Estudio biblico sobre eclesiastes - parte 3

El Colmo de la Vanidad: Parte 3 (Estudio Bíblico sobre Eclesiastés)

También dijo el convocador:

Porque lo que ocurre con los humanos y lo que ocurre con los animales es lo mismo: Como es la muerte de éstos, así es la muerte de aquéllos. Todos tienen un mismo aliento; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad. Todo va al mismo lugar; todo fue hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. -Ecl. 3:19-20 (VIN)

Con estas palabras, a simple lectura literal, parece que sólo nos dice que ningún ser vivo tiene ventaja, porque todos pierden la vida y vuelven al polvo de la tierra. Sin embargo, cuando habla de que todo es vanidad, podemos extraer de ese concepto un mensaje más profundo. Y el hecho de la vanidad está relacionado con esa falta de ventaja que el ser humano puede tener, más allá de experimentar la misma muerte que el animal. ¿Cuándo la vida de una persona se vuelve vanidad? Cuando vive semejante a un animal, y muchas veces peor, sin usar correctamente su razón, que es lo que la diferencia naturalmente del animal. El Todopoderoso creó al ser humano para que usara su inteligencia en busca de conocer a su Creador, más que para querer dominar el mundo. Pero si sólo hace esto último, esa inteligencia se transforma en vanidad, y vivirá semejante a un animal, aunque tenga mayor inteligencia. Eso ocurre porque esa persona vive esclava de sus pasiones carnales, descuidando su vida espiritual, sin conectarse con el Amo del Universo. Y en esa manera de vivir no se distingue de los animales. No es extraño encontrar reacciones humanas violentas, por ejemplo, lo cual nos hace pensar que se desperdicia la mente actuando como animales salvajes. Lo mismo pasa con las costumbres adúlteras o lujuriosas, o con las adicciones al dinero o a bienes materiales, con la búsqueda desmedida de riquezas, etc… Por eso dice la orden de Yahwéh que mencionamos antes (en Salm.32:9, VIN) “Pero no seas irracional, como el caballo o el mulo, cuyo brío hay que domar con freno y bocado; ¡lejos esté de ti!“. Para escapar de la vanidad de vivir como un animal, es necesario espiritualizar la vida racional, lo cual permitirá andar haciendo la Voluntad de Yahwéh para que la vida tenga un sentido sublime, honrando la existencia según la Guía del Creador Todopoderoso.

También dijo el convocador:

De la misma manera, he visto que todo trabajo y toda buena obra son resultado de la rivalidad del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. -Ecl.4:4 (VIN)

Estas palabras se pueden aplicar a las peleas políticas, donde no hay nadie honesto y todos son esclavizados por la codicia material. La mayoría, si no todos, buscan enriquecerse haciendo falsas promesas o dejando de lado verdaderamente la ayuda al prójimo. Para hacer buenas obras que no sean por vanidad ni aflijan al espíritu, hay que dejar de lado la sabiduría terrenal, la que no es inspirada por Yahwéh mediante su espíritu de santidad. Por ello es bueno recordar las palabras de otro emisario nazareno de nombre hebreo Yaaqov, también conocido como Santiago:

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? ¡Que demuestre por su buena conducta sus obras en la mansedumbre propia de la sabiduría! Pero si en sus corazones tienen amargos celos y contiendas, no se jacten ni mientan contra la verdad. Esta no es la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal y del Acusador. Porque donde hay celos y contiendas, allí hay desorden y toda práctica perversa. En cambio, la sabiduría que procede de lo alto es primeramente pura; luego es pacífica, tolerante, complaciente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial y no hipócrita. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquéllos que hacen la paz. -Stg. 3:13-18 (VIN)

La sabiduría terrenal predomina en la humanidad, y es “animal” porque genera contiendas por el ego de cada uno que quiere imponerse sobre los demás, con hambre de poder dominador, lucha que se caracteriza por la llamada “ley de la selva” o “ley del más fuerte”. Un filósofo decía que “el hombre es un lobo para el hombre”, pues vive en un estado de guerra permanente para sobrevivir o satisfacer sus necesidades, hasta de su propio ego, incluso violando la libertad y derecho de otro.

Además de “animal”, también se traduce como “sabiduría natural”, pues las decisiones se toman por la razón desprovista de una dirección espiritual y celestial. Esto concluye en la abundancia del egoísmo, donde el hombre terrenal busca hacer el bien violando derechos ajenos, y eso se entiende como violar los Mandamientos del Altísimo. ¿Y por qué es también del “Acusador”? En general, las versiones dicen que la sabiduría terrenal es “diabólica”. Quienes no conocen el entendimiento hebreo de lo que se refiere, no captarán el correcto mensaje. Lo que en cristianismo se conoce como “diablo” o “satanás”, en hebreo es “satán”. No es el nombre de un ser, sino un sustantivo, y se traduce como “acusador” y “adversario”. Este ser fue creado por el Todopoderoso para probar a la humanidad con sus influencias e intervenciones, para ver si la gente obedece Yahwéh o no. Cuando las personas fallan, este ser las acusa ante el Tribunal Celestial de jueces. Esto es lo que muestra el Libro de Job, con el satán teniendo permiso del Todopoderoso para que Job fuera probado en su vida.

La rivalidad del hombre contra su prójimo se apoya en la sabiduría terrenal, y en consecuencia, el hombre se esclaviza al dinero y a lo material. Por eso luego el Convocador dice:

El que ama el dinero no quedará satisfecho con dinero, y el que ama las riquezas no tendrá beneficio. También esto es vanidad. -Ecl.5:10 (VIN)

Quienes están apartados del Todopoderoso, quienes no viven de acuerdo a Su Sabiduría, nunca estarán satisfechos con las ganancias de dinero o la obtención de riquezas. Al contrario, terminan siendo esclavos del dinero o cosas materiales. La población mundial sufre por el dinero, por el egoísmo de los que nunca se sacian y no quieren compartir. Por esa falta de amor celestial abunda el hambre y la indiferencia hacia el prójimo. El apóstol Shaúl ha dicho:

Porque nada trajimos a este mundo, y es evidente que nada podremos sacar. Así que, teniendo el sustento y con qué cubrirnos, estemos contentos con esto. Porque los que desean enriquecerse caen en tentación y trampa, y en muchas pasiones insensatas y dañinas que hunden a los hombres en ruina y perdición. Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; y codiciándolo algunos, se descarriaron de la fe y se traspasaron a sí mismos con muchos dolores. Pero tú, oh hombre de Elohim, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre. -1Ti. 6:7-11 (VIN)

Por tal razón el que ama el dinero ama la vanidad, ama la aflicción y la esclavitud carnal. Todo tipo de males trae ese amor mundano, y daña a mucha gente, no sólo al que lo tiene. Por ello la humanidad gime y sufre; por ello las guerras que causan más pobreza. En el mundo predomina la sabiduría terrenal, la que no es inspirada por Yahwéh, sino por espíritus malignos o el Adversario de la humanidad. Y por tal razón es cosa grave alejarse de la Sabiduría Celestial, o sea, de las instrucciones del Altísimo, quedando expuesto al peligro de la perdición sin protección celestial. Le decía Shaúl a su exhortado: “Pero tú, oh hombre de Elohim, huye de estas cosas…“. Un persona de Elohim, o sea, del Todopoderoso, debe huir de lo mundano, del excesivo apego a lo material, y de la sabiduría terrenal. Debe apegarse a Yahwéh buscando sus enseñanzas, orando siempre para conectarse con Su Espíritu para recibir Su Sabiduría y guía.

Hay otra rivalidad entre el hombre y su prójimo para buscar hacer una buena obra, y que se considera vanidad. Es la rivalidad entre personas que buscan obtener sabiduría y enseñar. Muchas personas tropiezan porque se dejan llevar por la sabiduría terrenal, la natural o del Acusador. Buscan gloria mundana, ser famosos para que los aplaudan. Por eso se inflaman sus egos y se creen sabios cuando no lo son, hasta se acostumbran a discutir para imponer sus creencias, llegando a veces a faltar el respeto a personas ancianas con experiencia. Y esto abunda por doquier en las religiones. Por eso hay que recordar muy bien cuál es el fruto de la sabiduría celestial, según mencionó Yaakov: “En cambio, la sabiduría que procede de lo alto es primeramente pura; luego es pacífica, tolerante, complaciente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial y no hipócrita. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquéllos que hacen la paz.“.

Continuará…

Gabriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional y de la Escuela Hebraica

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