Una Reflexión acerca de la Mentira

 Por Marcos Martorelli

Durante varios días estuvimos en casa con mi esposa estudiando el tema de la mentira en las escrituras y consideré el compartirles un aspecto en el que no había reparado antes. 

Vivimos actualmente en un mundo extremadamente comunicado y como nunca antes, en una sociedad en donde el arte de distorsionar la realidad a favor o en contra de algún interés parece no tener límite. Los medios de comunicación tienen un rol central dentro del contexto mundial en el que se va construyendo una subjetividad tal que a muchas personas les termina resultando más fácil aceptar mentiras disfrazadas de verdad que aceptar la verdad, porque la verdad implica decisión, esfuerzo, dedicación y trabajo.

Es así que hoy, la mentira es uno de los pecados más generalizados y aceptados.

No es difícil encontrar personas que dicen andar en camino de emunáh[1] que no se han dado cuenta de que sus conciencias se han ido insensibilizando para reconocer este pecado. Me di cuenta de lo alerta que debemos andar para no mentirnos a nosotros mismos, suavizando y justificando pecados a los que calificamos como menores. En algunas oportunidades he escuchado decir que es imposible vivir sin mentir. Nosotros sabemos que el Creador nunca nos mandaría hacer algo imposible. Y sabemos hermanos, que Él es un Elohim de verdad, que detesta la lengua mentirosa y aborrece a quien testifica mentiras contra el prójimo y por esto nos dice que no estará ante su presencia quien habla mentiras. Mentira en hebreo se dice SHEKER[2] que significa: mentira, falsedad, un embuste, una traición, un engaño. Su contraparte es verdad EMET[3] que designa firmeza, confianza, autenticidad y fidelidad. Por esto nosotros confiamos en Él, porque Él es verdad.

La esencia de la mentira es el engaño, y en base a esto es que quiero compartirles uno de los aspectos de la mentira en los cuales muchas veces no prestamos atención:

¿Si no digo la verdad, estoy mintiendo?

No siempre es así. No miente la persona que no dice la verdad, sino que miente aquella persona que dice lo que él sabe que no es verdad.

A ver si logro explicarme: No miente quien no dice la verdad porque no siempre la verdad puede ser dicha. No decir algo no significa mentir. Nuestro Adón Yahoshúa muchas veces se abstuvo de dar respuestas a los fariseos y respondía a las preguntas que se le hacían con otras preguntas; o consideraba que determinado conocimiento no era tiempo aún de que sus discípulos conozcan, como cuando nuestro Adón responde “Yo todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden soportar.”[4]

De manera que hay ocasiones en que una persona digna de confianza, no pueda ni deba decir toda la verdad ya que puede haber otras personas incapaces de sobrellevar esa verdad.

Muchas veces hermanos, nos encontramos con personas a quienes les hablamos de las Escrituras y en esto debemos tener especial cuidado de no distorsionar la verdad. Pero también sabemos que hay quienes no merecen recibir dicha información porque sus intenciones son dobles, por esto el Mashíaj nos advierte de no darle perlas a los chanchos[5]

Por otro lado, nosotros no estamos obligados a decir nuestras intimidades, cuestiones personales o familiares aun cuando sea un hermano quien las pregunta y, no decir, no significa estar mintiendo. Por esta razón el Sheliaj Shaúl nos recomienda a través de la carta a los Tesalonicenses, que tratemos de vivir ocupados de los asuntos que nos competen a cada uno, esto consiste en mantenernos en la senda y así evitar andar chismoseando.

Así que éste es el sentido de afirmar que no miente quien calla la verdad. Cuando expreso que el que miente es aquella persona que dice lo que él mismo sabe que no es verdad, estoy diciendo que la persona que miente tiene una intención oculta, finalmente egoísta. Otras veces resulta que alguien dice una verdad, pero es una verdad dicha con la intención de engañar, una verdad con doblez que persigue otra intención, lo que termina resultando en una mentira.

Un ejemplo de esto podemos verlo en el Salmo 52 que escribe el Rey Dawid y comienza diciendo que lo hace para nosotros, para que aprendamos de lo sucedido. Nos relata la triste consecuencia que tuvo el decir una verdad que resultó finalmente ser Sheker.

¿Cómo es esto posible?

Les invito hermanos a que lean el salmo 52 y 1ra de Samuel 21 y 22. Allí presenciarán un hecho que viene a enseñarnos mucho más que lo que voy a compartirles, ya que solo me detendré en un aspecto de la mentira que allí se encuentra.

El contexto es el siguiente: Dawid se encuentra huyendo del Rey Shaúl y se presenta ante el sacerdote Ajimelekh para pedirle ayuda de alimento diciéndole que estaba en misión al servicio del Rey Shaúl. El sacerdote no tiene más que el pan consagrado que habían reemplazado por el nuevo pan caliente como cada Shabat, y se lo entrega junto con la espada de Golyiat a quien el mismo Dawid había matado.

Pero Doeg, siervo y pastor del Rey Shaúl, se encontraba detenido en el templo, no sabemos la razón, pero estaba allí en el momento en que Dawid va por ayuda.

El Rey Shaúl que se encuentra lanza en mano, queriendo dar con Dawid para matarlo, insta a sus cortesanos a seguirlo contra Dawid a quien falsamente llama traidor. Les reprocha a todos de estar ocultándole información y los motiva ofertando a cambio darles campos, viñas y cargos dentro del reino.

Doeg, escucha del Rey su oferta, y aprovecha la oportunidad para contarle lo que vio en el templo, delatando a Dawid para obtener su reconocimiento.

Y aquí hermanos está la cuestión que hace al tema.

Doeg cuenta al Rey lo que vio. ¿Pero, dice la verdad? Él dice: “yo vi al hijo de Yishay venir donde Ajimelekh (…), éste consultó a Yahwéh en su favor y le dio provisiones, también le dio la espada de Golyat el philistino”. ¿Era esto mentira? Por supuesto que no. Lo que Doeg dijo era verdad. ¿Pero, entonces si Doeg dice la verdad por qué Dawid en su salmo llama no solo lengua engañosa a la de Doeg, sino también dice que tramó agravios y que fue como navaja afilada?

La Intensión cuenta al decir la verdad

Porque la intención de Doeg no fue inocente. Doeg buscó su propio provecho egoísta al contarle al Rey lo que sabía. ¿Cómo sabemos que es así? Lo sabemos por lo que dice Dawid en su salmo, pero también por los frutos que arrojó al contar esto.

Doeg dio su información al Rey luego de escuchar su oferta a cambio de su propio beneficio y buscando reconocimiento. Además, no solo no le importó traicionar a Dawid, sino que tampoco al sacerdote Ajimelekh y a su familia, dejándolo ver como traidor a la corona al ocultar que el sacerdote desconocía la verdad.

Lo que comunicó Doeg al Rey Shaúl fue una verdad que resultó ser una mentira porque fue una verdad a medias tras el provecho propio. El resultado de una lengua engañosa que llevó a la muerte a 85 sacerdotes, a sus familias y a toda la gente del pueblo incluido niños y animales.

La mala intención de Doeg al contar esa verdad termina de comprobarse cuando ni los propios servidores de Shaúl quisieron llevar a cabo semejante matanza injusta y es el mismo Doeg quien lo hace de su propia mano.

El salmo nos muestra que Doeg además se jacta de su maldad, que no tiene arrepentimiento alguno, que no buscó antes de hablar al Rey, la dirección de Ha’Elohim y actúa conforme a sus pensamientos y su vana ambición. Dawid mintió al sacerdote, es cierto. En su corazón no buscó hacer daño sino obtener ayuda para él y los suyos, pero este error finalmente, dio lugar a la maldad del oportunista. En su Salmo podemos ver el arrepentimiento de Dawid y su confianza puesta en lo Alto.

Para terminar, recordemos que vamos a permanecer dentro de la Alianza con el Creador en tanto hagamos las palabras de la alianza y una de ellas es: no hablarás con tu prójimo falso testimonio. En hebreo es “LO TAANE BARAJ ED SHEKER”

Cuando dice “Lo taané”, la palabra ané proviene de la raíz ANÁ que se traduce como mirar, oír, prestar atención y, por extensión, también se traduce como: empezar a hablar, acusar, testificar. O sea que cuando el mandamiento dice LO TAANÉ está diciendo: no dirás, no testificarás. Pero también nos está diciendo: no escucharás, no prestarás atención, ni mirarás. 

De manera que No hablaremos ni prestaremos oídos a un testimonio SHEKER.


[1] Fe

[2] שקר    

[3] אמת

[4] Jn.16:12

[5] Marranos o Cerdos

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