Salmo 23

Nada me Falta: Una Reflexión sobre el Salmo 23

Yahwéh es mi Pastor; nada me falta. – Salm.23:1 (VIN)

Cuando reconocemos de Quién proviene todo lo que necesitamos, deseamos, recibimos, y Le agradecemos diariamente, entonces generalmente no nos falta nada. Y, aunque algo que deseemos nos falte, igual debemos agradecerle, porque Él considera que no es el momento de tenerlo, o beneficioso para nosotros. Y, si nos falta algo muy necesario para vivir, tenemos una prueba en la fe, para ver si nos mantenemos firmes, tanto en la abundancia como en la escasez.

En verdes praderas me hace descansar; por aguas tranquilas me conduce. – Salm.23:2 (VIN)

La palabra hebrea que se traduce como “praderas”, también puede tener el significado de “hogar”, o “como en casa”. Por lo tanto, el descanso es como si estuviéramos en un hermoso campo de pastizales, pero aún en el hogar o el trabajo, disfrutando igualmente de un buen relajamiento. Y a este estado se le suma la conducción por “aguas tranquilas” o “en paz”. Recordemos que “aguas”, en las Escrituras, generalmente es metáfora de la Palabra del Todopoderoso, o de Sus Mandamientos. Para que una persona pueda disfrutar del relajamiento en paz, como menciona el versículo, debe dejarse conducir por las Instrucciones del Amo del Universo. Si en la familia todos tienen esta decisión, entonces la bendición será inmensa con mucha paz y bienestar.

Renueva [yeshovév] mi vida; me guía por sendas rectas en honor a Su Nombre. – Salm.23:3 (VIN)

La raíz “shuv” del verbo hebreo “yeshovév”, que se traduce generalmente como “renueva”, tiene el sentido de hacer volver a alguien de cometer un error o transgresión, lo que suele interpretarse también como arrepentimiento. Es una acción que debe llevar al cambio para no volver a tropezar. Es por tal razón que la renovación del alma depende de lo que dice luego: “me guía por sendas rectas en honor a Su Nombre“. Esta guía por sendas rectas está ligada a honrar el Nombre del Altísimo, o lo que se conoce como “santificación del Nombre Sagrado“. Y transitar por esas sendas hace que uno obedezca los Mandamientos de Yahwéh, pero no sin un arrepentimiento total y sincero de las transgresiones cometidas a Su Voluntad, para que la renovación sea posible como también menciona el Salmo 19:7: “La Torá [Instrucción] de Yahwéh es perfecta, y transforma el alma…“. Cuando en el alma hay renovación, habrá un gran cambio, un volver a empezar, un “nacer de nuevo“, como exigió Yahoshúa el Mesías (Juan 3:3).

Aunque pase por el valle más tenebroso, ningún mal yo temo, pues Tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. – Salm.23:4 (VIN)

El “valle más tenebroso” (literalmente “valle de sombras de muerte“) es la metáfora que se refiere a todas las situaciones de sufrimiento que uno puede pasar en la vida, aunque no sea estar en medio de una guerra o desastre natural, por ejemplos. Puede ser pérdidas de familiares; problemas económicos; enfermedades; separaciones o divorcios; peleas con familiares; etc… En todos los problemas, si tenemos verdaderamente fe como lo exige el Todopoderoso, no temeremos, aunque suframos. No temeremos una perdición ni desastre total porque el Amo del Universo Yahwéh estará con nosotros para ayudarnos siempre. Y es la fe absolutamente confiada, pase lo que pase, la que nos mantiene unidos al Santo Bendito Yahwéh, para superar todos esos valles tenebrosos. Él estará con nosotros para que ascendamos nuevamente la “montaña”, aunque sea muy difícil. Caer en esos valles también simbolizan “Tu vara”, porque a través de Sus reprensiones somos educados en Su Voluntad, a fin de que corrijamos malas actitudes o defectos. Pero también somos consolados por los ascensos que podemos realizar gracias a Su Ayuda, que simboliza Su Cayado. Y esa Ayuda también se manifiesta a través de Su Ungido (Mesías), para que nos elevemos espiritualmente luego de cada traspié o prueba de fe. Su Vara y Su Cayado nos mantienen siempre luchando, levantándonos y rescatándonos cuando nos transformamos en ovejas descarriadas.

Preparas para mí una mesa frente a mis adversarios, unges con óleo mi cabeza, mi copa está rebosando. – Salm.23:5 (VIN)

La fe correcta, en base a la confianza absoluta en el Todopoderoso, más la renovación de la vida en pos de la rectificación del alma (santificación), hará que siempre salgamos victoriosos cuando somos enfrentados por adversarios. Esto significa “preparar una mesa ante mí“. Y los adversarios no necesariamente son siempre humanos, sino también las situaciones que mencionamos antes como partes de “valles tenebrosos“. Esa fe permite que seamos ungidos con óleo en la cabeza. Simbólicamente significa que la inspiración del espíritu de Yahwéh inunda nuestra mente y sana nuestra alma de todos sus defectos, la cual Guiará nuestro espíritu para que haga Su Voluntad. Entonces, no viviremos según la necedad de nuestro ego, alejado de Yahwéh; ni según lo que mal enseñen las religiones con sus tradiciones humanas, lejos de la Verdadera Instrucción Celestial. Y esa vida, según la inspiración de Yahwéh, hará que nuestra alma (la copa) rebose de momentos felices, aun sufriendo pruebas difíciles.

Sólo el bien y el amor me acompañarán todos los días de mi vida, y en la Casa de Yahwéh moraré por largos días. – Salm.23:6 (VIN)

La consecuencia de vivir haciendo la Voluntad del Altísimo es vivir haciendo el bien, especialmente con actos de bien que producen gozo espiritual. Y el bien va de la mano del amor, tanto al prójimo como a Yahwéh y a Yahoshúa. Y el amor, correctamente practicado según lo enseña Yahwéh, elimina los defectos del alma y renueva la vida, según el Poder de su inspiración de Santidad. Y la fe, así vivida, lleva a morar en “la Casa de Yahwéh“, que es vivir junto al Todopoderoso y a Su Hijo Yahoshúa el Mesías, como en un “Templo de santidad espiritual“, donde el prójimo reconozca tal realidad y desee aprender del Altísimo, gracias a la Luz que en nosotros se refleje para experimentar la misma vida.

Gabriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional y de la Escuela Hebraica
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