La Cuarentena También Se Mide En Kilos.

Por: Silvina Carrizo

El aislamiento obligatorio en Argentina lleva más de dos meses y una de las primeras cuestiones que comenzaron a salir a luz fue lo que voy a llamar “la gordofobia”, es decir, la fobia a ser gordo y lo que es peor aún, el rechazo a los gorditos.

Recién iniciaba la cuarentena y comenzábamos a recibir todo tipo de chistes referidos a cuán gordos terminaríamos todos. Claro, informaron de que comenzaría la cuarentena y muchos salieron a abastecerse de comida por si escaseaba más adelante en los mercados, pero, como comentaban unos amigos, lo que se compró para dos meses fue comido en apenas un par de semanas. 

Muchos aprovecharon la estadía en la casa para aprender a hacer pan, pizzas, tortas. Mientras tanto llegan por internet publicidades de postres riquísimos intercalados con clases de gym para quemar calorías. No sé si les sucede a ustedes, pero las cocinas en mi país son el lugar donde nos encontramos para compartir. Generalmente allí hay una mesa donde ubicar la pava y el mate.

Pues bien, en esta cuarentena mi marido y yo nos hemos instalado con computadoras, libros y guitarra al lado de la cocina cosa de calentar la pava y acompañarse de algún snack sin tener que desplazarnos mucho. No pudimos establecernos dentro de ella pues es muy pequeña.

Al estar exclusivamente en casa, es inevitable estar más sedentarios y esto parece provocar que andemos picando entre comidas; preferimos ponernos ropas cómodas, generalmente sueltas, y como no estamos obligados a arreglarnos para salir o recibir visitas, ¡van pasando los días y zas! llega ese momento en que te das cuenta que efectivamente la ropa que usabas te aprieta justo en la panza: estás engordando.

¿Desde Cuándo Preocupa Engordar?

Parece ser que desde hace mucho tiempo. La misma palabra “dieta” viene de la griega “diatia”, que significa un régimen de salud de por vida y ya era usada por Hipócrates y parece que más antiguo aún es el corset que se fue modificando hasta el día de hoy, porque se sigue usando.

Al menos en mi país, en las últimas décadas ha recrudecido la “gordofobia”, Se han puesto de moda infinitud de dietas que las personas incorporan, además, para identificarse como grupo, es así que están quienes se reconocen vegetarianos, veganos, crudívoros, entre otros, ¡y están los pollotarianos!, a quienes no conocía hasta el momento.

Las mayores cargas al respecto las pone este mundo sobre las mujeres, aunque actualmente se impone con fuerza la imagen del hombre musculoso y atlético, cuestión que ya podemos ver con la proliferación de comercios de suplementos nutricionales para deportistas. Sé que no todos los países tienen los mismos parámetros de belleza, pero puede observarse cuál es este modelo deseable a través de las imágenes que ofrecen los medios de comunicación y lamentablemente, toda esta fuerte demanda recae particularmente sobre los jóvenes.

Pero ¿cuál es el problema? El problema es que el mundo exige un perfil de persona pero que se contradice con lo que le ofrece. Se pretenden cuerpos flacos y se les ofrece comidas chatarra; se publicitan cuerpos atléticos pero la situación laboral te deja sin ganas ni tiempo para ejercitarte.

Cuando en la etapa de la adolescencia los cambios corporales comienzan a manifestarse, los jóvenes no gustan de sus propios cuerpos, distorsionan las verdaderas dimensiones de su cuerpo llegando a tener una imagen negativa de sí mismos.

¿Nuestro Elohim quiere que estemos pendientes de estas cargas, ocupando nuestro pensamiento en dietas y esforzándonos en parecernos a los modelos televisivos?

¡Somos hechura suya! ¿se dan cuenta de la dimensión que esto tiene? Glorifiquemos al Creador en nuestros cuerpos. Sabemos que el mundo y sus costumbres muy a menudo son contrarias con aquello que para nosotros dispuso el Abba. Si nuestro Creador nos advierte en que seamos conscientes de aquellas cosas del mundo de las que debemos apartarnos para estar limpios, observar qué miramos, qué escuchamos, ¿por qué razón no va a suceder lo mismo con lo que comemos?

Tenemos sus instrucciones alimentarias e higiénicas, pero a través del tiempo el hombre fue interviniendo los animales y los frutos de la tierra de manera que el mundo hoy nos ofrece alimentos que en realidad no lo son, que generalmente son adictivos, ensucian nuestros órganos, nos enferman lentamente, enturbian nuestros sentidos tentándonos a ingerirlos a través de mucho estímulo visual y nos engordan.

Por eso es mejor que seamos nosotros quienes sepamos realmente cuáles son los alimentos que nutren realmente nuestros cuerpos y los elijamos para preparar nuestras propias comidas.

“No sean de esos que se empinan el vino, o se hartan de carne”, nos advierte Shelomóh. Siendo conscientes de lo que comemos tanto física como espiritualmente, no pongamos cargas a esta cuarentena que, cuando pase, estos pocos kilitos de más se irán como llegaron.

Seamos sobrios en todo. Shalom!!

Mujeres Ayin
Últimas entradas de Mujeres Ayin (ver todo)

2 comentarios en «La Cuarentena También Se Mide En Kilos.»

  1. Gracias hermana Silvina por su reportaje, muy cierto. Tenemos que cuidar de lo que hacemos en todo momento para no alejarnos de la voluntad de Padre Celestial.

Los comentarios están cerrados.

Anótese en el boletín AYIN y le enviaremos vía email nuestro Minicurso Introductorio a las Celebraciones Bíblicas:

x