“Todo lo que diga puede y será usado en su contra…”

Por: Zaqen Shaúl Rosero

El saludo cordial desde la mitad del mundo.

En estos días tuvimos la oportunidad de ver una de las películas retro como la muy conocida serie “Los intocables”.

Donde se me vino al recuerdo la expresión muy conocida por los detectives, cuando atrapan a los malos y les leen sus derechos.

“Todo lo que diga puede y será usado en su contra…”

Esto me lleva a relatar muy brevemente del órgano tan importante que tenemos en nuestro cuerpo y que se encuentra en el interior de la boca la cual es muy movible y está es la lengua.

El manual de instrucción, la Escritura Sagrada, nos dice “Pero yo les digo que en el día del juicio los hombres darán cuenta de toda palabra ociosa que hablen”[1]

PALABRAS OCIOSAS

No sé cuándo, pero de seguro que llegara el día, que daremos cuenta de toda palabra que hayamos departido, palabras desocupadas, que no queríamos decirlas, que no teníamos el mínimo respaldo para decirlas y que nunca desempeñaron un buen papel en nuestras vidas. 

Por lo que nuestro maestro y Salvador Yahoshúa, nos alienta a mantenernos en que nuestro hablar sea sí o no. 

Porque lo que va más allá de esto, procede del mal.[2] Esto lo afirma en el sermón del monte. 

No andes chismeando entre tu pueblo. No desatiendas a tu prójimo cuando está en peligro: Yo soy Yahwéh.[3]

Seis cosas detesta Yahwéh; siete son una abominación para él: una actitud altiva, una lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente.[4]

¡Líbranos, Yahwéh, pues se han acabado los fieles! Han desaparecido los leales de entre los seres humanos.[5]

Se hablan mentiras unos a otros, hablan con labios hipócritas (lisonjeros)y con doble sentido.

Yahwéh destruirá todos los labios hipócritas, toda lengua que habla con arrogancia;

HABLAR EN EXCESO

Esto es tan común que la aceptamos como si fuera normal, cuando en realidad, no lo es.

“Donde se habla mucho no hay necesidad de transgresión, pero el que aguanta su lengua muestra mucha sensatez”[6]

En otra versión dice:

En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, más el que refrena sus labios es prudente.

En otras palabras, si hablamos demasiado, se está destinado a decir algo errado o sea que nuestras palabras no van a ser de bendición.  

En las Escrituras Sagradas, existe una advertencia a que no utilicemos demasiadas palabras hacia nuestro Creador, y lo que realmente necesitamos es dar oído.

Y esta advertencia está escrita en:

“Cuando vayas a la casa de ha’Elohim, cuida tus pasos. Acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben sino hacer el mal”[7]

No te precipites con tu boca, ni se apresure tu mente a proferir una palabra delante de ha’Elohim. Porque ha’Elohim está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

No sé si está usted de acuerdo que en algún momento seremos confrontados de lo que hemos pronunciado durante nuestra existencia en este planeta.

Siendo demasiado tarde, cuando digamos: ES QUE NO LO QUISE DECIR.

Se nos pedirá responsabilidad de lo que hayamos dicho, palabras que serán presentadas frente a nosotros, y que tenemos que responder, eso va porque va, no lo dude, y se examinara si hemos sido sinceros con lo que hemos estado viviendo según las cosas que hemos dicho.

Bueno, conocemos que la Escritura, relata muchas enfermedades que existen en nuestra lengua. 

Nunca es por demás recordar que cada palabra que sale por nuestra boca tiene tal poder que con ella podemos proyectarnos a construir lo mejor o simplemente dinamitar todo lo construido.

HABLAR PARA EDIFICAR

Tengamos presente que cada palabra que sale por nuestra boca expresa públicamente lo que hay dentro de nuestro pensamiento.

¿Cómo les hablamos a nuestros hijos, a tu esposa (o), a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros vecinos, a nuestros amigos, inclusive a nuestros enemigos?

Busquemos la manera de que nuestra boca salga la mayor nobleza y sabiduría para construir una muralla sólida inamovible de bendiciones.

No nos dejemos llevar por el ardor de la pasión, lastimando y destruyendo, con nuestras palabras, ociosas, lisonjeras, a las personas que nos rodean.

Seamos juiciosos al reflexionar que No solo el que escucha es afectado negativa o positivamente, también el que habla recibe sus consecuencias.

“Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.[8]

Por supuesto que la lengua, es el órgano importante para podernos comunicarnos en la vida con las personas en cualquier escenario que nos desempeñemos.

Seamos protagonistas edificando murallas de bendiciones utilizando bien nuestro hablar en todo momento y lugar.

La persona que no utiliza bien la palabra, pone dinamita a todo lo que haya construido.

Cuando las personas edifican bien a eso las Escrituras Sagradas le llama vida.

Y cuando aquellas personas, explotan todo, eso las Escrituras Sagradas le llama muerte.

Por lo tanto, deberíamos acercarnos al salón de belleza más cercano, para ponernos en manos del más grande diseñador el Creador del Universo Yahwéh de los Ejércitos y hacernos un tratamiento minucioso para cuidar nuestras palabras, para que no nos digan “Todo lo que diga puede y será usado en su contra…”

(Porque) El que guarda su boca y su lengua se guarda de problemas.[9] 

Por lo tanto, No sembremos minas destructoras en las mentes.

Porque así nos ahorraríamos muchos argumentos y disminuirían las tensiones si fuéramos sabios para callar a tiempo.

ORAR CON SABIDURÍA

Para saber qué decir, cuándo comentar, existe una guía valiosísima “el manual de instrucción”, y que existen grandes recomendaciones a seguir.

“Las palabras del chismoso son como bocados suaves que penetran hasta las entrañas”[10]

“La lengua apacible es árbol de vida…”[11]

Entonces no puedo más que invocar a mi Creador Yahwéh de los Ejércitos.

Ya que soy un incapaz de poder controlar mis pensamientos porque soy precipitado en mi hablar.

Padre nuestro, mi Creador Yahwéh de los ejércitos, bondadoso, ven lleno de tu inmensa misericordia y toma el control.

Me rindo a ti. Por favor, te ruego, te suplico, dame una lengua que con ella pueda glorificarte en todo tiempo hasta el último momento de mi existencia. Y poder bendecir a los que me rodean.


[1] Matityah-Mateo 12:36

[2] Matityah-Mateo 5:37.

[3] Wayikra-Levítico 19:16

[4] Mishlé-Proverbios 6:16-17

[5] Tehilim-Salmo 12:1-3

[6] Mishlé-Proverbios 10:19

[7] Kohelet-Eclesiastés 5:1-2

[8] Matityah-Mateo 12:37.

[9] Mishlé-Proverbios 21:23

[10] Mishlé- Proverbios 18:8.

[11] Mishlé- Proverbios 15:4.

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