Las Huellas

Por. Felisa Casahorran

Una noche en sueños vi, que con Yahoshúa caminaba junto a la orilla del mar bajo una luna plateada.

Soñé que veía en los cielos, mi vida representada en una serie de escenas que en silencio contemplaba.

Dos pares de firmes huellas en la arena iban quedando, mientras con Yahoshúa andaba como amigo conversando.

Miraba atento esas huellas reflejadas en el cielo, pero algo extraño observé y sentí gran desconsuelo.

Observe que algunas veces al reparar en las huellas en vez de ver los dos pares veía solo un par de ellas.

Y observaba también yo que aquel solo par de huellas se advertía mayormente en mis noches sin estrellas.

En las horas de mi vida llenas de angustia y tristeza, cuando el alma necesita más consuelo y fortaleza.

Pregunte triste a Yahoshúa, señor ¿tú no has prometido? que en mis noches de aflicción siempre andarías conmigo?

Pero noto con tristeza que en medio de mis querellas cuando más siento el sufrir veo solo un par de huellas.

¿dónde están las otras dos que indican tu compañía?, cuando la tormenta azota sin piedad la vida mía.

Y Yahoshúa me contesto con ternura y comprensión: “escucha bien hija mía, comprendo tu confusión”

Siempre te amé y te amare, y en tus horas de dolor siempre a tu lado estaré para mostrarte mi amor.

Mas si solo ves dos huellas en la arena al caminar, y no ves las otras dos que se debieran notar.

Es que, en tu hora afligida, cuando flaquean tus pasos, no hay huella de tus pisadas porque te llevo en mis brazos.

Amén

Mujeres Ayin
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