Los Fundamentos de Nuestra Fe

Una sinopsis breve de las enseñanzas bíblicas

según se proclaman en las Asambleas de Yahwéh

(Revisión de 2018)

Introducción

Este documento se presenta alegremente por parte de miembros del Cuerpo del Mesías como un resumen de las creencias fundamentales que fueron entregadas una vez a los santos, (Judah 1:3). Les invitamos a que examinen la siguiente sinopsis de los principios de nuestra fe, y que “escudriñen todo, y retengan lo bueno”, (1Tesalonicenses 5:21). Humildemente les presentamos este resumen básico de las enseñanzas de la fe que tenemos en común.

Afirmamos que lo siguiente es verdad de acuerdo con la palabra inspirada por Yahwéh:

1 – LA BIBLIA

La Biblia es inspirada por Yahwéh y revela conocimiento que uno no puede aprender por sí solo. Debemos de vivir “por toda palabra que sale de la boca de Yahwéh”, (Mateo 4:4). “Toda la Escritura es inspirada por Yahwéh, y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia”, (2Timoteo 3:16). “Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”, (2Pedro 1:20). No debemos agregar ni quitarle a las Escrituras, (Deuteronomio 4:12; 12:32; Apocalipsis 22:18). El concepto de inspiración se aplica a los escritos en los idiomas originales. La traducciones pueden contener errores, y de hecho, muchas los contienen. Así que debemos buscar las mejores traducciones que más se apeguen a los idiomas originales, especialmente el hebreo.

2 – EL PADRE

El Padre Yahwéh fue el único Diseñador de todo lo creado por medio de Su Hijo al comienzo de Su Creación, (Proverbios 8:22, 31; Apocalipsis 3:14; Colosenses 1:15-17). El Nombre del Padre Celestial, dado en las Escrituras originales es Yahwéh, (Salmo 68:4; Isaías 42:8; Jeremías 16:21). Yah wéh es Su Nombre para siempre, (Éxodo 3:14-15; Isaías 63:12, 66:5). Su Nombre Majestuoso es exclusivo de toda la familia de Yahwéh, (Salmos 22:22, Juan 17:11; Efesios 3:14-15). Él es la fuente de todo poder y autoridad, todo el agradecimiento y la reverencia deben ser dirigidas a Él, (Mateo 4:10; 6:9; Colosenses 1:12; Santiago 1:17; 1Pedro 2:5). Yahwéh es espíritu, (Juan 4:24); y toda adoración debe dirigirse a Él por medio de su Hijo Yahoshúa el Mesías, (Juan 14:6, Efesios 5:20).

3 – EL HIJO

Yahoshúa es el nombre correcto del Salvador; es una contracción de la combinación de “Yahwéh” y “hoshúa,” (el nombre de Josué es más correcto como Yahoshúa; la palabra “shúa”, al igual que “hoshéa” y “yeshuáh”, en Hebreo significa “salvación”). Entonces Yahoshúa, significa “Yahwéh es Salvación”; porque, el Hijo es el medio de salvación que Yahwéh nos proveyó a los humanos para poder ser salvos, (Hechos 4:12). Alegremente aceptamos los nombres revelados por nuestro glorioso Padre Celestial Yahwéh y Su prodigioso Hijo, nuestro salvador, Yahoshúa el Mesías. Yahoshúa es el portavoz, la palabra (davar) que pre-existió y estuvo con el padre, Yahwéh; (Génesis 1:26; Juan 1:1-3; 8:58; 13:3; 1Corintos 10:4; Colosenses 1:15-17). Él se despojó de su gloria celestial, renunciando a sus derechos del cielo. Vino en forma humana como un sirviente, (Juan 17:5; Filipenses 2:5-7; Hebreos 2:6-14). Nació de una virgen por el poder de Yahwéh, (Isaías 7:14; 9:6; Mateo 1:18,23; Lucas 1:26-38) Vino en Nombre de Su Padre, YAH, (Juan 5:43). Vivió su vida sin pecar, (Isaías 53:9; 1Pedro 2:22), y fue resucitado de la muerte por el Padre después de tres días y tres noches, según las Escrituras, (Mateo 12:40; Hechos 3:15; 1Corintos 15:3-4); y ascendió al cielo sentándose a la mano derecha de Yahwéh nuestro Padre, (Lucas 24:51; Hebreos 1:13). Ahora es nuestro consejero, nuestro mediador y sumo sacerdote, (Hebreos 3:1, 4:14). Solamente por él podemos acercarnos a nuestro Padre Celestial, (Juan 14:6).

4 – EL ESPÍRITU SANTO

El espíritu santo (rúaj haqódesh), o espíritu de santidad, es la fuerza dinámica invisible, la mente, el poder dado por el padre y compartido por su Hijo, (Lucas 24:49; Juan 3:8; 14:17; 15:26; 1Corintos 2:10-16). Esta esencia invisible o poder se pone dentro del creyente a través del Hijo, (Hechos 2:33, Tito 3:6), cuando el creyente se sumerge (se bautiza) en el nombre de Yahoshúa y los Ancianos les ponen las manos, (Hechos 2:38; 5:32; 8:17; 19:6; 1Timoteo 4:14; 2Timoteo 1:6). Es también el bautismo del espíritu porque nos sumergimos en el cuerpo del Mesías, (Romanos 8:15-17; 1Corintos 12:13; Gálatas 3:28). A través del poder del espíritu santo puesto en nosotros, con alegría demostramos nuestro amor por Yahoshúa y nuestro Padre Yahwéh al obedecer sus mandamientos, (Juan 14:15; 14:21-24; Hechos 1:8; 1Juan 2:5). El espíritu santo es como el viento, (Juan 3:8; Hechos 10:45), una fuerza dinámica e invisible; y no es una persona. Por eso encontramos que la doctrina sobre la trinidad no se basa en las Escrituras Inspiradas, sino que proviene del paganismo babilónico a través del catolicismo romano.

5 – EL BAUTISMO

Después del arrepentimiento verdadero, el bautismo por inmersión en agua y en el Nombre salvador de Yahoshúa es un acto de consagración necesario, (Mateo 3:13-17; Hechos 2:38; 4:12; 8:16; 10:43; 19:5; Romanos 6:3). La salvación sólo existe en el nombre de Yahoshúa, (Hechos 4:12). El bautismo es una inmersión completa, una vez, en agua, (Hechos 2:38), que simboliza sujeción y sepultura del cuerpo y los modos malos de vida, (Romanos 6:3-5; Colosenses 2:12). El creyente se levanta a servir en una nueva vida con el espíritu, (Romanos 7:6; 12:1; 1Pedro 3:21). Hay un solo bautismo en el nombre salvador de Yahoshúa, que nos coloca en un solo Cuerpo, (Romanos 12:5; Efesios 4:3-6). Esto une a todos los miembros del Cuerpo a través del espíritu en la fe verdadera a través de Yahoshúa, (1Corintios 12:12-14).

6 – LOS MANDAMIENTOS

El gran plan de salvación de Yahwéh para la gente solamente se logra a través de Su Hijo Yahoshúa nuestro Mesías y demostramos que lo aceptamos cuando observamos sus días sagrados y sus días de fiesta, (Levítico 23; Números 28-29). Los mandamientos (las leyes) sobre sacrificar animales y ofrecer sangre por los pecados en el templo, ya no son necesarios; fueron substituidos y cumplidos por Yahoshúa, el Cordero de Yahwéh, (Juan 1:29; Hebreos 8-10). Ahora nuestros sacrificios son espirituales, (Romanos 12:1 Hebreos 13:15-16; 1Pedro 2:5). La circuncisión verdadera siempre ha sido la obediencia del corazón, (Deuteronomio 10:16; 30:6-8; Jeremías 4:4; 1Corintos 7:19; Gálatas 5:6; Filipenses 3:3). A través del espíritu santo que reside dentro de nosotros, ahora es posible cumplir Sus mandamientos con la fe en Yahwéh, (Deuterenomio 7:9; Salmos 119:160; Mateo 5:17-19; 19:16-19; Efesios 2:8-10; 1Juan 3:21-24).

7 – EL SÁBADO

El séptimo día de la semana (Shabat o Sábado) es el día que Yahwéh apartó, y es un memorial de Su poder omnipotente, (Génesis 2:2-3). El Shabat es un día sagrado de reposo, (Éxodo 20:8-11); y señala hacia el grandioso descanso milenial de salvación, (Mateo 11:28-30; Lucas 4:16-18; Hebreos 4:1-6). Yahwéh ofrece gratuitamente el Shabat como una oportunidad de aceptar y experimentar Su Maravillosa creación y redención; (Marcos 2:27-28; Hebreos 4:7-11). Al participar en el Shabat expresamos nuestra fe en Yahoshúa, como el co-Creador y co-Autor con el Padre y como el consumador de nuestra salvación, (Hebreos 12:2). Al descansar en el Shabat simbolizamos nuestro amor, lealtad y nuestra fe en Yahwéh, (Éxodo 31:13). Al consagrar una porción de nuestro tiempo, que Él designó para descanso y adoración, demostramos nuestro deseo de obedecerlo, y reconocemos Su dominio sobre nuestras vidas y toda la creación. El “día de descanso Sabático” permanece para su pueblo, (Hebreos 4:9), un día sin trabajo para disfrutar y descansar, (Isaías 58:13).

8 – LA CENA MEMORIAL DE PASCUA

La conmemoración del precioso sacrificio de Yahoshúa el Mesías se observa cada año en la tarde, en el mes primero (mes de Aviv) comenzando con el día catorce, cuando termina el día catorce y comienza el día quince, de acuerdo con la Pascua original en Egipto cuando el Ángel de la Muerte pasó a la medianoche en el día quince, (Éxodo 12:13-14). Humildemente compartimos en la Pascua, dando testimonio de que aceptamos la sangre del Salvador derramada por nuestros pecados, (Números 28:16; Lucas 22:15-20; 1Corintios 11:23-29). Los símbolos que se usan fueron instituidos por Yahoshúa: comer pan sin levadura, representando su cuerpo estropeado, (Éxodo 23:18; 1Corintios 10:16), y tomando del fruto de la vid, vino o jugo de uva, representando la sangre derramada que él entregó por nosotros, (Deutero. 32:14; Isaías 65: 8-9; Mateo 26:27-29) Esto puede ir acompañado por hierbas amargas como símbolo del sufrimiento de nuestro pueblo.

9 – LA FIESTA DE LOS PANES SIN LEVADURA

Después de compartir en la Pascua, nos esforzamos por vivir nuestras vidas sin pecado y obedecemos los mandamientos cuando observamos los siete días de comer pan sin levadura, (Levítico 23:6; Mateo 16:12; Marcos 8:14-15; Lucas 12:1; Romanos 6:13-22; 1Corintios 5:6-8). El primer día de la Fiesta simboliza el escalón inicial hacia la vida consagrada al salir del pecado. El día quince de Aviv es un tiempo que nos gozamos en observar; porque este Shabat annual da comienzo a los siete días de la Fiesta De Los Panes Sin Levadura. El octavo o último día es un día Sabático también, el 21 de Aviv, y representa la salida del mundo de pecado, y rebelión y seguir la vida consagrada de nuestro Salvador, Yahoshúa el Mesías, (Éxodo 12:15, 20; Números 28:17-25; Hechos 20:6,7). Alegremente sacamos de nuestras casas todo lo que contiene levadura por los siete días; recordamos que debemos limpiarnos de toda doctrina falsa que nos puede hacer pecar, pues con actos físicos aprendemos lecciones espirituales. Se come pan sin levadura por los siete días, eso nos permite simbólicamente obtener el pan de sinceridad y verdad, (1Corintios 5:7-8).

10 – EL DÍA DE PENTECOSTÉS

El día de Pentecostés (Shavuot) o Fiesta de Semanas es un día Sabático; el tercer día Sabático del Año y es un día especial de asamblea, (Levítico 23:15-21; Números 28:26). Se cuenta desde el día que sigue al sábado semanal que cae dentro de la Fiesta de Pan Sin Levadura. Siete días de reposo (Shabats), siete semanas completas se cuentan, lo que nos lleva al día después del día de reposo, siendo el domingo o el primer día de la semana. Se observa como un memorial del día en que Yahwéh hizo el Pacto con Israel en el Sinay, (Éxodo 24:4-8). También fue el día que la asamblea de Yahoshúa recibió poder del cielo, (Lucas 24:49; Juan 14:26, 15:26; Hechos 1:4-8). Ese día se cumplió cuando Yahwéh envió Su espíritu santo a la tierra en el día de Pentecostés, (Hechos 2:1-18), para permanecer con Su pueblo para siempre, (Juan 14:16). El Pentecostés o Fiesta de Primeros Frutos, apunta a la cosecha inicial de almas, un tipo de primeros frutos para Yahwéh, (Romanos 8:23; 11:16; 16:5; 1Corintios 15:20-23 y 16:15; Judas 1:18; Apocalipsis 14:4).

11 – EL DÍA DE TROMPETAS

Ávidamente esperamos el retorno de Yahoshúa el Mesías, nuestro Salvador, pues cuando regrese al sonido de la última trompeta y voz del arcángel nos regocijaremos y recibiremos nuestra recompensa, (1Corintios 15:22-23 y 51-53; 1Tesal 4:14-17; 1Pedro 5:4; Apocalipsis 2:23; 22:12). El Día de Trompetas es la cuarta observancia sabática del año y comienza en el mes lunar séptimo y es día de asamblea, (Levítico 23:24-25). Nos recuerda que debemos pensar en las cosas del cielo para exaltar el retorno de Yahoshúa al último sonido de la trompeta, (Lucas 21:27-28). El sonido de trompetas representa el tiempo, cuando Israel se congregaba al sonido de la trompeta, para viajar o como alarma de guerra, (Números 10:1-10).

12 – EL DÍA DE LA EXPIACIÓN

Que el Día de la Expiación fue el día que Yahoshúa hizo la Expiación para nosotros. Siendo reconciliados por Yahoshúa, Romanos 5:6-11, 2Corintios 5:18-21; Colosenses 1:19-22; Hebreos 2:18, con júbilo platicamos con otros sobre su obra gloriosa. Cuando termina el día noveno del séptimo mes lunar con la puesta del sol, comienza el nuevo día (Lev. 23:32). No comemos ni tomamos nada por veinticuatro horas hasta el día décimo, y se termina a la puesta del sol, (Levítico 16:29-31; 23:27-32, Números 29:7). Nos acordamos de que siendo humanos y carnales necesitamos el sacrificio vindicador de Yahoshúa. También miramos hacia la destrucción del Satán, (Hebreos 2:14), y el mundo existiendo unido por Yahoshúa y nuestro Padre Celestial, (Hechos 27:9; Apocalipsis 20:1-3). Expiación es el quinto día Sabático anual y también introduce el año de Jubileo. Históricamente es el día más sagrado del año.

13 – LA FIESTA DE LAS CABAÑAS

La Fiesta de las Cabañas representa el virtuoso reino de mil años de Yahoshúa, que llegará en poco tiempo, (Zacarías 14:16). Cuando Yahoshúa llegue a ser el gobernante del reino, habrá paz, prosperidad y felicidad. Él pondrá en efecto los Mandamientos de Su Padre Yahwéh, que son especialmente estudiados durante esta Fiesta. Estudiándolos demostramos nuestra fe en la soberanía de Yahwéh, que eventualmente tendrá sobre todo el mundo. Un tiempo de asamblea en el que Yahwéh ha puesto Su nombre; la Fiesta de las Cabañas se observa por siete días, iniciándose en el día quince del séptimo mes lunar (Tishri 15-21), el primer día es el sexto día sabático del año, (Levítico 23:34-36, y 43; Números 29:12). La Fiesta de las Cabañas dura siete días, mas el Último Gran Día que Yahoshúa también observó, (Juan 7:37), haciendo una celebración de ocho días.

14 – EL ÚLTIMO GRAN DÍA

La culminación final del plan de Yahwéh será completa en la gran cosecha de toda la gente que haya vivido en el mundo, (Apocalipsis 20:5), y que se cumplirá la sentencia eterna de Yahwéh, (Apocalipsis 20:11-15; Hebreos 6:4). Conocido como el Juicio del Trono Blanco, (Mateo 25:32), es prefigurado por el octavo día de la Fiesta de las Cabañas, el séptimo día Sabático del año llamado el Último Gran Día. Es el tiempo de la salvación final de Yahwéh, (Levítico 23:36; Números 29:35; Juan 7:37-38). Es entonces cuando el cielo y la tierra gozarán, (Isaías 66:22; Apocalipsis 21:1).

15 – LA LUNA NUEVA

Los meses sagrados comienzan cuando el creciente de la luna nueva se ve muy delgado, (2Reyes 4:23; Nehemías 10:33; Salmos 81:3). Las Escrituras Sagradas indican que los días de luna nueva empiezan en el lugar donde se observó la luna nueva en el mes particular; y ese lugar es Israel. Los días sagrados empiezan y terminan a la puesta del sol, (Levítico 23:32; Jueces 14:12 y 18; Marcos 1:32). Las lunas nuevas van a ser observadas en el Reino, (Isaías 66:23).

16 – EL PECADO

El pecado es la desobediencia a los mandamientos (la ley) de Yahwéh, (1Juan 3:4), y sin los mandamientos (la ley) no hay pecado, (Romanos 7:7-12). Todos han pecado y están destituidos de la gloria de Yahwéh, (Éxodo 20:1-20; Deuteronomio 5:1-24; Romanos 3:23). El castigo del pecado es la muerte, (Génesis 2:16-17, y 3:19; Romanos 6:23; 1Corintios 15:22; Hebreos 9:27). La muerte es dormir en inconciencia total, regresando el cuerpo a la tierra, (Juan 11:11-14; Eclesiastés 9:5-6, 10; Isaías 38:18; Salmos 115:17).

17 – LA REDENCIÓN

Siendo que todos hemos pecado y merecemos el castigo de la muerte, ahora es necesario arrepentirnos; uno tiene que arrepentirse por haber sido desobediente de la santa Ley de Yahwéh. Ahora uno tiene que cambiar al modo de vida de obediencia, siguiendo el ejemplo de la vida de Yahoshúa el Mesías, (Mateo 19:17; Juan 8:11; Hebreos 6:1, 9:14). A fin de librarnos del castigo de la ley, que es la muerte, tenemos que aceptar el sacrificio de Yahoshúa el Mesías como pago por nuestros pecados, (Mateo 26:26-28; Colosenses 3:13; Hebreos 9:26, 10:12; 1Pedro 2:21-24; 1Juan 1:7-10)). Él es nuestro Consejero y Mediador, (1Timoteo 2:3-5).

18 LA SANTIFICACIÓN

Al haber sido limpiados y separados por la fe en Yahoshúa, creemos que es importante ser limpios por dentro como por afuera. Nuestro cuerpo es el templo del espíritu santo y alegremente nos adherimos a la ley sobre las carnes limpias de Levítico 11 y Deuteronomio 14. Es una lección de santidad, que nos enseña la diferencia entre lo limpio y lo inmundo, lo sagrado y lo profano, (2Corintios 6:16-18). Somos lo que pensamos, y debemos disciplinarnos a tener cuidado con el material que leemos, el tiempo con la televisión, la radio, amigos y socios. Debemos comer lo limpio, pensar limpio, vivir vidas limpias, debemos ser limpios y santos ante Yahwéh. Debemos de ser ejemplos para el mundo, (1Timoteo 3:7), y ser santificados ante Yahwéh, (Mateo 5:48; 1Corintios 3:17; 1Pedro 1:15-16; Apocalipsis 21:27).

19 – LA UNCIÓN

El sacrificio perfecto de Yahoshúa ha hecho posible que podamos ser curados de nuestras enfermedades, (Isaías 53:5; Santiago 5:13-20). Mediante la unción a los enfermos por los Ancianos de la asamblea en el nombre de Yahoshúa y Yahwéh, es posible curar nuestras aflicciones, si simplemente le rogamos a Yahwéh en oración, confiando en Él y siguiéndolo.

20 – EL DIEZMO

El tema de los diezmos tiene dos vertientes, dos maneras distintas de entenderlo. Y ambas son bíblicas: El diezmo levítico, y el diezmo abrahámico. Unas asambleas favorecen la primera manera de verlo y otras asambleas favorecen la segunda manera de verlo. Los miembros son libres de elegir entre uno y el otro.

Sistema AEl diezmo levítico. Con el fin de sostener la obra de enseñanza y educación, los miembros del Cuerpo del Mesías que eligen este sistema legal están llamados por la ley de las Escrituras a dar ofrendas y diezmos (el 10 por ciento de sus ingresos o ganancias) a la asamblea local, (Prov. 3:9). No para lucro de una persona sino para el funcionamiento de toda la Asamblea de Yahwéh. Estos diezmos pueden entregarse en cualquier momento del mes o del año para edificación de la obra educativa y de restauración hebrea, (Mal 3:8-12; Lev. 27:30-33; Mat. 23:23). Los oferentes pueden comer de su diezmo durante las Fiestas sagradas, y también compartirlo con los pobres según la Ley, (Deut. 14:22-26, Deut. 14:27-29, Deut. 26:12-17).

La responsabilidad de la Asamblea para con Elohim existe desde los apóstoles aún cuando no siempre se ejerció, o es renunciada por el ministerio (2Corintios 12:13-18). Porque el Mesías despachó a los discípulos, de dos en dos, y ellos serían sustentados en esa obra por la Asamblea con la cual trabajan (Lucas 10:1-12). Aquellos que son empleados en los servicios del templo y proclaman la Buena Nueva deben ser apoyados por la Buena Nueva (1Cor. 9:13-14). Es la responsabilidad de la Asamblea sostener, cuando es posible, a aquellos que laboran y enseñan la Buena Nueva en una base de tiempo completo. (1Timoteo 5:17-18; Deut 24:14-15).

Los diezmos son aceptables a Elohim excepto donde expresamente se declara que son ganancia impropia o donde se sacrificó a los ídolos (1Cor. 10:27). Se pagan los diezmos a la Asamblea local a fin de que pueda ayudar a sus miembros que están en necesidad (1Tim. 5:9-10,16). Las leyes sobre diezmos de las cosechas aplican sólo al que tiene granja o finca cultivada en la tierra de Israel.

El que no mantiene a sus padres necesitados y sobre todo a su propia familia niega la fe y es peor que un infiel (1Tim. 5:8).

Sistema BEl diezmo Abrahámico. También llamado sistema por voto o promesa. Este es un diezmo que se ofrece de manera voluntaria o mediante un voto. No es regulado por la ley del Sinay pero existía antes del Sinay entre los adoradores de Yahwéh. Es el diezmo que le ofreció Abraham al sacerdote Melkizédek, y el que le ofreció Jacob a Yahwéh. (Gén. 14:20 y 28:22). Los creyentes que eligen seguir este sistema voluntario dedican sus diezmos a ayudar a los pobres y necesesitados en general, pero especialmente a los de la familia.

21 – EL ADVERSARIO

En este tema también hay dos maneras de verlo. Algunos hermanos entienden que el Satán es un espíritu que fue un querubín que se llamaba Lucero; que su alto orgullo causó su expulsión del cielo, (Isaías 14:12-20; Ezequiel 28:13-19; Lucas 10:18; Apocalipsis 12:7-9). Que el diablo es el adversario de Yahwéh y de Su pueblo, (Juan 8:44; Apocalipsis 12:10), y que eventualmente va a hacer destruido, (Isaías 14:18-19; Ezequiel 28:16; Romanos 16:20; Hebreos 2:14). Se entiende que la intención del Satán es destruir el futuro reino de Yahwéh, (Mateo 4:1-11). Con la ayuda de Yahwéh podemos resistir al diablo y huirá de nosotros, (Santiago 4:7).

Otros número de hermanos entienden que el Satán fue creado para servir de probador de la humanidad y de fiscal en el juicio; y que cuando cumpla su misión finalmente será eliminado en el lago de fuego, que es simbolo de la muerte segunda, (Apoc. 20:10 y 14). Esto es semejante al caso de Nabucodonor, que se excedio en el castigo que Yahwéh le comisionó infligir a Judáh y por eso Yahwéh lo castigó también a él.

22 – LA MORTALIDAD

Los muertos están inconscientes en sus tumbas, dormidos en su muerte y esperando la resurrección, (Job 14:12-14; Daniel 12:2; Juan 5:29; 1Corintios 15:51-56; 1Tesal. 4:13-17; Hebreos 11:13, 39). La inmortalidad es lo que buscamos, (Romanos 2:7; 1Corintios 15:53-54), y es posible a través de la obra de Yahoshúa el Mesías, (Juan 3:15; 17:2-3; 2Timoteo 1:10). Solamente Yahwéh tiene inmortalidad, (1Timoteo 1:17, 6:16). Las almas de los seres humanos no son inmortales, (Salmos 6:5; 115:17; Isaías 26:19); y las almas pueden morir, (Ezequiel 18:4, 20; Mateo 10:28).

23 – EL CUERPO DE CREYENTES

Yahoshúa el Mesías es el fundamento y la piedra angular de Su cuerpo (la qehiláh, la ekklesía). La asamblea del Mesías consiste de los fieles creyentes desde el día de Pentecostés, (Hechos 2), que han aceptado el sacrificio de nuestro sagrado Salvador y que han cambiado sus vidas de acuerdo con la palabra de Yahwéh, (Mateo 12:50). El adiestramiento y preparación para recibir el Reino se hace a través del cuerpo de fieles, (1Pedro 2:5 y 9-10; Apocalipsis 1:6, 20:6). Es en la qehiláh, la ekklesía donde se ejercen los dones espirituales para perfeccionar a los santos, en la obra del ministerio, para edificar el cuerpo del Mesías, (Efesios 4:7-13; 1Corintios 12:7-10; 28-30). En la asamblea se manifiestan los frutos espirituales, (Gálatas 5:22-23), y nuestra relación con los miembros de la asamblea debe ser igual que con Yahoshúa, (Mateo 12:50; 25:40).

24 – El ESTÁTUS DE LA MUJER EN LA ASAMBLEA

Las mujeres de la asamblea están llamadas a cubrirse su cabeza durante la oración pública, esta es la costumbre practicada hoy, que fue establecida durante el tiempo de Pablo el apóstol. Pablo escribió sus razones en 1Corintios 11:1-16. Yahwéh es la cabeza de todo, incluyendo Yahoshúa. Yahoshúa ahora es nuestro Sumo Sacerdote y simbólicamente usa una mitra de ese oficio, (Levítico 21:10). En el mundo el hombre representa la gloria de Yahwéh y se para descubierto frente a Él. Las mujeres representan la gloria del hombre y deben tener la cabeza cubierta (katalúptos). (El texto de la Biblia versión Reina-Valera no aclara lo que Pablo explica acerca de los arreglos de Yahwéh). La Multitud de los ángeles en el cielo dan testimonio de las actividades de los hombres, (1Corintios 4:9). El hombre es la cabeza de la familia y debe amar a su esposa, como Yahoshúa ama a la asamblea, (Efesios 5:23-25). Las Escrituras enseñan un patrón de liderazgo en cuanto a nuestras posiciones de autoridad en la Comunidad y en el hogar, (1 Cor. 11:1-16; 1 Tim. 2:2-15; 1 Ped 3:1-7). Con relación a este orden, la mujer está llamada a cubrir su cabeza con un velo durante la oración pública y cuando exhorta a otros si hay un hermano varón presente. El espíritu de santidad nos instruye mediante Pablo que el hombre no debe cubrirse con un velo. Por lo tanto rechazamos la costmbre rabínica de cubrirse los varones la cabeza con un talit o una kipápara la oración.

Las Escrituras ordenan modestia, recato y decencia en la vestimenta tanto para mujeres como para hombres, (1 Tim. 2:8-10). Esto incluye cubrir apropiadamente el cuerpo y evitar exhibirlo. Por esto no se aprueba el uso de blusas descotadas ni de pantalones cortos ni pantalones pegados al cuerpo o rotos según la moda mundana que impera hoy día, lo cual raya casi en desnudez.


25 – EL AMOR

Debemos ser el ejemplo de la fe que profesamos. Nuestro ejemplo es el de Yahoshúa, el Mesías a quien tratamos de emular, amor, honestidad, humildad, fe, esperanza, paciencia y reverencia, (Levítico 19:17-18; Mateo 5, 6, 7, 22:39; 1Corintios 6:1-11; 1Pedro 2:21-23).

El amor es el atributo mayor que tratamos de mantener en nuestras casas, en nuestras asambleas y en nuestras comunidades. El amor es altruista, enfocado en los demás y considera la otra gente. El amor debe verse entre los miembros de la asamblea donde quiera que estén, porque es la señal distintiva del pueblo de Yahwéh.

Creemos que la salvación se ofrece a todo el mundo. Yahwéh es El Creador de todas las naciones y ha hecho Su Casa una casa de oración para todos los pueblos, (Isaías 56:7; Hechos 8:27-39; Gálatas 3:28 y Colosenses 3:11). El amor de Yahwéh manifestado en el sacrificio de Su Hijo Yahoshúa el Mesías, está disponible para todos, (Apocalipsis 3:20; 22:17). Demostramos que lo amamos cuando obedecemos Sus mandamientos, 1Juan 2:5; 5:3; 2Juan 6).

CALIFICACIONES PARA SER MIEMBRO

Arrepentimiento, bautismo en el nombre de Yahoshúa, y recibir el espíritu santo, son los pasos que uno necesita tomar para ser miembro del Cuerpo del Mesías, Hechos 2:38. Una vida de progreso, conocimiento y gracia en Yahoshúa, cada cual buscando su propia salvación, con temor, reverencia, y obediencia a la ley real que enseña la conversión verdadera que se espera de todos, Filipenses 2:12; Efesios 4:13. Cada miembro también debe reconocer esto como un resumen básico de las enseñanzas sólidas, proclamadas en las Escrituras Inspiradas.

(Seguir en los pasos de Yahoshúa el Mesías, también puede incluir el uso de la barba. No es mandatorio, pero las Escrituras enseñan que la barba fue usada por Yahoshúa (Isa. 50:6) y las escrituras también hablan sobre el uso de la barba por los hombres de Israel, Levítico 14:9; 13:29-30; pero no es una orden, Levítico 19:27; 21:5. El uso de la barba depende de la preferencia de cada persona).

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