahweh. No todas las tradiciones son malas, pero hay que tener cuidado con ellas. Después de todo, no son los sabios de este mundo los que deben dictar nuestra observancia de la Torah, sino la misma palabra de Yahweh interpretada y aplicada a través de su espíritu de santidad que mora en nosotros.

El Peligro de la Tradición Oral Cristiana

Definiendo la tradición oral cristiana

No es muy común el uso de la frase “tradición oral” dentro del contexto del cristianismo. Simplemente haga una búsqueda en el Internet por “tradición oral judía” y verá que los resultados son abundantes. En contraste, haga una búsqueda en el Internet por “tradición oral cristiana” y verá muy pocos resultados relevantes (y algunos de los resultados en realidad son referencias cristianas a la tradición oral judía). Sin embargo, ¿significa esto que no existe una tradición oral cristiana como tal? No necesariamente.

Tal vez no se le llame “tradición oral cristiana”, pero en mi opinión sí existe. Al igual que en el judaísmo, el cristianismo tiene una serie de instrucciones—originalmente orales, pero luego recopilados por escrito—que intentan explicar, interpretar y ofrecer aplicaciones prácticas de la Escritura. Es suficiente con examinar la gran cantidad de escritos que crearon los llamados “padres de la iglesia”—en especial, la multitud de credos y declaraciones de fe que son fruto de los diversos concilios celebrados durante los primeros siglos de la era común—y veremos que su intención no fue muy diferente a los rabinos responsables del Talmud. En ese sentido, podemos afirmar que existe una tradición oral cristiana.

El gran peligro de esta “tradición oral”

Muchas de las doctrinas y prácticas fundamentales del cristianismo tienen su origen en esta tradición oral cristiana. Doctrinas como la trinidad y el rapto de la iglesia son parte de esta tradición, ya que son producto de interpretaciones particulares de la Escritura. Digo esto porque, por mas que busquemos, no encontraremos en la Escritura un pasaje que nos diga directamente que el Altísimo es un ser trino, o que habrá un rapto de la iglesia como tal. Todo esto surgió producto de interpretaciones y aplicaciones particulares de la Escritura. ¿Puede ver usted cuan similar es a la tradición judía en ese sentido? De la misma forma, no encontraremos en la Escritura un mandamiento directo que nos instruya a celebrar la Navidad o la Semana Santa. Nuevamente, estas prácticas son producto de aplicaciones basadas en interpretaciones particulares de la Escritura, las cuales los líderes y “padres de la iglesia” cristiana consideraron adecuadas establecer e implementar. Esto es muy similar a lo que hicieron los “sabios” judíos al establecer las prácticas de la tradición oral en sus respectivos tiempos.

Pero el asunto no queda ahí. En lo personal, todavía me asombro de las nuevas “revelaciones” e interpretaciones que siguen surgiendo actualmente. Constantemente veo ministros y líderes que alegan tener enseñanzas profundas de la Escritura que nadie tiene, como si la revelación fuera exclusiva de ellos. Muchos, incluso, alardean de tener la correcta interpretación de la Escritura. En ese sentido, ¿no son similares a los “sabios” judíos que se atribuyen la autoridad de cambiar o hacer enmiendas a la Torah?

Lamentablemente, muchas de estas grandes revelaciones e interpretaciones modernas son en realidad producto de la influencia de creencias externas que se introducen en la fe. Y lo mas alarmante de esto es que la mayoría de estas creencias tienen su origen en el misticismo y el paganismo. Pero al ser presentadas por líderes respetados por la comunidad de fe, aunque sean ideas y doctrinas sin base en la Escritura, la gente las recibe como si fueran grandes verdades y revelaciones de la Escritura. Pocos se detienen a examinar con detenimiento estas enseñanzas para comprobar si realmente tiene base en la Escritura (Hechos 17:11, 1 Tesalonicenses 5:21).

Permítanme un ejemplo basado en una experiencia previa. Hace muchos años, cuando aún profesaba la fe cristiana, me percaté que la iglesia a la cual asistía tenía hilos rojos amarrados en los mangos de las puertas. Por mera curiosidad, pregunte a uno de los líderes de la iglesia por qué las puertas tenían esos hilos rojos. La persona me contestó que fue una revelación que recibió el pastor, y que los colocaron como protección espiritual de los ataques del enemigo. A la verdad me estuvo algo extraño, pero como el líder tenía una reputación respetable y fama de ser una persona muy “espiritual”, lo deje así. Sin embargo, con el tiempo supe que el pastor tenía contacto con un rabino judío, y que ese rabino practicaba la cábala (misticismo judío). Al investigar mas a fondo, aprendí que el hilo rojo es parte de una creencia cabalista cuyo objetivo es alejar el “mal de ojo”. Entonces, ¿qué hace un líder cristiano practicando cábala? Y sobre todo, ¿dónde dice la Escritura que tenemos que atar hilos rojos en las puertas para alejar el “mal de ojo”?

Ciertamente, Shaúl (Pablo) ya había advertido contra este tipo de creencias místicas y fantasiosas:

Porque vendrá un tiempo cuando ni sufrirán la sana enseñanza; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propios deseos, Y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:3-5 (RVR2011)

No atendiendo a fábulas judaicas, y a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” Tito 1:14 (RVR2011)

En ocasiones, percibo que existe una competencia entre algunos líderes religiosos (y digo esto no solo del cristianismo, sino de otros círculos religiosos). Es como si al enseñar estas “grandes revelaciones” quisieran llamar la atención hacia ellos mismos, para ser estimados como líderes muy espirituales. ¿̉̉Acaso no se dan cuenta del daño que están haciendo a la gente? ¿Acaso no saben que no se trata de llamar la atención a ellos mismos, sino a Yahweh nuestro Padre? ¿Acaso no saben que sus acciones tendrán consecuencias serias? Yeshúa mismo lo dijo:

Muchos me dirán en aquel día: Maestro, Maestro, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca los conocí; apártense de mí, obradores de maldad.” Mateo 7:22-23 (RVR2011)

Todas estas doctrinas, “grandes revelaciones” y creencias—producto de la tradición oral cristiana—en el último análisis han creado un sincretismo religioso que persigue solo una cosa: ganar mas seguidores. Es una estrategia muy antigua que, por lo que podemos apreciar, aún se sigue utilizando. En la antigüedad, la iglesia incorporaba a la fe cristiana las creencias locales de una región, de modo que los habitantes de la región se les hiciera mas fácil recibir la fe cristiana. Fue así que prácticas como la celebración de la Navidad encontraron su lugar en el cristianismo. Lamentablemente, esto solo distorsiona mas la fe original y crea mas confusión. En adición, al escudriñar la Escritura vemos que Yahweh ordenó a su pueblo a hacer todo lo contrario. En vez de adoptar las creencias locales, ellos debían rechazar las mismas y mantenerse firmes en lo que dice la palabra del Altísimo:

No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas.” Éxodo 23:24 (RVR1960)

Y no andéis en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación.” Levítico 20:23 (RVR1960)

¿No deberíamos nosotros seguir el mismo ejemplo?

Conclusión

Después de toda esta exposición sobre la tradición oral en general, probablemente le sorprenda lo que voy a decir a continuación: La tradición oral no es mala en su totalidad. ¿Debemos descartar toda la tradición oral debido a las influencias paganas y doctrinas erróneas que pueda tener? Claro que no.

No es cuestión de asumir una postura intransigente y rechazar todo lo que viene de la tradición oral. El hacer eso nos colocaría en el otro extremo: Estaríamos emitiendo juicio negativo sobre cosas que realmente no son malas. De la misma forma que la Escritura nos exhorta a rechazar lo que es abominable ante los ojos de Yahweh, también debemos aprender a no condenar lo que la Escritura no condena.

Entonces, ¿qué debemos hacer? La respuesta esta en dos versos que mencioné anteriormente:

Y fueron éstos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, a ver si estas cosas eran así.” Hechos 17:11 (RVR2011)

Examínenlo todo; retengan lo bueno.” 1 Tesalonicenses 5:21 (RVR2011)

Como dice el verso anterior, debemos examinar todo y pasarlo por el “filtro” de la Escritura. Si la tradición (doctrina, práctica, creencia) en cuestión—sea judía, cristiana o de cualquier otro origen—no se opone a lo establecido en la palabra de Yahweh, entonces no hay maldad alguna en ella.

Estemos apercibidos. La misma Escritura declara que vendrían tiempos peligrosos (2 Timoteo 3:1) y no cabe duda que estamos viviendo tiempos difíciles. Por lo tanto, examinemos toda enseñanza a la luz de la Escritura y permitamos que el espíritu de santidad de Yahweh nos guíe a toda verdad.

estén firmes, completos y cabales en todo lo que Yahweh quiere.

Colosenses 4:12 (RVR2011)

El Peligro de la Tradición Oral


1 La palabra torah usualmente se traduce como ley, pero en realidad significa instrucción o enseñanza.

2 Reina Valera Restaurada – Versión 2011

4 Curiosamente, este es uno de los pasajes que el judaísmo utiliza para justificar su autoridad de realizar interpretaciones y adiciones a la Torah. Según ellos, el hecho de que “no esta en el cielo” quiere decir que la Torah ya fue dada en el Sinaí y no le corresponde a los cielos deliberar sobre asuntos de la Torah, sino al hombre. Sin embargo, un análisis cuidadoso de este pasaje nos revela que ese no es el contexto del mismo.

Ángel Candelaria

Anciano y coordinador técnico en el área de informática de AYIN. Autor del libro ¿Fiestas Judías... o Fiestas de Yahweh? Profesor de música, guitarrista y director musical de AvdeYah.
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6 thoughts on “El Peligro de la Tradición Oral

  1. Hay muchos formas de hermosear los mandamientos de YHWH , el lavamiento de manos , no es un mandamiento directamente. Y quizá no lo aga usted, pero no significa que sea de la ley oral. Hay varias citas bíblicas que hacen alucion a esta bonita practica y común mente en shabat . Salmos 24:4 y Salmos 26:6
    también recordando cuando el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo . El Judio tiene la constumbre de dar gracias por todo lo que hace y come , y a eso se le llama cultura, y esa misma cultura la tenía Yahshúa, claro que el Judio de un mandamiento le añade 10 mas, y lo hace para no trasguedir el mandamiento …

    • Saludos Cuateco.

      Probablemente los versos que usted menciona hacen alusión a una costumbre antigua de lavarse las manos. Pero en ninguno de ellos se manda a practicar el lavamiento de manos.

      El mayor problema con esta costumbre es el elevarla a un mandamiento, cuando en realidad no lo es:

      “Bendito eres tu, Adonay, Dios rey del universo, que nos has santificado con tus mandamientos y nos ordenaste el lavado de las manos.”

      Esta bendición dice que Yahweh ordenó el lavamiento de manos, pero en la Escritura no parece tal mandamiento. Por algo el Mesías criticó directamente esta costumbre (o una similar) en Mateo 15:1-9.

      Ahora, veamos lo que dicen los versos que usted menciona:

      “El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma a la vanidad, Ni jurado con engaño.” Salmo 24:4

      En este verso se refiere a limpieza y pureza moral; a estar libre de pecado. Se utiliza el lavarse las manos como una metáfora que alude a estar limpio de pecado, pero en ningún momento se nos instruye a hacer de esto una práctica.

      “Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté. Lavaré en inocencia mis manos, Y andaré alrededor de tu altar, oh Yahweh” Salmo 26:5-6

      En este caso quise incluir el verso 5 también, ya que nos provee el contexto adecuado para entender su significado. Y por el contexto podemos ver que tampoco se instruye o se manda a realizar lavamiento de las manos. Al igual que el verso anterior, es otra metáfora a vivir una vida libre de pecado y a apartarse del mal. En específico, estos versos exhortan a apartarse de las malas compañías.

      Y el comparar el acto tradicional de lavarse las manos con las instrucciones dadas a los sacerdotes es irse fuera del contexto. Son dos cosas aparte. Uno es un mandamiento para los sacerdotes, mientras que el otro es una costumbre tradicional.

      Como usted dice, “el Judio de un mandamiento le añade 10 mas” con el propósito de no transgredirlo. ¿No le parece innecesario esto? ¿No sería mas fácil aprender a obedecer el mandamiento tal cual es, en vez de añadir 10 mas para hacerlo mas difícil? Como dice el conocido principio matemático, “la distancia mas corta entre dos puntos es una línea recta”. ¿Para qué crear una larga curva entre los puntos?

      Esto mismo fue lo que criticó el Mesías: “¡Ay de ustedes también, maestros de la ley! que cargan a los hombres con cargas que no pueden llevar…” Lucas 11:46.

      No añadirán a la palabra que yo les mando, ni disminuirán de ella, para que guarden los mandamientos de Yahweh su Poderoso que yo les ordeno.” Deuteronomio 4:2

  2. Si no hay problema , yo respeto su punto de vista , yo e leído algunos escritos de usted y me parecen muy interesantes, por otro lado siempre por alguna forma u otra abra diferentes puntos de vista e interpretación sobre la palabra del Eteno …. Y como dice la escritura ” sea el Eterno veras y todo hombre mentiroso “

    • No hay problema. Se respeta su punto de vista. Lo mas importante es hacer nuestro mejor esfuerzo para vivir una vida conforme a la Torah de Yahweh y la fe del Mesías Yeshúa. Bendiciones.

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