La Cocina: El Corazón De La Casa.

Por: Silvina Carrizo

” Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida.”[1]

Suele decirse que el corazón de la casa es la cocina y de alguna manera podemos verlo como una metáfora.

Porque, así como un corazón saludable es aquel que se nutre de pensamientos positivos que nos acerca a nuestro Creador, de igual modo la comida que preparamos debe permitir cargarnos de energía física y claridad mental.

Acaso, ¿el corazón no puede endurecerse por el colesterol? ¡y vaya si no hay pensamientos, así como alimentos que lo producen!

Cada vez que Marcos, mi marido, hace las compras, si no lleva una lista puede volver a casa con productos que jamás imaginé comprar o que ni siquiera registré que estuvieran allí en la góndola. 

No deja de sorprenderme cuando llega con su bolsa.

Confieso que en un principio me preocupé, pero luego le fui tomando gusto a dejarme sorprender como el niño que revisa el bolsillo del saco de su padre para encontrar un regalito.

Cierta vez, al volver de un viaje, mientras nosotras nos ocupábamos de acomodar las cosas, se ofreció a ir por alimentos ya que en casa no había nada para comer.

Mucha risa nos dio cuando volvió con un frasco de alcaparras, unas arvejas frescas y medio kilo de dulce de membrillos, claro que además había conseguido aquello que necesitaba para su taller.

Una intenta ser creativa con lo que hay en la heladera a la hora de cocinar, pero aquella vez me costó bastante

¡menos mal que siempre tengo guardado algo de arroz!

Organizando La Despensa

A pesar de que siempre trabajé fuera de casa, la organización de la despensa y los menús son mi responsabilidad y me gusta, por eso Marcos, al no saber qué quiero cocinar no sabe qué comprar, pero a la hora de los pescados y del asado, él es el que toma el delantal y la tabla de picar.

” Y del suelo Yahwéh Elohim hizo crecer todo árbol agradable a la vista y bueno para alimento…”[2]

Por supuesto que muchos hombres gustan de cocinar y lo hacen muy bien.

En las Escrituras vemos a Yaaqov, por ejemplo, preparando un guiso de lentejas, pero son generalmente, las mujeres quienes tienen la responsabilidad de “nutrir” a su familia.

Las mujeres tienen la bendición de amamantar a sus hijos al nacer y en este acto de dar alimento se garantiza la salud y supervivencia del recién nacido a la vez que se estrechan los lazos entre ambos.

La Primera Alimentación

En la antigüedad, las nodrizas podían servir de apoyo en la crianza y garantizaban así hasta tres años de lactancia en los niños.

Abraham celebró fiesta el día en que Yitsjaq fue destetado y Yokhébed fue nodriza de su propio hijo, Moshéh.

La leche materna es el único alimento que contiene todos los nutrientes necesarios en las cantidades exactas, la temperatura justa y ¡no tiene fecha de vencimiento!

Desde los primeros versículos de las Sagradas Escrituras se habla de alimentos, que, aunque pueda leerse de forma alegórica, sabemos que nada es casualidad, sino que nuestro Creador diseñó para nosotros el alimento suficiente, conveniente y adecuado.

Las hierbas que dan semillas, o sea: los cereales y las legumbres; los frutos de los árboles, las verduras y hortalizas[3] fueron pensadas para nuestra dieta.

No es ninguna eventualidad que en este planeta haya alimentos especialmente diseñados para que nuestro funcionamiento fisiológico sea el adecuado y así estar fuertes y sanos.

Pero hay otros que son potencialmente dañinos.

¿Recuerdan cuando el profeta Elishá envió preparar un guiso a su criado para los discípulos de los profetas?

Sin saberlo, el criado tomó hierbas y calabazas silvestres y ese guiso resultó mortal, ¡esos productos envenenaron el guiso![4]

Así, la comida que preparamos puede ayudar a fortalecer o debilitar y enfermar a los nuestros.

El Verdadero Alimento

“Deseen como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada…”[5]

Cuando nuestro ser tiene sed del Elohim Vivo, pero no dedicamos tiempo al estudio de las Escrituras, es probable que terminemos engañándonos y recurriendo al lugar equivocado porque la única forma de saciarnos es con la verdad.

Si cuando tenemos hambre buscamos las papas fritas es probable que terminemos más cansados y al poco rato volvamos a tener hambre y más deseemos este tipo de alimentos.

Así como el engaño, en el plano espiritual, se encuentra con facilidad, así la mayoría de los alimentos accesibles son los que nos “mal nutren” produciéndonos mayor cansancio, entre muchas otras dificultades de salud.

Tiempo Para La Nutrición

Antiguamente las mujeres aprendían de sus madres y abuelas a preparar los alimentos y tenían la ayuda de otras mujeres en estos quehaceres.

Hoy en día el hecho de que la mujer deba salir a trabajar en la mayoría de los casos, así como muchas mamás que crían solas a sus hijos, hace que esta tarea tenga sus dificultades, ya que requiere de tiempo y dedicación.

Sin embargo, en algún momento se hace necesario detenernos a pensar qué vamos a comer, y esa es nuestra oportunidad para elegir entre lo bueno y lo malo.

¿Cómo cuidaremos de nuestros cuerpos y de los cuerpos que viven bajo nuestro cuidado si no conocemos cómo nutrirlos para que tengan buena salud física y mental?

Las amas de casa tenemos una responsabilidad muy grande ya que las personas con quienes convivimos confían en que todo lo que les damos es para su bien.

Nuestros hijos y maridos se sientan a la mesa confiados en que aquello que les servimos será bueno para ellos.

En nuestras manos está el adquirir sabiduría para administrar la elección de los alimentos y cómo los vamos a preparar, a fin de que nosotras mismas y los nuestros nos mantengamos consagrados para nuestro Creador y saludables para poder servirlo con gozo.

¡Qué gran tarea es la que tenemos! ¡Exaltado sea Yahwéh!


[1] Proverbios 4:23

[2] Génesis 2:9

[3] Génesis 3:18

[4] 2 Reyes 4:38-40

[5] 1 Pedro 2:2

Mujeres Ayin
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1 comentario en “La Cocina: El Corazón De La Casa.”

  1. Felicitaciones, hermana Silvina, por un artículo muy bien escrito, ameno, interesante, y sobre todo instructivo. Espero ver más artículos como este sobre diversos temas. Que el Todopoderoso bendiga a nuestras damas de la Asamblea de Yahwéh Internacional.
    —Yosef Álvarez, Puerto Rico

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