Tamar: “Recta como Palmera”

Por: Francy González

Vamos a ver la historia de tres mujeres que tiene el bello nombre de Tamar; que como se describe en el título, su nombre significa erguida o recta y de allí que se use para describir o nombrar a las palmeras.

Tamar, esposa de Er.

Las Sagradas Escrituras mencionan a Tamar como una doncella escogida para ser esposa de Er, hijo de Yahudáh.

No es mucho lo que se dice de ella en cuanto a su aspecto físico y a su personalidad, sin embargo, tuvo que haberse tratado de una mujer con excelentes características para que fuese tomada en cuenta por un padre que desea lo mejor para su hijo.

“Yahudáh consiguió una esposa para Er su primogénito, llamada Tamar.”[1]

La palabra “conseguir” que se usa en este verso, claramente es consecuencia de una búsqueda, por lo que es fácil deducir que Tamar reunía una serie de características óptimas que lograran satisfacer a un padre posiblemente exigente. 

Lo cierto es que ella se sujetaba a la Toráh y a las leyes prescritas en la misma, pues al quedar viuda de Er y no haber podido darle hijos, tuvo que cumplir con la llamada “Ley del levirato”[2]

De esta manera, Tamar se unió a su cuñado Onán, el cual, también murió, quedando nuevamente sin descendientes.

Había un tercer hermano que podía cumplir con la mencionada ley, Shelá, sólo que, aparentemente era de muy corta edad y Yahudáh le dijo a Tamar que debía esperar a que creciera.

Tamar, obedientemente se fue a casa de su padre y allí permaneció como viuda, en espera de Shelá.

Las Sagradas Escrituras dicen que “Mucho tiempo después…”[3] murió la esposa de Yahudáh, o sea que Shelá ya estaba grande y no habían llamado a Tamar para que se uniera a él y cumplieran con la ley.

Es posible que ella se sintiera burlada, por lo que decidió tomar acción y puso en marcha un plan para, de una manera u otra, reclamar justicia haciendo que se cumpliera con la obligación de obtener descendencia de su esposo Er.

Su método fue aprovechar que su suegro iba a Timnah a trasquilar. Se quitó su luto, se puso un velo en el rostro y se vistió de forma diferente.

Muy astutamente al cubrir su rostro, confundiría a Yahudáh para que no la reconociera y para llamar su atención haciéndole creer que era una ramera. De esta manera logró su objetivo y pudo quedar embarazada.

Sabiendo que el embarazo es algo notorio y que su suegro se enteraría, el día que él le reclamara haber faltado a la ley, le mostraría a él y a sus demás acusadores lo que sin duda identificaría al padre de la criatura y eran el sello con el cordón y el bastón de Yahudáh, objetos tan personales como lo podrían ser hoy en día la cédula de identificación de un individuo. El sello, en esa época, llevaba grabado el nombre de su dueño.

Tamar estaba embarazada de gemelos. Sus nombres fueron Pérets, que quiere decir Brecha; y Zéraj, que significa Iluminado. Pérets pasó a formar parte de la honorable lista del linaje de nuestro amado Mesías: Yahoshúa.[4]

En el libro de Rut, se toma en cuenta a Pérets como la bendición que le desean a la unión entre Bóaz y Rut: “Y que tu casa sea como la casa de Pérets a quien Tamar le dio a Yahudah – mediante la descendencia que Yahwéh te dé por medio de esta joven”.[5]

Tamar, hija del rey Dawid.

Tamar era una princesa hermosa, joven, vivía en el Palacio. Su hermano se llamaba Avshalom.

La hija del rey se había convertido en una obsesión para su medio hermano Amnón, quien también era hijo de Dawid, pues aunque las Sagradas Escrituras dicen que se había enamorado de ella, también dice que él pensaba que era “difícil hacerle algo” porque era virgen.[6]

Así que tramó un plan para lograr satisfacer su obsesión. Simuló estar muy enfermo y le pidió al rey que permitiera que fuese atendido por su hermana.

Al parecer, Tamar tenía buenas dotes culinarias, ya que se requirió de ella el que le preparara comida a Amnón. Ella “… tomó masa, la amasó, hizo tortas delante de él y cocinó las tortas… Luego tomó la sartén y le sirvió.”[7]

Por la descripción del procedimiento de preparación y de cocción, parecía ser una persona minuciosa en su cocina.

Lamentablemente cayó en la trampa de Amnón cuando éste hizo que ella le llevara la comida a su habitación y allí, sin la presencia de ningún testigo, tomó a Tamar por la fuerza para que se acostara con él.

Ella obviamente se negó y expresó unas palabras que reflejaban el correcto proceder de su nación: “¡Esas cosas no se hacen en Yisrael!”[8]

Es admirable la forma como Tamar reaccionó, antes y después de haber sido violentada por su hermano, en medio de tanto dolor y terror, ella continuaba iluminando a este hombre con sabias palabras para persuadir su proceder y evitar que cometiera tan terrible pecado.

Antes de esta amarga tragedia, ella vestía con elegancia su hermosa túnica de colores, reflejo de su alegría y virginidad.

Ahora cambiaría el color de su traje por el color del dolor al poner cenizas sobre sí y desgarrar su túnica, como iba desgarrado su corazón que gritaba sin consuelo la desdicha que le tocó vivir.

Como si su dolor fuera poco, su hermano Avshalom le dijo que no se tomara tan a pecho el asunto. Aunque se sabe que odió a su hermano por lo que a ella le hizo y dos años después, lo mandó a matar.[9]

Tamar, hija de Avshalom.

De ella no podemos decir mucho, salvo que era una mujer muy hermosa y su nombre seguramente se debe al de su tía.

De ella solo hay mención en esta cita:

“Avshalom tuvo tres hijos y una hija, que se llamaba Tamar”

2Sam.14:27

[1] Gn.38:6

[2] Deu.25:5-6

[3] Gn.38:12

[4] Mt.1:3

[5] Rut 4:12

[6] 2Sam.13:1-2

[7] 2Sam.13:8-9

[8] 2Sam.13:12

[9] 2Sam.13:20

Mujeres Ayin
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1 comentario en «Tamar: “Recta como Palmera”»

  1. Excelente estudio corto mi Hna Francy para todos aquellos ke no escudriñamos bien las escrituras esto es un baso de agua en el desierto!!!
    Yahwéh guarde su casa

Los comentarios están cerrados.

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