La Gratitud

Por: Mario Cruz

Bendecido día a todos. Doy gracias a Yahwéh el Eterno Creador por permitirme seguir viviendo, por permitirme respirar para alabarle, alabarle al meditar y expresar su palabra que es viva y eficaz, y más penetrante que cualquier espada de dos filos.

Hermanos, leamos el escrito Nazareno de aquel que investigo todo con diligencia desde el comienzo y lo escribió en orden, al fiel compañero del enviado Shaúl y siervo del Mashíaj Yahoshúa, al médico amado Lucas, Lc.17:11-19.

Hoy mi corazón desea hablarles de “este hombre” si de este hombre que como extranjero leproso volvió para expresar gratitud a El-Shadday (Poderoso Omnipotente) y al Mashíaj Yahoshúa.

Para eso veremos primeramente la definición de gratitud…conforme al diccionario Actual.

Su definición se refiere al sentimiento de una persona que al recibir un favor o un servicio lo agradece. También se puede definir a esta palabra como el sentimiento de sentirse obligado una persona a corresponder y agradecer a quien le ha realizado un favor o beneficio.

No obstante, y en sentido estricto, el hecho de verse obligado a agradecer, ya no implicaría gratitud sino deuda moral. Ya que, si bien estos dos sentimientos aparecen luego de que se recibe una ayuda, en la deuda moral la persona siente la obligación de retribuir o compensar la ayuda recibida.

Mientras que la gratitud nace naturalmente del interior de las personas como una expresión sincera de reconocimiento por lo que se ha recibido. Y en muchos casos puede llevar a que quien ha recibido el favor busque a quien se lo ha hecho y mejorar la relación con él.

Esto en cambio, no ocurre en la deuda moral, donde se puede dar el caso de que quien ha recibido el favor evite frecuentar o ver a la persona que lo ha ayudado.

Los sinónimos y palabras afines de gratitud son agradecimiento, reconocimiento, correspondencia, devolución, entre otros.

Lo contrario de gratitud es la ingratitud, el desagradecimiento o desconocimiento.

¿Cuál es la visión Escritural de gratitud?

Las Sagradas Escrituras tiene mucho que decir sobre la gratitud. El dar gracias a Yahwéh es de una importancia tan fundamental que la misma Escritura menciona el hecho de no hacerlo como parte de la base del juicio de Elohim contra la humanidad[1]

“Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias en toda situación, porque esta es su voluntad de Elohim para ustedes en el Mesías Yahoshúa.”[2] Claramente vemos que el agradecimiento debe ser característico de los creyentes.

Tenemos muchas razones para agradecer a Yahwéh Adonay, y, sin embargo, es una práctica que escasea en gran manera en la vida de muchos. Quejarse y refunfuñar son demasiado fáciles para nosotros.

En lugar de ver lo que nos falta en nuestras vidas, podemos aprender a agradecer a Yahwéh en todo, dándonos cuenta de que Elohim no nos debe nada y, sin embargo, nos ha dado todas las cosas en el Mashíaj Yahoshúa[3].

Nuestro Maestro Yahoshúa señaló tanto la importancia como la rareza de la acción de gracias cuando solo uno de los diez leprosos volvió glorificando a Elohim y a agradecerle al amado Maestro.

Amados haríamos bien en imitar a ese ex-leproso. Porque, en un sentido espiritual, todos nacemos en maldad y vamos creciendo leprosos con la enfermedad desfiguradora y alienante[4] llamada pecado.

Sin embargo, Yahoshúa voluntariamente asumió el castigo debido a nuestra ingratitud, las marcas en su cuerpo debido a nuestros pecados y molido por los azotes debido a nuestras perversidades.


El agradecimiento es la única respuesta apropiada a una gracia tan generosa.

Nuestra vida y todo lo bueno que hay en ella son regalos de Yahwéh[5]. No hemos hecho ni podemos hacer nada para merecer estos dones[6]. Siempre somos deudores de Yahwéh y de su gracia, que alcanzó su cenit al dar en sacrificio a su Hijo unigénito por nuestra salvación[7].

La vida eterna que hemos recibido a través de creer en el Mashíaj Yahoshúa merece una eternidad de gratitud.[8]

Las bendiciones temporales son motivo de gratitud tanto para Elohim como para los demás. Debemos agradecer a Yahwéh por las cosas terrenales que Él nos proporciona.

Él es responsable del hecho de que aún estamos vivos y nos bendice con mucho más que eso.[9] También podemos agradecer a otras personas por sus actos de amabilidad, regalos y amor hacia nosotros. Es bueno reconocer los esfuerzos de los demás y demostrar nuestra gratitud.

Las Escrituras nos animan a cultivar esta cualidad. El Enviado/Apóstol Shaúl dijo: “Muéstrense agradecidos”, y él mismo fue un modelo en este sentido. Por ejemplo, siempre daba gracias a Elohim cuando alguien aceptaba el mensaje que predicaba.[10]

Para disfrutar de verdadera felicidad, no basta solo con decir “gracias”, tenemos que ser agradecidos. Esto nos protege de pensar que merecemos un trato especial y también nos protege de la envidia y el resentimiento, características que nos alejan de las personas y nos roban el gozo.

Amados en la dispersión, aunque a la distancia solo me resta darles gracias por haber abierto su corazón al mensaje y por su amor a cada uno de los santos por los cuales día a día oran sin cesar…. Gracias, muchas gracias.

Solo me resta despedirme con la palabra de vida que escrita está y que dice: 

“El que ofrece sacrificio de gratitud es el que me honra, y el que enmienda su camino le mostrare la salvación de Elohim.

Salmos 50:23

Shalom


[1] Rom.1:20-21

[2] 1Ts.5:16-l18

[3] Rom.8:31-32; Ef.1:3-14; 2Pe.1:3

[4] llamamos alienante a aquel fenómeno a partir del cual se suprime la personalidad de alguien, o sea, se lo desposee al individuo de su personalidad, controlando o anulando su libre albedrío, para inmediatamente después hacerlo dependiente de aquello que le dicta una persona o una organización, responsable de la alienación.

[5] Stg.1:17

[6] Job 41:11

[7] Jn.3:16-17

[8] Jn.3:15

[9] Mt.6:25-34

[10] Col.3:15; 1Ts.2:13

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