La virtud

Por: Marcos Martorelli

Los enviados, los discípulos del Mashíaj Yahoshúa nos exhortan a que crezcamos, porque como buenos pastores saben que cuanto más avancemos en el conocimiento práctico de nuestro Creador y del Mashíaj tendremos mayor gracia y mayor gozo.

Digo conocimiento práctico porque excede lo racional ya que se manifiesta en nuestra vida, en nuestra conducta, en nuestra forma de pensar, de hablar y de actuar. 

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama mía que no está produciendo fruto, él la quita; y toda rama que está produciendo fruto, la limpia para que dé más fruto”.[1] 

Siendo ramas del Olivo

La rúaj haqódesh vino sobre nosotros y ahora somos ramas de esa vid que es el Mashíaj.

Solo si permanecemos unidos a la vid, podremos dar fruto y es importante que demos mucho fruto, porque haciendo esto, dijo el Mashíaj, “se glorifica mi Padre”

El enviado Kefá nos da una ayuda, en su segunda carta, diciendo que, si hacemos determinadas cosas, no solo no estaremos ociosos, sino que podremos dar mucho fruto.

¿Qué cosas son estas que tenemos que hacer?

Kefá nos dice que tenemos que poner todo nuestro esfuerzo en añadir, a la fe que nos fue dada: “virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal y al afecto fraternal, amor”.[2]

Pero Kefá no solo nos enumera las tareas que tenemos que hacer, sino que agrega algo muy valioso para nosotros, dice: “haciendo estas cosas no tropezarán jamás”.

Nos dice que estando ocupados en hacer estas cosas estaremos firmes hasta el final y tendremos amplia entrada en el Reino.

Nos está diciendo: mire, si usted va por este camino nada impedirá que llegue a su destino y las puertas estarán abiertas de par en par para que entre por ellas; ¿podrá usted despreciar este consejo?

La vida de fe consiste en una operación conjunta con nuestro Creador; ÉL nos da un denario, pero nosotros tenemos la responsabilidad de ser diligentes para que ese denario se multiplique.

Nos dice que pongamos todo nuestro empeño, esto es que estemos activos, esmerándonos, dedicados, que seamos cuidadosos en añadir a la fe que nos fue dada, virtud.

Es lo primero que nombra Kefá y aquí es donde deseo detenerme, ¿Por qué?

¿a qué se está refiriendo con virtud?

En hebreo la palabra que se usa es JAIL-חיל, cuyo sentido es poder, fuerza, eficacia.[3]

Estas capacidades deben ir acompañadas de acciones rectas y dignas, de manera que la habilidad, la capacidad, se funde con lo que es recto para nuestro Creador.

¿Recuerdan cuando el suegro de Mosheh le dice que elija varones capaces para ayudarlo en la función de juez? Mosheh acepta el consejo apoyado por el Creador, y elige hombres  capaces de hacer la tarea.[4]

¿Qué implicaba dicha capacidad? Justamente el virtuosismo de estos hombres, porque eran capaces de ayudar en la tarea, no solo por sus aptitudes físicas e intelectuales sino por sus cualidades espirituales.

Las Escrituras nos dicen que eran hombres respetuosos de Elohim, temerosos del Creador, hombres confiables, hombres que rechazaban las ganancias deshonestas, o sea, que aborrecían la avaricia y no iban a poder ser comprados.

Mujer Virtuosa

Cuando se habla de Rut se dice de ella que era una mujer muy decente, por eso algunas traducciones escriben allí mujer virtuosa, porque se entiende a la decencia como una virtud

Ella había sido una mujer Moabita. Digo había sido, en pasado, porque decidió dejar de serlo.

El pueblo moabita a pesar de estar emparentado con Israel era idólatra, adoradores de Baal Peor, enemigos del pueblo; Yisrael estuvo bajo su yugo muchos años durante la época de los jueces. 

¿Cuáles son las cualidades que hacen de Rut, una moabita, una mujer virtuosa?

Pues vemos no solo su amor y compromiso con Noemí su suegra, a quien amó y le fue mejor que siete hijos, sino que se entregó con firmeza y sin dudar al Creador.

Ella es fiel a ÉL y sumisa a sus preceptos y podemos verlo, por ejemplo, en que ella cumple con lo que debe con su redentor Bóaz.

Es además, una mujer trabajadora, respetuosa y paciente.[5]  Por otro lado, la traducción griega de virtud es areté y hace referencia a la excelencia.

La habilidad y trabajo

Ser virtuoso se trata de habilidades que el hombre va adquiriendo con esfuerzo personal y añadiendo a su naturaleza de manera que lo hace ser distinto de los demás.

Este es el punto: tenemos que esforzarnos a ser diferentes a lo que somos por naturaleza para ser semejantes al Mashíaj.

La virtud la tenemos que poner nosotros. Es un trabajo que nos toca a cada uno.

¿Cómo hago para añadir virtud a mi fe? tomo los consejos de las Escrituras y miro a Yahoshúa. Él es la excelencia, la virtud.

Por lo cual dejamos de ser como el mundo para empezar a semejarnos más a Él, nuestra transformación comienza en esta vida.  

Añadir es cultivar, porque no tenemos virtud, tenemos que trabajar para producirla.

La virtud es Excelencia, si ya hay algo de bondad en mí debo trabajar para ser más bondadoso aún; si algo de buen carácter hay que poner más empeño para ser más equilibrado, más manso, más humilde.

Buscar la excelencia y no contentarse con lo mínimo. Por eso Kefá nos dice en su primera carta: “Pero ustedes son linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido”[6]

¿Para qué?, para que anuncien las virtudes de Aquél que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Anunciarlo no solo con la palabra sino con nuestra conducta.

Que la disposición constante de nuestra mente y corazón nos incite a obrar el bien y a evitar el mal, en definitiva a ser virtuosos.


[1] Jn.15:1-2

[2] 2P.1:5-7

[3] Strong H2428

[4] Éx.18:25

[5] Rut 4

[6] 1P.2:9

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