El Vínculo Perfecto

“…porque no se trata del conocimiento, no se trata de cuanto sabes, de cuanta revelación recibieron, sino del uso que hacen del conocimiento que tienen.”

El Vínculo Perfecto

Por: José Luis González

Bien, en esta ocasión me gustaría dar un repaso rápido a la historia del pueblo de Israel, pueblo que se formó al salir de Egipto y poseer la tierra prometida.

Pero antes, algunas preguntas para pensar…

 ¿Se han preguntado queridos hermanos, que rollos tenían ellos?, ¿Acaso creemos que el material y toda la información como la tenemos ahora, existía entonces? No la tenían, ¡hermanos claro que no!

A veces nos confundimos y creemos que ellos tenían acceso a las Escrituras como nosotros, pero la mayoría no sabía leer y ni mucho menos tenían una Biblia bajo el brazo…, somos privilegiados.

Recordemos que los levitas eran los encargados de enseñar Toráh y para el tiempo de la entrada en la tierra prometida solo poseían las tablas de la Toráh en el arca y el libro de Devarim/Deuteronomio.

Miren hermanos, llegaron a Egipto unas 70 personas y se multiplicaron muchísimo, hasta que el primer imperio sintió miedo de ellos…, entonces…, ¿por qué la esclavitud?, ¿por qué un exilio tras otro?

Lamentablemente, porque se olvidaron que eran peregrinos y que su estadía allí era pasajera; que Egipto no era su vida, sino algo temporal antes de viajar a la tierra que fluye leche y miel. ¡Hermanos, cualquier parecido con la actualidad no es mera coincidencia!

Prosigamos con la historia…

El pueblo siempre ha necesitado de un guía o líder para andar en el camino de Yahwéh Elohim, primero fue Mosheh, luego Yahoshúa ben Nún (Josué), después los Jueces hasta Shemuel y finalmente, deciden que quieren ser como las demás naciones y exigen un rey humano.

Como es del conocimiento en Dawid HaMelej, Yahwéh se complació en él, afirmando que su corazón era acorde a Elohim y esto no porque Dawid no cometiera errores, al contrario cometió y graves pero siempre tenía un corazón dispuesto a rectificar y buscaba postrado con arrepentido ante Yahwéh, enmendar el error.

Después le siguió en el reino su hijo Shelomoh, quien construyó el templo, pero a diferencia de su padre Dawid no fue integro en su corazón y al morir, Elohim le quito parte del reino. Es en este momento, después de la muerte de Shelomoh, que se divide el reino en dos: Efraím al norte y Yahudáh al sur.

Que nuestra aspiración máxima, con todo nuestro corazón, sea crear un vínculo perfecto y permanente de amor con Yahwéh”

Los siervos de Yahwéh, los profetas, en todos los tiempos anunciaron la importancia del arrepentimiento al pueblo para el perdón de sus pecados y así Elohim, volvería con ellos para su bienestar. Pero ellos lejos de obedecer y buscar a su Elohim se fueron alejando más del Creador.

Yarovam (siervo de Shelomoh) al frente del reino del norte corrompe el reino, lo lleva a idolatría y fue llevado al exilio hasta el día de hoy; mientras que el reino del sur permaneció por un tiempo más, hasta que fue castigado por Yahwéh con el exilio durante 70 años en Babilonia, bajo el dominio del imperio de Nevukhadnetsar.

Al término de este tiempo con Nehemyah y Esra, regresa una parte del pueblo a Yerushalém para reconstruir la ciudad, el templo y comenzar de nuevo.

Pasado el tiempo, otros imperios conquistaron la zona, el turno era para Grecia, y con Antíoco, hizo estragos entre el pueblo, obligando a cambiar sus costumbres, su cultura, profanando el templo y la ley, imponiendo un calendario distinto al del Creador, creando el caos y la división.

Sin embargo, siempre existió un remanente fiel dentro del pueblo de Yisrael que permaneció leal a Yahwéh Elohim, aun en los peores momentos.

Y luego de Grecia llego otro imperio, Roma, y bajo su tutela vino nuestro Mesías Yahoshúa quien trajo el reino del Cielo de nuevo a los hombres. El Tsadiq, el hombre más justo y sabio, que acercó la Toráh al pueblo, la hizo accesible a nosotros.

Yahoshúa comienza a enseñar la importancia de confesar nuestros pecados ante Yahwéh, pidiendo perdón y con la intención de no volver a cometerlos… hermanos eso es verdadera Teshuváh; un elemento vital en el “Adam” (El ser humano) que quiere limpiar su vasija para recibir el mensaje, entenderlo y transmitirlo.

Yahoshúa les anuncia las buenas noticias del reino y les enseña acerca del amor del Padre Celestial, o sea queridos hermanos… Yahoshúa empieza a restaurar la casa desde adentro.

Además, nuestro Mashíaj por orden del Creador, le da al reino una apertura hasta ese momento impensable, donde ahora a través de Él tienen cabida todas las naciones.  Porque no olvidemos…

¿A quién pertenece el reino?

¿A quién se le entregó el mundo venidero?

¡Por supuesto que a Yahoshúa HaMashíaj!

Yahoshúa hace una crítica grande y confronta a los dirigentes de su tiempo, muestra amor y compasión por los enfermos, por los pecadores, y por las viudas, es decir, se preocupa por los despreciados de la sociedad.

 Los líderes religiosos se sienten molestos con su presencia, se sienten incomodos con sus enseñanzas y buscan la forma de hacerlo tropezar.

Los fariseos y los escribas se quejaron de la asociación de Yahoshúa con los publicanos y pecadores. Yahoshúa respondió con numerosas parábolas para mostrarles su error: “La oveja perdida, La moneda perdida, El hijo pródigo, El rico y Lázaro”, entre otras.

Él se encontró con unos líderes llenos de conocimiento, de leyes, de rituales, que no daban fruto, sin amor al prójimo, con un odio gratuito, un odio sin sentido.

Hermanos esa generación no estaba lista, no estaba preparada para recibir el reino.

Ahora, después de casi 2000 años de exilio, debemos ser conscientes de presentarnos ante el Creador pidiendo misericordia, clamando a una sola voz la pronta llegada del Rey Mashíaj.

Meditemos hermanos…

Cuantos de nosotros no deseamos conocer las Escrituras de memoria, hablar hebreo o ser maestros, o tener una oratoria para poder llegarle a otros o tener las respuestas a tantas preguntas como ahora tenemos sin las mismas. No se preocupen por ello hermanos, porque cuando venga el Mashíaj Yahoshúa todas estas cosas serán, recuerden que en un abrir y cerrar de ojos lo corruptible se vestirá de incorrupción como dijo Shaúl Pablo.

Y todo ello, queridos hermanos, porque no se trata del conocimiento, no se trata de cuanto sabes, de cuanta revelación recibiste, sino del uso que hacen del conocimiento que tienen… ¿Recuerdan la parábola de las minas?

Por estas cosas seremos juzgados, de esto se nos va a pedir cuenta.

Saben, todo se trata del amor, de cuanto amo a Yahwéh hasta entregar por completo mi ser, anulando “mi Ego, mi Yo”, de cuanto amo a mi prójimo sea quien sea, porque el que no ama no es capaz de arrepentirse ni de perdonar. Se trata de limpiar nuestras mentes, sacando las distracciones que nos alejan del Creador.

Por eso, hermanos, alegrémonos al ver que una persona regresa al camino, tratémosla con amor y no la juzguemos. No podemos olvidar que así fuimos nosotros en otro tiempo, por muy elevado espiritualmente que se sienta, siempre tiene que humillarse y pedir perdón.

Entonces, Yahoshúa les enseñó la parábola de la persona auto suficiente que cree que lo sabe todo y desprecia a los demás.

¿La recuerdan?

Dos hombres subieron a orar al templo uno fariseo y otro publicano (Que era un recaudador de impuestos para Roma).

El maestro utiliza dos tipos de personas, una soberbia y otra humilde. El fariseo, con la cabeza alta, da gracias por no ser como los otros hombres pecadores ni siquiera como el pobre publicano, que postrado no se siente digno, que no tiene palabras, sólo suplica perdón. Así, dijo Yahoshúa: Aquel que en este mundo se humille como el polvo, en la era venidera será exaltado.

Así que, hermano, no se sienta grande, ni busque recompensa por hacer lo que nos corresponde hacer, por obedecer los mandamientos y por cumplir el propósito para el que fuimos llamados. Porque realmente, la recompensa no es nada, lo más importante de todo es haber conocido verdaderamente a Yahwéh, a su Mashíaj y a su precioso plan de salvación y redención.

Que nuestra máxima aspiración, de todo corazón, sea crear un vínculo perfecto y permanente de amor con Yahwéh y entonces, todo lo demás llegará de una forma o de otra, en esta era o en la venidera. Amén.

José Luis González

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4 comentarios en “El Vínculo Perfecto”

  1. Shalom hermanos y bendiciones, me encantó el estudio hermanos, que El Nombre de YAHWEH sea engrandecido, junto al de nuestro Mashiaj YAHSHUA.
    Saludos

  2. Excelente discurso. Esperemos q el reino de Dios llegue pronto. La verdad 2000 años en este exilio no ha sido facil para la humanidad. Y no sabemos cuando regrese de nuevo nuestro Señor. Y falta tiempo todavia.

Los comentarios están cerrados.

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