El Colmo de la Vanidad - Estudio bíblico sobre Eclesiastes

El Colmo de la Vanidad: Parte 1 (Estudio Bíblico sobre Eclesiastés)

Saludos amigos. Quiero presentarles un análisis del Libro que escribió Shelomóh (Salomón), conocido como “Eclesiastés”, traducido del griego “εκκλησιαστης , Ekklesiastés”, del hebreo ” קֹהֶ֣לֶת , Qohélet “. Su más correcta traducción, como la tiene la Versión Israelita Nazarena, es “convocador“. Pero también podría ser “congregador”, el que reúne a la Asamblea para comunicarles una verdad o enseñanza. “Qohélet” proviene de “qahál“, que significa asamblea o congregación.  Y lo primero que nos dijo es:

El colmo de la vanidad, dijo el Convocador; el colmo de la vanidad, todo es vanidad.  – Ecl. 1:2 (VIN)

” הֲבֵ֤ל  הֲבָלִים֙ – havél havalím”. La palabra hebrea “havél“, en singular, es la que se traduce como “vanidad“, pues tiene el sentido de algo vacío, como un soplo, algo fugaz que se desvanece en el aire inmediatamente, como un vapor. Seguida de su plural “havalím“, que algunos traducen como “vanidades“, más bien le da un sentido superlativo a la palabra vanidad. Por ello es correcta la traducción de la Versión Israelita Nazarena del Moréh Yosef Alvarez como “colmo de la vanidad“, como el Moréh ha explicado alguna vez, es mejor que “vanidad de vanidades”. Esto se puede ver en otro lugar, por ejemplo donde dice:

Cuelga la cortina debajo de los ganchos, y lleva allí el Arca de la Alianza, detrás de la cortina, de modo que la cortina te sirva de división entre el Lugar Santo [hakkódesh] y el Lugar Santísimo [kódesh hakkodashím]. -Éx.26:33 (VIN)

El modismo hebreo “kódesh hakkodashím”, bien traducido como “Santísimo”, no tiene sentido volcarlo literalmente como “santo de los santos”, así como tampoco “vanidad de vanidades” de “havél havalím”.

Shelomóh comienza entonces con una fuerte afirmación: “todo es vanidad“. ¿Y a qué se refiere con ese “todo”? Según se podrá leer en el desarrollo del Libro, se refiere a las experiencias de la vida y lo que se obtiene del mundo. Por tal razón, luego sigue diciendo más adelante:

He observado todas las obras que se hacen debajo del sol, y he visto que todo ello es vanidad y correr tras el viento. -Ecl. 1:14 (VIN)

Aquí no sólo dice que “todo es vanidad“, sino también que las obras que se hacen en el mundo son “correr tras el viento“. Esta última es la traducción más común para ” וּרְע֥וּת  רֽוּחַ  – ureút rúaj”. Algunas versiones bíblicas, como la Reina Valera por ejemplo, traducen como “aflicción de espíritu“. Otras, como la Septuaginta, la versión griega hecha por judíos, traduce como “afán de espíritu“. Creo que las tres posibilidades pueden ser aceptadas, porque las tres concuerdan con la afirmación de que “todo es vanidad“. ¿Por qué puede ser así? Lo explicaré con palabras de Shelomóh:

Porque, ¿qué logra el hombre de todo su duro trabajo y del conflicto de corazón con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores; y su tarea, frustración; ni siquiera de noche reposa su mente. Esto también es vanidad. -Ecl.2:22-23 (VIN)

Allí, en lo leído, vemos que dice “conflicto de corazón con que se afana” el hombre, que puede equipararse con “afán de espíritu“. Y luego dice “todos sus días no son sino dolores; y su tarea, frustración; ni siquiera de noche reposa su mente“, que puede equipararse con “aflicción de espíritu“. En cuanto a “correr tras el viento“, se relaciona con la pregunta abreviada “¿qué logra el hombre de todo…?“. Esta es la cuestión que postula incialmente el Convocador, un afanarse en la vida con sufrimientos para lograr qué cosa: ¿Fama? ¿Poder? ¿Dinero? ¿Buen trabajo? ¿Acumulación de bienes? ¿Buena salud? Y en caso de lograr algunas de esas cosas, ¿finalmente para qué? ¿para tener pequeños lapsos de disfrute conformándose uno con esta dura vida, sin poder disfrutarla en lo más profundo del alma, y sin esperanza de vivir en perfección para siempre? Y el Convocador nos enseñará que por ese camino, que tiene que ver con estar esclavizados a las cosas y hechos del mundo, uno correrá como si quisiera agarrar el viento sin poder hacerlo nunca, es decir, sin lograr tener paz y satisfacción espiritual que permita gozar de la vida plenamente. Y por eso considera como vanidad al trabajo y el afán en la vida, si uno sólo vive dependiendo de ellos para obtener algo que en verdad depende de la vida espiritual, no de la mundana. El gran Moisés ha descripto también lo que quería explicar Shelomóh, en su Salmo que dice:

Tú [Todopoderoso] reduces al hombre al polvo, y dices: “Vuelvan al polvo, seres humanos”. Porque mil años son para ti como el día de ayer que pasó, como una vigilia de la noche. Los arrebatas como torrentes, son como un sueño mañanero, como la hierba que pasa, que por la mañana florece y crece, pero a la tarde la cortan y se seca. Porque por Tu ira nos consumimos, por Tu indignación estamos aterrados. Nuestras maldades han quedado expuestas ante ti, nuestros secretos a la luz de Tu mirada. Porque nuestros días se van acabando por Tu ira, acabamos nuestros años como un suspiro. El lapso de nuestra vida es de setenta años, y quizás los más robustos lleguen a ochenta; pero todo lo que nos dejan es afán y trabajo, porque pronto pasan y quedamos en tinieblas. -Salm.90:3-10 (VIN)

Cuenta Moisés que como un suspiro o pensamiento dura nuestra vida ante el Todopoderoso, y por eso es vanidad, en el sentido de un soplo que pasa en un instante. Y para el colmo, nuestros pecados, aún los más secretos y hasta en los más íntimos pensamientos, son conocidos por el Altísimo. ¿Por qué dejar que la vida sea vanidad, que no tenga el sentido de elevación espiritual para hacer la Voluntad del Amo del Universo? ¿Por qué no buscar agradar a Yahwéh, el Todopoderoso, sabiendo que Él nos da vida y todo lo que recibimos luego? ¿Para qué desperdiciar la vida en el afán y el trabajo, sin pensar en lo principal por lo cual venimos a este mundo, que es servir al Amo del Universo?  Porque del gran trajín de la vida nadie se salva, como fue impuesto a la humanidad desde la caída de Adam, y está escrito:

A Adam le dijo: Como hiciste lo que te dijo tu esposa y comiste del árbol del que te ordené que no comieras, el suelo queda degradado por tu culpa; con duro trabajo comerás de él todos los días de tu vida: espinos y abrojos te producirá. Pero tu alimento serán las plantas del campo; con el sudor de tu frente te ganarás el pan, hasta que vuelvas al suelo, del que fuiste formado. Pues polvo eres, y al polvo volverás. -Gén.3:17-19 (VIN)

El castigo desde el primer hombre es el trabajo duro para ganarse el pan. Y los “espinos y abrojos” que produce el “suelo” podrían entenderse como todos los problemas en la vida que se presentan de cualquier manera para causar aflicción, sea pequeña o grande. Si uno sólo se queda viviendo en ese castigo y no trata de buscar al Supremo para agradarle y recibir Su Ayuda, la vida se diluye en vanidad, en un sinsentido y constante sufrir. Nada podrá comprender de lo que pasa en el mundo, mucho menos el Plan del Altísimo con respecto al futuro que da sentido a la vida con fe. Y por ello también cantaba David a Yahwéh:

Has envejecido mis días; para Ti, el tiempo de mi vida es como nada. Sí, todo hombre que vive, es todo vanidad. Ciertamente el hombre camina en sombras; su afán es todo en vano. Ellos acumulan riquezas sin saber quien disfrutará de sus beneficios. -Salm.39:5-6 (TKIM)

Palabras en el mismo sentido que las de Salomón y Moisés. Y también dijo:

Sólo vanidad son los hombres, ilusión son los mortales; puestos en la balanza todos juntos, pesan menos que un soplo. No confíen en la violencia, no se envalentonen en el pillaje; si aumentan sus riquezas, no pongan en ellas su corazón. Una vez ha hablado Elohim, dos veces he oído esto: que el poder pertenece a Elohim, y que a ti Yahwéh pertenece el amor, pero que tú pagarás a cada uno conforme a sus obras. -Salm.62:9-12 (VIN)

David sentía en lo más profundo de su ser la vanidad de la vida en general de la humanidad, la que pasa como un soplo si uno la vive mundanamente, sin disfrutarla. Y la vida pasa fugaz, la mente no tiene descanso, el alma no goza sin vida espiritual. David, en lo leído, nos deja un consejo que también tiene en cuenta el Convocador. Cuando el alma está esclavizada a lo mundano, a lo material, al goce temporal y transitorio, muchas veces haciendo lo malo, entonces la vida se torna vanidad, y cualquier esfuerzo por estar bien es vano, ya que no se cuenta con una herramienta totalmente necesaria: la fe de vida espiritual. Y en este sentido habló también el Mesías Yahoshúa, con respecto a dónde está nuestro corazón, que en hebreo es símbolo de la mente, de los pensamientos:

No acumulen para ustedes riquezas en la tierra, donde la polilla y el moho corrompen, y donde los ladrones irrumpen y roban. Más bien, acumulen para ustedes riquezas en el cielo, donde ni la polilla ni el moho corrompen, y donde los ladrones no irrumpen ni roban. Porque donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón. -Mat.6:19-21 (VIN)

¿Por qué decía esto el Mesías? Porque las riquezas en la tierra son vanidad, son temporales como la vida misma en este mundo, producen aflicción por preocupaciones y extremos cuidados por los daños que pueden sufrir, o sea, esclavitud a lo material, y nada se llevará a ninguna parte luego de la muerte. En cambio, lo que no es vanidad es la riqueza celestial, la que debe buscar la mente con prioridad, pues es una riqueza que trasciende la muerte, que se conservará más allá de ella. Por tal razón, en lo siguientes versículos del cap.6 de Mateo, aconseja a no preocuparse por las necesidades, porque el Todopoderoso se encargará de satisfacerlas. Más bien, como dice (en Mat.6:33, DHH adaptada): “Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino del cielo y en hacer lo que es justo ante el Todopoderoso, y recibirán también todas estas cosas.“. El “reino del cielo” significa el reinado de Yahwéh, que será comenzado por el Mesías por mil años, y luego quedará como único Rey el Amo del Universo. Y poner la atención en ese reino, es aprender y cumplir los Mandamientos del Altísimo, según el modelo de hombre perfecto que es el Mesías. De esa manera se hará lo que es justo ante Yahwéh, para amarle a Él y al prójimo correctamente. Eso es buscar riqueza que no es vanidad, sino verdadero tesoro que representa las Instrucciones de Yahwéh: “Más deseables que el oro, mucho más que piedra preciosa; también más dulce que la miel o que el destilar de un panal de miel.” (Salm.19:10, TKIM). Y tal como Salomón también dijo: “Cuánto mejor es adquirir sabiduría que oro; adquirir entendimiento es preferible a la plata.” (Prov.16:16, VIN).

Porque lo que se coseche depende de dónde sembremos, tal como lo explicaba magistralmente el Apóstol Shaúl de Tarso (Pablo), diciendo (en Gál.6:7-8, VIN): “No se engañen, de Elohim nadie se burla. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará. Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará corrupción; pero el que siembra para el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna.“. ¿Qué significa sembrar para su carne? Además de lo que explicó Shaúl, en cuanto a buscar gloria humana superficialmente, también significa vivir mundamente. Por ejemplo, sufriendo y perdiendo el tiempo en embellecer la estética del cuerpo, o sólo satisfaciendo los deseos carnales con esfuerzo vano en la vida, rechazando pensar en la Instrucción de Yahwéh y en la fe correcta en el Mesías. Porque la “corrupción” que se cosecha es sólo el disfrute de lo que es vanidad, de lo carnal o superficial, de lo que NO es más importante en la vida. Porque lo que sí es más importante no está en lo material, ni en lo físico, ni en los ofrecimientos del mundo, sino en sembrar para el espíritu, en aprender de las Instrucciones del Padre Celestial para hacer su Voluntad. Entonces se ejercita el alma para que ponga en práctica los mandamientos de Yahwéh, de acuerdo a la guía del Mesías. Y esto es acumular riqueza en el cielo, lo que permitirá no sólo cosechar el premio de la vida eterna, sino también disfrutar mejor esta vida de preparación para la que viene.

Continuará…

Gabriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional y de la Escuela Hebraica
Facebooktwittergoogle_pluspinterestmail

8 thoughts on “El Colmo de la Vanidad: Parte 1 (Estudio Bíblico sobre Eclesiastés)

  1. Preciosa enseñanza. Un bálsamo en medio de la sociedad llena de vanidad que se vive actualmente. Gracias hermano 🙂

  2. Impresionante hermano, más claro imposible. Bendita y sagrada la palabra del Supremo, Dominante y Soberano Yhaweh!!!

Los comentarios están cerrados.