La moda, no incomoda.

Por. Silvina Carrizo

Podemos decir que la moda es más que la ropa que se usa, porque convengamos que a través de las formas de vestir las personas imitan un modelo, se apoyan en determinado grupo o se distinguen de otros.

Y las modas son arbitrarias pues no puedo comprender sino, cómo es que surgen modas totalmente absurdas y otras nada prácticas.

«Homeless chic«

Díganme si no estoy en lo cierto cuando hoy la moda es vestir prendas rotas. Y lo más triste de todo es que para lucir esa remera apolillada o ese pantalón desgarrado por los zombis, hay que comprarla así, rota, pero rota bien, aunque ojito: tiene que verse que es de buena marca.

Me enteré, que esto de ponerse prendas rotas se llama “homeless chic”, algo así como sin hogar, cuestión que contrasta con su costo, que es bien alto.

Me puedo imaginar lo difícil de calzarse un pantalón semejante sin que se te vaya enganchando el pie en cada agujero.

¿Y la moda de usar los pantalones caídos[1] a fin de mostrar algo de la ropa interior?

¿Sabían que es chic salir a la calle con las pantuflas peludas? Eso sí, tienen que ser de Louis Voitton y tamaño XL.

Pero sin ir a estos extremos, la moda clásica, por llamarla de alguna manera, no se libra de incomodidades, ¿porque acaso las sandalias con altos tacos no resultan torturas para los tobillos, juanetes y el pobre dedito chiquito del pie que se queda sueltito ahí, al filo del abismo?

Ejemplos sobran y queda claro que la moda no es para todo el mundo ya que hay que estar dispuesto al sacrificio en más de una ocasión.

“Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.”

Dicen que el hábito no hace al monje y ya sea para bien o para mal, sabemos que las apariencias engañan.

Sin embargo, en el ámbito de la salud mental se ha desarrollado la psicología del vestuario ya que, siendo una forma de comunicación no verbal, sostienen que la manera en que te vistes habla mucho de tu personalidad.

Si te vistes de forma sexi o eres demasiado formal; si sueles andar siempre muy deportiva; si eres muy llamativa con los colores o muy apagada; si llevas anillos, aretes, etc., en fin, todo está diciendo algo de ti, de tu seguridad o inseguridad, de tu necesidad de control o de sobresalir y ni qué decir de tu clase social.

En fin, hasta hay consultorías de look para ayudarte a manejar la imagen que proyectas en los demás de forma efectiva.

“Y Yahwéh Elohim hizo ropas…”

“Y Yahwéh Elohim hizo ropas… de pieles para Adam y para su mujer, y los vistió.”[2]

Numerosas veces el vestuario entra en escena en Las Escrituras.

Vemos en la túnica de Yosef[3] la preferencia de su padre.

A Tamar abandonando sus vestidos de viudez embelleciendo su rostro y cubriéndolo con un velo como hacían las prostitutas[4];

a otra Tamar[5] vestida con túnica de colores como se vestían las princesas vírgenes;

a Rivkah tomando las prendas de Esav para vestir a Yaaqov[6], y muchas referencias más.

Las vestiduras, además,se mencionan de forma metafórica en muchas ocasiones.

Apenas comenzado Bereshít nos encontramos con Adam y Javah cosiendo hojas de higuera, vestimentas inútiles para cubrir su condición caída, por lo que es el mismo Elohim quien tiene que vestirlos.

Se describen diferentes tejidos, colores, adornos, que representan estados emocionales y la condición espiritual del pueblo[7].

La desnudez como contraposición al andar vestido se utiliza poéticamente en forma negativa, como señal de deshonra y humillación; mientras que el andar vestido, para decir que se tiene temor reverente al Creador y por eso este vestido obra como armadura.

El uso de los cosméticos, especialmente de la pintura de ojos, generalmente se asocian a mujeres de mala fama, como la malvada esposa fenicia de Acab, o la prostituta mencionada por los profetas[8] para referirse a la Jerusalén infiel.

Se encontraron muchos recipientes de khol, a base de plomo y otros minerales, que se empleaba para delinear ojos y cejas, y se untaban el rostro con aceites preparados con antimonio.

Una curiosidad, es que una de las hijas de Iyob se llama Qerén Hapuc, que en hebreo textualmente quiere decir “cuerno de la pintura (de ojos) negra”, es decir el recipiente para guardar el khol. Es traducido como “belleza”, prueba de que los cosméticos embellecían y se usaban en la antigüedad.

La moda y la Vanidad

“Todo lo que hacen, lo hacen para ser vistos por otros; pues ellos hacen sus tefilín anchos y sus tzitziyot largos.”[9]

Volviendo al tema de la moda, que es lo que nos convoca, podemos ver que ni aún los maestros de Toráh ni los perushim quedaron exentos de querer destacarse.

Nuestro Maestro criticó a los Escribas que gustaban de andar pavoneándose con sus largas estolas[10] pues era inevitable la penetración de las influencias griegas y romanas.

Sabemos, sin embargo, que nuestro Maestro no se distinguió de sus coterráneos pues cuando lo buscaron para arrestarlo, Yahuda debió besarlo para identificarlo.

Las evidencias nos indican que tampoco tuvieron que diferenciarse por su vestuario los seguidores del Maestro, pues en esos tiempos las costumbres del pueblo judío aún guardaban decoro y cuando fue preciso, vemos al enviado Shaúl dando instrucciones, como a los hermanos en Corintios.

Pero hoy en día, cuando la moda esta globalizada y el genderless[11] se viene imponiendo entre los jóvenes, es necesario volver a la sensatez.

Los Escritos nos instruyen para que seamos sabias a la hora de vestir considerando que somos un pueblo apartado para Yahwéh para quien somos su preciado tesoro.[12]

El recato, que involucra el vestuario y el comportamiento, debe caracterizarnos como mujeres y esto va a surgir naturalmente en nosotras junto con el cambio de nuestro corazón.

Shaúl nos dice:

“Asimismo, que las mujeres se atavíen con vestido decoroso, con modestia y prudencia; no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos; sino más bien con buenas obras, como conviene a mujeres que profesan piedad.»[13]

Y esto es válido hasta nuestros días.

El rey Shlomo dice que la vestimenta de una mujer virtuosa[14] combina con armonía perfecta, la fuerza, porque teme a Yahwéh, y la distinción, pues refleja dignidady buen gusto. Vestida así, la mujer resplandece.

Shalom!


[1]Moda “saggy pants”

[2] Bereshít 3:21

[3] Bereshít 37:3

[4] Bereshít 38:14

[5] 2 Shmuel 13:18

[6] Bereshít 27:15

[7] Shemot 19:10; Yejezqel 16:8 – 18; 1 Reyes 20:31-32; Yob16:15; Yirmeyahu 13:26; Matityah 7:15; Hitgalut19:8, entre muchas citas más.

[8] 2Reyes 9:30; Yejezqel 23:40; Yirmeyahu 4:30

[9] Matityah 23:5 Las evidencias el Qumram señalan que se usaban tefilim en época del Segundo templo.

[10] Lucas 20:46. Estola: traje de aire digno que llega hasta los pies.

[11] Moda sin género, prendas neutras que pueden ser usadas tanto por hombres como por mujeres.

[12] Devarim 7:6

[13] 1 Timoteo 2:9

[14] Mishle 31:25

Mujeres Ayin
Últimas entradas de Mujeres Ayin (ver todo)

2 comentarios en «La moda, no incomoda.»

  1. Shalom Silvina!!
    Qué bonita reflexión, me recuerda en la escritura, aunque no es el tema, pero dice: 1ª Co.10 Todo me esta permitido, pero no todo me conviene. todo me esta permitido, pero no todo edifica. Y si, es muy cierto nuestra forma de arreglarnos habla mucho de nosotros y mi mamá me diría: de la moda lo que te acomoda. Y yo lo entendía como, lo que va con tu personalidad y lo que quieres expresar.
    gracias, abrazos y bendiciones. Esther

Los comentarios están cerrados.