Yom Kipur: El Perdón Por Medio del Mashíaj

‘Mira, el día diez de este séptimo mes es el Día de la Expiación. Será una ocasión sagrada para ustedes: practicarán la negación propia, y traerán una ofrenda encendida a YHWH; no harán ningún trabajo durante ese día. Porque es un Día de Expiación, en el cual se hace expiación en favor de ustedes delante de YHWH su Elohim. De hecho, cualquier persona que no practique la negación propia durante ese día será cortada de su parentela; y cualquiera que haga algún trabajo durante ese día, yo haré que esa persona perezca de entre su pueblo. No hagan ninguna clase de trabajo; es una ley perpetua, por todos los siglos en sus establecimientos. Será un shabat de completo reposo para ustedes, y practicarán la negación propia; en el día noveno del mes por la tarde, de tarde a tarde, observarán este su reposo’.” Vayiqrá/Levítico 23:27-32 (VIN)

A través de toda la Escritura podemos encontrar varios ejemplos en los cuales alguna persona, o todo un pueblo, convoca ayuno para alcanzar misericordia ante la presencia del Creador por alguna situación. Éste es el caso en la historia relatada en el libro de Ester, por ejemplo. Sin embargo, en toda la Escritura sólo hay un ayuno ordenado por Yahwéh, el cual debe realizarse de forma anual: Yom Kipur.

Yom Kipur (Día de Cobertura, Día de Expiación) se celebra el décimo día del séptimo mes (conocido como Tishri), de acuerdo al calendario hebreo (usualmente entre septiembre y octubre), justo diez días después de la celebración de Yom Teruah. Durante este día, se convoca ayuno de “tarde a tarde”, ya que los días en el calendario hebreo comienzan a la puesta del sol. Es un día solemne, en el cual somos llamados a la reflexión, introspección y a buscar tanto el perdón como a ser perdonados. Al igual que la mayoría de las convocaciones mencionadas en Vayiqrá/Levítico 23, Yom Kipur es un shabat (día de reposo) en el cual nos retiramos de nuestras labores diarias para estar en la presencia de nuestro Creador.

Preparación para Yom Kipur

Los diez días anteriores a Yom Kipur se conocen, según la tradición judía, como los Yamim Norayim (Días Temibles), los cuales son entendidos como un período de preparación ofrecido desde el sonar del shofar en Yom Teruah. Según la tradición, en Yom Teruah se dicta el juicio de cada persona para ese año que comienza (recordemos que los judíos ortodoxos celebran también el comienzo del año en Yom Teruah). Por tal razón, dedican esos diez días a la oración intensa y a clamar por misericordia, pues entienden que su devoción y humillación depende el juicio que sea dictado sobre ellos para ese año.

Nosotros, los que hemos recibido a Yahoshúa como el Mesías, tenemos un entendimiento diferente, pues sabemos que ya hemos sido perdonados a través de la sangre del sacrificio del Mesías. Sin embargo, aun conociendo esta gran verdad, de nada nos sirve si no vivimos en actitud reverente e íntegra ante Yahweh. Y ésto debe hacerse, no sólo en los Yamim Norayim, sino cada día de nuestra vida; de lo contrario estaríamos pisoteando al Hijo de Elohim y teniendo en poco la sangre de Yahoshúa, la cual fue derramada por nuestros pecados (Ivrim/Hebreos 10:29).

Yom Kipur y el servicio del Kohen Gadol (Sumo Sacerdote)

Para el tiempo en que existía el templo, Yom Kipur era el único día en el año en el cual el Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) entraba en el qódesh kadashim (comúnmente conocido como “lugar santísimo”) para ofrecer sacrificio en expiación por todos los pecados del pueblo (Vayiqrá/Levítico 16). Una vez entraba, el Kohen Gadol ofrecía en sacrificio un becerro en expiación por los pecados propios, y dos machos cabríos en expiación por el pueblo.

Uno de los dos machos cabríos representaba a Yahwéh, y era escogido echando suertes entre los dos machos cabríos. Este macho cabrío que salía electo luego de echar suertes era sacrificado en expiación por los pecados del pueblo. La sangre de este macho cabrío era rociada sobre el propiciatorio, el cual estaba ubicado en el qódesh kadashim.

Luego de sacrificar el primer macho cabrío, el kohen (sacerdote) ponía sus manos sobre el segundo macho cabrío (que aún estaba vivo) y confesaba los pecados del pueblo sobre él, de modo que el macho cabrío llevaba sobre sí el pecado de todo el pueblo. Luego de ésto, el macho cabrío era llevado por una persona designada al desierto, donde le dejaban ir para que, como dice la Escritura, llevara “sobre sí todas las maldades de ellos a una región inaccesible” Vayiqrá/Levítico 16:22 (VIN)

Yom Kipur y su relación con el Mashíaj

Para aquellos que hemos recibido a Yeshúa como el Mashíaj (Ungido) designado a restaurar el reino de Yahwéh sobre la Tierra, Yom Kipur es tanto un recuerdo de lo que Yeshúa hizo por nosotros, como un ensayo y anuncio de lo que acontecerá.

En primer lugar, Yeshúa es nuestro Kohen Gadol (vea Ivrim/Hebreos 3:1, 5:10), mediante el cual alcanzamos perdón y redención para nuestras vidas. Según el libro de Hebreos, Yahwéh mismo lo constituyó Kohen Gadol en favor de nosotros, de modo que por medio de su sacrificio fuimos justificados, y ganamos acceso al Padre a través de él, quebrándose el velo de separación que había entre el hombre y Yahẃeh a causa del pecado (vea Ivrim/Hebreos 10:19-22)

El sacrificio ofrecido por el Kohen Gadol en la antigüedad era un anuncio de lo que hoy disfrutamos. El primer macho cabrío, el cual era sacrificado y su sangre derramada en el propiciatorio, nos anuncia el sacrificio de Yeshúa. Por medio de la sangre del Cordero de Yahwéh, que quita el yétser hará (mala inclinación) de nosotros (Yojanán/Juan 1:29), somos perdonados por nuestros pecados y alcanzamos misericordia ante la presencia de Yahwéh.

Por otro lado, el segundo macho cabrío, el cual era abandonado en el desierto, también es una figura de Yeshúa, pues sobre él fue depositado el pecado de todos nosotros. Cada vez que confesamos nuestros pecados en el nombre de Yeshúa HaMashíaj, lo que estamos haciendo, simbólicamente, es poniendo nuestras manos sobre el Cordero y depositando todas nuestras transgresiones sobre él. De hecho, el mismo Yeshúa expresó, mientras estaba colgado en el madero, que se sentía solo (vea Matityah/Mateo 27:46). De forma similar, el segundo macho cabrío era abandonado solo en el desierto.

En adición a ser un recuerdo de lo que hizo por nosotros, Yom Kipur nos anuncia ese gran día en el que la casa de Yahudah/Judá (el estado de Israel) reconocerá a Yahoshúa como el Mesías que esperaban. Como todos sabemos, la tradición judía aun no ha reconocido a Yahoshúa como el Mesías, y aun esperan su venida. Sin embargo, la Escritura nos enseña que ese día llegará (Zekharyah/Zacarías 12), y es precisamente la celebración de Yom Kipur la que nos anuncia ese gran día en el cual la casa de Yahudah/Judá y la casa de Yisrael (los creyentes en la diáspora actualmente) serán una nuevamente a través del reinado del Mesías sobre toda toda la Tierra.

Exhortación Final

En el día solemne de Yom Kipur, acerquémonos a nuestro Creador para alcanzar misericordia a través de Yeshúa HaMashíaj, nuestro salvador. Contrario a lo que muchos piensan, no es un día de tristeza. Solemne sí, pero no de tristeza, pues sabemos que a través de Yeshúa alcanzamos misericordia, perdón y justificación ante el Padre. Regocijémonos en que nuestra esperanza es viva, y que algún día lo que realizamos hoy como un ensayo o recordatorio se hará realidad, y veremos a nuestro Mashíaj reinar con poder sobre la Tierra. Y, mejor aún, estaremos para siempre junto a él y a nuestro Padre.

Ángel Candelaria

Anciano y coordinador técnico en el área de informática de AYIN. Autor del libro ¿Fiestas Judías... o Fiestas de Yahweh? Profesor de música, guitarrista y director musical de AvdeYah.