Leah: “Ojos adormecidos”

Por: Francy González

Hay varias conjeturas acerca del significado de esta descripción para Leah; unos dicen que era un defecto y otros, que una virtud reflejando su personalidad.

También se podría decir que era un padecimiento ocular, que quizás le impedía salir a pastorear a las ovejas de su padre junto a su hermana Rajel.

Era la hermana mayor y usualmente el escritor nos la presenta casi siempre como en contraste con su hermana, permitiendo que el lector interprete la gran diferencia entre ambas.

Cuando Yaaqov confesó su amor por Rajel y sus intenciones de trabajar por ella, en ningún momento le advirtieron que debía casarse con Leah por ser la mayor.

De tal manera que para el que lee por primera vez el relato, o para el que lo lee y se deja impresionar por la aparición repentina de Leah siendo llevada al aposento de Yaaqov, se encuentra con la sorpresa de que fue usada para tenderle una trampa a Yaaqov por parte de Laván.

Además, el hecho de que Laván tomara a su hija Leah para llevársela a Yaaqov, implicaría un acto involuntario de Leah.

¿Estaría Laván matando dos pájaros de un solo tiro?

¿Sería su intención conseguirle esposo a Leah y a la vez aprovecharse de Yaaqov para que trabajara otros siete años “gratis”?

¿Deber de hija o Derecho de mujer?

Lo que más nos conmueve es imaginarnos los sentimientos de Leah y sus derechos a ser tomados en cuenta, no se sabe si estaba de acuerdo con su padre o si su padre le importaba si quería a Yaaqov o no.

De todas formas, debió haber sido difícil cuando en la mañana siguiente fue rechazada a viva voz por su esposo, cuando éste le reclama a Laván “¿Qué es esto que me has hecho? Yo estaba a tu servicio por Rajel, ¿por qué me engañaste?”[1]

Para agregarle más pena a su experiencia, tendría que compartir a su esposo con su hermana, pues en una semana más la vería junto a él y percibiría la diferencia como Yaaqov demostraría su amor por Rajel, que era más intenso al que él sentía por Leah.

Madre de un pueblo

Sin embargo, su vida no estaría sumida en un permanente sufrimiento. Yahwéh, que se compadece de todos y que no es indiferente a los sufrimientos del ser humano, manifestó su bondad para con Leah al hacerla fecunda, Él observó que ella no era amada.[2]

Es refrescante para el lector, darse cuenta de que Leah es una mujer adoradora del Altísimo y agradecida con su favor, al ponerle a su primer hijo el nombre de Reuben – Yahwéh ha visto mi aflicción – De esta manera, además, surgió la esperanza de que su esposo la amaría por haberle dado a su primer hijo. La misma actitud tomó al dar a luz a sus siguientes hijos: Shimón (Yahwéh oyó), Lewí (Apegado) y Yahudáh (Alabanza de YaH).

Leah dejó de dar a luz por un tiempo, pero esto no fue impedimento para seguirle dando hijos a su esposo. Tomando ventaja de que tenía una criada, se la dio a Yaaqov como esposa; de esta manera Zilpah, su criada, tuvo dos hijos y Leah les puso los nombres de Gad (Suerte) y Asher (Feliz).

Leah continuó siendo una madre fructífera al concebir de nuevo y dar a luz a dos varones más y una hembra: Yissakhar (Recompensa), Zebulún (Regalo) y Dinah (Vindicada).

Fidelidad y lealtad de esposa

No es frecuente ver a Leah y Rajel en armonía, sin embargo, cuando su esposo las llama aparte para plantearles su plan de huir de la casa de Laván, ellas respondieron de manera afirmativa, apoyando a Yaaqov. Ambas se consideraban como extrañas en casa de su padre y también sentían que habían sido usadas por él para enriquecerse.[3]

No sabemos si Leah logró que Yaaqov la amara tanto como ella siempre quiso, sin embargo, podemos imaginar que sí, sólo que no tanto como a Rajel.

A pesar de transcurrir algún tiempo, vemos que Yaaqov manifiesta preferencia por Rajel al darle más protección. Esto es perceptible cuando leemos el lugar que le asignó a Rajel cuando estuvo a punto de encontrarse con su hermano Esaw.

“Al levantar la vista, Yaaqov vio que venía Esaw acompañado de cuatrocientos hombres. Dividió los hijos entre Leah, Rajel, y las dos criadas, poniendo a las criadas con sus hijos al frente, a Leah con sus hijos después, y a Rajel y Yosef al final.”[4]  

Las Sagradas Escrituras hacen un conteo del total de descendientes que tuvo Leah, por ella misma y por Zilpah: 49 personas.[5]

Rajel y Leah, fueron mujeres muy significativas, por supuesto con sus defectos y virtudes como cualquier ser humano, pero serían siempre recordadas como las mujeres escogidas por el Altísimo Omnipotente para ser madres de las doce tribus del pueblo de Yisrael.

Por eso es que en el libro de Rut, son recordadas como una bendición a la esposa: “Que Yahwéh haga a la mujer que entra en tu casa, como a Rajel y a Leah, quienes juntas edificaron la Casa de Yisrael”[6]


[1] Gn.29:25

[2] Gn.29:31

[3] Gn.31:14-15

[4] Gn.33:1-2

[5] Gn.46:15-18

[6] Rut 4:11

Mujeres Ayin
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