ENTRENAMIENTO: Imprescindible para el cuerpo y el espíritu.

Por. Shaul Rosero

El saludo cordial desde la Mitad del Mundo.

Cualquier actividad deportiva que practiquemos es buena.

En los tiempos actuales el caminar, se ha hecho muy popular en todas las edades, el dar un paseo a pie es muy saludable y los experimentados dicen que te quita de encima muchas ansiedades, el famoso estrés, te hace sentir menos angustiado, y vamos a pensar con más claridad.

Aunque muchas veces no lo notes, también unos kilitos de más que estén por ahí, siendo así, que las bellas damas lo realizan  frecuentemente.

Como lo comento una mujer “por nada del mundo me perdería de mi caminata porque me despeja la mente y me hace ver las cosas en la perspectiva correcta”

Por lo tanto, es indiscutible que un buen entrenamiento va a mejorar la condición de vida.

¿En qué consiste una buena caminata?

Ante todo, la caminata, debe resultar agradable para los sentidos, siendo lo ideal en pasar por lugares donde se ofrezcan a la vista colores agradables, o accidentes naturales interesantes que inviten a ser explorados, el perfume de las flores serán estimulantes sorpresas olfativas.

El planeamiento de un itinerario, el mismo que debe durar por lo menos veinte minutos, los expertos dicen que es lo que tarda el cuerpo en relajarse y alcanzar óptimas condiciones y que sea a un buen paso. Lo importante es que, al dar una buena y vigorosa caminata, se sienta uno vivo y muy a gusto.

Para que un deportista pueda servir en su equipo, tiene que entrenar. Tiene que entrenar su mente, en otras palabras tiene que estar al corriente de las normas.

El deportista tiene que entrenar la técnica sistema cardiovascular; cualquiera no puede hacer una actividad deportiva sin antes preparar su corazón. Y después de su entrenamiento, el deportista tiene que usarlo todo para poder servirle de bien a su equipo.

Entrenamiento espiritual

El creyente no es nada diferente tiene que entrenarse si desea servir a su Creador de la manera correcta.

El creyente tiene que iniciar cambiando su manera de pensar, para hacer rejuvenecer los pensamientos, tenemos que tener conocimiento de la Palabra Escrita. Sin duda alguna tenemos que entrenar nuestro corazón, esto quiere decir que tenemos que dejar atrás las tradiciones del pasado, renunciando a las cosas del mundo, y entregarnos completamente al amor del Poderoso Creador del Universo. 

De no preparar nuestro corazón, entonces no duraremos mucho en la fe, sino que pronto caeremos decepcionados y derrotados por los golpes del cotidiano vivir.

Si queremos ser triunfadores y genuinamente agradar a nuestro Creador Yahwéh de los ejércitos, entonces tenemos que usar todo lo que hemos aprendido, en nuestro entrenamiento diario y permanecer en una vida de integridad

¿No saben que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero sólo uno lleva el premio? Corran de tal manera que lo obtengan. Y todo el que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible. Por eso yo corro así, no como a ciegas; peleo así, no como quien golpea al aire. Más bien, pongo mi cuerpo bajo disciplina y lo hago obedecer; no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo venga a ser descalificado.[1]

Que nos enseña aquí, que lo importante no es simplemente participar, sino participar y ganar.

En muchas ocasiones hemos escuchado el lema deportivo muy conocido. “lo importante no es ganar, sino participar” y con esto uno debe arrancar la carrera y aunque no gane, estar contento porque se ha participado.

Se suele creer que en la fe pasa lo mismo, que el hombre debe esforzarse lo suficiente, caminando, por esta vida, recordando que lo importante es participar.

Pero nuestro querido hermano Shaúl/Pablo, nos dice que no es así.

El versículo veinte y cuatro, nos está recordando que hay un premio y les recomienda: “Corran de tal manera que lo obtengan”

Parece antideportivo (incorrecto) que se recomiende al creyente que corra para ganar, pero en ese sentido lo es.

No se está hablando aquí de la salvación, sino de una recompensa que recibiremos de acuerdo a nuestro comportamiento aquí en la tierra, una recompensa a nuestra manera de vivir la fe, que un día la experimentamos de distintas maneras.

En este sentido debemos ser ambiciosos (afanosos) y correr de tal manera, que obtengamos (logremos, consigamos, alcancemos) el premio.

Ser firmes en nuestra fe.

En esta vida, que el Mashíaj Yahoshúa, nos ponga a su derecha junto con los obedientes que fueron fieles y que recibirán su recompensa.

Como en toda carrera, se necesita una preparación. Alguien no preparado no puede comenzar una carrera.

Se necesitan técnicas para que nuestro correr sea provechoso, y sobre todo mucha constancia, firmeza, para que no sean esfuerzos que no llevan a nada, sino un trabajo decidido que nos llevará a la meta, victoriosos.

Una manera correcta de enfrentarse y resistir a la carrera.

Todo corredor debe ser decidido y perseverante, de todo lo que hace durante su entrenamiento, como durante la carrera.

Siendo en la vida del creyente, tener empeño en las cosas que hace, tanto en la lectura diaria de la Escritura Sagrada, como en la oración, como la aproximación con las demás personas siendo esto también importante.

Para así, no sentir duda de que no pueda llegar a ganar la carrera, pidamos a nuestro Creador, con sabiduría que nos de perseverancia,  la paciencia, para no dejar el entrenamiento que a veces se puede convertir en tedioso, aburrido y pesado.

Debemos hacer una dieta especial.

La Dieta, es muy importante porque de ella va a depender su cuerpo antes de la competencia para terminar la carrera con gozo.

(Porque) el alimento sólido es para los maduros, que por la práctica (habilidad, experiencia) tienen los sentidos entrenados para discernir entre el bien y el mal.[2]

Entre tanto, ocúpate en la lectura pública, en la exhortación y en la enseñanza. No descuides el don que está en ti.[3] 

¿Queremos ser uno de los vencedores de la carrera?

Por supuesto que SI.

Entonces a entrenar y ¿qué es entrenar?, sencillo, es prepararse y prestar la mayor atención a los recordatorios que Elohim Yahwéh nos da.


[1] Qorintiyim Álef/ 1 Corintios 9:24-27

[2] Ivrim -Hebreos 5:14 

[3] 1Timoteo 4:13-14.

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