Nuestra Pascua es el Mesías

Nuestra Pascua es el Mesías

La jactancia de ustedes no es buena. ¿No saben que un poco de levadura leuda toda la masa? Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa sin levadura, como lo son; porque al Mashíaj, nuestro Cordero pascual, ya lo sacrificaron. Así que celebremos la Fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con el pan ácimo de sinceridad y de verdad.1Co.5:6-8 (VIN)

Antes de comentar estas palabras exhortantes de Shaúl de Tarso (Pablo), debemos ubicarnos en el contexto donde fueron dichas, para así poder comprender mejor el mensaje. El enviado a predicar a los gentiles le llama la atención, desde la distancia, a una congregación en Corinto donde había fornicación; peor aún, un hombre se acostaba con su madrastra. Este era un pecado abominable para Yahwéh, quien ordenó castigar con la muerte a los participantes de tal acción, según el Libro de Levítico (20:11). Shaúl les exhortaba para que separen de la congregación a tales personas adúlteras,  y no se jactaran de ser justos comparándose con las mismas, tolerándolas entre ellos. Entonces utiliza una alegoría para explicar lo dañino que es tolerar un pecado tan grave dentro de la congregación. Esta es la levadura que leuda toda una masa.

Ahora bien, Shaúl da una enseñanza profunda con esa exhortación a combatir un grave pecado. Y esto ocurre, precisamente, en una de las principales fiestas ordenadas por Yahwéh en la Toráh: Pésaj. En esta fiesta, el Todopoderoso ordenó recordar la liberación del pueblo israelita de Egipto, tal como está escrito:

Este día [primero de la fiesta] será para ustedes un día de recordación: lo celebrarán como una festividad para Yahwéh a través de los siglos; lo celebrarán como una institución para todos los tiempos. Siete días comerán panes ácimos; en el mismo primer día eliminarán la levadura de sus casas, porque cualquiera que coma pan leudado desde el primer día hasta el séptimo día, esa persona será cortada de Yisrael. Celebrarán una ocasión sagrada en el primer día, y otra ocasión sagrada en el séptimo día; ningún trabajo en absoluto se hará en ellos; sólo lo que cada persona vaya a comer, eso solamente podrá prepararse. Observarán Matsot (Ácimos: panes sin levadura), porque en este mismo día saqué a tus ejércitos de la tierra de Mitsráyim [Egipto]; observarán este día a través de los siglos como una institución perpetua. Éx.12:14-17 (VIN)

En el cristianismo suele enseñarse, en general, que los cristianos no deben celebrar la Pascua como lo ordenó Yahwéh, porque eso es para judíos. Cometen un gran error al considerarse aún gentiles y no parte de Israel junto a los judíos. De tal manera no han entendido al mismo Shaúl (Pablo), que claramente enseña en el capítulo 11 de Romanos que los gentiles pasan a ser considerados israelitas gracias a la fe en el Mesías, pero sin convertirse en judíos. Eso es lo que significa ser injertados contra la naturaleza en el buen Olivo que es el pueblo de Israel. Dejan de ser parte del “olivo silvestre” (gentiles), y pasan a ser israelitas, a formar parte del buen olivo (Israel).  Porque esto es lo que se desprende de otra explicación suya, cuando dijo:

Y acuérdense de que en aquel tiempo estaban sin el Mashíaj, apartados de la ciudadanía de Yisrael y ajenos a las alianzas de la promesa, estando sin esperanza y sin Elohim en el mundo. Pero ahora en el Mashíaj Yahoshúa, ustedes que en otro tiempo estaban lejos se han acercado por la sangre del Mashíaj. Ef. 2:12 -13 (VIN)

Y luego concluye:

Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los consagrados y miembros de la familia de Yahwéh. Han sido edificados sobre el fundamento de los Enviados y de los profetas, siendo Yahoshúa el Mashíaj mismo la piedra angular. Ef.2:19-20 (VIN)

Por lo tanto, sin bien en la fe en el Mesías aprovechamos Pésaj para recordar su gran sacrificio, también estamos obligados a obedecer el mandamiento de recordar la liberación del pueblo israelita en Egitpo. ¿Por qué esto es así? Debemos entender en profundidad ese hecho poderoso de liberación de parte de Yahwéh. Como explicamos en otra oportunidad, “Egipto“, en hebreo “Mitsráyim“, significa “limitación“. El pueblo israelita se encontraba limitado para vivir su fe hebrea plena y gozar de una relación íntima con el Todopoderoso. Esa condición es algo que se traslada espiritualmente a los creyentes del Altísimo de todos los tiempos. ¿Qué es lo que provoca vivir en lo que se considera un “Egipto espiritual“? Vivir en pecado (transgrediendo los mandamientos de Yahwéh), y vivir mundanamente (esclavo de las costumbres del mundo en general y de las religiones). O como diría Shaúl (Pablo): vivir en la carne. La vida en la carne hace que uno caiga esclavo del pecado. Por eso exhortaba Shaúl:

¿Ignoran ustedes que todos los que nos sumergimos en el Mashíaj Yahoshúa nos sumergimos en su muerte? Pues, por la inmersión quedamos sepultados con él en la muerte, para que así como al Mashíaj lo resucitó de entre los muertos el poder del Padre, así también nosotros iniciemos una vida nueva. Rom.6:3-4 (VIN)

La vida nueva tiene que ver con el pan sin levadura. Al morir con el Mesías, comenzamos a quitar la levadura (que es el pecado) de nuestra vida, luchando para ser “panes ácimos”. El pan sin levadura simboliza la humildad, la humillación del ego propio que causa necedad y desobediencia a la Voluntad de Yahwéh. Y el pan simboliza el deseo de buscar la santidad en la obediencia al Todopoderoso. Yahwéh nos dijo algo muy importante a través del Profeta Isaías:

“¡Ey!, todos los sedientos, vengan a las aguas, aún si no tienen dinero, vengan, compren alimento y coman: compren alimento sin dinero, vino y leche sin costo. ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, sus ganancias en lo que no satisface? Háganme caso, y comerán alimento selecto y disfrutarán los más ricos manjares.Is.55:1-2

¿Qué está pidiéndonos nuestro Padre Celestial allí? Que sobre todo vayamos “a las aguassin dinero. Esto significa ir hacia el Mesías, como él dijo (en Juan 4:14, VIN): “Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.“. “Sin dinero” significa ir hacia el Mesías espiritualmente, no “en la carne” o esclavos de lo mundano y o de las costumbres religiosas, que es lo que hace estar atrapados en “Egipto”. Por eso dijo el Mesías (en Juan 6:63, VIN): “El espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida“. Y en armonía con eso dijo Shaúl (Pablo):

Por eso digo: anden en el espíritu, y así jamás satisfarán los malos deseos de la carne. Porque la carne desea lo que es contrario al espíritu, y el espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente, para que ustedes no hagan lo que quisieran.Gál.5:16-17

Pero para andar en el espíritu, que es vivir según la guía del espíritu de Yahwéh y del Mesías, debemos tener un verdadero nacimiento de nuevo, aprovechando convenientemente la fiesta de Pésaj, como dijo Yahoshúa:

Yahoshúa le respondió [a Nakdimón – Nicodemo]: “En verdad, en verdad te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Yahwéh”. Nakdimón le preguntó: “¿Cómo puede nacer un hombre si ya es viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?” Yahoshúa respondió: “En verdad, en verdad te digo que a menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Elohim.” Juan 3:3-5 (VIN)

Allí está lo que dijo Isaías también: “vengan a las aguas” para que uno “nazca del agua“, y “compren alimento sin dinero“. O sea, adquieran el conocimiento del Altísimo como verdadero alimento espiritualmente, para que uno “nazca del espíritude santidad de Yahwéh. ¿Y qué más dijo Isaías? ¿”Por qué gastan dinero en lo que no es pan“? Esto significa en profundidad que no debemos tener una fe viviendo carnalmente, “gastando dinero“, sin tener verdaderamente el pan de vida que es el Mesías. Y por eso dijo Yahoshúa:

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne. Juan 6:51 (VIN)

Comiendo el pan sin levadura, que representa el Mesías, tendremos vida eterna. Pero, ¿qué más dijo él? Que el pan es su carne. Esto, queridos hermanos, tiene una profunda enseñanza, como enseña el Moreh Yosef Alvarez. Comer la carne del Mesías se refiere a asimilar sus enseñanzas, imitar su modelo de siervo de Yahwéh en justa obediencia a Su Voluntad. Porque, ¿qué más dijo Isaías? “Háganme caso, y comerán alimento selecto y disfrutarán los más ricos manjares.“. ¿Hacer caso a quién? Pues a Yahwéh el Todopoderoso, obedeciendo sus Mandamientos. Entonces vemos que para comer el verdadero alimento, que según Deut.8:3 es: “todo lo que sale de la boca de Yahwéh“; y para disfrutar de los más ricos manjares, que son sus bendiciones, debemos comer el pan que es el Mesías. Es decir, obediencia a los Mandamientos de Yahwéh y fe en el Mesías para tener vida eterna, más allá de la vida en este mundo.

No sólo dijo el Mesías que debemos “comer su carne“, simbolizando que debemos aferrarnos a sus enseñanzas obedeciendo a nuestro Padre celestial. También dijo:

Y Yahoshúa les dijo: “En verdad, en verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él. Juan 6:53-56 (VIN)

Beber su sangre es aprovechar su sacrificio redentor de la humanidad. Para aprovecharlo debemos permanecer en sus enseñanzas, e imitar su modelo de servidumbre amando correctamente al prójimo. La vida eterna se logra con fe en el Mesías y en su sacrificio, e imitando su obediencia a Yahwéh. Por eso le dijo a cierto hombre:

En eso se le acercó uno y le preguntó: “Rabí, ¿qué cosa buena debo hacer para tener la vida eterna?” El le dijo: “¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Hay uno solo que es bueno. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. Él le preguntó: “¿Cuáles?” Yahoshúa respondió: “No asesinarás, no adulterarás, no hurtarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Mat.19:16-19 (VIN)

No dijo el Mesías: “Si quieres entrar en la vida, sólo cree en mí y goza de la Gracia”, sino “guarda los mandamientos”, y son los mandamientos de Yahwéh que se pueden cumplir, a pesar de que haya nombrado algunos como ejemplo. Porque comer verdaderamente el pan o carne del Mesías, una vez que decidimos “beber su sangre” redentora con fe en él, significa que debemos permanecer en la obediencia a los mandamientos de Yahwéh. Y de esa manera permaneceremos imitando al Mesías, tal como se desprende de las siguientes palabras:

Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. En esto se glorifica mi Padre: en que ustedes produzcan mucho fruto y sean mis discípulos. Como el Padre me amó, también yo los he amado; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Juan 15:7-10 (VIN)

Permanecer en él es imitarle. Y al imitarle lograremos que nuestros pedidos sean concedidos por Yahwéh. Porque el Mesías es nuestro modelo de persona a seguir para acercarnos al Todopoderoso de manera correcta. Para tener muchos frutos es necesaria la obediencia a Yahwéh, porque esa obediencia transforma nuestra alma y hace que le demostremos nuestro gran amor a Él. Y Él también nos amará concediéndonos todo lo bueno que le pidamos y a su justo tiempo. Guardar los mandamientos del Mesías no es otra cosa que guardar los mandamientos del Padre Celestial. Eso es exactamente lo que quiere decir el Mesías con la siguiente comparación: “Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.”. Y al guardar los mandamientos quitamos la levadura de nuestras almas para ser panes semejantes al Mesías, llenos de vida eterna hoy mismo, no esperando el futuro.

Ahora bien, ¿Qué dijo al principio Shaúl? “¿No saben que un poco de levadura leuda toda la masa?” ¿Qué quiere decir Shaúl con eso? Por un lado, esa levadura puede representar la soberbia del ego en una persona, que se infla provocando necedad. Y cuando “leuda toda la masa“, simboliza caer en una ceguera espiritual al aferrarse la cómoda ignorancia. Por otro lado, la levadura representa el pecado. Entonces nos dice Shaúl que, cuando permitimos intencionalmente un poco de pecado, ese pecado puede llevar a otro pecado y terminar desviando totalmente a una persona del buen camino, generalmente en la desobediencia a los mandamientos de Yahwéh. Por eso dice también Shaúl: “Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa sin levadura“. La vieja levadura es la vida en pecado sin remordimientos, esa levadura que produce “muerte espiritual” por vivir alejados de hacer la Voluntad del Todopoderoso. Por eso decía Shaúl:

En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. En otro tiempo todos nosotros vivíamos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás. Efe.2:1-3 (VIN)

En vez de hacer la Voluntad del Altísimo, hacíamos la voluntad de la carne, o sea, la del ego enceguecido por la necedad en desobediencia, levantando al mismo tiempo la “bandera” de la “Ley abolida o clavada en la cruz”. Esa actitud era producto de la vieja levadura, para vivir esclavos de las pasiones carnales, como esclavos en un “Egipto espiritual”. No sólo eso, también esclavos de “Babilonia”, que simboliza cualquier sistema religioso con sus tradiciones humanas. Sin embargo, también aclara Shaúl:

porque si bien en otro tiempo ustedes eran tinieblas, ahora son luz en el Maestro. ¡Anden como hijos de luz! Pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia (o rectitud) y verdad. Efe.5:8-9 (VIN)

¿Cómo es posible tener bondad, justicia y verdad para andar en luz? Solamente obedeciendo la Palabra o Mandamientos de Yahwéh. Esa justicia tiene que ver con alcanzar santidad, y sólo puede lograrse con el respeto y obediencia a Yahwéh, no con la obediencia a lo que diga cualquier hombre, contrario a los mandamientos. Sólo de esa manera podemos andar verdaderamente como “hijos de luz” en el Mesías. Por tal razón, continúa exhortándonos Shaúl:

Por lo tanto, hagan morir lo que hay de terrenal en ustedes: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos y la avaricia, que es idolatría. (6) A causa de estas cosas viene la ira de Elohim sobre los rebeldes. En ellas anduvieron también ustedes en otro tiempo cuando vivían entre ellos. Pero ahora, renuncien también ustedes a todas estas cosas: ira, enojo, maldad, blasfemia y palabras groseras de su boca. No se mientan unos a otros; porque ustedes se han despojado de la vieja personalidad con sus prácticas, y se han vestido de la nueva, que se va renovando mediante el conocimiento, conforme a la imagen de Aquel que la creó. Col.3:5-10 (VIN)

La vieja personalidad con sus prácticas malas era producto de la vieja levadura, de la vida en pecados con un ego necio que se gozaba en la ceguera de la ignorancia. Pero el Mesías nos hizo morir con él para que revivamos como una nueva masa que busca constantemente limpiarse de cualquier levadura o pecado, más allá de que en esta vida nos sea imposible no pecar en absoluto. A través del pan sin levadura, que es el Mesías, adquirimos el conocimiento de la Verdad (la Instrucción del Altísimo) para renovarnos en la personalidad gracias al espíritu de santidad de Yahwéh. Pero debe haber un cambio en nuestra persona en función a la obediencia de los mandamientos del Amo del Universo. Es la única manera de quitar los pecados de nuestras vidas, porque pecado sólo es transgresión de un mandamiento del Padre Celestial. Y transgredirlos conscientemente hace que uno sea rebelde, y merecedor de la ira del Altísimo, aún creyendo en el Mesías. Lo que advierte Shaúl, como en otras de sus cartas, es que no nos engañemos al seguir pecando bajo la “Gracia”, como suele decirse. Debemos “romper con el pecado”, como también enseñó Shimón Kefá (Pedro):

Así que, ya que el Mashíaj ha padecido en la carne, ármense ustedes también con la misma actitud. Porque el que ha padecido en la carne ha roto con el pecado, para vivir el tiempo que le queda en la carne, no en las pasiones humanas, sino en la voluntad divina. Porque ya es suficiente con haber hecho en el tiempo pasado la voluntad de los gentiles, andando en sensualidad, en bajas pasiones, en borracheras, en orgías, en banquetes y en abominables idolatrías. 1Pe.4:1-3 (VIN)

Lo que nos explica Shimón es lo mismo que decía Shaúl, en cuanto a morir con el Mesías y resucitar con él. Por ejemplo:

Y sabemos que nuestro viejo hombre quedó ejecutado en el madero con él, para que se destruya el cuerpo pecador, para que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que muere se libera [del poder] del pecado. Si hemos muerto con el Mashíaj, creemos que también viviremos con él. Rom.6:6-8 (VIN)

Cuando dice “viviremos con él“, no se refiere a la vida después de la muerte, sino en esta vida. Morir con el Mesías es romper con el pecado. Morir con el Mesías es dejar la consciente desobediencia a los mandamientos de Yahwéh. Y revivir con el Mesías es vivir haciendo la Voluntad del Altísimo, obedeciéndole. De esta manera “se destruye el cuerpo pecador“, lo que no significa que no pecaremos nunca más. Es probable también que el sufrimiento de castigos esté incluido en “morir con el Mesías” y en “padecer en la carne“, porque de esa manera nos disciplina el Todopoderoso para salvarnos. Y cuando realmente uno muere con el Mesías, y no sólo vive creyendo en él, cambia y renueva su persona alcanzando poder sobre el pecado y sobre las pasiones carnales, huyendo del pecado gracias a la obediencia de los mandamientos del Altísimo y el respeto a Él.

Los creyentes en el Mesías que vino y esperamos que regrese, no somos gentiles, sino israelitas sin ser judíos. Por lo tanto, no debemos seguir viviendo como sí hacen los gentiles, que no conocen los mandamientos de Yahwéh, o que los conocen pero no quieren obedecerlos. Con el Mesías debemos morir con él, si aún no lo hicimos. Porque eso no siempre sucede con el simbolismo de la inmersión en su nombre. Al morir con el Mesías morimos a la vida dominada por las pasiones de la carne, de la mente necia y mundana. Y al resucitar con el Mesías, revivimos a la vida según la Voluntad de Yahwéh, a la vida espiritual que busca asemejarse a la vida que tuvo el Mesías mismo. Para eso debemos “comer la carne” del Mesías, como carne del cordero que ya fue sacrificado una sola vez, cuya sangre nos limpia de los pecados pasados, y nos mantiene limpiando los actuales mientras tratamos de no cometerlos obedeciendo los mandamientos de Yahwéh. Entonces estaremos cubiertos por la gran misericordia de Yahwéh para disfrutar de sus bendiciones, además de la vida eterna.
Para finalizar este comentario, recordemos las siguientes palabras de Shaúl:
Porque yo recibí del Maestro la enseñanza que les trasmití: que el Maestro Yahoshúa, la noche en que lo entregaron, tomó pan; (24) y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto representa mi cuerpo en favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mí”. De igual manera, tomó también la copa después de haber cenado, y dijo: “Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Hagan esto todas las veces que la beban en memoria de mí”. Todas las veces que coman este pan y beban esta copa, anuncian la muerte del Maestro, hasta que él venga. De modo que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Maestro de manera indigna, será culpable del cuerpo y de la sangre del Maestro. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe, sin discernir la realidad, come y bebe juicio para sí mismo. Por eso hay entre ustedes muchos enfermos y debilitados, y muchos han muerto. Pero si nos examináramos bien a nosotros mismos, no se nos juzgaría. Pero al ser juzgados, Yahweh nos disciplina, para que no nos condenemos con el mundo.1Co. 11:23-32

Comer del “cuerpo” y beber de la “sangre” del Mesías, que en Pésaj está simbolizado con el comer el pan sin levadura y con el beber del vino, es luchar por asemejarnos a él para vivir dignamente ante Yahwéh, y dar mucho fruto que le glorifiquen. Pero para hacerlo con dignidad, para aprovechar el gran sacrificio de nuestro Maestro y no ser culpables al despreciarlo, debemos examinarnos a nosotros mismos. ¿Para qué? Para detectar cualquier pecado (levadura) o transgresión a mandamientos del Altísimo, con la firme intención de “discernir la realidad“, o sea, de reconocernos como pecadores y arrepentirnos pidiéndole perdón a nuestro Padre Celestial. Cuando hacemos esto diariamente, cuando somos sinceros y resueltos a cambiar con la obediencia a la Voluntad de Yahwéh, entonces somos librados de juicios gracias a nuestro abogado que es el Mesías. Y de esa manera obtenemos sanidad corporal y espiritual como premio de nuestro buen caminar en la fe correcta, y no en la común de todo el mundo. Entonces podremos ser “una nueva masa sin levadura” gracias a la justicia del Mesías que se nos imputa, aunque aún pequemos. Sin embargo, nos mantenemos alimentando con “el pan ácimo de sinceridad y de verdad“; de sinceridad al reconocernos ante Yahwéh como pecadores y arrepintiéndonos para cambiar; de verdad porque dejamos atrás la necedad para vivir según la verdadera Palabra de Vida de Yahwéh.

Gabriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional y de la Escuela Hebraica

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2 comentarios en “Nuestra Pascua es el Mesías

  1. shalom: muy lindo he interesante estudio, gracias por compartir el conocimiento que Yahweh le a dado con muchos que estamos sedientos de ese conocimiento, nuevamente,
    ¡MIL GRACIAS!

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