Estudio bíblico sobre Eclesiastes

El Colmo de la Vanidad: Parte 4 (Estudio Bíblico sobre Eclesiastés)

Luego el Convocador dice, acercándose a la conclusión, y dando consejos:

Pero aunque el hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, considere empero que muchos más serán los días de oscuridad. ¡Todo cuanto viene es vanidad!  -Ecl.11:8 (TXT 3ra.Ed.)

A los jóvenes les advierte que serán muchos más los momentos de aflicción, de pruebas en la fe, peor aún si no tiene fe. Por eso lo que se experimentará es vanidad, como se dijo antes, todo lo relacionado con el mundo y no con lo espiritual, sino con la vida en la carne, con el egoísmo, con el orgullo, con la falta de amor al prójimo. Entonces dice luego:

Alégrate, oh joven, por tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu mocedad. Anda en los caminos de tu corazón, y tras la vista de tus ojos, pero ten en cuenta que por todas estas cosas, te juzgará Ha-’Elohim. Aparta, entonces, la frustración de tu corazón, y aleja el mal de tu carne [cuerpo], porque la mocedad y la juventud son vanidad. -Ecl.11:9-10 (TXT 2010)

El sabio Shelomóh (Salomón) aconseja al joven disfrutar la vida completamente, pero sin olvidarse de que será juzgado por el Todopoderoso al final de los tiempos. La adoslecencia y la juventud duran poco, por eso se debe disfrutar con alegre corazón y evitando dañar su cuerpo de cualquier manera, ya que los daños causan efectos que se agravan con el tiempo. Los diferentes tipos de daños pueden ser causados por el cigarrillo, por las bebidas alcohólicas, por las drogas, por la pornografía, por el juego por dinero, etc. El no olvidarse del Juicio implica el siguiente consejo:

Acuérdate de tu Gran Creador en los días de tu juventud: antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: “Ya no tengo placer en ellos”. -Ecl.12:1 (VIN)

[Acuérdate de Él] antes que se rompa el cordón de plata y se destroce el tazón de oro; antes que el cántaro se quiebre junto al manantial, y la rueda se rompa sobre el pozo. Es que el polvo vuelve a la tierra, como era; y el espíritu vuelve a ha’Elohim, quien lo dio. -Ecl 12:6-7 (VIN)

En la juventud uno está libre de muchas preocupaciones que llegan en la adultez, porque cuenta en general con el sustento y atención de sus padres. Y en esa etapa dice el sabio que debe acordarse del Creador, ¿de qué manera? pues buscando conocerLe estudiando las Escrituras donde hablan de Él, donde están sus Enseñanzas. Y eso antes de que llegue el período difícil cuando el joven se hace adulto y debe luchar en su vida solo. Sin embargo, esa soledad no sólo se rompe con el matrimonio, en la mayoría de los casos, sino más aún por acordarse del Creador en la juventud, porque si no, cuando llegue a la adultez puede estar contaminado por los engaños del mundo. Y cuando uno llega de la Mano del Creador, ya no cuenta con el sustento total de los padres, pero sí del Padre Celestial, Quien guiará y sustentará en todo de acuerdo a la fe de estar conectado con Él. Y acordarse siempre en la juventud, porque dejar para más adelante andar con Yahwéh puede ser riesgoso, ya que no sabe cuándo será su momento de partir de esta vida. Nadie tiene asegurado llegar a la adultez o a la ancianidad. Por eso hay que aprovechar el tiempo de la juventud, cuando las energías están fuertes. Hay que aprovechar el presente, pues como dije, no se tiene asegurada la vida futura en este mundo. Y recordar lo que dijo David (en Salm.119:9, VIN): “¿Cómo podrá un joven mantener puro su camino? -aferrándose a Tu Palabra.“. O sea, a los Mandamientos de Yahwéh. La pureza guardada en la juventud es un gran remedio contra el mal, pues de lo contrario uno puede descarriarse por malos caminos, esos que aborrece el Todopoderoso. La juventud debe ser aprovechada para hacer la Voluntad de Yahwéh, según el ejemplo del Mesías, para que de adulto no sea más difícil limpiar contaminaciones espirituales.

Y entonces, ¿cuál es la conclusión del Libro del Convocador?

Así que no hay nada mejor para el hombre que comer y beber, y hacer que su persona vea lo bueno de su trabajo. Yo he visto que esto también proviene de la mano de ha’Elohim. Pues, ¿quién comerá y se regocijará separado de Él?  Porque al hombre que es bueno delante de Él, Él le da sabiduría, conocimiento y alegría; pero al pecador le da la tarea de acumular y amontonar, para que lo deje al que es bueno delante de ha’Elohim. También esto es vanidad y correr tras el viento.  -Ecl.2:24-26 (VIN)

El hecho de disfrutar la vida llena de vanidades depende del Todopoderoso Yahwéh. Toda posibilidad de disfrutar sanamente proviene de Él. Por ello es tan importante lograr un relación íntima con Yahwéh y agradarLe con obediencia para alcanzar sabiduría. Y ese camino lleva al regocijo del alma feliz, sea lo que sea que le toque vivir. De lo contrario, la vida se torna injusta y llena de vanidades que sólo producen aflicción, con una sensación de no alcanzar gozo por no tener correctamente la esperanza de vivir en el mundo venidero perfecto, o sea, correcta fe. Y por tal razón luego dice:

La conclusión del asunto, después de oírlo todo, es ésta: Respeta a ha’Elohim y guarda sus mandamientos, pues esto es el deber de todo hombre. Porque ha’Elohim traerá a juicio toda acción junto con todo lo escondido, sea bueno o sea malo.  -Ecl. 12:13-14 (VIN)

Venimos al mundo con el deber de respetar al Todopoderoso y de aprender a observar sus mandamientos. Para eso el Creador nos da vida. Pero en general a la humanidad no le importa, no le gusta, prefiere revolcarse en las cosas mundanas, en los deseos carnales, en vicios, probando todo tipo de mal. No toma en cuenta que está desperdiciando la vida en vanidades, en cosas sin sentido que no sirven para cuando llegue el juicio celestial, para superarlo con el premio de una vida perpetua y perfecta. Porque cuando llegue ese juicio y se ha desperdiciado la vida, no tendrá más oportunidad y se lamentará infinitamente, sabiendo que se pierde el mundo perfecto que viene. Este mundo está degradado por la maldad humana, y cada tiempo empeora más. ¿Por qué uno se conforma con este mundo, o con esta vida, sufriendo constantemente por estar alejados de Yahwéh y del Mesías? ¿Por qué no se aferran a las promesas del Altísimo? Como cuando dijo:

Que este Libro de la Toráh nunca cese de tus labios, sino que lo recites día y noche, para que observes fielmente todo lo que está escrito en él. Solamente entonces prosperarás en tus empresas y sólo entonces tendrás éxito. Lo que te encargo es que seas fuerte y resuelto; no te atemorices ni te desanimes, que Yahweh tu Elohim está contigo dondequiera que vayas. -Josué.1:8-9 (VIN)

El Libro de la Toráh representa todos los Mandamientos dados por Yahwéh a los antiguos y a los profetas, más aún según las enseñanzas del Mesías. Que nunca cese de los labios también significa estudiar continuamente Su Palabra, mantenerse en plegarias, y enseñar a otros a enderezar sus caminos. Esa manera de vivir traerá muchas bendiciones que provocarán gozo abundante, gozo a nivel espiritual, no alegrías mundanas. La obediencia al Amo del Universo hace que la vida tenga sentido, que el alma no se aflija por las vanidades. Pero, como dice el versículo 9, hay que ser valiente y esforzarse para obtener lo bueno, pues no todo vendrá de regalo, aunque los habrá por la infinita compasión de Yahwéh. Debemos salir de la vanidad, del común de la humanidad alejada del Creador, para acercarnos a Él y ser diferentes para agradarLe; eso significa buscar la santidad por medio de la obediencia a los Mandamientos, recordando lo que dijo Shaúl (Pablo en Heb.12:14, VIN): “Procuren la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá a Yahwéh.“. Por eso también decía el apósto Shaúl, sobre todo a los que decidieron creer en el Mesías:

Esto digo e insisto en el Maestro: que no se conduzcan más como se conducen los gentiles, en la vanidad de sus mentes, teniendo el entendimiento oscurecido, alejados de la vida de Elohim por la ignorancia que hay en ellos, debido a la dureza de su corazón. Una vez perdida toda sensibilidad, se entregaron a la sensualidad para cometer ávidamente toda clase de impurezas. Pero ustedes no han aprendido así al Mesías, si en verdad lo han oído y los han enseñado en él, así como la verdad está en Yahoshúa. Con respecto a su antigua manera de vivir, despójense del viejo hombre que está viciado por los deseos engañosos; pero renuévense en el espíritu de su mente, y vístanse del nuevo hombre que ha sido creado a semejanza de Elohim en justicia y santidad de verdad. Ef. 4:17-23 (VIN)

Ese hombre nuevo es un “hijo de Elohim”, hijo del Todopoderoso, que se diferencia del actuar común de las naciones gentiles. Esa persona que “nace de nuevo” (como enseñó el Mesías en Juan 3:3-5) limpiará la vanidad de su mente, es decir, la purificará para que busque las cosas celestiales, para que haga la Voluntad de Yahwéh, según el ejemplo del Mesías. Por eso decía el siguiente Salmo:

Yahwéh conoce que los pensamientos de los hombres son vanidad. Feliz el hombre a quien tú corriges, oh YaH, y educas en tu Torah, para darle tranquilidad en los días de adversidad, mientras al malvado se le cava un hoyo. Porque Yahwéh no desampara a su pueblo ni abandona a su heredad, sino que volverá a imponerse la justicia y se irán con ella todos los rectos. -Salm.94:11-15 (VIN)

Quienes quitan de sus mentes la vanidad de querer vivir según el mundo alejado del Altísimo, permitirán que Yahwéh les corrija con sus Mandamientos para alcanzar felicidad, ese gozo del alma que es distinto a pequeñas alegrías. Esa felicidad trae calma, trae sosiego, quita toda ansiedad y trae paz al alma en medio de tantos días malos y “correr tras el viento”; tal como Yahwéh dijo por medio del profeta Jeremías (en Jer.6:16, VIN): “Así ha dicho Yahwéh: Párense por los caminos y consideren, pregunten por las sendas antiguas: ¿Cuál es el camino a la felicidad? Caminen por él, y hallen tranquilidad para sus vidas. Pero ellos dijeron: ‘¡No caminaremos por él!’ “.

Cada uno es libre de elegir qué camino escoger. O el lleno de vanidades que ofrece el mundo y que causa mucha aflicción; o el que ofrece el Todopoderoso, con el favor inmerecido de la obra redentora de su Hijo el Mesías, para alcanzar la felicidad aún en esta vida, como probando bocaditos de la felicidad total que viene con la próxima vida perfecta. Para andar por este último camino se nos da vida, no para que digamos: “¡No caminaremos por él!”, perjudicándonos a nosotros mismos y a nuestros prójimos. Sepamos escoger la buena vida, obedeciendo a Yahwéh el Todopoderoso, con plena fe en el Mesías siguiendo su ejemplo de vida para obtener el premio prometido.

Gabriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional y de la Escuela Hebraica

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