Estudio biblico sobre eclesiastes - parte 2

El Colmo de la Vanidad: Parte 2 (Estudio Bíblico sobre Eclesiastés)

Ahora veamos lo siguiente que dijo el convocador:

Yo dije en mi mente: ‘Ven, te voy a probar con el placer, y vas a ver lo bueno’. Pero vi que esto también era vanidad. -Ecl.2:1 (VIN)

No les negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni le rehusé a mi mente placer alguno; porque mi mente se alegraba de todo mi duro trabajo. Esto fue lo que me tocó de todo mi duro trabajo. Luego consideré todas las cosas que mis manos habían hecho y el duro trabajo con que me había afanado en hacerlas, y vi que todo era vanidad y correr tras el viento; no había ningún provecho debajo del sol.  -Ecl. 2:10-11 (VIN)

Aquí el Convocador toca un tema importante: la búsqueda del placer, y menciona la vista como uno de los sentidos que más se utiliza para ello. Como dicen los Sabios judíos: “cuando el ojo ve, la mente desea, y el cuerpo actúa”. Y entre Sus mandamientos el Altísimo, cuando ordenó a los israelitas llevar flecos (tzitzit) en los bordes de sus vestimentas, ha dicho: “Esos serán flecos de ustedes, y cuando los miren recordarán todos los mandamientos de Yahwéh y los cumplirán. Así, no irán tras los deseos de sus corazones [mentes] y de sus ojos, en pos de los cuales ustedes se desvían.” (Núm.15:39, Torat Emet adapt.). La lujuria, la ambición sin límite de dinero, el adulterio, y todo tipo de codicia empieza por los ojos y tientan a la mente para que peque. Buscar esos placeres terminan por alejar de hacer la Voluntad del Altísimo, por lo cual es pura vanidad, no tiene sentido, no sirve para nada, sólo para provocar daños. Todo placer mundano es efímero, por eso es vanidad, no dura y hasta puede llegar a dañar. Como resultado de vivir en medio de esas vanidades sin seguir los mandamientos de Yahwéh, uno puede quedar esclavo de los placeres y hasta llegar a caer en grandes adicciones. Porque al preferir esa esclavitud se pierde la presencia del espíritu de santidad de Yahwéh en el alma, con el cual el Altísimo recuerda los mandamientos a sus hijos ganados por el Mesías, cumpliendo la función de los flecos de antes.  Porque los flecos en sí mismos no tienen ningún poder, sólo estaban para recordar los mandamientos. Pero el espíritu de Yahwéh no sólo puede recordar Sus Mandamientos, sino también ayudar a cumplirlos, si uno está entregado a vivir de acuerdo a Su Voluntad gracias al Mesías. Pues el Mesías nos ha dejado una gran enseñanza, cuando dijo:

De nuevo les dijo: ‘Ustedes han oído lo que se dijo a los antiguos: No adulterarás. Y yo les digo que todo el que mira a una mujer y la codicia ya ha adulterado con ella en (su) corazón. Y si te seduce tu (ojo) derecho, sácalo y arrójalo de ti. Y también, si te seduce tu mano, córtala. Es mejor para ti perder uno de tus miembros que todo tu cuerpo en el Guehinam’. -Mat 5:27-30 (Mat.Heb.Shem Tov, trad. José Alvarez)

El Mesías Yahoshúa enseña algo que sólo puede entenderse según la sabiduría hebrea, pues no se puede entender ese pasaje literalmente. Sacar el ojo derecho y arrojarlo fuera, significa evitar que la vista tenga la libertad de mirar, por ejemplo una mujer para no cometer adulterio con la vista, tal como Job se había propuesto (en Job 31:1, VIN): “He hecho una alianza con mis ojos para no fijarme en una virgen.“. Porque como decíamos, la codicia lujuriosa se enciende a través del ver, y el Convocador ha dicho (en Ecl.1:8, VIN) “Todas las cosas cansan, y nadie es capaz de explicarlas. El ojo no se harta de ver, ni el oído se sacia de oír.“. El Mesías enseñó la prudencia antes de todo actuar como mejor manera de cumplir los Mandamientos de Yahwéh, alcanzando sabiduría. Por eso Shelomóh escribió en otra obra (en Prov.8:12, VIN) “Yo, la Sabiduría, vivo con la Prudencia; yo logro conocimiento y previsión.“. Y por medio de la prudencia, que es prepararse antes de que aparezca la tentación, se alcanza la sabiduría por medio del respeto a Yahwéh. Por eso dijo David (en Salm.111:10, VIN): “El principio de la sabiduría es el respeto a Yahwéh; todos los que lo practican obtienen sano entendimiento. Su alabanza dura para siempre.“. Y también su hijo ha recordado lo mismo (en Prov.9:10, VIN) “El principio de la sabiduría es el respeto a Yahwéh, y conocer al Santo es entendimiento.“. Pues con el respeto a Yahwéh se puede llegar a beber de la Sabiduría del Altísimo, y así se logra conocerLe al practicar Sus Mandamientos. El respeto a Yahwéh fortifica la obediencia y hace que Él nos guíe por el camino correcto, nos mantiene apegados a Él, como dijo David:

Al que respeta a Yahwéh, Él le mostrará qué camino escoger. Gozará una vida de prosperidad, y su descendencia heredará la tierra. La amistad íntima de Yahwéh es para los que le respetan, a ellos les da a conocer su alianza. -Salm.25:12-14 (VIN)

El Convocador nos enseña la vanidad que es dejar libre a la vista para que tiente a la mente, porque sólo dañará el alma con falta de dominio del cuerpo. El Apóstol Shaúl (Pablo) dio una clave para no caer en la vanidad de la mente por medio de la prudencia, cuando dijo:

Ustedes saben que en una carrera todos corren, pero solamente uno recibe el premio. Pues bien, corran ustedes de tal modo que reciban el premio. Los que se preparan para competir en un deporte, evitan todo lo que pueda hacerles daño. Y esto lo hacen por alcanzar como premio una corona que en seguida se marchita; en cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita.  Yo, por mi parte, no corro a ciegas ni peleo como si estuviera dando golpes al aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo obligo a obedecerme, para no quedar yo mismo descalificado después de haber enseñado a otros. -1Co 9:24-27 (DHH)

A esto se refería el Mesías con sacar el ojo o cortar la mano, es decir, evitar con anticipación todo lo que pueda hacer daño a través de la vista, el oído o la imprudencia. Y también podemos entender que tenemos carreras parciales cuando enfrentamos las tentaciones, en las que debemos luchar para obtener los premios mediante la obediencia o el dominio propio. Por eso decía Shaúl que castigaba su cuerpo y le obligaba obedecerle, para cumplir así la Voluntad de Yahwéh. Y también por ello el Altísimo nos aconsejó por medio de David (en Salm.32:9, VIN) “Pero no seas irracional, como el caballo o el mulo, cuyo brío hay que domar con freno y bocado; ¡lejos esté de ti!“. Y Shaúl completa su consejo (en Gál.5:16, VIN): “Por eso digo: anden en el espíritu, y así jamás satisfarán los malos deseos de la carne.“. Andar en el espíritu se logra con la obediencia y respeto a Yahwéh. La obediencia para hacer correctamente Su Voluntad, el respeto para pensar antes de pecar que Él todo lo ve y lo sabe, y que le fallamos si conscientemente trasgredimos algunos de sus Mandamientos. Cuando logramos andar de esa manera, el espíritu de Yahwéh nos guía en toda la vida, nos recuerda rápidamente lo que no debemos hacer para no fallarle a Él. Nuestro espíritu se conecta con Yahwéh, y por ello nuestra mente pensará de acuerdo a Su Voluntad para no errar, teniendo suma prudencia antes de actuar. Pero no andar en el espíritu hace que uno quede esclavo de la carne, de los deseos mundanos, y la mente piensa vanidad, pues no puede sacar provecho de la vida al no andar como espera el Altísimo. Y Él, viendo que se desperdicia la vida en vanidades, no apoyará con su espíritu para encaminar por la senda correcta. Es la elección de cada uno: andar según la carne o lo mundano, o según la guía del Altísimo en el espíritu.

¿Qué otra clase de vanidad nos menciona el convocador? Dice el siguiente pasaje:

Entonces dije en mi mente: ‘Lo mismo que le sucederá al necio me sucederá también a mí. ¿Para qué, entonces, me he hecho más sabio?’ Y dije en mi mente que también esto era vanidad. -Ecl.2:15 (VIN)

Buscar ser sabio puede llegar a ser vanidad. ¿Por qué? Hay que aclarar que esto no significa que uno no deba buscar aprender cuál sea la Voluntad de nuestro Padre celestial para obedecerle, o que no deba corregir las creencias errónes adquiridas por costumbres o por malas enseñanzas. Más bien se refiere a la vanidad por querer ser sabio para alcanzar gloria mundana o glorificación de personas, prestigio o fama, incluso en temas religiosos. Cuando vino Yahoshúa o Yeshúa el Mesías, dijo: “En aquel tiempo se levantó Yeshúa y dijo: Yo te alabo (Padre mío), Creador del cielo y la tierra, porque has escondido estas palabras de los sabios y prudentes, y las has revelado a los humildes. (Mat.Heb.Shem Tov 11:25, trad.Yosef Alvarez)”. El Todopoderoso ha escogido a los humildes, a los que creen en el Mesías que ya vino, para darles sabiduría distinta y hasta mejor que la de los considerados sabios, puesto que es la revelación del Mesías. Pero no la sabiduría que sea vanidad, la que se cree que se posee, por ejemplo, pero resulta que en la vida práctica sucede lo mismo que al necio, con dolores y frustraciones. Esa sabiduría que se alcanza gracias al Mesías no se basa en un mero creer, sino que es un tesoro celestial, una revelación del Altísimo que guía prácticamente a la vida eterna. Es una sabiduría que produce gozo, que no cansa, que alegra el alma por acercarla mucho más a Yahwéh, ya que impulsa a hacer correctamente Su Voluntad mediante la obediencia a su Palabra.

Otra vez el Apóstol Shaúl nos ayuda a entender actualmente lo que el Convocador transmitió en su época. La sabiduría humana en la fe se puede transformar en vanidad por intención de Yahwéh. Por eso Shaúl dijo, citando Is.29:14 (en 1Co.1:19, VIN) “Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.“. Y esto ocurre, de alguna manera, con muchos considerados “sabios” en el judaísmo, porque tienen un velo en sus mentes para no reconocer al verdadero Mesías que ya vino y que da pura sabiduría. A muchos los humilla por su soberbia, tal como está escrito (en 1Pe.5:5-6, VIN): “Asimismo ustedes, jóvenes, estén sujetos a los ancianos; y revístanse todos de humildad unos para con otros, porque: ‘Yahwéh se opone a los arrogantes pero da gracia a los humildes’ [cita Prov.3:34, vers.Septuag.]. Así que humíllense bajo la poderosa mano de Yahwéh para que Él los exalte al debido tiempo.“.  El Todopoderoso rechaza la altivez o el orgullo de jactarse en la sabiduría, por eso humilla de cualquier manera a quienes transitan por ese camino. En cambio a los humildes, tal como era Moisés, los exalta y los bendice con sabiduría que no envanece. Por eso está escrito también, de manera terminante (en Is.2:11-12, VIN): “La mirada altiva del hombre será doblegada, y el orgullo del mortal será humillado. Nadie fuera de Yahwéh será enaltecido en aquel día. Porque Yahwéh de los Ejércitos tiene preparado un día contra todo el que es orgulloso y arrogante, contra todo el que se ha enaltecido –de modo que será humillado.”.

Sin embargo, no debemos olvidar que los sabios judíos forman parte del Pueblo que fue bendecido con sabiduría hebrea, y que de ellos podemos aprender de sus buenas enseñanzas, como está profetizado (en Zac.8:23, VIN): “Así dijo Yahwéh de los Ejércitos: En esos días, diez hombres de naciones de todo idioma se aferrarán -se aferrarán de cada judío por el borde de su manto [sus enseñanzas] y dirán: ‘Queremos ir con ustedes, porque hemos oído que Elohim está con ustedes’.“. Y Shaúl dirá (en Rom.3:1-2): “¿Cuál es, entonces, la ventaja del judío? ¿O qué beneficio hay en la circuncisión? Mucho, en todo sentido. en primer lugar porque a ellos se les encomendó la Palabra de Yahwéh.“. Si bien los judíos fueron bendecidos con sabiduría desde antiguos tiempos, lamentablemente pasaron a ser parte de una religión, la cual está contaminada por erróneas creencias según la tradición humana como toda otra religión. Y el camino errado que transitó el pueblo de Israel lo comparten otras religiones, como está escrito también (en Is.29:13, VIN): “Dice Adonay: Porque este pueblo se me acerca con su boca y me honra sólo con sus labios; pero su corazón está lejos de mí, y su adoración a mí está basada en mandamientos de hombres, aprendidos de rutina.“. Lo cual esta declaración no significa que Yahwéh ha abandonado a los judíos como pueblo, de ninguna manera. Sólo hay que tener cuidado cuando se aprende de ellos por causa de las tradiciones humanas. Incluso uno puede llegar a perder la sabiduría en el Mesías si se descuida, negando a quien verdaderamente es el Ungido.

También Shaúl menciona que la sabiduría que se obtiene del mundo, de la filosofía, por leer muchos libros, etc., es transformada en ignorancia o locura por Yahwéh. Por eso dijo Shaúl (en 1Co.1:20, VIN): “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de esta era? ¿No es cierto que Elohim ha transformado en locura la sabiduría de este mundo?“. En sus tiempos, el Convocador sentía que no tenía provecho por ser más sabio que los ignorantes, porque los mismos sufrimientos experimentaba, por lo que consideraba vanidad la ventaja de la sabiduría. Pero lo cierto es que a Salomón le faltaba la sabiduría que traería el Mesías, reservada para los que en él creyeran. Por eso Shaúl dijo (en 1Co.1:24): “Pero para los llamados, tanto judíos como griegos [o gentiles], el Mesías es el poder de Yahwéh y la sabiduría de Yahwéh.“. Por tal razón, aprovechemos el consejo del Convocador para evitar las sabidurías mundanas o humanas tradicionales religiosas; más bien alimentémonos con la sabiduría que entrega la vida en el Mesías, no sólo diciendo que se cree en él, menos aún rechazando cumplir los Mandamientos del Todopoderoso. Y los que conocen las Sendas Antiguas, aférrense al Mesías para entrar a la nueva Alianza que trae verdadero gozo de vida en él, para que la sabiduría no se pierda en vanidades. Manténganse en la sabiduría del Mesías para salir de la vanidad.

Continuará…

Gabriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional y de la Escuela Hebraica

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