“LA HUMILDAD”

Por: José Luis González

Bien hermanos, les traigo una exhortación sobre una cualidad muy importante, se podría llamar la madre de las cualidades, me refiero a la “HUMILDAD”.

Una cualidad bastante difícil de encontrar en nuestros días, ya que vivimos en una sociedad que rebosa egoísmo, donde las personas viven preocupadas por el éxito, el dinero y el poder, una sociedad en donde el “yo” es el mejor prójimo.

Los diccionarios definen la humildad de diversas formas; como la actitud que nos libera del orgullo y la arrogancia, no considerarse mejor que los demás.

Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia. Es una característica propia de las personas modestas, que no se sienten más importantes que los demás, independientemente de cuán lejos hayan llegado en la vida.

Es la piedra fundamental en el desarrollo del carácter, pues sin ella, todos los otros rasgos, por más espirituales que parezcan, serán enormemente defectuosos.

Una persona con un carácter humilde posee el hábito de aprender de las circunstancias, y de la gente que se encuentra a su alrededor.

Por otro lado, la humildad verdadera impide que la persona manifieste vanidad en su manera de vestir, arreglo personal y estilo de vida.

Por consiguiente, nosotros como Yawistas podríamos definir la humildad como la consecuencia natural de tener una idea precisa de quién es YAHWÉH y una correcta perspectiva de quiénes somos nosotros en relación a ÉL.

Ya lo dijeron los Sabios de la antigüedad: “Aquello que es una corona sobre la cabeza de la sabiduría no es más que la planta del pie de la humildad”; porque el valor de la humildad supera cualquier sabiduría que exista.

¿Qué piensa YAHWÉH al respecto?

La palabra del Todopoderoso pondera repetidamente la humildad y expone la actitud positiva que Elohim tiene hacia ella.

Pondré parte de algunos versículos donde se expresa claramente el pensamiento, la actitud y la recompensa de YAHWÉH para con los humildes.

-La humildad precede al honor;

-Los humildes heredarán la tierra;

-Felices sean los mansos, porque recibirán la tierra por heredad;

-El de espíritu humilde obtendrá honores;

-Aunque YAHWÉH es sublime, mira al humilde;

-Yo habito con el quebrantado y humilde de espíritu;

-Elohim salvará al de mirada humilde;

-YAHWÉH da favor a los humildes, y enseña a los humildes su camino.

¿Cómo puedo trabajar para desarrollar la Humildad con los demás?

Primero es necesario eliminar la arrogancia del corazón, particularmente en su forma de expresión más nociva que es el enojo.

Maimónides, uno de los sabios judíos de la edad media, confirmó esta teoría diciendo:

“Asegúrate de que todas tus palabras sean dichas con un tono amable. Mantén tu cabeza gacha. Dirige tus ojos hacia la tierra y tu corazón elévalo hacia el cielo, cuando hables, no mires a nadie con desprecio”.

Por eso necesitamos modelos donde fijar nuestros ojos y, ciertamente, los tenemos en abundancia.

Ahora pues recordemos algunos ejemplos de personas humildes que las Escrituras Sagradas nos muestran.

Comenzaremos con la humildad de Mosheh 

La Toráh destaca la humildad como la cualidad más apreciada en Mosheh, dice así:

“Mosheh era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la tierra”

¿Sabían hermanos que es la única vez en toda la Toráh que se le otorga esta distinción a una persona?

Cuando Elohim le propone la misión de redimir a los Hijos de Israel de la esclavitud, Mosheh no quiere aceptarla, varias veces la rechaza, pues no se siente capacitado para llevarla a cabo. Sin embargo, cuando toma conciencia que la responsabilidad recae sobre él, Mosheh emprende con decisión una ardua labor de liderazgo como pocas.

Aun así, reconoce sus limitaciones, admite que precisará de ayuda; por lo que escucha las recomendaciones de su suegro Yitró, acepta la autoridad de su hermano Aharón; y además reconoce su incapacidad de responder a interrogantes diversas sin la ayuda del Todopoderoso.

Esto explica por qué el atributo de humildad de Mosheh le permitió llegar a tan increíbles alturas. Él se dio cuenta que cualquier cosa que intentara hacer podría lograrlo sólo gracias al poder que le había dado Elohim.

Seguiremos con un segundo personaje: Shaúl de Tarso

Era un erudito de la Toráh, alumno aventajado de Gamaliel, hablaba varios idiomas y era una promesa para alcanzar un puesto de honor en el sanedrín.

Pero YAHWÉH tenía otros planes para El y cambió su vida; como cita él mismo en su carta a los de Filipo presentándose como siervo del Mashíaj, o en su carta a Éfeso donde se llama a sí mismo el más pequeño de todos los enviados.

Después de leer alguna de sus cartas se podría decir que Pablo es un héroe de la humildad, unas palabras suyas dirigidas a su alumno Timoteo nos atestiguan que la humildad de Pablo era real.

“Yahoshúa vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”[1]

 Observaremos ahora la vida de un tercer personaje muy especial: Yojanán el Inmersor

Él era de la tribu de Levi y era un hombre poco común. No se vestía ni comía como los demás, y ciertamente no encajaba dentro del sistema religioso de su tiempo.

 Cuando comenzó a sumergir a la gente en el Yarden, decía:

Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado

Vinieron a investigarlo y afirmó que su misión era anunciar al Mashíaj que vendría.

La vida de Yojanán fue una hermosa demostración de humildad y de lealtad inquebrantable; Yojanán sabía el papel que le había sido dado por Elohim, y estaba determinado a cumplirlo.

Su muerte puede parecer prematura, pero desde la perspectiva de YAHWÉH, había cumplido con éxito la misión que le había sido dada.

Parafraseando a Pablo, podemos decir que Yojanán había peleado la buena batalla, terminado la carrera, guardado la emunáh y le estaba guardada la corona de justicia.

El máximo ejemplo de Humildad

Hermanos, quise dejar para el final a la persona que dio la lección de humildad más grande de todas, nuestro Mashíaj Yahoshúa.

El shaliaj Shaúl señaló que, Yahoshúa, quien se despojó de su naturaleza celestial “se humilló y se hizo obediente hasta la muerte en un madero”, nos enseñó el significado de la humildad por medio de la palabra y el ejemplo.

Su vida sublime demuestra una carencia total de orgullo, de arrogancia y de vanidad.

De igual modo, sus palabras reflejan un reconocimiento constante de Su dependencia de YAHWÉH.

Las enseñanzas del Mashíaj sobre la humildad son concisas y poderosas. Los cuatro emisarios de las buenas nuevas dan cuenta de la humildad que poseía.

Cuando Sus seguidores le preguntaron: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?, Yahoshúa pidió a un niño que se acercara, diciendo: “cualquiera que se haga humilde como este niño, será el mayor en el reino de los cielos”[2]

Durante una cena en casa de uno de los principales de los fariseos, dejó una enseñanza en relación a la humildad y dijo:“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido”

Y en Mateo 11 el Mashíaj nos aconseja así:

Lleven mi yugo sobre ustedes, aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso (Shalom) para sus vidas.”

Conclusión

Hermanos podemos concluir que la humildad empieza cuando confiamos en YAHWÉH, después, le encomendamos nuestro camino, depositamos en Él nuestras ansiedades, planes, relaciones, y nuestra salud, seguidamente confiamos en sus tiempos, en su poder y en su misericordia para resolver las cosas, para Su gloria y por nuestro bien.

Saben hermanos para llegar a ser humildes tenemos que razonar sobre nuestra relación personal con Elohim y con nuestros semejantes según se indica en la Toráh, y poner en práctica las verdades espirituales que nos enseñan las Escrituras.

En otras palabras: echa a un lado tu orgullo, reconoce tu error, endereza los asuntos, pide y concede perdón.

Considera estos tres aspectos hermano y no caerás en las garras del orgullo. “Ten conciencia de dónde vienes, hacia dónde te diriges y ante Quien estás llamado a rendir cuenta de tus actos.”

Debemos vivir con la mentalidad de mejorar día a día y orar a YAHWÉH pidiendo ayuda para desarrollar la virtud de la humildad cada momento de nuestra vida, aceptarlo a Él como nuestro único Poderoso y someternos a su voluntad, gozosos, sabiendo cuanto nos ama y preparándonos para la llegada del Rey Mashíaj. 

Que en nuestras vidas no se suba el orgullo a nuestro corazón, que siempre nos mantengamos montados en el asno de la humildad y no en caballo de la arrogancia, amén.


[1] 1ª Timoteo 1:15

[2] Citado en Mateo 18

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