Sukot y Sheminí Atséret: Su Reino en Medio Nuestro

“Mira, el día quince del séptimo mes, cuando ustedes hayan recogido el campo de su tierra, observarán la festividad de YHWH [por] siete días: un reposo completo en el primer día, y un reposo completo en el octavo día. El primer día ustedes tomarán el producto de árboles hermosos, ramas de palmas, ganchos de árboles frondosos, y sauces del arroyo, y se gozarán delante de YHWH su Elohim por siete días. Lo observarán como una festividad de YHWH por siete días en el año; lo observarán en el séptimo mes como una ley perpetua, por todas las edades. Ustedes vivirán en cabañas por siete días; todos los ciudadanos en Yisrael vivirán en cabañas, para que las generaciones futuras sepan que yo hice habitar al pueblo yisraelita en cabañas cuando los saqué de la tierra de Mitsráyim, yo YHWH su Elohim’.” Vayiqrá/Levítico 23:39-43 (VIN)

Luego de la solemnidad que acompaña la celebración de Yom Kipur, llega la fiesta de Sukot. Es una fiesta de mucha alegría, y a la vez viene acompañada de un profundo y alentador sentido espiritual.

La palabra Sukot significa tiendas o cabañas; (en singular, sukah – tienda, morada, cabaña). Por tal razón, es común referirse a esta celebración como la Fiesta de las Cabañas. Según la Escritura, debe celebrarse el día quince del mes séptimo del calendario hebreo (aproximadamente entre septiembre y octubre), exactamente cinco días después de Yom Kipur. Dicha fiesta se celebra durante siete días, culminando en el octavo día con la celebración de Sheminí Atséret (literalmente, Octavo día de Convocación o Reunión). Tanto el primer día como el octavo día son días de reposo, en los cuales no se realiza trabajo alguno.

Un recuerdo de su obra

Según lo establece la Escritura, la Fiesta de las Cabañas fue instituida, entre otras razones, como un memorial de lo que Yahwéh hizo con su pueblo mientras habitaron en el desierto. Es por esta razón que la Escritura habla de habitar en tiendas o cabañas durante los días de la fiesta, en memoria de la época en que el pueblo habitó en tiendas mientras estaba en el desierto.

Por otro lado, Sukot nos recuerda el Mishkán (Morada) construido por el pueblo de Israel mientras habitaban en el desierto. Este Mishkán fue construido por orden del mismo Creador, y siguiendo instrucciones específicas en cuanto a los materiales y la forma de construirlo, según fueron dadas a Mosheh (Shemot/Éxodo 25:9). El Mishkán era el centro del servicio ofrecido por el pueblo a Yahwéh, y símbolo de la presencia de Yahwéh en medio de su pueblo (Shemot/Éxodo 25:8). Por tal razón, podemos afirmar que Sukot es una celebración de la presencia de Yahwéh en medio de nosotros, su pueblo.

Más adelante en la historia, encontramos que el rey Shelomó/Salomón dedicó el Bet HaMiqdash (Templo) durante la Fiesta de Sukot. El relato de este maravilloso evento, y como la shejinah/presencia de Yahwéh inundó el lugar, lo podemos encontrar en 1 Melakhim/Reyes 8. Es por esta razón que Sukot también se conoce como la Fiesta de la Dedicación.

La Fiesta de Sukot y el nacimiento de Yeshúa

Contrario a la creencia común, en la que se anuncia el nacimiento de nuestro Salvador en diciembre, Yeshúa nació durante la Fiesta de Sukot. Podemos confirmar ésto haciendo un análisis de la terminología utilizada para describir su nacimiento.

La Escritura nos dice que Yosef/José tuvo que viajar con Miryam/María hacia Betlekhem/Belén, la cual era su ciudad de procedencia y la de su parentela (Lucas 2:1-7). Sukot es una de las tres fiestas de peregrinación (las tres fiestas o épocas de peregrinación son Pésaj/Pascua, Shavuot/Pentecostés y Sukot/Cabañas), en la que toda familia hebrea acudía a Yerushalayim/Jerusalén para celebrar las fiestas, según establecido en la Escritura:

“Tres veces al año –en la Fiesta de los Panes Inleudos, en la Fiesta de las Semanas, y en la Fiesta de las Cabañas, se presentarán todos tus varones delante de YHWH tu Elohim en el lugar que él escoja. No se presentarán delante de YHWH con las manos vacías,” Devarim/Deuteronomio 16:16 (VIN)

Por lo tanto, Yosef y Miryam (José y María) acudieron a celebrar Sukot a Yerushalayim, cuando se le cumplió el tiempo a Miryam de dar a luz. Al no haber lugar adecuado para posar (ya que había mucha gente hospedada por motivo de la fiesta), Miryam dio a luz y colocó al niño en una sukah, o cabañita (no en un pesebre, como comúnmente se ha enseñado). De hecho, la Escritura misma confirma este hecho en Yojanám/Juan 1:14, cuando dice:

“El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros…” (VIN)

La palabra traducida aquí como acampó viene del griego skenoo, el cual significa residir, habitar en tienda (o cabaña) o acampar. Claramente se puede observar la conexión del término original con una tienda ó cabaña, lo cual hace referencia al hecho de que Yeshúa fue colocado bajo una sukah al nacer.

Por otro lado, los datos históricos conocidos actualmente nos confirman el hecho de que Yeshúa nació durante la Fiesta de Sukot. Según nos narra Luqa/Lucas 1:36, Elisheva/Elizabeth, prima de Miryam, también estaba embarazada de quién sería posteriormente Yojanán el inmersor (Juan el bautista). El padre de Yojanán, Zakharyah/Zacarías, era un sacerdote de la clase de Abyah que servía en el templo en ese tiempo (ver Lucas 1:5) Los cálculos de los historiadores colocan la fecha del servicio de Zakharyah entre Junio 13-19 del año correspondiente, momento en el cual se le anuncia que Elisheva su esposa tendría un hijo (véase Lucas 1:8-17) También las Escrituras nos revelan que Elisheva tenía seis meses de embarazo cuando concibió Miryam (véase Lucas 1:36). Por lo tanto, si Elisheva concibió en Junio, podemos decir que Yojanán nació en marzo del año próximo, nueve meses después. Y, finalmente, seis meses después del nacimiento de Yojanán corresponde, aproximadamente, a finales de Septiembre o principios de Octubre; fecha en la que se celebra la Fiesta de Sukot.

Yeshúa durante la celebración de Sukot

En adición a estar relacionada con el nacimiento de Yeshúa, Sukot está también relacionada con importantes declaraciones que el mismo Yeshúa pronunció, lo que comprueba que él, como todo buen israelita, observó las Fiestas de Yahweh. Por ejemplo:

“En el último día, el día grande de la Fiesta, Yahoshúa se puso de pie y alzó la voz diciendo: ‘Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que crea en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior’. Esto dijo acerca del espíritu que iban a recibir los que creyeran en él, pues todavía no se había dado el espíritu, porque Yahoshúa aún no había sido glorificado.” Yojanán/Juan 7:37-39 (VIN)

La frase último gran día hace alusión a la celebración de Sheminí Atséret u Octavo Día de Asamblea (o Reunión), el cual es un día de reposo también. Aunque Sheminí Atséret es una celebración a parte de Sukot, tiene íntima relación con ésta debido a su proximidad y a su significado. Sheminí Atséret nos habla del juicio final ante el trono blanco, donde todos los hombres tendrán que comparecer para ser juzgados ante Yahweh y su hijo Yahoshúa (Matityah/Mateo 25:32-46, Hitgalut/Revelaciones 20:11-15). Y, en especial, Sheminí Atséret nos habla sobre el reino de Yahweh, el cual ocurrirá luego del gran juicio final.

En esta ocasión, Yahoshúa aprovecha esta celebración para anunciar el derramamiento de la rúaj haqódesh (espíritu de santidad) al decir: “Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que crea en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior” Yojanán/Juan 7:38 (VIN) Esta declaración nos señala un elemento muy importante para entrar en la vida eterna: la santidad. La Escritura misma nos declara que sin santidad nadie verá a Yahwéh (Ivrim/Hebreos 12:14) En otras palabras, podemos vivir una vida santa ante Yahweh por medio de su hijo Yahoshúa, de modo que podamos ver a Yahweh y disfrutar de la vida eterna preparada para aquellos que le aman y siguen sus mandamientos.

Más adelante, durante la misma Fiesta, vemos que Yeshúa hace otra gran declaración:

“Otra vez Yeshúa les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Yojanán/Juan 8:12

Según los escritos hebreos antiguos, durante la celebración de Sukot el Bet HaMiqdash era iluminado de tal manera que alumbraba prácticamente todos los patios de Yerushalayim/Jerusalém. La luz era tal que aún a media noche se podía ver la gente danzando y alegrándose en las plazas y patios. Por esta razón, el Bet HaMikdash era visto como la “luz del mundo” por los hebreos. Ahora bien, dentro de ese contexto, y en medio de tanta luz y ambiente festivo, Yeshúa declara que él es la luz del mundo, utilizando este evento como ilustración de su enseñanza y declarando que, por encima de lo impresionante que fuera la luz del Bet HaMikdash, su luz era superior. De hecho, la Escritura declara en Hitgalut/Revelaciones 21:23 que Yeshúa será la luz que alumbrará la Nueva Yerushalayim.

Sukot y el Reino Milenario

En adición a ser un recordatorio del tiempo en que Israel habitó en el desierto, y del nacimiento de Yeshúa, Sukot nos habla del Reino Milenario, el cual será establecido cuando Yeshúa regrese a buscar a su pueblo y a juzgar a las naciones. Durante este período de mil años habrá paz y prosperidad, pues Yeshúa colocará a sus enemigos bajo sus pies (Qorintiyim Álef/1 Corintios 15:25-27) Según las Escrituras, la Fiesta de Sukot será celebrada por todas las naciones de la Tierra durante su reinado. Es por esta razón que a la Fiesta de Sukot muchos la llaman la Fiesta de las Naciones:

“Todos los sobrevivientes de todas aquellas naciones que vinieron contra Yerushalem harán un peregrinaje año por año para postrarse ante el Rey YHWH de los Ejércitos y para observar la Fiesta de las Cabañas.” Zakharyah/Zacarías 14:16 (VIN – énfasis añadido)

Conclusión

La Fiesta de Sukot es una celebración llena de mucho significado, la cual nos recuerda eventos ya acontecidos como eventos que acontecerán. Nuestra esperanza es viva, y es real. Por lo tanto, celebremos con gozo esta fiesta, y dejemos que Yahoshúa, la luz del mundo, ilumine nuestras vidas, y nos dé de tomar de su agua viva, de modo que podamos gozar de la vida eterna preparada por el Padre para nosotros.

Ángel Candelaria

Anciano y coordinador técnico en el área de informática de AYIN. Autor del libro ¿Fiestas Judías... o Fiestas de Yahweh? Profesor de música, guitarrista y director musical de AvdeYah.