Janukah: Limpiando Nuestro Templo

“Se celebraba entonces la Fiesta de la Dedicación en Yerushaláyim. Era invierno, y Yahoshúa se paseaba por el Templo en el pórtico de Shelomoh.” Juan 10:22-23 (VIN)

La Fiesta de Janukah, también conocida como la Fiesta de la Dedicación (la palabra Janukah significa dedicación, en alusión a la dedicación del templo), es una celebración anual proveniente de la tradición judía. Esta celebración dura ocho días, iniciándose el 25 de Kislev y culminando el 2 de Tevet; si el mes de Kislev consta ese año de 29 días en vez de los usuales 30, entonces la celebración se extiende hasta el 3 de Tevet (en el calendario gregoriano, usualmente corresponde al principio de diciembre). No es una fiesta ordenada por la Torah, pues al igual que la Fiesta de Purim, surge de un evento nacional e histórico en el cual el pueblo es liberado por Yahweh de la opresión de otros pueblos invasores. Por tal razón, nadie puede decir que es un mandato de la Torah celebrarla. Sin embargo, a pesar de no ser una fiesta ordenada, tampoco es de origen pagano, por lo que tampoco podemos decir que contradecimos la Torah si decidimos observarla. En ésto tenemos el ejemplo de Yahoshúa como testimonio, quien observó esta celebración como todo judío practicante, según podemos leer en Juan 10:22-23.

Por otro lado, al analizar los eventos de esta celebración podemos darnos cuenta que la Fiesta de Janukah nos trae un hermoso mensaje de estímulo espiritual, en especial para los creyentes de Yahoshúa el Mesías. Veamos un poco del trasfondo de esta celebración y qué mensaje nos trae como creyentes en el Mesías.

Un poco de historia y tradición

La historia de la Fiesta de Janukah la encontramos en los libros apócrifos de Macabeos. Aunque el narrar la historia con lujo de detalles está fuera del alcance y propósito de este escrito, a continuación les ofrezco un resumen de los eventos que enmarcan esta celebración.

Aproximadamente tres siglos antes del nacimiento del Mesías, Israel fue dominada por Alejandro el Grande, rey griego que llegó a conquistar gran parte del mundo conocido para su época. Luego de su muerte en el año 323 a.M. (antes del Mesías), su reino se dividió en cuatro partes, por lo que Israel y otros territorios cercanos pasaron a ser parte de la Dinastía Seléucida. Para el año 167 a.M., Antíoco IV Epífanes es nombrado rey de Siria (que incluía el territorio israelí), y éste decide implantar el helenismo (cultura griega) en Israel, prohibiendo a los judíos seguir sus tradiciones y costumbres, incluyendo la observancia del shabat y los sacrificios de animales puros en el templo, según instituidos en la Torah. Para empeorar la situación, se obligó a los judíos a sacrificar cerdos en el templo en honor a Zéus, principal deidad pagana de los griegos, profanando así el altar del templo de Israel.

Cuando los griegos llegaron a la zona de Modi’ín, éstos levantaron un altar y obligaron a los judíos del área a presentarse para sacrificar un cerdo a Zeus. Matatías, un sacerdote del pueblo, se opuso enfurecido, e incluso dio muerte a un judío que se disponía a realizar el sacrificio, en sumisión al dominio helénico. Luego del incidente ofreció un discurso al pueblo, donde señaló el gran error de la práctica de la idolatría e hizo un llamado a no doblegarse ante el dominio helénico.

Tras hacer pública su oposición, Matatías y sus cinco hijos lideraron una revuelta en contra de los griegos. Este grupo que se opuso a los griegos, conocido como los Macabeos, fue liderado por uno de los cinco hijos de Matatías, llamado Yehudah Macabí (Judas Macabeo). A pesar de ser minoría, los Macabeos (con la ayuda de Yahweh) lograron expulsar a los griegos de la región, los expulsaron del templo y restauraron el servicio a Yahweh, lo que dio base a la celebración de Janukah.

Dentro de la tradición judía existe una conocida leyenda que da base a varias de las costumbres asociadas a la celebración de Janukah. Según este relato, al terminar la guerra los Macabeos regresan a la ciudad de Jerusalem para restaurar el servicio del templo. Al llegar al templo, se dan cuenta que había sido profanado por los sacrificios paganos, y que sólo había aceite para mantener encendida la menorah (candelabro del templo) por un día (recordemos que, como mandato, Yahweh había instruido a los sacerdotes a mantener la menorah del templo encendida en todo momento). Sin embargo, luego de limpiar el templo, encendieron la menorah con el aceite que encontraron y, según la leyenda, se mantuvo encendida por los ocho días que tardaron en tener listo aceite nuevo. Es por este supuesto milagro que, como parte de la celebración, se acostumbra a utilizar un candelabro de nueve brazos, conocido como la janukiá. La primera noche de la celebración, se enciende el brazo mayor de la janukiá (usualmente el del medio) y uno de los menores. Luego, cada día que transcurre, se enciende un brazo por día, hasta llegar al octavo día, cuando todos los brazos de la janukiá deben estar encendidos.

El legendario relato del milagro del aceite es ciertamente hermoso, pero lamentablemente carece de evidencia que pueda sustentar su veracidad. Aunque el libro de los Macabeos sí narra los eventos asociados a la celebración de Janukah, en ninguna parte del libro se menciona el supuesto milagro del aceite. Este relato legendario se menciona por primera vez en el Talmud Babilónico, el cual fue redactado alrededor del año 200 de la era común. Todo ésto parece indicar que el famoso relato del milagro del aceite fue una adición posterior.

Pero, ¿por qué inventar una historia como ésa? Por la misma razón que se fabrica toda la historia de la Navidad: para atemperar la celebración a las cortumbres paganas de la época, logrando así ganar más seguidores y evitar conflictos con los líderes políticos. Para ese tiempo, Israel estaba dominada por el Imperio Romano, por lo que los líderes religiosos de la época consideraron adecuado introducir a la celebración de Janukah elementos de la Saturnalia romana (de ahí viene el tradicional encendido de las luces o velas). Naturalmente, ésta práctica no es agradable ante los ojos de Yahweh, quien constantemente ha advertido a su pueblo sobre adoptar las costumbres de los pueblos paganos (vea, por ejemplo, Levítico 20:23).

Limpiando nuestro templo

La Fiesta de Janukah nos trae un mensaje espiritual muy estimulante, pero a la vez confrontador. En primer lugar, nos habla de la necesidad de tener confianza durante las situaciones adversas. A través de nuestra vida enfrentaremos situaciones en las que nuestra fe y confianza en la Palabra de Yahweh van a ser probados. ¿Estaremos firmes? ¿Podremos realmente decir, como Shaúl, “Todo lo puedo en el Mesías que me fortalece.” Filipenses 4:13 (RVR2011)? ¿Seremos capaces de permanecer firmes sin negar nuestra fe en el único Elohim verdadero? Permita el Altísimo que su pueblo pueda ser como los Macabeos, que decidieron no comprometer su fe en el único Elohim verdadero.

Por otro lado, el acto de la limpieza y dedicación del templo por parte de los Macabeos e israelitas en general nos confronta. Aunque hoy día el templo de Jerusalén no existe, nosotros somos templo de Yahweh, y su rúaj haqódesh (espíritu de santidad) mora en nosotros (1 Corintios 3:16). Lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿realmente está limpio mi templo, de modo que la ruaj haqódesh de Yahweh pueda habitar cómodamente en él? ¿Habrá aun áreas “profanadas” por la idolatría – es decir, áreas que aún no han sido rendidas a Él, y están siendo ocupadas por otras cosas que no deberían estar ahí? Sólo un profundo auto-examen, acompañado de ferviente oración, nos puede contestar estas preguntas. Y si, por alguna razón, tu templo no está en condiciones, permite que la sangre del Cordero de Elohim limpie cada área de tu templo, apartándolo sólo para Él. Comienza hoy, y es muy posible que veas milagros en tu vida, de la misma forma que los israelitas, aun siendo minoría, experimentaron un milagro al enfrentarse a los paganos con la intención de restaurar el templo de Jerusalem y el servicio a Yahweh.

“¿Y qué acuerdo el templo del Poderoso con los ídolos? Porque ustedes son el templo del Poderoso vivo, como dijo el Poderoso: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Poderoso de ellos, y ellos serán mi pueblo.” 2 Corintios 6:16 (RVR2011).

¡Dedica tu templo hoy al servicio de Yahweh!

Ángel Candelaria

Anciano y coordinador técnico en el área de informática de AYIN. Autor del libro ¿Fiestas Judías... o Fiestas de Yahweh? Profesor de música, guitarrista y director musical de AvdeYah.

4 comentarios en “Janukah: Limpiando Nuestro Templo

  1. ha sido de bendición , gracias por compartir este tipo de estudios, que siga siendo bendecido,

  2. Buen día , Juan 10:22-23 dice que Yahshua caminaba por el pórtico de Salomón , no dice que la celebraba tal fiesta, en mi umilde opinión Yahshua solo celebro las fiestas levíticas . Saludos desde México

    • Saludos Cuateco.
      Si Yeshúa no estaba celebrando esta fiesta, entonces ¿para qué el escritor de Juan menciona esta celebración en ese verso, y luego dice que el Mesías se paseaba por allí, donde se estaba celebrando? ¿No cree que sería innecesario e irrelevante el mencionar esta fiesta si en realidad él no estuviese celebrando?
      En mi opinión, no veo nada de malo en que Yeshúa haya celebrado una fiesta tradicional. Después de todo él era judío. Creo que lo importante es cuidarse de no incurrir en prácticas tradicionales que vayan en contra de la Torah, lo cual vemos que Yeshúa hizo a lo largo de su vida en la Tierra.
      Bendiciones.

Los comentarios están cerrados.