Shavuot: Nuestra Vida como Grano Nuevo de Trigo

¿Qué significa Shavuot? Literalmente “semanas”, plural del hebreo “shavúa” (semana). Sin embargo, es el nombre de una convocación sagrada (en hebreo miqra-qódésh, o también una moéd) que Yahwéh ha ordenado y se encuentra en la Escritura, más precisamente en el Libro de Vayiqrá (Levítico), el tercero del conjunto de cinco Libros conocidos como “Toráh” o “Pentateuco”. Y así dice el mandamiento completo:

Y desde el día en que traigan el manojo de la ofrenda de elevación –el día después del Shabat– contarán siete semanas [Lit.”shéva (siete) shabatót”, plural de “shabat”]. Tienen que ser completas [Lit.”temimót”]: deben contar hasta el día después de la séptima semana [Lit.”mimojorát hashabbát hasheviít” o “el día siguiente del séptimo Shabat”] – cincuenta días [7 “shabatot” = 7 semanas = 49 días, + 1 = 50]; entonces traerán una ofrenda de grano nuevo [de trigo] a Yahwéh. Deberán traer de sus establecimientos dos hogazas de pan como ofrenda de elevación; cada una hecha de dos décimas de medida de harina selecta, horneada después de leudada, como primicias [bikkurím] para Yahwéh. Con el pan presentarán, como ofrendas quemadas a Yahwéh, siete corderos sin tacha de un año, un toro de la manada, y dos carneros, con sus ofrendas de comida y sus libaciones, una ofrenda encendida de olor grato para Yahwéh. Deberán ofrecer también un chivo como ofrenda por el pecado y dos corderos de un año como sacrificio de bienestar. El sacerdote los elevará –a los dos corderos– juntos con el pan de primicias como ofrenda de elevación delante de Yahwéh; serán consagrados a Yahwéh, para el sacerdote. En ese mismo día tendrán una celebración; será una ocasión sagrada para ustedes; no deben trabajar en sus ocupaciones. Esta es una ley perpetua en todos sus establecimientos, a través de los siglos.Lev. 23:15-21. (VIN)

Durante la celebración de la fiesta de panes sin levadura, “Pésaj” y “Jag Hamatsót”, luego del Shabat semanal, que coincidió con el Mesías resucitado y el día en que la Toráh ordenó la ofrenda elevada de cebada a los Sacerdotes (Lev.23:10-11), comenzó la cuenta de los 50 días rumbo a Shavuot. Esta cuenta contiene 7 semanas completas, lo mismo que 7 Shabatot o 7 celebraciones de Shabat. Al día siguiente del séptimo Shabat, finalizando la séptima semana, se celebra Shavuot.

En Pésaj hemos aprendido profundamente del mandamiento de comer panes sin levadura por 7 días y quitar la levadura de nuestros hogares, en cuanto a quitar los pecados de nuestras vidas, dado que el pecado está simbolizado en la levadura. Pero ahora, en Shavuot, se presenta una ofrenda de granos de trigo y también panes con levadura. Cuando estudiamos las Escrituras, siempre hay que tener cuidado de no usar mal la lógica. Obviamente, no podemos pensar que, si en Pésaj aprendemos a quitar el pecado (“levadura”) de nuestras vidas, en Shavuot se aprende lo contrario porque se ofrenda pan con levadura. El simple sentido común nos advierte de esa errónea deducción. Entonces, ¿qué aprendemos de esta ofrenda?

En primer lugar, enfoquémonos en el principio de la cuenta de los 50 días, llamada “cuenta del ómer”. Eso sucede como dice a partir del versículo 9 del capítulo 23 de Levítico:

Yahwéh le habló a Moshéh, diciendo: Háblale al pueblo israelita y dile: Cuando ustedes entren a la tierra que les estoy dando y cosechen su producto, deberán traer el primer manojo [heb.: ómer reshít] de su cosecha al sacerdote. Él elevará el manojo delante de Yahwéh para que sea aceptado en favor de ustedes; el sacerdote lo elevará en el día después del Shabat [de la semana].Lev.23:9-11 (VIN)

A través de los Ancianos de la AYIN (Asamblea de Yahwéh Internacional), Yahwéh nos ha enseñado que el “ómer reshít” es el Mesías, quien fuera elevado ante Yahwéh luego del Shabat siguiente a Pésaj. El Mesías es la Primicia, el principal, por medio del cual y por causa de él, “be-reshít”, fue creado todo (Gén.1:1; Col.1:15-16). Esa elevación se refiere tanto a la ejecución en el madero, como a la resurrección y a la elevación hacia el cielo para ser presentado ante Yahwéh. Y el Mesías es la ofrenda nueva que ya estaba destinada desde antes de la creación del mundo (1Pe.1:20), cuando pre-existía espiritualmente como Hijo de Yahwéh.

El Mesías es el comienzo en el camino de purificación para presentarnos ante Yahwéh como “grano nuevo [de trigo]”. Observen que esta ofrenda se presentará en Shavuot con dos panes con levadura. ¿Qué nos dicen esos elementos, grano nuevo de trigo y panes con levadura?  Los panes con levadura simbolizan que nos presentamos ante el Todopoderoso con nuestras manchas, confesándolas, como pecadores que no merecemos por nuestras obras la Misericordia de Yahwéh. Pero Él nos ama y, como también ama a su Hijo y tiene en cuenta lo que hizo por nosotros, entonces somos beneficiados por ese inmenso amor. Por eso está escrito: “Él elevará el manojo [ómer reshít: el Mesías] delante de Yahwéh para que sea aceptado en favor de ustedes”. El Mesías fue resucitado y elevado al cielo para presentarse como la ofrenda que favorecerá a los que en él creen y siguen sus pasos. Por eso dijo el Apóstol Shaul (Pablo en Heb.9:24, VIN): “Porque el Mesías no entró en un lugar santísimo hecho de manos, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora delante de Elohim a nuestro favor.”.

Ahora, ¿qué simboliza que debemos presentarnos como grano nuevo de trigo? Recordemos lo que dijo nuestro Maestro y Mesías Yahoshúa:

En verdad, en verdad les digo que a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; pero el que menosprecia su vida en este mundo, la conserva para vida eterna.Juan 12:24-25 (VIN)

El grano de trigo puede servir para hacer pan o para sembrarse y producir más granos. En cuanto a hacer pan, ya mencionamos que nos presentamos como panes con levadura, con nuestros pecados, con la intención siempre de quitarlos recordando la semana de Pésaj todo el año. En cuanto a morir el grano para dar más fruto, lo que nuestro Maestro nos enseña profundamente en este pasaje son, al menos, dos cosas:

  • Que él debía morir para que ser glorificado y, así, beneficiar a todas las personas que en él crean como Redentor de ellas, para que también tengan vida perpetua. Y así también cumplió el propósito de Su Padre Yahwéh, profetizado por Yeshayah (Isaías 53:10-12), especialmente el versículo: “Pero Yahwéh escogió quebrantarlo por padecimiento, para que, si se puso como ofrenda por la culpa, pudiera ver descendencia y tener una vida larga, y que por su medio prosperara el propósito de Yahwéh.”.
  • Que los que en él crean deben morir al amor a las cosas mundanas; morir a los deseos desordenados que producen gozo fácil y temporal, alejando a la persona de Yahwéh; morir al deseo de vanagloria para ser aplaudido por la gente, antes de buscar la aprobación del Todopoderoso; morir al dominio de las tradiciones humanas que esclavizan las mentes y las desvían del camino de la Verdad de Yahwéh; morir al egoísmo, a la avaricia, a la inmoralidad sexual, a la idolatría en todas sus formas, al amor condicional o fingido, a la egolatría, a la soberbia, a la falta de humildad, a la ira, a la maledicencia, al desorden, a la impaciencia, a la rebeldía y necedad; morir a todo lo que no favorezca el correcto amor al prójimo y el respeto a Yahwéh.

Cuando creemos en el Mesías, entonces, debemos comprometernos a presentarnos como una ofrenda que agrade a Yahwéh, como él lo hizo, dejándonos su claro ejemplo. Y debemos presentarnos como grano nuevo de trigo. Es decir, que el grano viejo, con todas sus manchas y pecados, debe morir para dar paso a un grano nuevo, que significa nacer de nuevo, como dijo el Mesías en Juan 3:3-5. Y ese paso del grano viejo al nuevo, también es como dijo Shaul (Pablo), (en Ef.4:22-24, VIN): “Con respecto a su antigua manera de vivir, despójense del viejo hombre que está viciado por los deseos engañosos; pero renuévense en el espíritu de su mente, y vístanse del nuevo hombre que ha sido creado a semejanza de Elohim en justicia y santidad de verdad.”.

En Shavuot presentamos nuestro “grano nuevo de trigo”, para que, día a día, pongamos todo nuestro esfuerzo para eliminar la “levadura” de nuestros “panes”, porque hemos creído y decidido seguir las enseñanzas del “pan que descendió del cielo”, del Mesías Yahoshúa. Pues él dijo (en Juan 6:51, VIN): “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne.”. Claro está, que el pan del Mesías, entendido como “su carne”, fue primeramente el haber dado su vida para salvar a los que en él creen. Pero su “carne” va más allá de haber dado su vida como Redentor. Por eso él dijo también (en Juan 6:53, VIN): “Y Yahoshúa les dijo: En verdad, en verdad les digo que, si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes.”. ¿Qué es, entonces, comer la carne y beber la sangre del Mesías? Además de creer en él, significa seguir sus enseñanzas, todas basadas en obedecer los Mandamientos de Yahwéh, y tratar de imitar su manera de vivir y servir al Todopoderoso.

En Shavuot presentamos nuestros “panes con levadura” con el compromiso de trabajar cada día para purificar ese pan, de la mano del “pan celestial”, o del Mesías en su correcta aceptación. ¿No aprendemos eso en los Escritos Nazarenos o de los Enviados? La mayoría venimos de la gentilidad, donde la desobediencia a los Mandamientos de Yahwéh es la “fe correcta”. Pero en esos Escritos encontramos otra cosa cuando comenzamos a entender el andar correcto con el Mesías, según la Fe Hebrea. Por eso está Escrito por la Inspiración de Santidad de Yahwéh, que se hizo presente con todo su Poder a los 50 días luego de la resurrección de Yahoshúa, en sus discípulos en Shavuot.

Ofrenda grata ante Yahwéh:

Por tanto, sean imitadores de Elohim como hijos amados, y anden en amor, como el Mesías también nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio en olor fragante a Yahwéh.Ef. 5:1-2 (VIN)
Procura con diligencia presentarte ante Elohim aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien el mensaje de la verdad.2Tim. 2:15 (VIN)
Así que, amados, ya que tenemos estas promesas, limpiémonos de toda impureza carnal y espiritual, y consagrémonos completamente por respeto a Elohim.2Cor. 7:1 (VIN)
Pero según sus promesas esperamos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia. Por lo tanto, amados, estando a la espera de estas cosas, procuren con empeño que se encuentren en paz, sin mancha e irreprensibles delante de él.2Ped. 3:13-14 (VIN)
Porque el favor salvador de Elohim se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la era presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, aguardando la feliz esperanza, la manifestación de la gloria del gran Elohim y del Salvador nuestro Yahoshúa el Mesías, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras.Tit. 2:11-14 (VIN)

¿Para qué hemos estado contando los días camino hacia Shavuot? Es muy importante meditar en eso, luego de haber vivido la profundidad de Pésaj. La “cuenta del Ómer” es un crecimiento, una ascensión, de la misma manera que lo es el simbolismo espiritual cuando recordamos la liberación del Pueblo de Israel, que sale de Egipto y asciende geográficamente hacia la Tierra Prometida. Pero en este ascenso hacia Shavuot recordamos cómo se hizo presente Yahwéh con su Inspiración de Santidad en los discípulos en el día 50. ¿Para qué, podemos preguntarnos? Para que los escogidos estuvieran completos, con el fin de comenzar la buena obra de transmitir la Buena y Verdadera Noticia. Aquí le encontramos sentido a lo que dice el mandamiento de la cuenta del ómer: “Tienen que ser completas [Lit.”temimót”]”. Temimót viene de la raíz “tam”, que, además de completo, significa íntegro, recto, perfecto. Entonces, podemos comprender que la Palabra de Yahwéh nos está diciendo que debemos esforzarnos por recibir, por fin, plenamente el Poder de la Inspiración de Santidad, luego de presentar el grano nuevo de trigo, muriendo a los pecados pasados, para que el fruto haciendo la Voluntad de Yahwéh se multiplique en nuestro ser cada día, rectificando nuestro existir, purificando nuestro pan. Por eso está Escrito:

Miren que nadie los lleve cautivos por medio de filosofías y vanas sutilezas, conforme a la tradición de hombres, conforme a los principios elementales del mundo, y no conforme al Mesías. Porque en él reside corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina; y ustedes están completos en él, quien es la cabeza de todo gobierno y autoridad.Col. 2:8-10 (VIN)

Yahoshúa, el Mesías, se ha presentado como ofrenda de culpa (Is.53:10), no sólo para limpiarnos de los pecados pasados, sino también para ayudarnos a limpiar nuestros pecados actuales. Estar completos en él es vivir según la Inspiración de Santidad, en continua rectificación de las faltas según la obediencia a los Mandamientos de Yahwéh. De esa manera viviremos en la cualidad divina, tal como lo ha explicado claramente Shimón Kefa (Pedro):

Que el favor y la paz se les multipliquen en el conocimiento de Elohim y de nuestro Maestro Yahoshúa. Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que atañen a la vida y a la piedad por medio del conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia. Mediante ellas se nos han dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguen a ser ustedes participantes de la naturaleza divina, después de haber escapado de la corrupción que hay en el mundo debido a las bajas pasiones. Por esta misma razón, pongan todo empeño en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Maestro Yahoshúa el Mesías. Pues el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Por eso, hermanos, procuren aun con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. Pues de esta manera se les otorgará amplia entrada en el reino eterno de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mesías.2Ped. 1:2-11 (VIN)

Por eso también está Escrito (en 2Tim.2:19, VIN): “A pesar de todo, el sólido fundamento de Elohim queda firme, teniendo este sello: Yahwéh conoce a los que son suyos y: ‘Apártese de iniquidad todo el que invoca el nombre de Yahwéh’”.

Hermanos, llega una nueva celebración que no puede cumplirse según los requerimientos precisos de la Toráh. Pero, en la profundidad de las enseñanzas de Yahwéh, siempre hay algo que va más allá de lo literal de las leyes. El Mesías vino a darle otro enfoque a los mandamientos de la Toráh (no a quitarlos), una manera espiritual elevada de vivirlos. El Mesías vino para ser la ofrenda elevada, no sólo al comienzo de la cuenta del ómer, sino también antes, como recordamos en Pésaj, ofrenda por la cual tenemos la posibilidad de ganar la vida perpetua, tal como está Escrito:

Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre [que está en el Cielo]. Y como Moshéh levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que levanten al Hijo del Hombre; para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Elohim al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.Juan 3:13-16 (VIN)

Yahoshúa, el Mesías y Redentor nuestro, vino como “primicias [bikkurím] para Yahwéh”, para mostrarnos el Camino de Vida en la Verdad que Yahwéh ha desplegado a través de él, por medio de Su Inspiración de Santidad, para que sigamos sus pasos ofreciendo ese grano nuevo de trigo, haciendo morir el viejo que producía sólo panes con levadura, para que también podamos limpiarnos viviendo en él. Por eso él dijo (en Juan 15:1-2, VIN): “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama mía que no está produciendo fruto, él la quita; y toda rama que está produciendo fruto, la limpia para que dé más fruto.”.

Que esta celebración de Shavuot nos llegue haciendo firme el compromiso, que quizás tomamos en Pésaj, pero que consolidamos a través de la cuenta del Ómer para recibir plenamente el Poder de la Inspiración de Santidad de Yahwéh, con el fin de purificarnos haciendo verdaderamente Su Voluntad, con sumo respeto y devoción, honrando también a su Hijo para que su ofrenda no sea en vano. De esta única manera podemos estar seguros de que daremos más frutos para la honra y gloria de Yahwéh, santificando Su Nombre Bendito y Sagrado, revalidando la maravillosa obra del sacrificio del Mesías para salvarnos. ¡Amén!

Gavriel Manfredi

Colaborador y hermano en la fe de la Asamblea de Yahwéh Internacional.

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