¡Hoy Es Un Mal Día!

Por Silvina Carrizo

¿Hay días en que todo parece conspirar contra uno? En ese entonces me parecía que sí, porque ¿cómo explicarme sino, todo lo que pasó en una mañana?

Marcos, mi marido, que nunca se levantaba antes de que yo saliese para la escuela, ese día lo hizo y entrando a la cocina donde yo estaba me asustó y el sacudón que hice provocó que el café que estaba tomando se derramara y ensuciara mi guardapolvo.

Y claro, concentrada en mis pensamientos no esperaba que alguien apareciese por la puerta. ¿Cómo explicarme que no era una conspiración en mi contra sí, sumado a esto, cuando voy a sacar el auto del garaje, veo que había helado tanto que las puertas se habían quedado pegadas y era imposible entrar? 

Debí volver a la casa a calentar agua para despegarlas, y, aunque gentilmente Marcos se dispuso abrir las rejas del portón para ayudarme con el retraso que llevaba, yo ya me iba pensando que ese día estaba cruzado en mi contra.

Llegué a horario a la escuela y a pesar de que las dos impresoras se negaron a funcionar justo después de que todos los docentes las usaran sin problemas, me resigné a que el trabajo que había hecho quedara para terminarse el lunes.

Menos mal que era viernes y se trabajaba medio día. Esto me permitía ir a jugar al tenis y a pesar de ser medio tronco, me gustaba hacerlo porque me resultaba divertido.

Así que salí feliz hacia la cancha, pero al llegar me di cuenta que no tenía las zapatillas. ¿Qué hice con las zapatillas? Recordaba perfectamente haberme colgado la raqueta, agarrado el maletín y la caja con las zapatillas.

Lo recordaba clarito porque sabía que había abierto la caja para poner las medias adentro. Parada frente a la cancha reconstruí en mi cabeza la escena de la mañana. Entré al garaje, no pude abrir el auto y ahí recordé que apoyé en el techo del auto la caja de zapatillas mientras volvía a la cocina a buscar agua caliente. ¡Claro!

Así que ahí, de pie contra el auto y frente a la cancha, pude imaginar cómo, en la primera curva, volaban por los aires la caja, las zapatillas nuevas y las medias, para alegría de algún transeúnte que justo pasaba por allí y contra el cual nadie conspiraba.

Comprendiendo los días malos

Cuando se produce un encadenamiento de hechos que consideramos “poco afortunados”, muchas personas piensan: este es un mal día así que lo mejor será llegar a casa y dormir hasta que se pase.

El pensamiento del mundo suele relacionar estos acontecimientos aparentemente malos con el karma, la yeta, la ley de atracción o el mal de ojo; y entonces tienes ahí disponible el horóscopo del día, la cábala para atraer la buena suerte o jugar al 13 en la lotería, pero todo esto, por supuesto, es pura superstición y detestable claro está, para quienes confiamos en el Creador.

Por otra parte, desde el punto de vista psicológico, el mal día solo existe en nuestra interpretación de la realidad que será cada vez más oscura cuanto más la alimentemos.

Si tu atención está enfocada en que es un mal día, entonces lo será, o como dice la ley de Murphy “cuando parece que ya nada puede ir peor, empeorará.”

De la misma manera en que si te encuentras embarazada comienzas a ver embarazadas por todos lados, así suele pasar que tu atención se focalice en recolectar los eventos desafortunados y en pensar: ¿a ver qué otra cosa me pasa ahora?

Resulta ser que te estás centrando solo en aquellos sucesos “malos” y tu emoción está tomando las riendas.

¿Por qué pensamos así?

Porque nos construimos en nuestra mente la teoría del mal día y de alguna forma buscamos una evidencia que lo confirme en lugar de buscar una prueba que contradiga estas ideas.

Pero la verdadera mirada es la que nos convoca y en la que confiamos: la de nuestro Creador.

¡Qué mejor enseñanza para descartar todo pensamiento heredado del mundo que la historia de Yosef! No fue un día malo sino años de sucesos tras sucesos dolorosos los que experimentó antes y después de ser entregado a los Mitsritas.

Yosef, sin embargo, aún sin comprender lo que sucedía, se mantuvo fiel y confiado en nuestro Poderoso de manera que cada suceso adverso se volvía en algo bueno y no solo para él, sino para quienes lo rodeaban.

“Sabemos que Yahwéh hace que todas las cosas contribuyan al bien de los que le aman, de los llamados conforme a su propósito” nos dice el enviado Shaúl.

Cuando fue tiempo, se le dio a Yosef el entender el propósito del Creador al permitir todo lo vivido.

El ejemplo de vida que les comparto no se comparan con los verdaderos días malos. Todos nosotras sabemos que tendremos días malos sin importar cuán entregadas estemos o cuan santificadas andemos.

“Desde que llegamos a Macedonia nuestros cuerpos no han tenido descanso, sino tribulación por todos lados: por fuera conflictos, por dentro temores”, nos cuenta Shaúl.

Y sí, amadas, sobre todo porque nuestra mente es débil y cometemos errores; no estamos libres de enfermedad, nuestros seres amados sufren.

Pero en ese mismo capítulo de la 2da. carta a los Corintios, escribió: “Me siento muy consolado y lleno de alegría en medio de toda nuestra aflicción”, porque sabemos que nuestros días malos son para crecimiento, para alcanzar madurez y afianzarnos en emunáh, con la certeza de que nuestro Creador es Padre de misericordias y Elohim de todo consuelo.

Como nos sigue diciendo el Enviado, un consuelo que es más que alivio porque nos ayuda, ¡nos da fuerzas y hace valientes! sabiendo que, así como abundan las aflicciones abunda la consolación y que obra en nosotros para la consolación del hermano.

Así que aprovechemos el tiempo con sensatez, continuemos orando y apoyándonos porque como a Yosef, el plan del Creador nos fue mostrado.

¡Bendito sea Yahwéh en el nombre de Yahoshúa! ¡Shalom!

Mujeres Ayin
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3 comentarios en «¡Hoy Es Un Mal Día!»

  1. Shalom,
    gracias hermana Silvina por compartir este excelente block, muy interesante y profundo, un saludo muy especial desde Colombia, me saluda al hermano Marcos, Shalom.

  2. Gracias Silvina por recordarnos que estamos aun este mundo, y que estamos expuestos a que nos sucedan cosas que no quisiéramos; pero debemos tomar ejemplo de Yosef, a pesar de las circuntancias daba lo mejor de si, y todo porque tenía a YAH en su corazón.

  3. Que bonita reflexión, a veces se requiere que alguien nos ayude a mirar las cosas desde otra perspectiva gracias el TODOPODEROSO la continúe bendiciendo

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