¿QUE ES LA HONESTIDAD?

 Por: José Luis González

Hoy les compartiré una exhortación sobre una cualidad de nuestro carácter, una virtud de gran valor, que en nuestros días se encuentra en peligro de extinción…

   Antes leamos:  

“En cuanto a lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo que merece alabanza, piensen en esto”[1]

Bien, Se trata de la honestidad, pero…

¿QUÉ ES LA HONESTIDAD?

Según el diccionario de la Real Academia Española, honestidad es la honradez de una persona.

La honradez hace referencia a la cualidad de aquel que es decente, razonable y recto. Es la capacidad de ser sincero, justo y respetuoso, hasta tal punto que antepone la verdad a sus propios intereses.

La honestidad es una actitud que siembra confianza en uno mismo y en los demás. La honestidad es esa virtud que no teme decir si, y tampoco teme decir no.

Ser honesto exige coraje porque nos hace vulnerables y requiere que seamos responsables. También requiere tener tacto para evitar herir los sentimientos de los demás.

En otras palabras, la honestidad constituye una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia, respetando los valores de la justicia y la verdad.

Podríamos decir que la honestidad es el “oro” que cada uno tiene dentro de sí y que cuando sale al exterior, nos hace felices.

Lo cierto es que, en esta época, tan confusa, es muy complicado hablar de honestidad y más complicado verla en la lista de virtudes humanas.

Si, los honestos son difíciles de encontrar, pero ese rasgo es uno de los más grandiosos. La honestidad es la virtud que distingue al hombre que vive en el temor de Yahwéh.

¿Es importante la honestidad?

Cómo será de importante, que se halla involucrada en dos de los 10 mandamientos: “No robaras y No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”

Cuando Elohim le dictó esto a Mosheh, lo hizo para que supiéramos que, para vivir una vida verdadera, era necesario que nos cuidáramos de decir falsedades, de evitar aparentar lo que no somos, y de evitar la mentira que nos separa de Él.

Pero veamos qué dice Yahwéh acerca de la honestidad; la Toráh dice: “Distánciate de las palabras de falsedad.”[2]

Yahwéh Elohim nos recuerda que debemos hacer las cosas honradamente, no sólo delante de Él sino también delante de los hombres.

“Esto es lo que deben ustedes hacer: Hablen la verdad unos a otros, administren justicia verdadera y perfecta en sus cortes. Y no maquinen el mal unos contra otros, y no amen el perjurio, todo eso son cosas que yo odio –declara Yahwéh.”[3]

Ahora, les voy a presentar un ejemplo sobre la honestidad y el dinero.

Si me dedico a vender automóviles y un cliente me dice que quiere su coche a finales de este mes, y sé que no lo voy a conseguir ¿debo decirle la verdad y perder una venta, o puedo mentirle, y unos días antes invento alguna excusa?

Como ya dijimos antes la Toráh es muy estricta respecto a la prohibición de mentir, dice categóricamente: “Te alejarás de la mentira”. Por lo tanto, incluso cuando uno sabe que puede perder la venta, debe actuar con honestidad.

Pero si un hombre, por el contrario, actúa engañosamente para ganar dinero, aleja a Elohim de su vida.

Sigamos viendo en las Sagradas Escrituras la honestidad:

  • Primero delante de Yahwéh

“Y por esto yo me esfuerzo siempre, por tener una conciencia sin remordimiento delante de Elohim y de los hombres.”[4]

“Hacer lo que es correcto y justo es más deseable para Yahwéh que el sacrificio.”[5]

  • Delante de nuestros semejantes

“De modo que, todo lo que quieran que los hombres hagan por ustedes, así también hagan por ellos, pues en esto consiste la Toráh y los Profetas.”[6]

  • En los negocios

“No tengas en tu bolsa pesas alternas, una más grande y una más pequeña.”[7]

  • Con las finanzas

Pagando nuestras deudas: Shaúl exhortó a los de Roma así: “No le queden debiendo nada a nadie, sino el amor mutuo; pues el que ama al prójimo ha cumplido con la Toráh.”[8]

  • Con nosotros mismos

Ser honestos con nosotros mismos exige analizarnos para comprender nuestras limitaciones y tomar contacto con ese rincón privado, donde se esconde nuestra vulnerabilidad.

Pero, ¿Cómo demuestro que quiero ser fiel a Elohim, si sigo siendo deshonesto conmigo mismo y con mis semejantes? La persona honesta tiene una vida íntegra. Su conducta y su pensamiento no son contradictorios. Habla de lo que piensa y hace lo que dice.

Saben, esto es sumamente difícil, porque, el ser humano, tiene la capacidad de justificar en su mente todas sus acciones, todos sus pecados y transformarlos en actos buenos y necesarios.

Por todo esto, debemos elegir vivir de tal forma, que nuestros pensamientos y nuestros actos estén siempre en armonía con el Creador.

Ejemplos de honestidad

Ahora veremos algunos de los personajes que presenta el Tanak como modelos de honestidad.

Abraham Avinu fue fiel hasta el punto de dejar toda su casa y salir sin saber dónde iba y también de entregar en sacrificio a su único hijo.

Yosef, no se aprovechó de su situación y evitó poseer a la esposa de su amo, Potifar.

Y que me dicen del profeta Daniel, buscaron y buscaron alguna falta en la forma de conducir el gobierno, pero no hallaron nada.

Encontramos también a Mosheh, de quién dice la Toráh: “Más con su siervo fiel, se comunicaba Elohim ¡cara a cara!”[9]

El enviado Shaúl, jamás tomo ventaja de su autoridad sobre las comunidades del primer siglo.

El profeta Shemuel, que fue honesto con el pueblo y el pueblo lo reconoció.

La deshonestidad

Por el contrario, Elohim castigó severamente a las personas que actuaron deshonestamente.

En el libro de Josué (Yahoshúa), Acán tomó para sí del botín de Jericó cuando Yahwéh ordenó que no tomaran nada. Esta falta de honestidad causó la muerte de toda la familia de Acán.

En Hechos 5, Elohim enseñó una lección dura sobre la honestidad con Ananías y Safira. Esta pareja vendió un campo y llevaron a los discípulos parte del dinero, afirmando que era todo lo que habían obtenido. ¿Por qué lo hicieron? Porque querían impresionar a los demás con su generosidad. Como castigo, Yahwéh los hirió de muerte.

Decimos que queremos que la gente sea honesta, pero hacemos trampa con nuestros impuestos. Queremos que la gente obedezca las leyes, pero luego excedemos el límite de velocidad. Queremos ser lo suficientemente honestos como para calmar nuestra conciencia y nada más.

Ciertamente, no es fácil ser honestos entre tantos individuos “amadores de sí mismos, amadores del dinero, altivos” y “desleales”. Sin embargo, si cultivamos un sano temor a Yahwéh, educamos nuestra conciencia en conformidad con los principios de la Toráh y aprendemos a estar satisfechos con lo que tenemos, nos será más fácil llevar una vida de honestidad en este mundo.

Reflexionemos:

¿Soy digno de confianza y honorable en todos mis asuntos?

¿Hablo la verdad en amor, o falseo los hechos de vez en cuando?

 ¿Quién soy cuando nadie me mira?

¿Cuántos podríamos decir: “Mi honradez responderá por mí”?

Pidamos a Yahwéh Elohim que nos ayude a pensar y a vivir honradamente, para que así con nuestra vida se glorifique su Nombre.


[1] Fil.4:8 (VIN)

[2] Éx.23:7

[3] Zac.8:16-17

[4] Hc.24:16

[5] Pr.21:3

[6] Mt.7:12

[7] Dt.25:13

[8] Rm.13:8

[9] Éx.33:11

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