Miryam, la Profetisa

Por. Francy González

Tenemos muy fresca en nuestra mente a Miryam.

¿La recuerdan? Sí, ella, la que vigiló a su hermano Mosheh,

Cuando este era un bebé, para asegurarse de que llegara sano y salvo a su destino. Los brazos de la hija del Rey de Mitsráyim y para que lo criase su propia madre, Yokhébed.

Miryam marchó junto a su pueblo Yisrael por el desierto, durante la liberación que Yahwéh Elohim le dio por medio de Mosheh.

Testigo Ocular de la grandeza de Elohim

Vio que con mano fuerte el Elohim de Yisrael sacó a su pueblo de Mitsráyim; y los guió en todo el camino por el desierto hacia la Tierra Prometida.

Ella presenció la manera exitosa como Yahwéh Elohim peleó por su pueblo para librarlos de la persecución que emprendieron el Paroh y su ejército.

Fue testigo de la apertura del mar, como fue dividido y la seguridad con que los yisraelitas lo atravesaron por tierra seca.

Miryam, también contempló cuando “El mensajero de ha’Elohim, que iba delante del ejército yisraelita, ahora se mudó y se puso detrás de ellos;

y la columna de nube se apartó del frente de ellos y se situó detrás de ellos. Y se colocó entre el ejército de los mitsritas y el ejército de Yisrael.

Así que allí estaba la nube de tinieblas, y arrojaba un manto sobre la noche, de modo que los unos no pudieron acercarse a los otros en toda la noche.”[1]

Notó también como su pueblo “…respetó a Yahwéh; tuvieron fe en Yahwéh, y en Mosheh su servidor”[2], y la manera en que Mosheh entonó una hermosa canción a El-Shaday, el Poderoso Omnipotente.[3]

De tal manera, que ella también se unió en alabanza al tomar un pandero, danzar y cantar, y así entusiasmar a las otras mujeres en este hermoso acto de reconocimiento al glorioso triunfo de nuestro Elohim.[4]

La Profetisa de Elohim

Nótese que en estos versículos se le llama Miryam, la profetisa. Y más adelante en el libro de Números, ella confirma que Yahwéh Elohim habló por medio de ella, así como lo hizo por medio de Aharón y de Mosheh.[5]

Sin embargo, Yahwéh Elohim aclaró la diferencia en el modo de revelación entre ellos, pues a Mosheh le hablaba cara a cara, claramente y sin enigmas; y a los otros profetas les daba a conocer en una visión, en un sueño.[6]

Lamentablemente Miryam no guardó su lengua y obtuvo un grave problema al criticar a Mosheh, el servidor de confianza de toda la casa de Yahwéh.[7]

Yahwéh Avinu, como un Padre enojado que llama a sus hijos para aclarar el asunto, hacerles ver su pecado y notificarles las consecuencias, “llamó a Mosheh, a Aharón y a Miryam: ‘Salgan, ustedes tres, a la Carpa de Reunión’”[8]

Imagino sus piernas temblorosas dirigirse hacia afuera para escuchar lo que ya sabían que les iba a decir. Lo que no se imaginaban era que Miryam iba a recibir físicamente la consecuencia de su pecado, en cuanto Elohim se retiró de la Carpa.

Sus hermanos intercedieron por ella, pero Yahwéh les enseñó una lección y Miryam se quedó en ese estado 7 días fuera del campamento, hasta que fue readmitida para que el pueblo pudiera emprender nuevamente la marcha.

Fiel hasta el final

Una lección que ella seguramente no olvidaría y que nosotras debemos aprender por ella, pues “Donde se habla mucho no hay necesidad de transgresión, pero el que aguanta su lengua muestra mucha sensatez.” y “El que guarda su lengua preserva su vida; el que abre mucho sus labios, esa es su ruina.”[9]

Luego, continuó Miryam la marcha hacia la Tierra Prometida, presenciando una y otra vez las bondades y paciencia de nuestro Elohim y la rebeldía y arrepentimientos del pueblo.

Hasta que llegó el día de su muerte, en el desierto de Tsin, donde fue sepultada.


[1] Éx.14:19-20

[2] Éx.14:31

[3] Éx.15:1-19

[4] Éx.15:20-21

[5] Nm.12:2

[6] Nm.12:6-8

[7] Prov.21:23; Nm.12:7

[8] Nm.12:4

[9] Pro.10:19;13:3

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