¿Tus Niños Chiquitos No Se Dan Cuenta?

Por. Esther Vargas

Muchos padres piensan que a ellos les corresponde decirles a sus hijos lo que deben hacer, y que sus hijos en automático deben adaptarse a lo que ellos dicen.

La Toráh nos muestra que la autoridad de los padres debe ser en beneficio primeramente de ellos (los hijos) y luego así, de la familia completa.

Los niños pueden entender que los padres ponemos límites para protegerlos físicamente, ellos van entendiendo que nosotros, los padres, somos como una extensión de nuestro Padre Celestial.

A Elohim que no podemos ver pero que está presente en todo momento, es Aquel al que debemos reflejar a nuestros hijos al obedecer a nuestro Padre Yahwéh que es espíritu.

Porque a Yahwéh nadie lo ha visto jamás; el unigénito de Elohim, que está en el regazo del Padre, él lo ha dado a conocer.[1]

Si esto es difícil de comprender para nosotros los adultos ¡imagínate a un niño!

Solo nuestro trato respetuoso hacia ellos y nuestro buen comportamiento, puede marcar la diferencia entre lo que se ve y lo que no se ve, para hacerlo tangible en sus conciencias.

Fijando Límites

Debemos explicarles que los límites son para su beneficio; por ejemplo, ellos pueden entender que si comen muchos dulces pueden enfermar de su estómago; así mismo aprenden a no cruzar una calle sin la mano de papá, o a atender a mamá cuando les dice que es hora de sentarse a comer, etc.

Que, si le pegan a otro niño, podrían ser regañados o castigados, igualmente como tratan a sus mascotas, los animalitos no son juguetes, son seres vivos que merecen cuidado y respeto cariñoso.

Para que ellos puedan obedecer la autoridad de sus padres o a las personas que los papás asignen, debemos ayudarles a comprender que la obediencia tiene buenos resultados, como cuidado, cariño y muestras de afecto.

Así como dirigirnos a nuestro Padre Yahwéh, al levantarnos, en los alimentos y al acostarnos, en una breve oración, de agradecimiento, que ellos puedan asimilar.

Así podrán entender más fácil el amor de nuestro Padre Yahwéh, cuando nosotros como papás somos, pacientes y cuidadosos con ellos y charlamos; enseñando, comentando y aclarando dudas.

Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el espíritu de santidad a los que le pidan?[2]

Los niños pequeñitos, pueden ser enseñados a trabajos en casa, esto les enseña a ser cuidadosos, valorar lo que todos en la familia tenemos, creciendo en armonía todos juntos.

A ser responsables y acomedidos, recogiendo sus materiales escolares o de juegos, ayudar a mamá a llevar los platos al fregadero, doblar la ropa etc.

Nosotros los papás no debemos pedirles a nuestros hijos que hagan ciertos trabajos, que nos corresponden a nosotros, porque simplemente no lo queremos hacer, por ejemplo: pásame ese vaso (que está lleno hasta el tope) o tráeme la revista (que está arriba del mueble y apenas alcanza) etc.

Como padres nuestras normas y reglas deben de ajustarse al crecimiento sano y justo para los niños, evitándoles peligros y riesgos.

Así los niños aprenden a aceptar nuestra autoridad, para que más adelante puedan atender y cumplir con sus obligaciones sociales, familiares, escolares y espirituales.

La Disciplina Y Los Niños

Para lograr que nuestros niños nos respeten, debemos ser justos, sabios, ser muy claros en los límites, enfatizando las preferencias de cada uno de nuestros hijos, no haciendo diferencias ni comparaciones.

Si sólo subrayamos lo que no está permitido, ellos perderán poco a poco el respeto a la autoridad.

El propósito de la disciplina es para enseñarles a comportarse adecuadamente en el momento preciso y para que les sirva en el futuro, no para que nosotros los padres o abuelos expresemos nuestras frustraciones o enojos.

Es importante que les proporcionemos elecciones alternativas, especialmente cuando lo que quieren, no está permitido, no está disponible o pertenece a otro pequeño.

Muchas veces los niños tienden a ignorar las reglas mucho más seguido que observarlas; así fuimos nosotros, ¿te acuerdas? bueno, tal vez digas que no recuerdas cuando eras un niño tan pequeño.

No obstante, los castigos deben ser reservados para cuando se cometen actos de desobediencia declarada.

En nuestro afán de tener la familia perfecta, los papás podemos hacer algunas cosas muy mal como: avergonzarlos o castigarlos, por no hacer inmediatamente lo que les dijimos.

Tenemos que ser realistas acerca de cómo se comportan los niños, es mejor pedirles cosas aceptables según sus fuerzas físicas, lo que se está viviendo en ese momento o tratar de ofrecerles otras opciones que ayuden en el tema que estamos tratando.

“nunca ofrezcas algo, difícil de entender o que no podrás cumplir”

Las advertencias en la disciplina son buenas alternativas, pero cuidado, los castigos pueden no ir de acorde con las advertencias, y se puede convertir en una violación al derecho del niño e ir en contra de nuestra autoridad.

Como padres no debemos usar los castigos como chantaje de cualquier manera, pues solo lograremos que su entendimiento del único Poderoso, Al que no pueden ver, se vuelva borroso y pierdan el interés.

Lo que provocaría perdida de credibilidad en nosotros como los papás, al ocasionar el alejamiento de los niños a la única fuente de vida eterna y espiritual, en este mundo de caos. 

Aprendiendo el Respeto.

Cuando los niños están ocupados en algo que se les permitió o algo en que ellos están jugando entretenidos, no interrumpamos abruptamente su dedicación.

Esto los altera y confunde, y harán lo mismo con nosotros, interrumpiendo y mostrándose impositivos.

Dar una respuesta directa/clara, es como dar un beso.[3]

No debemos burlarnos de algo que hacen o no pueden hacer o algo en su apariencia o capacidades, les estaríamos enseñando a hacer lo que hoy llaman bullying,[4] si bien es algo que común y tristemente se da, debemos cuidar y evitar no caer en estas formas destructivas.

Un hijo sabio, es por la disciplina de su padre; un burlador, nunca oyó reprensión.[5]

En estos tiempos difíciles, y después de más de un año de pandemia y de encierro casi obligatorio, los ánimos están confundidos, ya no sabemos si es cansancio, aburrimiento, monotonía o enojo y se puede caer en distintas formas de abusos nuestros hijos.

La manera como eduquemos a nuestros niños, les mostrará cómo deben respetarse a sí mismos, a los padres, y a Elohim.

De manera que ellos irán adquiriendo el sentido de la importancia de respetar las reglas y los límites que ponemos los adultos y las autoridades inmediatas, y podrán percibir con más atención la recompensa por obedecer, que no siempre debe ser material.

Es importante felicitarlos cuando hacen cosas bien, reconocer su trabajo y su buen comportamiento. Entonces los niños pueden comprender que la disciplina es dada para ayudarlos a crecer y aprender; ellos mirarán la disciplina como algo favorable, como viniendo de Elohim.

“Entrena al niño en el camino que debe seguir y no se apartará de él ni en la edad avanzada”[6]

Enseñando Valores Auténticos.

Si bien los cuentos de “súper héroes” y fantásticos de toda índole son entretenidos, los padres debemos manejar esto de manera que ellos entiendan la diferencia de lo ficticio y lo verdadero.

No podemos permitir que sus principios sean cimentados en mentiras fantasiosas, que después se reflejarán en problemas de índole de personalidad.

Normalmente nuestros pequeños se quieren acercar a nosotros, pero no lo harán, cuando somos arbitrarios, punitivos o nos encontramos alejados de ellos, sin comunicación.

Esto podría socavar su autoestima, porque estaríamos ignorando asuntos que en otros momentos tienen carácter de problemas que tendríamos que corregir.

Inculca el amor a Yahwéh y serán niños de bien.

El temor/respeto a Yahwéh es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado por el mal.[7]

El que respeta a Yahwéh gana vida; morará en contentamiento, libre de infortunio.[8]

Si necesitamos hacer una crítica, esta debe ser dirigida a un comportamiento específico y dando a la vez sugerencias para un comportamiento correcto.

Sí logramos respetar la autoestima de nuestros hijos ellos, a su vez, respetaran la de los demás niños y hermanitos si los hay.

La disciplina siempre debe ir acompañada del amor y la sinceridad paternal para poder seguir corrigiendo sus errores con autoridad.

Aunque nuestros pequeños sean de una edad entre 2 a 6 añitos, papás pongamos atención a tiempo. Y no digas; “están muy chicos ni cuenta se dan”

Gracias Padre porque “Toda palabra de Elohim es pura, un escudo para los que en él se refugian”[9]

En el Nombre sobre todo nombre, Yahoshúa nuestro maestro, tu hijo amado. HalleluYah.


[1] Jn.1:18.

[2] Lc.11:13.

[3] Pro.24:26.

[4] es el abuso físico o psicológico al que es sometida una persona de forma continuada

[5] Pro.13:1

[6] Pro.22:6

[7] Pro.19:23 RV 1960.

[8] Pro.19:23 VIN 2012.

[9] Pro.30:5

Mujeres Ayin
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1 comentario en «¿Tus Niños Chiquitos No Se Dan Cuenta?»

  1. Excelente hermana es muy cierto que debemos enseñarle a nuestros hijos los valores auténticos para que tengan una larga vida y la mejor forma es con el ejemplo que les damos, de hecho esa es la mejor forma con nuestro testimonio. Bendiciones y Shalom.

Los comentarios están cerrados.

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